Segovia
De Gran Enciclopedia de España Online
Contenido |
Introducción
C, mun., p. j. y cap. de la prov. homónima. 1.001 m de alt. 163, 6 km2. 54.368 h. [segovianos]. Cap. de la com. de la Tierra de Segovia, limita con los térmm. de Valseca, Bernuy de Porreros y La Lastrilla al N., San Cristóbal de Segovia y Palazuelos de Eresma al E., San Ildefonso o La Granja al SE., La Losa y Navas de Riofrío al S., Ortigosa del Monte, Otero de Herreros, Valdeprados, Zarzuela del Monte, Monterrubio,Lastras del Pozo y Abades al SO. y Valverde del Majano al O.
Geografía
La ciudad de Segovia se halla emplazada en el cerro rocoso que separa los ríos Eresma y Clamores justo antes de su confluencia, en la zona de contacto entre el piedemonte de la sierra de Guadarrama y las onduladas tierras que anuncian las llanuras sedimentarias de la cuenca duriense. Su térm. presenta, pues, un relieve suavemente ondulado, y se encuentra regado, además de por los ya citados, por otros ríos tributarios del Eresma, afl. del Adaja por la derecha. Terrenos constituidos por rocas plutónicas ácidas (granitos) y metamórficas (gneis), cuarcitas y areniscas del Cretácico Superior, arcillas del Oligoceno y Mioceno y depósitos aluviales del Cuaternario. Suelos de tierra parda húmeda y meridional, pardo-calizos, pardos no cálcicos, aluviales y coluviales. Clima mediterráneo continental; temperaturas medias de 1 a 3° en enero y de 19 a 21° en julio; precipitaciones medias anuales entre 400 y 700 mm. Tierras de cultivo, pino albar, rebollo, encina, árboles de ribera y desarbolado.
Comprende Fuentemilanos, Hontoria, Madrona, Perogordo, Revenga, Segovia, Las Serillas, Torredondo y Zamarramala.
Arqueología
En el entorno de la c antigua se han excavado diversos restos de la Segovia romana: epígrafes funerarios que corresponden a una necrópolis emplazada en la orilla del Clamores, cerca del antiguo matadero; restos de algunas domus, con pinturas murales y mosaicos, y otros vestigios aislados.
Historia
La primera consolidación urbana del solar de la actual Segovia corresponde al castro de la Edad del Hierro, habitado por el pueblo celta de los vacceos, que estuvo emplazado en el espolón rocoso donde se asentó la propia c medieval, aproximadamente entre los edificios del alcázar y la catedral. La indudable situación estratégica del poblado, tanto por sus excelentes condiciones naturales para la defensa como por su emplazamiento en la zona de contacto entre la sierra, donde predomina la economía silvo-pastoril, y las llanuras cerealísticas de la Meseta, permitió su ocupación prolongada durante la Edad Antigua. En época prerromana acuñó monedas con la leyenda Segovia, nombre con el que aparece citada ya por los historiadores clásicos. Apiano, p. e., refiere que sus habitantes, ante la acometida del caudillo lusitano Viriato (h. 147 a.C), prefirieron ver sacrificados los rehenes que Viriato tenía en su poder a traicionar el pacto suscrito con Roma, por lo que es lógico suponer que su ingreso en el dominio romano fue, en cierto modo, pactado. Roma la incluyó en el convento cluniense y la convirtió en una importante mansión de la vía secundaria que unía Titúlcia (Titulcia, Madrid) –en la vía de Emérita Augusta (Mérida, Badajoz) a Caesaraugusta (Zaragoza)– con Oceloduri (Zamora) –sit. en la Vía de la Plata–, y su época de mayor esplendor, como hacen suponer no sólo el impresionante acueducto que la simboliza, sino otros restos hallados en modernas excavaciones, se dio durante el Alto Imperio y, en especial, en época flavia, cuando adquirió la categoría de municipio latino. Debió mantener cierta importancia en los siglos bajoim-periales, ya que, tras la ocupación de su solar por los visigodos (s. V), fue constituida en diócesis, como prueban las firmas de sus obispos en las actas de los sucesivos concilios de Toledo (v. Segovia, Diócesis de -). Tras la conquista árabe de la Península (711), éstos debieron de convertirla en una plaza fuerte defensiva, vigía de las operaciones cristianas por la tierra de nadie de la Meseta. Aparece también citada en la extensa y relativamente fiable lista de ciudades incluida en la Crónica de Alfonso III como conquistadas por Alfonso I de Asturias (739-757) en sus correrías por la Meseta. No obstante, la primera ocupación cristiana de la c se remonta al año 923 y se debió al futuro conde castellano Fernán González (932-970). Si bien tampoco fructificó, debió de abrir un periodo de un siglo y medio en el que no tuvo un dueño consolidado, ya que sí está documentada la incursión que realizó al-Ma’mun de Toledo (1043-1075) en 1072, en la que arrasó diversas iglesias mozárabes y algunos arcos del acueducto romano. Su entrada de pleno en el mundo cristiano se dio pocos años después y se debió al impulso reconquistador de Alfonso VI de León (1065-1109; en
Castilla desde 1072). El monarca la conquistó en 1078 y, tras la conquista de Toledo (1085), que significaba el alejamiento definitivo del peligro musulmán hacia la Meseta sur, encargó la repoblación de la Extremadura castellana a su suegro, el conde Raimundo de Borgoña, que fue quien organizó el poblamiento de los grandes concejos de Salamanca, Ávila y Segovia (1088). Así, durante los últimos años del s. XI y el s. XII, la c reconstruyó su fortaleza, a la que Alfonso VIII de Castilla (1158-1214) convirtió en alcázar, y erigió su primera catedral (consagrada en 1228), después de que su diócesis fuera restaurada por Calixto II (1119-1124) en 1123. Así mismo, recibió numerosos privilegios con vistas a reforzar la labor repobladora de la Extrema DurII castellana, entre los que cabe destacar las bases para la constitución de su extenso alfoz, que llegó a tener trece sexmos y extenderse hasta las tierras madrileñas del Tajo; y espoleó su poderío económico al ligarlo a la próspera práctica de la ganadería ovina, que la llevó a ser, en los siglos siguientes, cabeza de cuadrilla de la Mesta, paso obligado de una de sus cañadas reales y un activo foco de la industria del paño castellano en siglos posteriores. Paralelamente, la planificación urbanística de la c topó con el inconveniente del emplazamiento de la c vieja, que no permitía acoger dentro de sus murallas las nuevas gentes venidas de Galicia, Asturias o Cantabria, los mercaderes y artesanos francos, la judería y la morería. Como testimoniaba el propio al-Idrisi a mediados del s. XII, “Segovia no es una ciudad, sino un conjunto de aldeas cercanas”. En efecto, los nuevos repobladores se asentaron en aldeas o collaciones, agrupadas en torno a sus respectivas parroquias (San Millán, San Lorenzo, San Martín, el Salvador, etc.), que tardaron algún tiempo en convertirse en un continuo urbano. Intramuros, además del alcázar y la catedral, se constituyeron los barrios de los Canónigos, de los Caballeros, de la Trinidad, de San Esteban y la judería. El punto de contacto entre ellos es la plaza del Azoguejo, allí donde el acueducto supera la vaguada existente entre el cerro del alcázar y c antigua y el otro modesto cerro sit. al SE., que desde época medieval y hasta la actualidad ha venido constituyendo el centro comercial y neurálgico de la vida urbana. Un monarca que favoreció especialmente la c fue Alfonso VIII, que protegió la expansión de su alfoz por tierras de otros concejos, especialmente Madrid, en busca de nuevas pasturas para sus rebaños, al conceder a su concejo, cabeza de una Comunidad de Villa y Tierra, el privilegio de que sus ganados pudieran pastar por todo el reino sin pagar montazgo, aun cuando atravesaran tierras regidas por otros fueros; paralelamente, las milicias del concejo, formadas por caballeros o villanos, realizaban frecuentes cabalgadas hacia el S. con el fin de hacer