Antonio Banderas
De Gran Enciclopedia de España Online
(Benalmádena, Málaga, 8-X-1960). José Antonio Domínguez Bandera. Cantante, actor, director y productor de cine y teatro. Estudió Arte dramático en su ciudad natal, donde comenzó también su vida en los escenarios en compañías de teatro independiente con las que recorrió España durante cinco años, antes de que, decidido a probar fortuna, se estableciera en la efervescente Madrid de los primeros años de la movida. Allí, su primera oportunidad se la concede Luis Balaguer, quien le ofrece un puesto vacante en el montaje de Historia de los Tarantos, de Alfredo Mañas; posteriormente, el director Lluís Pasqual le contrató para su montaje de La hija del aire, de Calderón de la Barca. Por aquel entonces había trabado amistad con el actor Imanol Arias, que se encontraba una situación muy similar —en este caso, procedente del teatro independiente del norte vasco—, y quien le introdujo en el ámbito del director Pedro Almodóvar, lo que a la postre resultó fundamental para la trayectoria futura de Banderas, desde que Almodóvar le diera un papel secundario en Laberinto de pasiones (1982).
Los frenéticos años siguientes formaron parte de su proceso de aprendizaje y maduración como actor. Trabajó primero con Pedro Costa (El caso Almería, 1983), Carlos Saura (Los zancos, 1984), Juan Caño Arecha (Caso cerrado, 1985) y Francesc Betriu (Requiem por un campesino español, 1985); más tarde volvió al teatro de la mano de Lluís Pasqual en su versión del Eduardo II de Inglaterra de Christopher Marlowe, y después interpretó dos papeles cinematográficos que significaron el espaldarazo definitivo a su carrera: el del “casto José” en La corte de Faraón (1985, José Luis García Sánchez; “Fotogramas de Plata” de 1986), y, en su segunda colaboración con Almodóvar, el de Matador (1985) —primera nominación a un “Premio Goya”; “Premio Francisco Rabal” de la Semana de Cine Español de Murcia—. Banderas había alcanzado ya por entonces la suficiente versatilidad interpretativa sin traicionar por ello su personalísimo e intuitivo estilo, lo que unido a su capacidad de asimilación y el indudable magnetismo de su personalidad y su mirada empujaron a Almodóvar a contar siempre con él en sus siguientes e importantísimos trabajos: La ley del deseo (1987) —“Premi Sant Jordi”—, Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) —“Fotogramas de Plata” (1989)— y ¡Átame! (1990) —“India Catalina de Oro” en el Festival de Cine de Cartagena (Colombia); “Fotogramas de Plata” (1991); segunda nominación a un “Premio Goya”; “Premio ACE” al mejor actor—. Fue la espléndida acogida y popularidad que el director manchego consiguió en Estados Unidos con este trío de largometrajes —incluida un nominación al “Premio Oscar” a la mejor película en lengua no inglesa en el caso de Mujeres…—, así como la aparición de Banderas en el largometraje documental Truth or dare (En la cama con Madonna) (1991, Alek Keshishian), como objeto latino de deseo de la popular cantante estadounidense, lo que le abrió las puertas de Hollywood. Antes de cruzar el Atlántico, cabe consignar también su aparición en los largometrajes Puzzle (1986, Lluís Josep Comerón), 27 horas (1986, Moncho Armendáriz), Delirios de amor (1986, cuatro segmentos dirigidos por Félix Rotaeta, Luis Eduardo Aute, Cristina Andreu y Antonio González-Vigil), Así como habían sido (1987, Andrés Linares), El placer de matar (1988, Félix Rotaeta), Bâton rouge (1988, Rafael Monleón), Bajarse al moro (1989, Fernando Colomo), Si te dicen que caí (1989, Vicente Aranda), La blanca paloma (1989, Juan Miñón) —“Premio al Mejor Actor” en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci)—, Contra el viento (1990, Paco Periñán) y Una mujer bajo la lluvia (1992, Gerardo Vera).
