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Apéndice 1. Pintores clave para entender el arte moderno

De Mienciclo E-books

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GEORGES Braque (1882-1963). Hasta el año 1900, G. Braque había trabajado como decorador de interiores. En dicha fecha, llega a París donde entra en contacto con el grupo «fauve» que se caracteriza por continuar la especulación sobre el color que habían iniciado los impresionistas. La influencia del «fauvismo» es patente en su obra a partir de 1905, momento de la exposición de los fauvistas en el Salón de Otoño de París. En efecto, los primeros pasos artísticos de Braque fueron de un estilo convencional dentro del Impresionismo. El mismo renegará más tarde de ellos, considerando como sus primeras obras «creativas» las pinturas de los años 1906-1907, que se caracterizan por un colorido brillante y fuerte, dentro de la influencia «fauve». El año 1907 tiene una gran importancia dentro de su desarrollo artístico, pues expone por primera vez en la galería Kahnweiler y conoce a Picasso gracias a Apollinaire. Es entonces cuando comienza su preocupación por la «estructura» o «arquitectura» de la obra. Así, en su famoso «desnudo» abandona el color total, pasando a un estudio estructural y formalista de las relaciones especiales. Este lenguaje pictórico de clara influencia de Cézanne evoluciona entre 1908 y 1909 hacia el cubismo. Braque va abandonando totalmente el concepto tradicional del espacio y busca construir sus obras por medio de grandes planos geométricos. En estos momentos y hasta 1914 investiga, junto con Picasso, en la creación de un lenguaje plástico más complejo, múltiple y abstracto de las formas. En efecto, Braque, que es, sin duda, el mayor estudioso del espacio cubista, llegará a decir: «olvidemos las cosas» y «recordemos sólo las relaciones entre ellas».

A partir de 1911, su obra evoluciona hacia el «cubismo hermético», haciéndose más difícil de analizar. Sin embargo, dentro de dicha corriente es Braque el autor que muestra mayor interés en enlazar sus pinturas con la realidad e intenta conseguirlo mediante la introducción de elementos como papel granulado, letras, inscripciones… que aumenten la comprensibilidad de su obra y le den un carácter más decorativo.

A partir de 1917, una nueva evolución en su estilo le lleva a colaborar con Gris en la elaboración del «cubismo sintético». Pero desde 1918 comienza a abandonar la rigidez cubista en cuanto a la esquematización de la forma en planos geométricos. Su actitud sigue siendo esencialmente cubista, pero explora, además, las posibilidades de las formas llenas y de las curvas y las potencialidades del color. Su estilo se hace más vivencial, al tiempo que su interés recae en las relaciones formales del objeto con el espacio.

Sobre 1930, comienza a sufrir una fuerte influencia del «surrealismo», sin abandonar su obsesión por la relación objeto-espacio que queda plasmada en las series Atelier de 1949-1956. En sus pinturas acerca de pinturas plasma los márgenes de fluctuación entre la realidad y la ilusión y para ello vuelve a recurrir a la técnica del collage. Finalmente recordemos que también trabajó en grandes proyectos decorativos.

VASSILIJ Kandinsky (1866-1944). Nacido en Rusia, abandona dicho país en 1896, y desde 1920 a 1925 enseñaría en la Bauhaus. Si hasta 1910 había sido un pintor figurativo, en 1911 funda, el movimiento «Der Blaue Reiter» (El jinete azul). Este grupo está indudablemente ligado con el cubismo, cuya acción renovadora en el campo artístico conoce y respeta; pero al mismo tiempo rechaza sus fundamentos racionalistas y realistas. En efecto, «Der Blaue Reiter» considera que la esfera del Arte es distinta a la de la Naturaleza: la determinación de las formas artísticas dependería exclusivamente de los impulsos interiores del autor, y nunca de la realidad externa al mismo. Es ésta una tendencia profundamente espiritualista que subordina el tema de una obra al desarrollo de armonías de color y línea inspiradas en la música. Por ello, este movimiento totalmente anticlásico inspirado por Kandinsky, ha sido considerado como el triunfo del irracionalismo místico oriental sobre el racionalismo del arte occidental, en el cual se incluye el cubismo.

