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VIII. Nace Charlot, el Pequeño Vagabundo

De Mienciclo E-books

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Contenido

Introducción

Jackie Coogan, el chico de la película del mismo ttulo.
Jackie Coogan, el chico de la película del mismo ttulo.

A primeros de enero de 1914, Charlie llega a Los Angeles. Se hospeda en un hotel modesto y pasea por las calles. Contempla los escaparates, mira a las muchachas que pasan a su lado, se distrae observando una banda de música y se mira en el espejo y sonríe. Pero de pronto, poco antes de dirigirse a los estudios, sufre un agudo ataque de timidez (es demasiado joven):

El problema de entrar en el estudio y enfrentarme con aquella gente se me hizo insuperable. me volví al hotel desde las puertas del estudio. otros dos días más llegué hasta ellas, pero no tuve valor para entrar. al tercer día me telefoneó el señor sennett que quería saber por que no había aparecido por el estudio. le inventé una excusa.

-Venga inmediatamente; le estamos esperando. Así pues, fui allá.

Era el 5 de enero de 1914

En los estudios de Mack Sennett se hacían muchas películas a la semana. La mayoría de ellas no han conseguido superar el paso de los años y han desaparecido. Otras —las que han perdurado— las hemos visto a veces por la televisión o en programas especiales de cine, dedicados a eso que se ha dado en llamar «celuloide rancio». Son esas películas de interminables persecuciones protagonizadas por los Keystone Cops, esos torpes y divertidos policías de grandes mostachos, o esas otras bellas bañistas que nadan muy poco y cuando lo hacen tienen que pedir socorro porque apenas saben nadar.

Entre los pioneros del cine

A Charlie Chaplin las películas que hacían en los estudios de Mack Sennett le parecían una cruda mezcla de ordinariez y confusión. El expansivo vitalismo de las películas de Sennett no le agradaba. Pero en aquellos momentos Charlie Chaplin no sabía bien cómo se hacía una película:

En el plató, mabel normana aporreaba una puerta gritando: «¡dejadme entrar!»

Entonces la cámara se paraba y esto era todo. no tenía yo idea de que las películas se hicieran en aquella forma: a trozos.

Mack sennett me llevó aparte y me explicó su método de trabajo:

-No tenemos argumento. partimos de una idea y luego seguimos la marcha natural de los acontecimientos, hasta que nos lleva a una persecución, que es la parte esencial de nuestras comedias.

Este método era eficaz; pero, personalmente, odiaba las persecuciones.

Durante algunos días, Charlie Chaplin anduvo vagando por los estudios, asombrándose ante lo que veía y aprendiendo la forma en la que aquellos pioneros hacían las películas.

Los decorados no tenían techo, porque filmaban a la luz del sol, sobre unos tabladillos en donde, como en el teatro, descansaba el decorado. Esos trozos a los que se refiere Chaplin en su autobiografía son los diferentes planos que componen una película. Cuando por cualquier razón debe interrumpirse una acción porque se desplaza a un punto fuera del decorado, o por interés de la narración conviene filmarlo más cerca, la situación de la cámara varía, y, por tanto, también lo hace el espectador. Esta peculiaridad hace que un plano pueda repetirse tantas veces como el director crea conveniente hasta conseguir el efecto dramático que busca.

La oportunidad y frecuencia de estos cambios de plano constituyen un lenguaje que es específicamente cinematográfico, aunque los tebeos que podemos comprar en cualquier quiosco lo hayan asimilado en su narración. La diferencia entre un «comic» y una película es, fundamentalmente, que en el cine las imágenes tienen movimiento, mientras en un tebeo están congeladas, esto es, inmóviles. Sobre este sistema de yuxtaposición de planos en movimiento es sobre lo que se construye el ritmo, es la columna vertebral sobre lo que se articula una película.

Sobre cualquiera de los actores que estaban bajo contrato en los estudios de Mack Sennett, Charlie Chaplin tenía una enorme ventaja porque en sus años de trabajo con Fred Karno había adquirido un espontáneo sentido de la danza y del ritmo musical que se adecuaba como un guante a una mano a las necesidades del ritmo cinematográfico.

Después de algunas discusiones y un par de películas que dejaron a Charlie Chaplin con mal sabor de boca, consigue que Sennett le permita dirigir una película. Para ello ha ido construyendo inconscientemente un personaje que, de pronto, como por un azar, aflora con la fuerza de un alud.

No tenía idea respecto al tipo que iba a hacer. sin embargo, al dirigirme hacia el vestuario pensé que podía ponerme unos pantalones muy holgados, unos zapatones, y añadir al conjunto un baston y un sombrero hongo. quería que todo estuviera en contradicción: los pantalones holgados; la chaqueta estrecha; el sombrero pequeño y los zapatos grandes. estaba indeciso si debía parecer viejo o joven, pero recordando que mack sennet me había encontrado demasiado joven cuando me conoció, me puse un bigote que, en mi opinión, me añadiría edad sin ocultar mi expresión.

No tenía la menor idea del personaje que iba a representar; pero en cuanto estuve vestido, la ropa y el maquillaje me hicieron sentir qué clase de personaje era. empecé a descubrirle y cuando llegué al escenario había nacido por completo.

Allá iba Chariot en su primer paseo. Nadie podía imaginar el fabuloso futuro que le esperaba. Ni el propio Charlie Chaplin camuflado tras ese inconfundible bigote.

Charlot: un complicado tipo psicológico

El bastoncillo realiza molinetes interminablemente, mientras el raído vagabundo camina con sus pies hacia afuera. Tras el disfraz nadie reconoce a Charlie en un primer momento, pero primero hay sonrisas y luego abiertas carcajadas interminables, mientras el vagabundo hilvana en su camino todos los gestos que habrían de caracterizarle para la eternidad.

Mack Sennett casi se muere de risa al verle llegar al decorado. Charlie improvisa una explicación del personaje:

Fijese, este personaje es polifacético. es, al mismo tiempo, un vagabundo, un caballero, un poeta, un soñador, un tipo solitario que espera siempre el idilio o la aventura. quisiera hacerse pasar por un sabio, un músico, un duque, un jugador de polo. sin embargo, lo más que hace es coger colillas o quitarle su caramelo a un bebé. y, naturalmente, si la ocasión lo requiere, dará un patadón en el trasero a una dama, ¡pero sólo en caso de furia incontenible!

Sennett asentía convencido. Le hizo subir al estrado y allí se filmó la primera aventura de Chariot. Se llamaba Carreras sofocantes o Carreras de autos para niños.