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XII. Desde El Exilio A La Victoria

De Mienciclo E-books

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Contenido

Introducción

J.J. Olmedo pide a Bolívar que emprenda la liberación de los territorios transandinos del Virreinato del Perú.
J.J. Olmedo pide a Bolívar que emprenda la liberación de los territorios transandinos del Virreinato del Perú.

EN los días que Bolívar da a conocer su famosa Carta Jamaicana, Cartagena se encontraba asediada por las tropas españolas y requirió su presencia para dirigir la resistencia. Se embarca inmediatamente, pero, antes de llegar a su destino, se entera de que la ciudad ha caído en poder del enemigo y decide exiliarse en Haití.

Es en esta isla donde Bolívar encontrará el apoyo que tanto había buscado. El presidente de Haití, Alexandre Pétion, será quien se lo brindará. Su protector en esta hora es un hijo de esclavos, un hombre del mismo color que su nodriza.

Situada en una zona de confluencia de imperios, en el Caribe, Haití es la primera colonia americana (después de las posesiones británicas del norte) que inicia la lucha por su liberación. En la última década del siglo XVIII, el pequeño país —dominado por los franceses— es sacudido por una revolución que presenta, en la superficie, características raciales, y que culmina con la instauración del primer Estado negro en América.

Sin embargo, la lucha tiene un innegable trasfondo económico-social: Haití era, a la sazón, la más fértil de todas las colonias azucareras del mundo y, por tanto, presa codiciada por las potencias europeas.

La sociedad haitiana estaba compuesta por amos blancos y negros esclavos, y una clase intermedia, los affranchis, mulatos y negros manumitidos, que poco a poco habían conseguido enriquecerse gracias a intrigas políticas y circunstanciales alianzas económicas. Cuando amenazados por las ideas igualitarias imperantes en la Francia de 1792, los ricos plantadores locales reclamaban la libertad a los esclavos negros para hacer frente a la invasión. El líder negro Toussaint Louverture debe combatir a los ingleses primero y al affranchi Rigaud después, en una guerra de carácter racial que finaliza con la derrota de este último y que pone al descubierto la voluntad de las masas negras de liberarse de toda dominación extranjera.

Haití, pionera de la independencia

En 1802, Napoleón intenta restablecer la trata y la esclavitud, provocando de ese modo la ruptura total entre la colonia y la metrópoli. Negros y mulatos unidos contra el opresor derrotan a las huestes del francés Rochambeau el 4 de diciembre de 1803 y fundan la primera nación independiente de la América no sajona.

La proeza es realizada por las empecinadas masas nativas. Un negro semianalfabeto, Jean-Jacques Dessalines, sería el continuador. La bandera nacional, azul y roja, exhibe una divisa que sintetiza el sentido de la lucha: Liberté ou Mort.

El naciente país debió sufrir duras contingencias que dividieron al territorio en dos Estados: el Estado del Norte y el Estado del Sur. En este último fue presidente desde los años 1806 a 1818 Alexandre Pétion. El protector de Bolívar presentaba al sector mulato ilustrado, culto, republicano y liberal.

Para Pétion el trabajo voluntario de los ciudadanos era el camino más adecuado para lograr una nación sólida en el aspecto económico y político. Bajo su gobierno, los campesinos no estaban sujetos a la tierra: el gobierno entregó parcelas a los agricultores con su correspondiente documentación. Esta medida que llevaba en forma incipiente el contenido de una reforma agraria es el primer indicio de la justicia social en toda la América Latina.

Los habitantes gozaban de un régimen de benignidad político y social que enaltecía su condición de seres libres.

En esta isla se habían refugiado en masa los representantes más notables del movimiento revolucionario, especialmente aquellos que habían huido de Nueva Granada y de Venezuela. Bolívar, seguro de contar con el apoyo del gobierno haitiano, convoca a un parlamento de los exiliados más influyentes y da a conocer sus planes para la liberación de las colonias septentrionales de la América del Sur. Declaró enseguida que, para obtener la libertad dedeseada, era necesario proclamar un dictador, pero afirmó que él no ambicionaba serlo. Esta parte de sus proyectos halló fuerte resistencia, y la decisión —una solución forzada que tenía en sí misma los elementos que llevarían al fracaso— se debio; al hecho de que un comerciante francés, de nombre Brion, se comprometió a suministrar la mayor parte de los aprovisionamientos, que consistieron en un bergantín, seis goletas y sus respectivos pertrechos. El plan estratégico que entonces preveía utilizar como base la isla Margarita, que era favorable a los criollos, y de allí tomar la costa oriental de Venezuela.