botín. Alfonso X el Sabio (1252-1284) también residió largas temporadas en su alcázar, y convocó a cortes en ella dos veces, en 1258 y 1276; en éstas últimas, además de tratar la cuestión judía, reglamentó las ordenanzas del Honrado Concejo de la Mesta y consiguió que las cortes ratificaran al infante Sancho, el futuro Sancho IV el Bravo (1284-1295), como su sucesor. También la dinastía Trastámara mimó con evidente interés la ciudad. Juan I (1379-1390) convocó unas nuevas cortes en ella (1386) para reclamar el apoyo financiero de los concejos castellanos frente a la invasión de Galicia por el duque de Lancáster (v. Segovia, Cortes de -), y tanto él como Enrique IV (1454-1474) reformaron y acondicionaron sucesivamente el alcázar como residencia real. Además, se erigieron los monasterios del Parral, de San Antonio el Real y de Santa Cruz y se acometieron, ya en el s. XVI, las obras de la nueva catedral, todo ello financiado por la monarquía. El reinado de los Reyes Católicos, que regularon y reglamentaron la industria pañera en gremios, supuso el momento de mayor esplendor económico de la c En 1474, Isabel I fue coronada, frente al atrio de la iglesia de San Miguel, como reina de Castilla (1474-1504); al año siguiente tuvo lugar la llamada Concordia de Segovia (v. Segovia, Concordia de -), en la que Isabel I y Fernando II de Aragón (1479-1516) delimitaron sus respectivos derechos legislativos en el reino castellano, y en 1477 tuvo lugar una sublevación (v. Segovia, Rebelión de –) promovida por el obispo Diego Arias y el alcaide Alfonso de Maldonado, decididos partidarios de los derechos al trono de Juana la Beltraneja, quienes se hicieron fuertes en el alcázar hasta la entrada en la c de la propia Isabel I. Durante la Guerra de las Comunidades (1520-1522), la c se puso del lado de los comuneros, acaudillada por Juan Bravo, que dio muerte al procurador Rodrigo de Tordesillas, depuso a los corregidores reales y proclamó una comuna. Refugiados en la catedral vieja, los comuneros fueron finalmente reducidos por las tropas reales apostadas en el alcázar, no sin que, a raíz de los combates, la catedral fuera prácticamente arrasada –tres años después se iniciaban las obras de la catedral actual–. Felipe II (1556-1598) también residió largas temporadas en el alcázar –en él celebró sus cuartas nupcias con Ana de Austria–, y a él se debe su profunda remodelación, en la que se adoptó el estilo herreriano y las cubiertas y chapiteles de pizarra inspirados en el N. de Europa. A partir de mediados del s. XVI, no obstante, el declive del comercio de la lana castellana supuso el inicio de la decadencia de Segovia, al igual que pasó con otras ciudades castellanas; la crisis se prolongó en los siglos siguientes, a pesar de los tímidos intentos que en diversos momentos de su historia posterior se llevaron a cabo por reactivarla, de tal modo que, hasta mediados del s. XX, apenas varió significativamente su índice demográfico y su estructura urbanística. El s. XVIII se inició con la conquista de la c (1706) por las tropas del archiduque Carlos, durante la Guerra de Sucesión (1701-1714). La erección de los reales sitios de La Granja y Riofrío por Felipe V (1700-1724, 1724-1746) fue el preludio de los intentos que durante el reinado de Carlos III (1759-1788) se llevaron a cabo para avivar la atonía económica de la c En 1763, el monarca ilustrado instaló en el alcázar el Real Colegio de Artillería y el laboratorio de física y química donde, entre otros, trabajó el científico francés Louis Proust; ese mismo año se fundó la Real Compañía Segoviana de Manufacturas
| SEGOVIA | |||
|---|---|---|---|
| Segovia | Provincia de Segovia | España | |
| Fuente: Instituto Nacional de Estadística. | |||
| Superficie y población | |||
| Superficie (km2) | 164 | 6.922 | 504.750 |
| Población (h.) | 54.368 | 147.694 | 40.847.371 |