Instalado ya en Hollywood, comenzó su carrera americana con papeles secundarios pero en cintas de evidente renombre, como Los reyes del mambo tocan canciones de amor (1992, Arne Glimcher) y las dos adaptaciones de sendas novelas de la escritora chilena Isabel Allende, La casa de los espíritus (1993, Bille August) —compartió elenco con Jeremy Irons, Glenn Close, Vanessa Redgrave, Winona Ryder y Meryl Streep— y De amor y de sombras (1994, Betty Kaplan; junto con Jennifer Connelly y Stefania Sandrelli), e incluso de relumbrón, como fue el caso de Philadelphia (1993, Jonathan Demme) —ganadora de dos “Premios Oscar” (mejor actor para Tom Hanks, y mejor canción original [del mismo título] para el músico Bruce Springsteen)— o Entrevista con el vampiro (1994, Neil Jordan), donde compartió cartel con actores como Brad Pitt, Tom Cruise y Christian Slater. Con posterioridad intervino en Miami Rhapsody (1995, David Frankel; junto con Sarah Jessica Parker y Mia Farrow) y con el que le dio un nuevo espaldarazo a su trayectoria californiana, el director texano Robert Rodríguez, quien contó con él para su segmento en la coral Four Rooms (1995) y para el papel principal de Desperado (1995), gracias al cual tanto Banderas como su partenaire en ambos casos, la mexicana Salma Hayek, despertaron definitivamente la atención del poderoso público y crítica estadounidenses. Fueron años fecundos para su carrera. Ese mismo año de 1995 rodó a las órdenes de Richard Donner (Asesinos; junto con Sylvester Stallone y Julianne Moore), Peter Hall (Never talk to strangers; con Rebecca De Mornay) y en el exitoso debút estadounidense de Fernando Trueba, la wilderiana comedia Two Much —tercera nominación a un “Premio Goya”—, donde compartió cartel con las actrices Daryl Hannah y la que bien pronto sería su esposa, Melanie Griffith. Y al año siguiente, protagonizó de nuevo junto a Madonna la versión cinematográfica del musical Evita (Alan Parker) —“Premio Oscar” para la canción original de Andrew Lloyd Weber [compositor en cuyo sexagésimo aniversario (1992) Banderas ya había interpretado (y cantado), junto a la soprano Sarah Brightman, una versión de su exitoso musical El fantasma de la ópera], y la primera nominación a un “Globo de Oro” para Banderas (en la categoría de mejor actor de comedia o musical)—.
Tras un intervalo de dos años sin estrenar ningún largometraje, alcanzó la definitiva popularidad en Estados Unidos al protagonizar La máscara del Zorro (1998, Martin Campbell), una nueva versión del popular personaje de ficción, en la que compartió cartel con Anthony Hopkins y Catherine Zeta-Jones —recibió un “Premio ALMA”—; un personaje que retomaría una segunda vez en La leyenda del Zorro (2005), también dirigida por Martin Campbell, y de nuevo con la actriz galesa como partenaire. A pesar de que inmediatamente después emprendió una nueva trayectoria como director con Locos en Alabama (1999), una comedia basada en la novela homónima de Mark Childress, protagonizada por Melanie Griffith y David Morse —por la que fue nominado al “León de Oro” en el Festival Internacional de Cine de Venecia (Italia), y ganó el “Premio del Cine Europeo” y el “Premio ALMA” al mejor director debutante—, el éxito obtenido por esa más que apreciable cinta de aventuras que fue La máscara… le abrió la posibilidad de actuar en largometrajes comerciales y provechosos económicamente como The 13th Warrior (1999, John McTiernan) —“Premio ALMA”—; The White River Kid (1999, Arne Glimcher; junto con Bob Hoskins y Ellen Barkin); Play it to the Bone (1999, Ron Shelton; junto con Woody Harrelson, Lolita Davidovich, Robert Wagner y Lucy Liu); The Body (2001, Jonas McCord); la trilogía compuesta por Spy Kids (2001), Spy Kids 2: Island of Lost Dreams (2002) y Spy Kids 3-D: Game Over (2003), todas ellas dirigidas también por Robert Rodríguez; Pecado original (2001, Michael Cristofer; junto con Angelina Jolie), Femme Fatale (2002, Brian De Palma); el biopic Frida (2002, Julie Taymor), sobre la figura de la pintora mexicana Frida Kahlo (interpretada de nuevo por Salma Hayek), en la que Banderas interpretaba al muralista David Alfaro Siqueiros; o la continuación de Desperado, Érase una vez en México (2003, Robert Rodríguez), en que retoma el personaje del mariachi asesino, acompañado una vez más de Salma Hayek y, en este caso, también de Johnny Deep, Mickey Rourke, Willem Dafoe o Eva Mendes.
