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Apéndice 1. Principales Encíclicas Desde León XIII a Nuestros Días

De Mienciclo E-books

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Contenido

Leon XIII (1878-1903)

SUBIÓ al pontificado el 20 de febrero de 1878. Rigió los destinos de la Iglesia hasta 1903. Suele afirmarse que la doctrina social de la Iglesia comienza con la encíclica «Rerum novarum» porque, a partir de este gran documento, el magisterio pontificio elabora un pensamiento social. Todos los grandes documentos posteriores coinciden con la conmemoración de esta encíclica: Quadragesimo anno ; radiomensaje 15-VI-1941; Mater et magistra y Octogesima adveniens.

Inmortale Dei (1 de noviembre de 1885)

El pensamiento central radica en la distinción de Iglesia y Estado, dos sociedades, dos poderes, cada uno con una finalidad: el poder eclesiástico y el poder civil. Este documento fundamentó el derecho público de la Iglesia hasta el Concilio Vaticano II.

Rerum novarum (15 de mayo de 1891)

La magna encíclica sobre la condición obrera. Los puntos fundamentales podrían resumirse así:

La Iglesia debe preocuparse por la situación de los obreros.

Debe ayudar con su doctrina y con su acción educativa.

Es necesario que surjan asociaciones católicas mixtas o sólo de obreros.

Es tarea de los pastores preocuparse por la suerte de los obreros.


Pio X (1903-1914)

La visión de este Pontífice estuvo condicionada por el movimiento modernista y la acción constante de los integristas; esto hizo que su pensamiento social fuera netamente conservador.

Pascendi dominici gregis (8 de septiembre de 1907)

En ella hace una descripción del modernismo, considerado como el conjunto de todas las herejías. La preocupación fundamental de este Pontífice fue la reforma interior y espiritual; por eso, su pensamiento sobre los problemas sociales no supone ningún avance con relación a las enseñanzas dadas por León XIII.


Benedicto XV (1914-1922)

Sigue la misma enseñanza de León XIII en materia social; pero la guerra le hizo intuir algún problema nuevo. Por ejemplo, aconsejó a Don Sturzo que organizara un partido político: la Democracia cristiana. Sus documentos más importantes sobre doctrina social son:

Ad eatissimi (1 de noviembre de 1914)

Pacem dei (23 de mayo de 1920)

En la primera, denuncia la ausencia de amor mutuo entre los hombres, el desprecio de la autoridad de los gobernantes, la lucha de clases, siempre injusta, y el ansia de bienes materiales. En la Pacem Dei pide que se llegue a una organización de las naciones con el fin de evitar las guerras, pero se da cuenta de que, aunque las armas no disparen, si el odio entre los pueblos sigue, nunca será estable la paz.

Benedicto XV ha sido uno de los papas que más trabajaron por la paz en el mundo, aunque, en lo social, su nombre pasó sin especial relieve. No se dio con él ningún avance en el acercamiento entre la Iglesia y el mundo obrero, y mucho menos con el socialismo.


Pio XI (1922-1939)

El mundo continuaba en las mismas circunstancias en que lo dejó Benedicto XV: hambre, miseria, odios. Los totalitarismos de Italia y Alemania convirtieron a Europa en un campo de tensiones.

Ubi arcano (23 de diciembre de 1922)

Quas primas (11 de diciembre de 1925)

En estas encíclicas aparece una visión triunfalista para la Iglesia, que se siente capaz de poner remedio a los males que aquejan a la humanidad. Bastaría con que los gobiernos se sometieran a las leyes eclesiásticas. Visión sacralizante del mundo.

Mit brennender sorge (14 de marzo de 1937)

Hay en ella una denuncia de los abusos del nacionalsocialismo hitleriano: confunde —dice— a Dios con el universo (panteísmo), y habla de un Dios nacionalista que se confunde con la raza.

Divini redemptoris (19 de marzo de 1937)

A los cinco días de publicada la anterior apareció esta nueva encíclica condenatoria del comunismo. En ella desarrolla Pío XI su mejor enseñanza social. «El comunismo es intrínsecamente perverso», dijo. Posiblemente fue el documento pontificio que obtuvo más eco en el mundo católico.