| Densidad (h/km2 | 332 | 21 | 81 |
| Evolutión demográflca (h.) | |||
| 1900 | 17.101 | 159.243 | 18.594.405 |
| 1910 | 1 7.549 | 167.747 | 19.927.150 |
| 1920 | 18.607 | 167.081 | 21.303.162 |
| 1930 | 20.626 | 174.158 | 23.563.867 |
| 1940 | 27.754 | 189.190 | 25.877.971 |
| 1950 | 32.667 | 201.433 | 27.976.755 |
| 1960 | 36.422 | 195.602 | 30.430.698 |
| 1970 | 47.946 | 162.106 | 33.823.882 |
| 1981 | 50.759 | 149.361 | 37.683.363 |
| 1991 | 54.375 | 147.188 | 38.872.268 |
de Lana, que acarreó la instalación de fábricas de curtidos y pieles, y en décadas posteriores, a raíz de la derogación en 1837 de los privilegios de la Mesta, se impulsaron empresas harineras que no fructificaron, así como la Fábrica de Loza (1861). El s. XIX se había iniciado con una nueva contienda bélica: en 1808, las tropas napoleónicas tomaron la c, en el contexto de la Guerra de la Independencia (1808-1814). También fue tomada en 1837 por el general carlista Zaritiegui, en el contexto de la I Guerra Carlista (1833-1840). Acontecimientos dignos de reseñar durante esa centuria fueron la desamortización de Mendizábal (1835), que en Segovia se tradujo en el cierre de numerosos conventos; el incendio que destruyó el alcázar en 1862, y sus obras de reconstrucción, impulsadas por Alfonso XII (1874-1885) en 1882, y la llegada de la línea del ferrocarril Medina del Campo-Segovia en 1884. No obstante, todavía en vísperas de la Guerra Civil (1936-1939) la c apenas había modificado su estructura urbana medieval, perjudicada por su situación excéntrica respecto al resto de la prov., lo que facilita que diversas comarcas segovianas graviten en torno a otros centros urbanos (especialmente Valladolid y Aranda de Duero), así como por el cinturón montañoso de Guadarrama, cuyo paso natural, el alto de los Leones –más fácil de superar que el más cercano, para la c de Segovia, de Navacerrada (unos 300 m de alt. de diferencia)–, alejó históricamente de Segovia las vías de comunicación entre Madrid y la Meseta norte. Al estallar la contienda civil, la c quedó en territorio controlado por el bando nacionalista, que estableció en Guadarrama la primera línea del frente de Madrid. Durante la segunda mitad del s. XX, la c ha experimentado un paulatino aumento demográfico y desarrollo urbanístico –aunque bastante tenue–, al amparo de su condición capitalina y del progresivo auge de la actividad turística, que tiene en el patrimonio artístico de la c su mejor activo. La plaza del Azoguejo se ha confirmado como el centro neurálgico de la c moderna, junto a varias avenidas de signo comercial que establecen la unión entre la c antigua y la moderna (Fernández Ladreda, Alférez Provisional, José Zorrilla, Gobernador Fernández Jiménez, etc.). Han surgido nuevos barrios de carácter residencial, como El Peñascal, La Albuera, El Carmen, Las Lastras o San José, que, emplazados en las cercanías de la estación de ferrocarril y las carreteras de Madrid y de La Granja de San Ildefonso, han confirmado el carácter de c lineal, expandida con preferencia hacia el SE.; al mismo tiempo, los polígonos industriales se han instalado en la margen opuesta del Eresma. Los cinturones de ronda, el paseo de Santo Domingo y la carretera de San Rafaelconde Sepúlveda-Ezequiel González, comunican todo el entorno urbano. Con la llegada del régimen democrático, la ciudad quedó incluida en la Comunidad Autónoma de Castilla-León (1983). Al año siguiente, el Ayuntamiento aprobó un nuevo plan de urbanización que confirmaba las líneas maestras de la evolución de la c seguida hasta la fecha. La mejora de las comunicaciones de la c ha recibido un nuevo impulso con las obras del largo túnel de Guadarrama, por el que debe circular, a partir de 2005, la línea del ferrocarril de alta velocidad que la comunicará con Madrid. Evolución demográfica: 1950/32.667 h., 1991/54.375 h.
