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Luis Rosales Camacho

De Gran Enciclopedia de España Online

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Luis Rosales Camacho.
Luis Rosales Camacho.

(Granada, 31 V-1910 - Madrid, 24-X-1992). Poeta y ensayista. Descendiente de una familia acomodada, realizó los estudios medios en los escolapios y, posteriormente, cursó las carreras de Derecho y Filosofía y Letras —que abandonó temporalmente— en la Universidad de Granada. Ya durante los años universitarios empezó a mostrar sus afinidades literarias —especialmente poéticas— y entabló una relación de amistad con los componentes de la revista El Gallo: García Lorca —uno de sus mejores amigos granadinos—, Joaquín Amigo y Álvarez Cienfuegos. En 1930 pasó a Madrid, donde retomó los estudios de filosofía y letras. En la capital española frecuentó los círculos literarios y confraternizó con numerosos escritores y poetas, entre ellos Luis Felipe Vivanco, los hermanos Panero —con quienes estableció unos vínculos emocionales casi fraternos—, Miguel Hernández y Dionisio Ridruejo, todos ellos representantes de lo que después se dio en llamar Generación del 36; así como con figuras de otras generaciones, como Vicente Aleixandre, José Bergamín y Rafael Alberti, o extranjeros como el peruano César Vallejo.

En 1932 fueron impresos sus primeros poemas en la revista Cuatro Vientos, y al siguiente año empezó a colaborar en la revista progresista de sesgo católico Cruz y Raya, dirigida por Bergamín. Un año antes del inicio de la Guerra Civil (1936-1939) publicó su primer poemario, Abril, título de referencia en su producción, porque representa la inauguración de una obra poética marcada por un personal y desbordado sentir humano de graves acentos religiosos —el pretexto del sentimiento amoroso hacia una joven compañera trasciende en una expansión lírica indeterminada—, cuyo canto se apoya en una recuperación de las formas clásicas. El libro, que se abre con citas del conde de Villamediana, Fernando de Herrera, San Juan de la Cruz y Garcilaso, llamó la atención de los autores de la Generación del 27 por su preñada imaginación, aparentemente inagotable, feraz en imagenes y metáforas que se suceden en combinaciones rítmicas perfectamente encajadas y en estrofas clásicas estrictas. Abril no tardó en convertirse en uno de los valores del llamado garcilasismo poético.

Cuarenta y ocho horas después de estallar la Guerra Civil, Rosales se afilió a Falange Española. Algunos días después, García Lorca recurrió a su amistad y se refugió en su casa granadina, temeroso de las amenazas de grupos de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA)). Este hecho abrió un penoso episodio que ha actuado ocasionalmente como un baldón en la imagen de los miembros de la familia Rosales, los cuales, a pesar de su intercesión para salvaguardar al poeta, no fueron capaces de evitar su asesinato. Luis Rosales, que fue expulsado de la Falange y condenado a pagar una multa, se libró en última instancia de ser juzgado por un tribunal por su actitud en la tragedia de su amigo Federico. Sintiéndose cómplice involuntario de aquel acontecimiento, que le sumió en una especie de exilio interior, abandonó Granada, donde daba clases en la Universidad, y se instaló en Pamplona.


Allí trabajó en la publicación Jerarquía hasta principios de 1938, cuando fue llamado por Dionisio Ridruejo, recientemente nombrado director general de Propaganda, para trabajar en su sección de ediciones junto a su amigo Vivanco. Fue en Jerarquía donde se recogió el poema La voz de los muertos, en el que Rosales, manteniendo el distanciamiento imprescindible para sortear la censura, expresó conmovido el desastre de la guerra y la necesidad de una actitud conciliadora, ideas que plasmó en otros poemas sólo publicados muchos años después. Finalizada la guerra, vio la luz su segundo poemario, Retablo de Navidad (1940) —también Retablo sacro del nacimiento del Señor—, una obra en la que pareció refugiarse de su pena recreando unos recuerdos de infancia transfigurados por la fe. Ese mismo año publicó con Vivanco el primer tomo de la Poesía heroica del Imperio, trabajo muy en consonancia con la ideología épica que emanaba del régimen franquista.

