Apéndice 2. Cosmos
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Introducción
La palabra Cosmos fue utilizada por primera vez por Pitágoras y significa el orden del mundo, de las tierras y del universo en combinación. Para Humboldt, Cosmos significó el retrato físico del universo. Le interesaba el contacto con los hombres y quería ofrecerles su experiencia y su saber sobre las ciencias naturales. La idea capital de la obra, que debía contener no sólo una descripción gráfica, sino una imaginativa concepción del mundo físico, se había fraguado en su mente a los cincuenta años.
Un editor le ofreció la publicación de las conferencias que el viajero había dado en la Academia de Canto, entre 1827 y 1828, y que habían admirado a todo el mundo por los conocimientos del científico. Se sabe que Humboldt no aceptó, pero que fue el impulso creador de la obra Cosmos.
El Cosmos es la obra de Humboldt más conocida, más leída y más citada, pero él consideraba que la obra relativa a su viaje por América fue su realización más lograda. En el año 1845 se publica el primer volumen de Cosmos, y los tres siguientes en los años 1847, 1850 y 1859, sucesivamente. Un año después de su muerte, aparece el quinto volumen. También después de su muerte fueron apareciendo, año tras año, los numerosos volúmenes que contenían su correspondencia. Este trabajador que mientras viajaba estudiaba, ordenaba sus especímenes, concurría a las academias y ejercía la diplomacia, mantenía una constante correspondencia en varios idiomas con hombres de ciencia de todos los países del mundo: Bunsen, Gaus, Wagener, Pieter, Varnhagan von Ense y el barón de Forell, entre otros.
Al referirse al Cosmos, Humboldt dice: «Para que esta obra sea digna de su bellísima expresión de Cosmos, que significa el orden en el universo y la magnificencia en el orden es necesario que abrace y descubra el gran Todo, es preciso clasificar y coordinar los fenómenos, penetrar en el juego de las fuerzas y pintar con animado lenguaje una viviente imagen de la realidad.»
El tomo primero de Cosmos es, sin lugar a dudas, un libro concluido en su totalidad, y en ninguna de sus páginas se hace alusión a que la obra continúa. Comienza con una introducción literaria integrada por diferentes consideraciones con respecto al aspecto de la Naturaleza y sus leyes sobre los límites. A continuación desarrolla el «cuadro de los fenómenos celestes, el cuadro de los fenómenos terrestres y el cuadro general de la vida orgánica». En la descripción del cielo estudia las nebulosas, el sistema solar, las estrellas y la unidad de los fenómenos celestes, estableciendo una analogía con los fenómenos de la vida orgánica.
Los tomos que le siguen no son otra cosa que una ampliación del tomo primero, el desarrollo de los temas ya planteados. Los libros que fueron apareciendo después son aditamentos y enseñanzas complementarias.
En el libro segundo cristaliza todo el saber histórico, literario y artístico de Humboldt; en el tercero ofrece la descripción de los espacios celestes y los cuerpos que los ocupan. Esto también es el desarrollo detallado de una parte del primer tomo.
El cuarto libro completa la segunda parte del «Cuadro general de la Naturaleza», y su capítulo más importante es el que se refiere a la geografía analítica de los volcanes.
El mérito de la obra de Humboldt fue el profundo sentido humanista que logró darle a la ciencia. En el Cosmos, el viajero escribe con demasiadas reiteraciones que hacen pesada su lectura. No obstante, esta es la obra que mejor define a su autor. El Cosmos es considerado como su testamento científico y a la vez el final de una época. Franz Chanabel dijo que «fue destino de Humboldt liquidar dos épocas y esto ha sido atacado por dos lados: los filósofos y los poetas le recriminan sus experimentales métodos; mientras por el otro, la división internacional del trabajo arguye contra su universalismo».