Economía
En su térm. mun. todavía se practican actividades primarias, aunque restringidas al cultivo de cereales y forrajes y a algunas granjas bovinas y rebaños de ovino. Constituye el mayor centro industrial de su prov., con empresas dedicadas a las ramas textil, de materiales para la construcción, metalúrgica, química (piensos), maderera, cerámica y papelera, todas ellas de un tamaño relativamente modesto. Es, sin duda, el sector terciario el que prevalece ampliamente en la economía municipal. Así, a las funciones administrativas que le corresponden como cap. de la prov. une la condición de mayor centro comercial y constructivo de la prov. y la atracción que ejerce el turismo cultural al amparo de la c medieval, así como de su gastronomía y de la práctica del turismo rural y de los deportes de invierno en la cercana sierra de Guadarrama.
Pertenece al distrito universitario de la Universidad de Valladolid, de la que acoge la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación y las escuelas universitarias de Informática y de Magisterio Nuestra Señora de la Fuencisla. Sede episcopal de la diócesis de Segovia, integrada en la prov. eclesiástica de Valladolid. Forma parte de la IV Región Militar, o Región Noroeste, y de la I Región Aérea.
Arte
La ciudad antigua, que conserva su regusto medieval y un riquísimo conjunto de monumentos arquitectónicos, fue declarada Conjunto Histórico-Artístico el 12-VII-1941 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. En la entrada tradicional a ella, en la histórica y neurálgica plaza del Azoguejo, alza su doble piso de arcos el espléndido acueducto romano (MHA, 11-X-1884; v. Segovia, Acueducto de -), uno de los mejor conservados de todo el Imperio y símbolo atávico de la c, construido en los últimos años de gobierno de Domiciano (81-96) o en los primeros de Trajano (97-118) con la autóctona piedra berroqueña tallada en sillares unidos sin ningún tipo de cemento o argamasa. El acueducto abastecía a la Segovia romana de agua tomada del arroyo de Acebeda, en la sierra de Guadarrama, a una distancia de entre 12 y 18 km. En el extremo opuesto del acueducto, allí donde se prolonga a modo de espolón la mole rocosa que cae sobre la confluencia del Eresma y el Clamores, se alza el alcázar (MHA, 3-VI-1931), si cabe un símbolo tan significativo de la c como el propio acueducto. Reconstruido en sucesivas ocasiones, el edificio actual se debe, primordialmente, a las obras de acondicionamiento llevadas a cabo por los Trastámara Juan II y Enrique IV, y a las modificaciones introducidas por Felipe II (v. alcázar). De él salen las murallas que englobaban el casco medieval de la c, y que aún se conservan en algunos tramos, al igual que varias de sus puertas, entre las que se figuran las de San Andrés (MHA, 3-VI-1931), que da acceso a la judería y que, flanqueada por torres almenadas, consta de dos arcos de medio punto, uno de ellos peraltado, que enmarcan el blasón de Carlos I; de San Cebrián; de Santiago, con torreón mudéjar de arcos de herradura; de San Juan, y de la Claustra, con dos arcos románicos. Presidiendo la c medieval, emplazada sobre un ligero cerro, se alza la catedral de Santa María (MHA, 3-VI-1931), erigida a partir de 1525, tras la destrucción de la catedral vieja, por Juan Gil de Hontañón, y al que siguió en las obras (crucero y cabecera) su hijo Rodrigo, quienes organizaron uno de los más notables edificios del gótico final de todo el país (v. Segovia, Catedral de -). Segovia acoge en su seno, así mismo, un nutrido grupo de templos románicos, corolario quizá del rico y peculiar románico segoviano, al que la