Libertad a los esclavos

En la isla Margarita, Bolívar tratará de pagar, en parte, su deuda con el presidente Pétion. El gobernador de la isla, Arismendi, se puso a sus órdenes y en la iglesia del pueblo se realizó una reunión a la que concurrieron los notables de la isla y las tropas revolucionarias. En este marco Bolívar, esgrimiendo un bastón con puño de oro, se proclamó a sí mismo jefe supremo y dirigió el siguiente llamamiento:

Venezolanos: he aquí el tercer período de la república. la inmortal isla de margarita, acaudillada por el intrépido general arismendi, ha proclamado de nuevo el gobierno independiente de venezuela. vuestros hermanos y vuestros amigos extranjeros no vienen a conquistaros: su designio es combatir por la libertad. como los pueblos independientes me han hecho el honor de encargarme de la autoridad suprema, yo os autorizo para que nombréis vuestros diputados en congreso, sin otra convocación que la presente, confiándoles las mismas facultades soberanas que en la primera época de la república. yo no he venido a daros leyes pero os ruego que oigáis mi voz: os recomiendo la unidad del gobierno y la libertad absoluta.

Además, en este acto declara la libertad de todos los esclavos y los reconoce como hijos beneméritos de la patria agradeciéndoles los servicios que por ella han hecho. Dirá: «La naturaleza, la justicia y la política piden la emancipación de los esclavos. De aquí en adelante, sólo habrá en Venezuela una clase de hombres: todos serán ciudadanos».

Un mal comienzo

El 31 de marzo de 1816 los exiliados en Haití ponen en marcha el tan acariciado plan. En total, son sólo 250 hombres, aunque la expedición estaba equipada para 6.000. Se esperaba que muchos criollos se incorporarían apenas desembarcaran, pero no ocurrió así ni se produjo ninguna insurrección popular en favor de ellos.

Cuando los españoles comenzaron a avanzar y Bolívar propuso un ataque por sorpresa, los marineros se negaron a obedecerle. Después de esto Bolívar eligió una meta imposible: Caracas. Siempre había sido un punto débil de su estrategia la elección de esta ciudad, en lugar de otros sitios más accesibles. La expedición se desintegró, y sólo unos pocos se quedaron con Bolívar.

Bolívar cometería uno de los mayores errores de su vida, como más tarde reconocería. El grueso de la tropa fue copado y el resto huyó hacia las naves, dejando en tierra los fondos y gran parte de las provisiones. No se sabe exactamente qué sucedió. Lo más probable es que ante la deserción de las escasas tropas y teniendo en cuenta el pago ofrecido por su cabeza, Bolívar resolviera abandonarlas a su suerte.

Bolívar debe refugiarse nuevamente en Haití y solicitar de Pétion su protección. Los fracasos de 1815 y 1816 habían servido de lección al Libertador. A comienzos de 1817, gracias a la generosa ayuda suministrada por los haitianos, desembarca por cuarta vez en su país, asumiendo el gobierno provisional. Posterga la conquista de Caracas hasta el fin de la campaña y decide en cambio concentrarse sobre el Orinoco, en Venezuela oriental, un gran curso fluvial importante desde el punto de vista estratégico. También trata de establecer una organización política eficiente, que le permita mantener unido y en actividad a su ejército, y que se muestre en condiciones de administrar los territorios que eran reconquistados a los españoles. Aun antes de que Bolívar llegase, los criollos que se hallaban dispersos comenzaron a movilizarse hacia el oriente para recibirlo. A lo largo del viaje lograron diversas victorias incluso contra los llaneros. Al encontrarse con estas milicias espontáneas, el Libertador hace grandes elogios de los hombres que las componen y trata por todos los medios de atraerlos a su ejército; entienden que sin un mando unificado la campaña se perderá.

Bolívar se propone concentrar los efectivos patriotas en general, incluyendo las fuerzas llaneras de Páez. En 1813 y en 1814 había aprendido la decisiva ventaja que significa apoderarse de las llanuras. Para lograr dicho objetivo, el apoyo de Páez le resulta imprescindible. José Antonio Páez (1790–1873) pudo atraer para la causa patriota a las huestes dispersas de Boves. Sentía los llanos como su medio natural; sus gentes ariscas eran sus iguales y ellos lo reconocían como tal. Seguramente, Bolívar no siente confianza hacia este hombre de carácter indomable y reacio a obedecer órdenes, que como una saeta atraviesa los llanos siguiendo su criterio. La elección de Páez se justifica en los siguientes conceptos vertidos por el Libertador:

«En los primeros tiempos de la independencia, se buscaban hombres, y el primer mérito era el de ser guapo, matar muchos españoles y hacerse temible: negros, zambos, mulatos, blancos, todo era bueno con tal que peleasen con valor; a nadie se le podía recompensar con dinero porque no lo había; sólo se podía dar grados para mantener el ardor, premiar las hazañas y estimular el valor: así es que individuos de todas las castas se hallan entre nuestros generales, jefes y oficiales, y la mayor parte de ellos no tiene otro mérito personal sino que es aquel valor brutal que ha sido tan útil a la República».

