Buscar por relevancia Buscar por título
Enviar este artículo por e- mail
cerrar

Añadir un comentario a este artículo
cerrar

Enlazar con este artículo
cerrar

XV. Muere Charlot

De Mienciclo E-books

Share/Save/Bookmark

Contenido

Introducción

A su regreso a Beverly Hills, se enfrenta a la desintegración de un mundo en el que ha vivido más de dieciocho años. Douglas Fairbanks y Mary Pickford se han separado; David Wark Griffith está alcoholizado y vive en Nueva York, no ha podido sobreponerse a la desaparición del cine mudo; Mabel Normand ha muerto en un hospital de la beneficiencia. Hollywood se ha convertido en una ciudad industrial, donde se hacen películas de la misma forma que podrían hacerse coches en cadena. El espíritu de los pioneros del cine ha desaparecido. Charles Chaplin sabe que es el único superviviente, el único que todavía puede desafiar a todo el mundo haciendo otra película muda.

En su viaje ha ido tomando notas, apuntando ideas, observando y asimilando. Tiene en la cabeza la película que quiere hacer y comienza a prepararla en silencio. Ninguna confidencia se filtra hacia la prensa; la gente sabe que Chaplin prepara algo, pero no saben qué es. La incógnita continúa sin despejarse. ¿Cómo será la próxima película de Chariot?


Una nueva mujer para su vida

A finales de 1932, Charles Chaplin conoce a una muchacha judía, divorciada, de veintiún años, starlette en los estudios de la Paramount; coincide con Chaplin en una fiesta a bordo del yate del productor Joe Schenk, e intiman rápidamente. Son dos solitarios perdidos en el tumulto de la ciudad del cine. Ella se llama Pauline Levy y es —de todas las mujeres que trabajan junto a Chaplin— la única que consiguió proseguir su carrera cinematográfica cuando su unión se hubo disuelto. Su nombre artístico era Paulette Goddard y mantuvo junto a Chaplin una unión que duró más de ocho años. Ella fue la espoleta que hizo detonar la imaginación de Chaplin: Paulette Goddard, con su aspecto de golfilla ingenua y sus grandes ojos oscuros, siempre alegres.

A finales de 1932, poco tiempo después del regreso de Charles Chaplin, se celebran de nuevo elecciones presidenciales. El 8 de noviembre de 1932 es elegido presidente por aplastante mayoría Franklin Delano Roosevelt, el ex gobernador de Nueva York. Su brillante carrera política hubo de ser interrumpida el año 1921 por un violento ataque de poliomielitis que le mantuvo durante varios años atado a una silla de ruedas. Fundó el balneario de Warn Springs para que otros enfermos pudieran seguir un tratamiento adecuado a su enfermedad. La campaña electoral fue reñida. Herbert Clark Hoover declaró que si Roosevelt llegaba a la Casa Blanca, se verían en peligro las bases del sistema americano. Roosevelt, una vez en la presidencia, acometió la reforma económica de los Estados Unidos con principios ampliamente democráticos y antimonopolistas. Su política económica suscitó violentas luchas económicas y políticas. En su discurso de toma de posesión del cargo habló del hombre olvidado, el hombre sobre el que se apoyaba todo el sistema económico de la nación. Con voz resuelta y firme, dijo:

A lo único que debemos temer es al miedo.

El país respondió a la voz de su nuevo mandatario. Durante los diez días de espera que transcurrieron entre su toma de poder y la promulgación de su programa político, los ciudadanos siguieron las instrucciones de su nuevo presidente. Los bancos tomaron vacaciones para interrumpir la larga sucesión de quiebras que habían paralizado la actividad económica del país desde 1929. Las tiendas y los grandes almacenes desarrollaron durante aquellos días un sistema de ventas a crédito, incluso las entradas de los cines pudieron adquirirse por aquel procedimiento. Fue una época esplendorosa en la historia de los Estados Unidos. Roosevelt consiguió salvar a su país de la bancarrota. Sus medidas económicas fueron duramente criticadas por la oposición: decían que aquellas medidas eran puro socialismo. Lo cierto es que, de nuevo, el país se puso en marcha. En aquel período se realizaron las mejores reformas que nunca se hicieran en el país. Un futuro lleno de promesas se abría ante ellos.