prov. aporta un sinfín de ejemplos, y heredero de las antiguas collaciones de la c medieval. La iglesia de la Vera Cruz (MHA, 4-VII-1919), emplazada en la orilla opuesta del Eresma, es quizá el edificio más paradójico. Consagrada en 1208 por los caballeros de la Orden del Temple, muestra su peculiarísima planta poligonal de doce lados, que repite en un edículo interior, espacio organizado en dos pisos, el inferior con bóveda de crucería y el superior con techumbre de tradición árabe, al que se accede mediante cuatro puertas de arco apuntado, cuya dedicación todavía hoy no ha podido explicarse satisfactoriamente; el recinto exterior, a modo de deambulatorio, está cubierto con bóveda de cañón sobre arcos fajones, dividida en sus respectivos doce tramos, y se accede a él mediante dos portadas de medio punto con arquivoltas esculpidas. En el lado de oriente quedan adosados tres ábsides semicirculares junto a una torre exenta, de planta cuadrada y cuatro cuerpos, de los que el único románico es el inferior, que alberga la capilla del Lignum Crucis, con un altar tardogótico (s. XVI). La iglesia de San Millán (MHA, 3-VI-1931), también emplazada en las afueras de la c, es, posiblemente, la más antigua de todas ellas (s. XII), y está directamente inspirada en la catedral de Jaca, con el añadido posterior de sus dos pórticos, tan queridos por los canteros románicos segovianos; consta de tres naves con techumbre de madera a dos aguas de inspiración mudéjar, cuatro ábsides semicirculares (uno de ellos, posterior, dedicado a sacristía) bajo bóvedas de medio punto, transepto con cúpula octogonal sobre el crucero y torre exenta de tradición mozárabe perteneciente a un templo anterior (s. XI); están también ricamente esculpidos los capiteles de sus dos atrios y las arquivoltas de sus tres portadas. La
solución de los pórticos se repite también en la iglesia de San Martín (MHA, 3-VI-1931), ésta ya en sit. en pleno casco antiguo, en origen una iglesia mozárabe del s. X de planta cuadrada reconstruida en el s. XII, con triple nave y ábside (el central barroco), torre mudéjar sobre la nave mayor y cimborrio sobre el crucero; la rodean tres atrios con arcos de medio punto y capiteles trabajados con una variada iconografía, y posee la portada más rica (esculturas de los apóstoles) del románico segoviano; en su interior alberga un Cristo yacente de Gregorio Fernández, un tríptico gótico flamenco, un San Francisco de Pedro de Mena y el rico pórtico obra de Juan Guas que da paso a la capilla de las Herrerías (s. XV). La iglesia de San Lorenzo (MHA, 3-VI-1931), sit. también extramuros, presenta una nave, tres ábsides de tambor y torre mudéjar de cinco cuerpos; posee también dos atrios bajo cornisa con canecillos y metopas, y una portada bajo arco de herradura; en el interior destacan los restos del original artesonado mudéjar y el tríptico gótico de la Piedad, obra de Benito Girarte y Rodrigo de Segovia. La de San Esteban posee la torre (MHA, 12-XII-1896) románica más relevante del románico castellano, alzada en el s. XIII; presenta planta cuadrada y, sobre un alto y recio basamento, cinco cuerpos de ventanas dobles, ligeramente apuntadas en el primero, ciegas en los dos primeros, y de medio punto el resto, a excepción del último, en el que son triples; posee ángulos en chaflán con baquetón adosado, y culmina con un chapitel moderno. La iglesia presenta también dos atrios con arcos de medio punto y columnas y capiteles dobles (esculpidos), y la clásica cornisa con canecillos y metopas; en su interior, reformado en época barroca (s. XVIII), conserva un Calvario gótico inicial (s. XIII) de