La década de 1940 estuvo marcada por su colaboración en la revista Escorial, junto a Ridruejo, Pedro Laín Entralgo y Antonio Marichalar, entre otros. Este órgano de los escritores falangistas se despegó progresivamente de la recia observancia política para alcanzar niveles de calidad muy altos. Con la entrada de Rosales en su dirección, Escorial se abrió al exterior y abandonó los postulados joseantonianos, aunque mantuvo los contenidos católicos. En 1949 recibió el “Premio Nacional de Poesía” por el que iba a ser el título más emblematico de su obra, La casa encendida. Buena parte de la crítica vio en él el alumbramiento de un nuevo género poético, una suerte de poesía narrativa de carácter aparentemente coloquial vertida en verso libre. La obra, marcada por la advocación de Antonio Machado, supone una reivindicación de la memoria y de la vida del poeta y su entorno íntimo —su casa—, que se hace alegoría de su propia alma. Esta exposición del sentir humano en el tiempo fugitivo volvió a estar presente, aunque de un modo más íntimo, en Rimas (1951), recopilación de poemas sueltos escritos desde la guerra y dedicados a sus amigos más cercanos.

Tras años de silencio creativo, y después de escribir Cervantes y la libertad, su más reputado ensayo, y de ingresar en la Real Academia de la Lengua (1964), apareció El contenido del corazón (1969). Este libro, compuesto por veinticinco prosas poéticas a modo de capítulos narrativos, supuso el encuentro de Rosales con su voz madura (”encontré en él mi expresión personal”) y el germen de su producción posterior, puesto que había sido escrito veintinueve años antes de su publicación (1940), reescrito varias veces y sólo ultimado gracias a una beca concedida por la Fundación March. Posteriormente llegaron el también primerizo Segundo abril (1972), poemario juvenil y amoroso; Canciones (1973), donde se combinan prosas líricas con coplas, proverbios y cancioncillas impregnadas de nostalgia y desolación, y Como el corte hace sangre (1974), obra llena de poemas transidos de amargura y de desesperanza. Con Diario de una resurrección, de identicos sentires existenciales, tuvo lugar, sin embargo, una experimentación en la combinación de clasicismo y vanguardia, que mostró una nueva vitalidad poética transmitida a su último gran trabajo lírico, el ciclo La carta entera, formado por La almadraba (1980), Un rostro en cada ola (”Premio Ciudad de Melilla”, 1981), Oigo el silencio universal del miedo (1984) y Nueva York después de muerto, trabajo dedicado a García Lorca con el que cerró su periplo poético.

Ya septuagenario, superó con enorme esfuerzo un derrame cerebral y continuó escribiendo artículos para la prensa. Fue director de los Cuadernos Hispanoamericanos y La Estafeta Literaria, y miembro del departamento de Español Urgente de la Agencia Efe. La obra de Rosales, que gozó de gran prestigio en las décadas de 1940 y 1950, se sumió luego en el limbo de los poetas respetados, pero considerados trasnochados, para verse de nuevo, a finales del s. XX, reivindicada por escritores más jóvenes. Aparte de los mencionados, otros ensayos de primera línea son: Pasión y muerte del conde de Villamediana (1961), El sentimiento del desengaño en la poesía barroca (1966), Poesía española del Siglo de Oro (1973) Estudios sobre el barroco (1987) y El desnudo en el arte y otros ensayos (1987). Ademas, en su haber creativo se cuenta la pieza teatral La mejor reina de España, escrita con Vivanco en 1939. En 1982 recibió el “Premio Cervantes de Literatura” y el “Prometeo de Plata”; un año después se le rindió un homenaje especial en la “II Feria de Poesía de Madrid”. [L.S.C.]

Bibliografía

Obra completa: Editorial Trotta ha publicado su Obra completa:

  1. Poesía ISBN 978-84-8164-113-4
  2. Cervantes y la libertad ISBN 978-84-8164-131-8
  3. Estudios sobre el Barroco ISBN 978-84-8164-153-0
  4. Ensayos de filosofía y literatura ISBN 978-84-8164-206-3
  5. La obra poética del conde de Salinas ISBN 978-84-8164-236-0
  6. La mirada creadora. Pintura, música y otros temas ISBN 978-84-8164-274-2