Después del estreno de la fallida Imagining Argentina (2003, Christopher Hampton), que protagonizó junto a la actriz británica Emma Thompson, y de la exitosa producción televisiva And Starring Pancho Villa as Himself (2003, Bruce Beresford), una visión biográfica del revolucionario mexicano —por cuya interpretación logró su segunda nominación a un “Globo de Oro” y la primera y única a un “Premio Emmy”, además del “Premio del Público” de los Premios Europeos de Cine al mejor actor—, Banderas volvió ese mismo año al género musical, con el que hasta la fecha ha sido su mayor éxito en ese ámbito: una nueva versión del musical Nine, de Maurey Yeston (basado en la película 8½), que estrenó en Broadway (Nueva York) interpretando el papel principal, que en principio estaba destinado al actor Raúl Júlia, repentinamente fallecido. Por su labor en la avenida del musical por excelencia, Banderas obtuvo los premios “Outer Critics Circle” y “Drama Desk”, y fue nominado para el “Premio Tony” al mejor actor en un musical. En aquel periodo, su trabajo más reconocido para el cine fue el doblaje del personaje del gato espadachín —Puss in Boots, un trasunto del personaje del Zorro— en la película de animación Shrek 2 (2004), un trabajo que retomaría en Shrek the Third (2007), en la versión televisiva navideña Shrek the Halls (2007), en Shrek Forever After (2010) y la secuela anunciada para el año 2011 Puss in Boots.
En 2006 volvió a la dirección con su segundo largometraje hasta la fecha, El camino de los ingleses —basado en la novela homónima de su paisano y amigo malagueño Antonio Soler—, esta vez rodado en España e interpretado por Victoria Abril y Juan Diego —por el que fue galardonado con el “Label Europa Cinemas” en el Festival Internacional de Cine de Berlín (Alemania), y figuró en la selección oficial del Festival de Sundance (2007)—. Se encargó también de la producción, algo que ya había llevado a cabo para The White River Kid, y que ha venido repitiendo después con los largometrajes Tres días (2008, F. Javier Gutiérrez) y El lince perdido (2009, Raúl García y Manuel Sicilia), este último de animación. Sus últimos trabajos puramente interpretativos delante de las cámaras han sido Take the Lead (2006, Liz Friedlander), Bordertown (2006, Gregory Nava; junto a Jennifer López y Martin Sheen), My Mom’s New Boyfriend (2008, George Gallo; junto a Meg Ryan), The Other Man (2008, Richard Eyre; junto con Liam Neeson), y Thick as Thieves (2008, Mimi Leder), junto a Morgan Freeman.
En teatro, ha participado también en montajes de La ciudad y los perros (sobre la novela homónima de Mario Vargas Llosa) y Diálogo del amargo (Mario Maya). Además de los premios y galardones ya citados, cabe apuntar que en 2002 recibió el “Premio Anthony Quinn” de los “Premios ALMA” a su carrera; en 2004, el “Premio Taormina Arte” en el Festival Internacional de Cine de Taormina (Italia); y en 2008, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el “Premio Donostia” en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Además, desde 2005 cuenta con estrella propia en el célebre Paseo de la Fama de Hollywood.
Bibliografía
- Antonio Banderas: una vida de cine. Ana Oliva. Ediciones B, 2003. ISBN 84-666-1092-8
- Antonio Banderas: tan sólo un actor. Ana Oliva, Gloria Fernández Adame Manresa: Grata Lectura, 1995. ISBN 84-920225-1-5