Introducción Simón Bolívar
De Mienciclo E-books
En Roma, después de su experiencia española y francesa, juró romper las cadenas y ya sólo vivirá para la causa de la independencia. Titánica empresa en la que dejará no sólo sus mejores deseos y sus más elevadas intenciones, sino su vida misma. Tiene que luchar en el campo de batalla y tiene que librar las batallas de la política interna y de la internacional. Tiene que luchar, sobre todo, contra la traición, contra una red de malas intenciones que llegarán hasta el atentado.
Entre victorias y descalabros, se escriben páginas heroicas, se fraguan escenas de una suprema crueldad y se vive en continuo sobresalto. durante largos años la guerra es casi total en las antiguas colonias españolas.
Bolívar se encuentra muchas veces solo y otras muchas se siente moralmente derrotado. y cuando la suerte le vuelve la espalda, busca un refugio para reflexionar, para encontrar la forma de llevar adelante un movimiento que ya es irreversible.
Empujado por las circunstancias, encuentra ese refugio en jamaica, en donde tiene tiempo para reflexionar y llega a muy importantes conclusiones, en las que queda perfectamente reflejado el punto concreto en que se encontraba la entonces todavía problemática situación de hispanoamérica y su no menos problemático futuro, partiendo de la lúcida constatación de que «no somos indios ni europeos». por otra parte, se planteaba el grave, casi insalvable, problema de definir la propia identidad: qué era y cómo podía organizarse aquel conglomerado de pequeñas o grandes nacionalidades que se habían ido decantando con el correr de los años y que tampoco encontraban su peculiar idiosincrasia.
El programa político de bolívar apunta hacia la superación de las diferencias en aras del objetivo común. la historia ha confirmado los temores del libertador. se consiguió la independencia, a pesar de todo, pero se rompió la unidad: las apetencias de sus lugartenientes, de sus colaboradores de un tiempo y de otros cabecillas se centran en asegurarse una parte de la herencia aunque para ello tengan que atentar a veces contra la vida del hombre que había acaudillado la lucha por la independencia.
¡Cuánto lamentaría hoy bolívar ver en gran parte confirmada esta profética apreciación suya: «yo considero el estado actual de la américa como cuando, desplomado el imperio romano, cada desmembramiento formó un sistema político conforme a sus intereses y situación o siguiendo la ambición particular de algunos jefes, familias o corporaciones...»!