En Sobre lo espiritual en el Arte, explica Kandinsky que la forma posee un contenido propio, cuya característica es su capacidad de estimular psicológicamente, aunque no pueda ser conocido de forma racional. Así, el fin de la obra de arte sería el suscitar este estímulo en quien la contempla, mientras que para el cubismo este fin es dar un modelo racional de la realidad. El concepto irracional del Arte sostenido por Kandinsky le lleva a utilizar en sus obras, de forma consciente, recursos análogos a los de las primeras actividades gráficas de la infancia.

PAUL Klee (1879-1946). Este pintor belga formó parte, junto con Kandinsky, del movimiento «Der Blaue Reiter», y también enseñó en las Bauhaus (1920-1931), escuela artística alemana que intentaba comprometer el Arte en la solución de los problemas concretos de la realidad social. Klee compartió con Kandinsky el concepto subjetivista e irracional del Arte, es más, postuló la necesidad de enfrentarse con la creación artística en la misma actitud de un niño que nada ha aprendido.

Paul Klee y Vassilij Kandinsky son, quizá, los dos máximos representantes de una de las dos corrientes que, en la primera mitad de este siglo, llegan a una abstracción pura, totalmente desligada ya de la representación de objetos reconocibles, los cuales aún aparecen en el cubismo. Esta tendencia abstracta, encuadrada dentro del expresionismo alemán, se caracteriza por la representación de un mundo de emociones e impresiones psíquicas, mediante colores y líneas que se combinan en un aparente azar. La otra tendencia puramente abstracta, pero muy diferente por su rígida organización geométrica, es la iniciada por Mondrian.

PIET Mondrian (1872-1944). Hasta 1911 su obra está claramente enmarcada dentro de la figuración, habiendo experimentado todo: el realismo académico, el impresionismo y el fauvismo. En 1911 descubre en París el cubismo y comprende el cambio radical producido en la función y estructura de la obra de arte. Al regresar a Holanda, su país natal, a causa de la guerra, funda en 1914, junto con Théo van Doesburg, la revista De Stijl y se asocia al movimiento neoplástico. Adopta entonces frente al cubismo una posición crítica: acepta su racionalidad, pero rechaza el que ésta no sea llevada hasta sus últimas consecuencias. En 1912 componía sus famosas trasposiciones rítmicas a partir de Manzano en flor; estas composiciones constituyen uno de los fundamentos de la naciente abstracción.

Entre 1920 y 1940, es posible considerar su obra como un estudio de lo que él denomina «nociones comunes», es decir, la elementabilidad de la línea, del plano y de los colores simples. Los cuadros de este momento se parecen a «enrejados» de coordinadas que forman recuadros de varias tamaños y de colores elementales entre los que predomina el blanco. Así, tenemos sus varias Composiciones, en las que, llevado por su afán de realizar una pintura «objetiva», tiende a transformar la superficie «empírica» en un plano, es decir, en un ente matemático. Su gusto por el rigor y la tranquilidad le separa completamente de la exaltación y el lirismo de Kandinsky.

Mondrian consideraba que el artista no tiene derecho a influenciar emotivamente al prójimo, al que contempla sus obras y que, por lo tanto, hay que eliminar de la obra de arte lo «trágico» de la vida. Y puesto que es trágico todo aquello que viene del inconsciente, Mondrian se opone de manera radical al surrealismo.

A pesar de algunas divergencias, su programa no es muy distinto del de la Bauhaus ni, salvo por el carácter revolucionario, al programa de Malevic. Fue consciente de la responsabilidad cultural del artista y por ello hace de la pintura un proyecto de «vida social» basada en el raciocinio, sin concesiones a la utopía. Su pintura encaja así en la moderna urbanística y su concepción del espacio ha tenido una profunda influencia en la arquitectura.

MAX Ernst (1891-1976). Es uno de los máximos representantes del surrealismo, el cual, según palabras de Bretón, «descansa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas no tenidas en cuenta hasta hoy, de la omnipotencia del sueño, del proceso desinteresado del pensamiento». Sus obras, a través de las cuales Ernest se convierte en un «ilustre forjador de sueños», nos dan a menudo una visión delirante y feroz de la naturaleza, al no ser sentida ésta jamás como un lugar plácido, sino como algo caótico en continua metamorfosis y perenne desmoronamiento (La horda, Jardín tragaaviones, La ninfa Eco, La alegría de vivir).

