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Apéndice III. Las Liberias de Africa

De Mienciclo E-books

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EN 1821, seis años después de que el Congreso de Viena proclame solemnemente la abolición de la esclavitud, en los Estados Unidos surge la idea de solucionar prácticamente el problema de los esclavos liberados que vivían en el territorio de la Unión.

Para ello se inspiran en la experiencia inglesa, que hacia 1790 había creado en Sierra Leona la ciudad de Freetown, llevando allí a los esclavos que apresaban sus barcos y devolviéndolos a la libertad. La experiencia inglesa había fracasado porque la idea de que se partía era falsa: la de que cualquier lugar de Africa era un buen lugar para cualquier negro.

En la Unión se constituye una sociedad privada, la «American Colonization Society». Compra también en Sierra Leona, en el golfo de Guinea, un trozo de territorio y funda una ciudad llamada Monrovia, en honor del Presidente Monroe, entonces en el poder y autor de la doctrina que establece: «América para los americanos.»

En total, unos 15.000 esclavos liberados en América y 5.000 liberados de las bodegas de los barcos negreros fueron a instalarse allí; mas, como había ocurrido ya en Sierra Leona, los nativos no los recibieron bien, de tal modo que muchos negros libertos prefirieron quedarse en la Unión. Sin embargo, el territorio fue denominado Liberia y se le preparó una Constitución, escrita en la Universidad de Harvard. En 1841 se nombró un gobernador. Después fue declarado territorio autónomo y más tarde independiente.

Tras la revolución de 1848, Francia imitó a ingleses y americanos, y con los esclavos capturados al buque negrero «Elizia» fundó Libreville, en el Gabón, que más tarde sería sede de la administración colonial francesa.

Freetown y Libreville significan lo mismo: ciudad de libertad.

Pero, generalmente, estas experiencias fueron fracasos o éxitos a medias. Los negros de Estados Unidos eran tan americanos como negros. En cualquier caso, ya no eran «africanos». Su cultura, su mismo idioma, eran ya distintos, aunque danzas, cánticos, palabras y ritos recordasen la tierra natal perdida. De modo que fueron rechazados: se entendieron mal con los nativos.

En este siglo, durante la década de los 60, en medio de las grandes luchas cívicas por conseguir la igualdad con los blancos, muchos jóvenes negros volvieron a Africa y fracasaron también.