madera policromada. La de San Juan de los Caballeros (MHA, 3-VI-1931) se remonta a los ss. XI (cabecera) y XII, y presenta tres naves bajo techumbre de madera, triple ábside semicircular, crucero acusado sobre el que se alza la torre y doble atrio de medio punto, con notable escultura en capiteles, y pórtico con arquivoltas apuntadas; en 1905 fue adquirido por el ceramista Daniel Zuloaga, quien instaló en él su estudio, vivienda y taller, origen del actual Museo Zuloaga (fundado en 1-III-1962), que muestra colecciones de cerámica, muebles y algunos lienzos del sobrino de Daniel, el pintor Ignacio Zuloaga. La iglesia de San Justo (BIC, 26-IX-1993), del s. XII, presenta una nave, ábside semicircular, torre inacabada, con arcos ciegos, y portada de triple arquivolta; en su interior, destacan los frescos románicos tardíos descubiertos al retirar las yeserías y el retablo barrocos. La de la Trinidad (finales s. XII) posee una nave y ábside con bóvedas de cañón, torre sobre el crucero y galería porticada en el lado sur; en su interior, destaca la portada de la capilla de los Campo, obra de Juan Guas. Un nuevo pórtico románico aparece en la iglesia del Salvador, de una nave reformada en época barroca, cabecera gótica tardía (bajo bóvedas de crucería nervada) y torre románica. La de San Andrés (s. XII) presenta una nave, doble ábside semicircular y torre de ladrillo mudéjar sobre el crucero, de cuatro cuerpos con ventanas de medio punto en los tres superiores, rematada mediante chapitel de pizarra barroco; en su interior conserva dos tallas, en su retablo mayor, de Gregorio Fernández. La de San Quirce (s. XII; reconstruida en 1927) posee una nave, dos ábsides, portadas de medio punto, torre e interior barroco. La de San Nicolás (finales s. XII) posee también dos ábsides, uno de ellos con frescos góticos, y un atrio; profundamente remodelada, se utiliza como escuela de teatro. La de San Sebastián, reformada en época barroca, conserva la torre y el ábside, así como su fachada, con arquivoltas peraltadas en la portada. Finalmente, la de San Clemente, de inspiración cisterciense, posee una nave y ábside con canecillos, torre sobre el crucero y galería porticada. La iglesia de San Miguel, en cuyo atrio fue proclamada reina Isabel I de Castilla, es el mejor ejemplo, después de la catedral, del gótico final de la c (s. XVI); presenta una nave bajo bóvedas de crucería nervada y diversos elementos renacentistas. En cuanto a los edificios conventuales y monásticos, cabe destacar, en primer lugar, el monasterio del Parral (MHA, 6-II-1914), casa matriz de la orden de los jerónimos en España, fundado en 1447 por Enrique IV bajo el patronazgo de los marqueses de Villena. Juan Gallego primero, y Juan Guas más tarde, diseñaron el conjunto en estilo gótico final, al que pertenece su única nave con bóvedas de crucería estrellada y capillas entre los contrafuertes, el crucero y la capilla mayor poligonales; en su interior, destacan las tallas de Sebastián de Almonacid, el retablo mayor plateresco con las sepulturas de alabastro de los marqueses de Villena, obra de Juan Rodríguez y Lucas Giraldo, así como la sillería del coro, de Juan de Ruesga; en la fachada, inacabada, sobresalen los blasones de los Villena y la torre plateresca (1529). Además de las dependencias monacales, cuenta con cuatro claustros: el principal y el de la portería, góticos, y los de la enfermería (obra de Juan Guas) y de la hospedería, plateresco uno y renacentista el otro. El convento de San Antonio el Real (MHA, 3-VI-1931) fue fundado en 1455 para los franciscanos, aunque poco más tarde pasó a las monjas clarisas