Su deseo de potenciar la imagen hasta sus últimos extremos le lleva a utilizar numerosas y distintas técnicas: pintura tradicional, collages, montajes de imagen, calcomanías… Inventa el «Frottage», consistente en colocar sobre cualquier tipo de objeto una hoja de papel de dibujo o papel áspero, frotando a continuación con lápiz blando. Se obtiene de esta manera la impresión del objeto que, por cualquier motivo, ha llamado nuestra atención; las formas obtenidas se las retoca o se las acentúa para fijar el tema o el paisaje que hemos creído advertir en ellas. Se trata de un proceso estimulante de la imaginación que va más allá de la «transcripción automática» de lo imaginado. Hay que señalar la indudable influencia de Leonardo da Vinci en esta etapa de la obra de Max Ernst, el cual debió sentirse identificado con las siguientes palabras del gran italiano: «No es de despreciar, en mi opinión, si te acuerdas qué aspectos, ciertas veces, te has parado a contemplar en las manchas de las paredes, en la ceniza del hogar, en las nubes o arroyos; y si los consideras atentamente descubrirás en ellos inventos muy admirables…»

JUAN Gris (1887-1927). Aunque madrileño de nacimiento, su carrera artística transcurre íntegramente en Francia, adonde llega a la edad de diecinueve años. Sin embargo, no empieza a pintar hasta cinco años más tarde, en 1911, entrando resueltamente en las corrientes cubistas. Su primer período corresponde al cubismo analítico y más tarde, junto con Picasso y Braque, adopta la técnica de los «papiers collés» y del collage. Así, en su obra El lavabo pega resueltamente un pedazo de espejo, al considerar que puesto que su naturaleza es cambiante no es posible reproducirlo pictóricamente. Es uno de los creadores y máximos representantes del cubismo sintético y así afirma: «Yo voy de lo general a lo particular… Mi arte es un arte de síntesis, un arte deductivo… De un cilindro hago una botella, determinada botella. Cézanne va hacia la abstracción, yo parto de ella.» El período comprendido entre 1915 y l919 es considerado como su período clásico; a él pertenecen sus obras La botella y el frutero, El arlequín, El pueblo. Juan Gris insiste en sus obras en organizar el espacio mediante planos geométricos de color; elimina de los objetos cualquier detalle superfluo y realiza la síntesis de los aspectos más característicos con un gran rigor y una lógica casi matemática. Por ello se le puede considerar como el más intelectual de los cubistas. Realizó también litografías e ilustraciones para libros, así como aguafuertes y grabados. Tras su muerte, ocurrida en 1927, Picasso diría de él: «Era un buen pintor, que sabía lo que se hacía.»

JOAN Miró (1983). Estudia en Barcelona hasta 1918, época de su primera exposición. Su estilo, en un principio posimpresionista, sufre un proceso de evolución, modificándose totalmente a raíz de su viaje a París. En esta ciudad conoce a Picasso, y Masson le introduce en los círculos surrealistas. En 1925 participa en la primera exhibición de cuadros surrealistas y en 1928 André Breton, el gran teórico del movimiento, le define como «el más surrealista de todos nosotros».

Su admiración hacia el dadaísmo y el surrealismo le había llevado ya en 1921 en su obra La granja hacia una mezcla de formas abstractas y fantásticas. En su Paisaje catalán, obra de 1922, combina de manera aparentemente arbitraria formas libres, orgánicas y geométricas.

En 1927, experimenta con el concepto de «automatismo psíquico», que se había convertido en el grito de guerra de Breton durante la primera fase del surrealismo. Se trataba de «reducir, y anular si es preciso, el control de la razón sobre el libre discurrir, y ceder la palabra al yo profundo…». Durante esta época, realiza una serie de obras a base de formas arbitrarias y casi abstractas que, sin embargo, contienen algunas referencias figurativas.

Entre 1928 y 1931, es posible advertir la influencia de Klee por la enorme carga fantástica que contienen sus obras. Utiliza papel, cuerda, cartón… para realizar «collages» que presentan una apariencia infantil, deliberada y engañosa. En 1935, su obra se hace más sombría y agresiva, dándose el nombre de «pinturas salvajes» a los cuadros pintados durante la guerra civil española. Utiliza colores violáceos y oscuros, sus alegres figuras anteriores se convierten en grotescos monstruos: todo habla de la enormidad de la tragedia que asola a España (Bodegón del zapato viejo, El segador).

A partir de 1940, sus lienzos se llenan con una multitud de pequeñas formas de color mate y líneas conectadas, iniciando un proceso de eliminación de toda referencia figurativa que culmina en 1961.