Conquista rápidamente el Orinoco inferior y se preocupa por establecer las líneas de abastecimiento. La situación parece favorecer los planes del Libertador, pero pronto surgen las primeras dificultades. Nariño, que se ha quedado en la retaguardia con la misión de controlar los territorios liberados, constituye su propio gobierno y se niega a colaborar con Bolívar. Sin embargo, ante las amenazas de represalias de éste, acatará su voluntad.

Simón Bolívar procede a ocupar los dos grandes puertos de Guyana y Angostura. Estas victorias obtenidas sobre los realistas le permiten controlar todo el Orinoco y la mayor parte de las regiones orientales. Pero esta vez deberá enfrentarse con una seria crisis: otro general, Piar, se subleva. Bolívar asume entonces una drástica decisión. El general es ejecutado. Manuel Carlos Piar (1782–1817) ha sido el primer hombre de color que lograra el grado de general en América. Se había distinguido en los frentes de batalla junto a Miranda, quien lo elevó al grado de coronel; luego actuó junto a Bolívar volviéndose contra él en los días decisivos del enojoso asunto del tesoro. Decidida la suerte de Piar, Bolívar dirá: «Fue un golpe maestro en política, que desconcertó y aterró a los rebeldes, puso a todos bajo mi obediencia, evitó la guerra civil y me permitió crear después la República de Colombia: nunca ha habido una muerte más útil, más política y por otra parte, más merecida». Deberíamos agregar que el Libertador cobró muy cara la humillación del año 1814 y además, gracias a este suceso logró quitarse de encima a Nariño. Este general, disgustado por la suerte corrida por Piar, solicita de Bolívar que le conceda un pasaporte que le permita alejarse hacia la isla Margarita. Bolívar accede, pero expresa: «El general Nariño merecía la muerte como Piar por su defección, pero su vida no presentaba los mismos peligros y por eso la política pudo ceder a los sentimientos de humanidad y aún de amistad por el antiguo compañero».

Corre el mes de septiembre de 1817. Para esta fecha el general San Martín ha cruzado los Andes hacia Chile y derrotado a los realistas en la importante batalla de Chacabuco.

Bolívar pasa a crear las condiciones objetivas que permitan alcanzar una definitiva victoria. Instala hospitales y construye centros para la reconstrucción. Protege a los nativos y a otros grupos minoritarios. Distribuye tierras. Tribunales y fuerzas policiales comienzan a funcionar con cierta regularidad. Considerando el desorden en el que se encuentra el país, no es posible convocar a un parlamento, por lo que decide instituir un consejo de Estado, una especie de cuerpo consultivo que opera bajo su control. Así se crea la III República. Mucho se había andado desde el día de la derrota de Puerto Cabello en 1812. Bolívar ya es un jefe militar experimentado y un hombre político capaz.

Pero simultáneamente coexiste esta situación con problemas de suma gravedad: se carece de la indispensable unidad. No sólo la desorganización administrativa es total en algunas regiones, sino que en otras continúa la resistencia realista.

1818: la consolidación

En 1818 Bolívar cree que ha llegado el momento de poner fin a la guerra de exterminio e inaugura una nueva política que se caracteriza por el espíritu de reconstrucción y benevolencia. A comienzos del año se concede al ejército un descanso; en diciembre ha sufrido una derrota en La Hogaza. En El Semen, las tropas criollas serán nuevamente derrotadas. Los realistas también sufren pérdidas importantes, pero esta acción militar deja malparadas a las fuerzas de Bolívar, quien comprende que, por el momento, no es posible pasar a la ofensiva y que es necesario preparar un nuevo plan estratégico.

Poco tiempo después salva la vida milagrosamente de un atentado perpetrado por los españoles. Agotado, caerá enfermo, posiblemente de tuberculosis, la enfermedad que había causado la muerte de sus padres. A pesar de su delicado estado de salud, se dedica a efectuar ataques relámpago y. retiradas inmediatas, para no sufrir pérdidas y tener al enemigo a la defensiva.

Bolívar prepara dos proyectos, uno de ellos concerniente a las tropas y el otro a sus colaboradores. Había llegado a la conclusión de que las tropas no estaban bien organizadas y que carecía de personal preparado con eficiencia. Entonces se resuelve a reclutar soldados extranjeros con experiencia para que sirvieran de ejemplo y de instructores. Los voluntarios extranjeros afluyen con facilidad, ya que las guerras europeas habían terminado. La presencia de estos avezados soldados, no sólo atraídos por la nobleza de la causa republicana, mejora la calidad del ejército.

El año 1818 fue dedicado, en su mayor parte, a la reorganización y adiestramiento del ejército, pero tampoco son descuidadas las actividades políticas y administrativas. Pero ante las acusaciones de dictador que le hacen sus adversarios, Bolívar se decide a convocar un parlamento. Esto daría un viso legal a la República y la tornaría más aceptable a las otras naciones.