Quadragesimo anno (15 de mayo de 1931)

Es la encíclica social más importante. Aparece con motivo del XL aniversario de la «Rerum Novarum», de León XIII. Su título completo rezaba así: «Sobre la restauración del orden social y su perfeccionamiento, de conformidad con la ley evangélica». Habla de la intervención de la Iglesia en materia social; del derecho de propiedad; del capital y del trabajo, del salario justo, del principio de subsidiariedad y de las corporaciones. Formula las relaciones entre la economía y la moral; admite la autonomía de la ciencia y afirma la relación íntima del orden económico con el plan de Dios.

Pio XII (1939-1958)

Cuando es elegido Papa, la guerra está al fondo. En febrero de 1938, Hitler se anexiona a Polonia. El día 4 de septiembre Inglaterra y Francia declaran la guerra a Alemania. Su largo pontificado va a estar marcado por una honda preocupación jurídicopolítica y económico-social.

Summi pontificatus (20 de octubre de 1939)

Es su primera encíclica. En ella aborda los problemas de la organización política de los estados. La misión del Estado —dice— es reconocer, ordenar y promover las iniciativas privadas de las personas, encaminándolas hacia el bien común.

Come sempre. Radiomensaje de Navidad 1942

Expone con claridad la necesidad de un orden social justo. No puede haber paz internacional si no hay paz interior en los pueblos, y ésta no será posible si los pueblos no hacen de la persona humana la norma de la sociedad.

Benignitas et humanitas. Radiomensaje de Navidad 1944

Con este motivo expone lo que debe ser la democracia auténtica. El fin del Estado —afirma— no es mantener un orden público sin más, sino que el hombre y el ejercicio de sus derechos ha de ser el criterio supremo del bien común.

Sertum laetitiae (1 de noviembre de 1939)

Dirigida a los obispos estadounidenses, va encaminada a hablar de la cuestión social, todavía sin resolver. Los bienes creados —dice— son para todos los hombres y por todos deben ser participados equitativamente conforme a la justicia y a la caridad.

La solemnitá. Radiomensaje en el aniversario de la «Rerum novarum» (1 de junio de 1941)

Habla sobre tres valores fundamentales de la vida social y económica: los bienes materiales, el trabajo y la familia.


Juan XXIII (1958-1962)

Con él se abre una nueva era en la Iglesia. Aparte de sus grandes encíclicas convocó el Concilio Vaticano II.

Mater et magistra (15 de mayo de 1961)

El tono no es condenatorio, tampoco cierra el camino a los investigadores para que sigan buscando la verdad. Por primera vez se habla de socialización. Aborda un aspecto absolutamente nuevo en las encíclicas papales: el problema del desequilibrio entre las regiones y los pueblos, el subdesarrollo, la ayuda que deben prestar los pueblos ricos a los pobres.

Pacem in terris (11 de abril de 1963)

Posiblemente haya sido el documento pontificio que haya tenido mejor y más universal acogida. Habla de las clases trabajadoras, de la presencia de la mujer en la vida pública, del afán de libertad por parte de los pueblos, de los derechos de la persona humana, etcétera. Se trata del documento más rico del magisterio de la Iglesia sobre la comunidad política. Va dirigida a todos los hombres de buena voluntad.

Pablo VI (1963-1978)

La prensa italiana comentó: «Tiene la cabeza de Pío XII y el genio renovador de Juan XXIII». Con el se inició la segunda sesión del Concilio Vaticano II el 20 de septiembre de 1963, a la que seguirían otras dos, clausurándose el 8 de diciembre de 1965.

Populorum progressio (26 de marzo de 1967)

Está en la línea de las grandes encíclicas sociales. Nacida de la experiencia y del contacto de un corazón que sufrió mucho ante el espectáculo acusador de los pobres, de los que viven una existencia infrahumana.

Octogesima adveniens (14 de mayo de 1971)

Al cumplirse el 80 aniversario de la publicación de la «Rerum novarum», Pablo VI dirigió esta encíclica al cardenal Le Roy. Puede ser considerado como el documento más importante sobre la actuación de los católicos en el campo político y social.