Apéndice VI. La Prensa
De Mienciclo E-books
TODA la fuerza de la prensa americana en la consolidación de la Unión durante el siglo XIX proviene de la época colonial, aunque la imprenta se estableció en Norteamérica un siglo después que en México.
Desde luego, en el momento de la independencia, las colonias no eran un territorio muy culto. Pero había una clase media que era relativamente culta. Cosa que no ocurría en Europa. Esto explica que las ideas reformistas de los pensadores de la Enciclopedia pudiesen inspirar fácilmente el pensamiento político de los padres fundadores.
El famoso John Smith, colonizador de Virginia, publica ya en 1608 una Verdadera relación sobre la conquista del territorio de Virginia. Y fueron muy abundantes después los relatos de viajeros que habían convivido con los pieles rojas. Estos relatos fueron muy apreciados en la colonia, pero sobre todo en Londres.
Por otra parte, en seguida, los creadores de colegios superiores, que luego se convertirían en Universidades, se pusieron a investigar en el pasado del territorio. Junto a esta literatura científica hubo una muy abundante de tipo religioso, lógica entre quienes practicaban el libre examen.
El primer periódico de las 13 colonias apareció en 1679. Se llamaba Public Occurrences, both Foreing and Domestic. Fue prohibido relativamente pronto por un artículo menos moderado de lo que se esperaba. En 1704 apareció el Boston News Letter. En 1721, el New England Courant, que dirigió un hermano de Benjamín Franklin.
Los periódicos de esta época estaban sometidos a la censura, como ocurría en todas partes, y podían ser condenados por intentar publicar algo que no pareciese conveniente. A diferencia de la prensa de después de la independencia, que fue informativa, que daba noticias sobre todo, la de la época colonial se comportó generalmente como doctrinaria. Esto es: editaba artículos y ensayos de opinión.
Muy importantes en este aspecto, porque crearon entre las capas altas la mentalidad ilustrada liberal, que proporciona doctrinas a las instituciones democráticas populares, fueron The Spectator, American Mercury, Universal Instructor, Virginia Gazette.
Durante el siglo XIX, las grandes ciudades industriales del Este crean sus grandes periódicos, como The New York Times, The Chicago Tribune, las grandes revistas, como The Christian Science Monitor, que tuvieron tiradas muy altas. Esta prensa, que se elaboraba con plena libertad de expresión, marcó luego a la que en cada nuevo Estado se iba creando. Puede afirmarse que, a medida que un lugarejo ampliaba su población, surgía un periódico dedicado a los sucesos locales y que trataba de rivalizar en desenfado, libertad, ánimo crítico y sensa-cionalismo con «los grandes» del Estado, y hasta de la Unión. Y esta búsqueda de la «sensación», el éxito, lógico en una prensa que rivaliza por quitar suscriptores a la competencia, continúa siendo una constante de la prensa americana actual.