XVII. El Amor Encontrado
De Mienciclo E-books
EL gran dictador le ha creado poderosos enemigos. Todos los simpatizantes de Hitler que no se han atrevido a dar la cara estando las naciones en guerra salen de sus escondites enar-bolando las banderas de la intolerancia y de la hipocresía. Esta vez el alud es demasiado fuerte. Charles Chaplin comienza a retroceder.
Pero entonces sucede algo milagroso. Charles Chaplin conoce a Oona O’Neill:
A medida que iba conociendo a oona me sentía constantemente sorprendido por su sentido del humor y su tolerancia; siempre podía tener en cuenta la opinión ajena. esta y otras muchas razones fueron la causa de que me enamorara de ella. oona acababa entonces de cumplir los dieciocho años, pero yo tenía confianza en que no estaría sujeta a los caprichos de esa edad. oona era la excepción de la regla, aunque al principio tuve miedo a la diferencia entre nuestras edades.
Oona es hija del gran dramaturgo norteamericano Eugene O’Neill, que se manifiesta absolutamente contrario a la relación de su hija con un hombre que nació el mismo año que él y que ahora tiene cincuenta y cuatro años. Pero Oona ha tomado la decisión. Se casa con Charlie el 16 de junio de 1943 y se convierte en su apoyo y única razón de vida.
El escándalo con Joan Barry se convierte en proceso al nacimiento del niño. La opinión pública explota en ataques iracundos contra el actor. Tras ella están los mismos que han conseguido prohibir la película en numerosos Estados de la Unión y en países de Sudamérica.
En el proceso, los abogados de Chaplin consiguen que se levanten los cargos contra su cliente. La prueba de sangre verifica, sin género de dudas, que el niño no es hijo de Chaplin.
Liberado de las enormes preocupaciones que este juicio le había producido, Chaplin acomete en 1946 la realización de su película número setenta y siete:
Monsieur Verdoux. Una terrible tragicomedia, inspirada en un argumento de Orson Welles, que enfrenta definitivamente a Charles Chaplin con las organizaciones más intransigentes del país.
Monsieur Verdoux cuenta la historia de un insignificante empleado de banca, que, habiendo perdido su empleo durante la depresión, idea un plan para casarse con solteronas viejas y asesinarlas luego para quedarse con su dinero. Su esposa legítima es una mujer paralítica, que vive en el campo con su hijo pequeño, ignorando los hábitos asesinos de su esposo. Un hombre contradictorio, incapaz de pisar una oruga, pero capaz de descuartizar a sus víctimas para quemarlas en un horno. Al final es sorprendido y ejecutado por la justicia.
La película fue un estruendoso fracaso en los Estados Unidos. Era una historia amarga y llena de sarcasmo, que difícilmente podía complacer al público americano. Los tiempos de Chariot estaban muy lejos. Para Charles Chaplin —que nunca renunció a su nacionalidad inglesa— su país de adopción se estaba convirtiendo en inhabitable. Algunos de sus mejores amigos fueron convocados por el Comité de Actividades Antiamericanas. Un comité extraño que se proponía limpiar los Estados Unidos de cualquier sombra o semilla de comunismo. Entraron en Hollywood dispuestos a no dejar en funciones a ninguno de los responsables de aquellas películas que consideraban antiamericanas o filoco-munistas. Charles Chaplin dejó oír de nuevo su airada voz. Pero esta vez la presión de la opinión publica fue definitiva. No había nada que hacer. Se había roto la historia de amor entre Chaplin y los Estados Unidos.
A finales de 1951 Chaplin comienza el rodaje de su última película americana: Candilejas. Cuando finaliza su rodaje, liquida sus negocios en los Estados Unidos y embarca con Oona y sus cuatro hijos en el Queen Elizabeth rumbo a Inglaterra, donde estrenará su película.
A su llegada a Londres se entera de que el gobierno americano acaba de abrir un expediente contra Chaplin por supuestas actividades antiamericanas. En Inglaterra y en Francia recibe de nuevo el abrazo de su fiel público. En Londres, Oona renuncia a su nacionalidad americana. Entonces emprenden una nueva vida, perdidos en algún rincón de la geografía europea.
En el viejo continente Chaplin fue agasajado con todos los honores que se merecía. Reanudó viejas amistades con grandes personalidades del arte, de la ciencia y de la política, e inició de nuevas. El genial actor se sintió renacer de nuevo, tal como nos cuenta en su Autobiografía.
Sin embargo, mi vida es más emocionante hoy día que lo ha sido nunca. gozo de buena salud, poseo aún capacidad creadora y proyectos para producir más películas; tal vez no actúe yo en ellas, pero las escribiré y dirigiré para los miembros de mi familia, algunos de los cuales tienen grandes aptitudes para el teatro. Soy todavía muy ambicioso; no me retiraré nunca. Hay muchas cosas que quiero hacer; además de tener unos cuantos guiones inacabados, me gustaría escribir una obra de teatro y una ópera, si el tiempo me lo permite.
Se afincó en Suiza, en el pueblo de Corsier, cerca de Vevey. Repleto de imaginación y vitalidad aún estrenó más películas: Un rey en Nueva York y La condesa de Hong-Kong. Y un día de 1977 murió en Vevey, en la plácida Suiza. Había desaparecido el creador de Chariot, uno de los símbolos más grandes del cine.