de clausura, y en él se combinan el gótico y el mudéjar; la iglesia presenta una nave y una espléndida capilla mayor con armadura mudéjar de lazo y artesonados policromados; la portada se abre bajo arco trebolado entre dos agujas de crestería, culminada por los blasones de Enrique IV. Además de las diversas galerías y patios con artesonados mudéjares, conserva notables obras de arte, entre ellas un Calvarioa modo de retablo flamenco del s. XV. El convento de Santa Cruz (MHA, 3-VI-1931) fue erigido en época de los Reyes Católicos, quienes figuran esculpidos en el tímpano de la magnífica portada de la iglesia, de inspiración flamenca, abierta bajo arco polilobulado; el templo es de una nave y capillas laterales bajo bóvedas de crucería, y muestra cúpula sobre el crucero, capilla mayor y coro alto a los pies. El convento de Santo Domingo conserva en su conjunto la llamada torre de Hércules (MHA, 3-VI-1931), una torre maciza de planta rectangular (s. XIII), de mampostería con sillares en los ángulos, ventanas en ajimez y rematada mediante tronera con almenas y modillones. El seminario, antiguo convento de jesuítas (BIC, 29-VI-2000), fue construido a finales del s. XVI por Diego de Matienzo y Andrés Ruiz; presenta iglesia de amplias proporciones, con una nave, capillas laterales, crucero y capilla mayor, con su retablo barroco a base de columnas salomónicas. Otros conventos son los de las carmelitas descalzas, fundado por san Juan de la Cruz, en una de cuyas capillas se encuentra enterrado, y el del Corpus Christi, antigua sinagoga de la c (s. XIII), convertida en iglesia cristiana en el s. XV. Cabe mencionar, así mismo, el santuario de Nuestra
Señora de la Fuencisla, trazado por Francisco de Mora (1598) y. Pedro de Brizuela en estilo herreriano. En cuanto a la arquitectura civil, la c conserva diversas casonas románicas, agrupadas en el barrio de las Canonjías, como las de las calles Daoíz y Velarde. Entre los numerosos palacios y casonas góticos y renacentistas figuran la casa del mayorazgo de los Cáceres o del marqués de Lozoya (MHA, 16-XI-1979), con su torreón del s. XIV, con esgrafiados; las góticas (s. XV) casas de los marqueses de Moya, de los marqueses de Quintanar, del conde de Cheste, de las Cadenas y de Juan Bravo, y los palacios de los Dávila, del conde de Alpuente, de los Uceda Peralta y de los Alpuente; las casonas renacentistas de los Picos –con su peculiar fachada labrada a base de puntas de diamante–, de los Galachos, de los Solier, de los Marqueses del Arco, del conde de Villares o el palacio arzobispal. También cabe mencionar el Real Ingenio o Casa de la Moneda (BIC, 8-VI-2000). La oferta museística de la c se completa con el Museo Provincial de Bellas Artes (MHA, 1-III-1962), el Museo Catedralicio y la Casa-Museo Antonio Machado.
Folclore
La c celebra sus fiestas patronales en honor de San Frutos, patrón de la diócesis, el 25 de octubre, aunque sus fiestas más populares son las de San Juan y San Pedro, que se alargan entre las festividades de ambos santos, el 24 y 29 de junio, respectivamente. Otras celebraciones de interés son las tradicionales procesiones de Semana Santa; la Catorcena en desagravio al Santísimo, el primer domingo de septiembre, y la romería al santuario de la Fuencisla, el último domingo del mismo mes. En verano tienen lugar los Festivales Internacionales de Teatro y la Semana de Música de Cámara, y en octubre, la Semana de la Cocina Segoviana.
Armas
En campo de azur, un acueducto de plata mazonado de sable y sumado de una cabeza de doncella al natural de carnación y pelo negro. Por timbre, corona real abierta. [F.Pa.C]