Chaplin depositó su corazón en el nuevo presidente. Estaba de acuerdo con todas las medidas que el gobierno había tomado.

Con una fe renovada en la utilidad de su trabajo, Charles Chaplin acomete en 1934 la realización de Tiempos modernos. A fin de cuentas, el pequeño vagabundo siempre ha sido uno de aquellos hombres olvidados.


«Tiempos modernos»

Una nube amenazadora se cernía sobre su trabajo. Las ligas de decencia, los puritanos, volvían a la carga. Su relación con Paulette Goddard era piedra de escándalo. Charles Chaplin se negó a hacer declaraciones sobre su vida privada, lo que produjo furibundos ataques contra su persona y su obra.

Sobre la película que estaba realizando se publicó en los periódicos que era procomunista y que, incluso, había enviado la película a Moscú para su aprobación. Cosa que, naturalmente, no era cierta.

En los momentos finales de su realización, diciembre de 1935, la tensión política mundial estaba alcanzando sus más altas cotas. La situación de preguerra repercutía en la película que Chaplin estaba realizando, creando a su alrededor una violenta polémica.

Pocas semanas antes del rodaje, Chaplin invita a los periodistas a visitar sus estudios de La Brea Avenue. Convoca una conferencia de prensa en donde expone las razones que le han llevado a realizar Tiempos modernos.

Cuando regresé a los Estados Unidos después de mi viaje por el mundo, hace alrededor de cinco años, me encontré que la gente demostraba la máxima confusión respecto a lo que a ella misma le ocurría. yo también experimenté ese extravío. muchas cosas en las cuales habíamos creído revelaron ser locuras impracticables y ni una sola persona tenía idea respecto a la actitud que debía adoptar frente a todo aquello. la gente estaba dominada por un caos mental. me pareció un buen tema para una película. el único medio de señalarlo era burlarse de toda nuestra malparada situación, reírse de los tiempos modernos. producimos mucho, pero nos encontramos con que no podemos disponer de lo que producimos. hemos creado la miseria.

Semejante situación es trágica, pero también puede ser absurda y ridícula, y según creo, podía tratársela humorísticamente. el pensamiento de toda la película consiste en demostrar la impotencia del hombre medio, común, en una absurda situación que no puede comprender. El no reclama mucho de la vida. Todo lo que trata de hacer es «seguir tirando», continuar viviendo. Entonces encuentra una muchacha que no desea más que un hogar decente para vivir. La historia gira en torno a las sorprendentes cosas que pueden suceder a las gentes sencillas, que no quieren agredir ni injuriar. Para simbolizar nuestro tiempo, he presentado grandes máquinas en las cuales me extravío.

Al fin, con la expectación creada alrededor, se estrena en Nueva York el 5 de febrero de 1936, en el teatro Rívoli de Nueva York.

La película había costado a United Artist un millón y medio de dólares, dos años de trabajo y 75.000 metros de negativo de imagen. El éxito de la película es asombroso. Las colas en las taquillas de los cines superan las de Luces de la ciudad. Las críticas se dividen en favor y en contra. El momento en el que Chariot canta es siempre el más aplaudido. Tiempos modernos es una crítica amarga de los métodos de trabajo de nuestra época y también una reflexión ácida e individualista sobre las tensiones políticas a las que estaban sometidos los ciudadanos del mundo en el período de entreguerras.

Como se decía al principio de esta historia, al final de la película, el pequeño vagabundo desaparecía camino del horizonte, acompañado de la hermosa golfilla. Atrás quedaban los conflictos, los problemas, las persecuciones. Un prometedor futuro se abría también para el pequeño vagabundo y su chica en la América de 1936.

Pero, con una rara intuición profética, pocas semanas después de su gran éxito, Charles Chaplin y Paulette Goddard emprenden de nuevo un viaje hacia el Extremo Oriente para asistir en Tokio al estreno de su película. Así cerramos el círculo que habíamos comenzado en la primera parte de este libro. Dentro de él hemos resumido los acontecimientos más importantes en la vida de Charles Spencer Chaplin, aquellos que pueden arrojar alguna luz sobre la significación y origen del pequeño vagabundo, de Chariot, el personaje más popular y querido de toda la historia del cine.

Si este libro fuera una película de los tiempos del cine mudo, habría llegado el momento de que en la pantalla apareciese un cartel con las palabras:

FIN DE CHARLOT