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Apéndice 1. Obra Americana de Humboldt

De Mienciclo E-books

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Introducción

CUANDO Humboldt intentó definirse a sí mismo, dijo: «He sido más útil por las cosas y los hechos que he proporcionado y por las ideas que he sugerido que por mis propias obras.»

Además de su inteligencia, el medio que empleó Humboldt para llevar a cabo su gran obra fueron los viajes. Recorrió Gran Bretaña, Suiza, Italia, Francia, España, Rusia; y en América, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Panamá, Centroamérica, México, Cuba y los Estados Unidos.

Nunca se limitó a estudiar los hechos y los procesos en sí mismos, sino que su espíritu filosófico le llevó a estudiar, conjuntamente con el fenómeno que observaba, los otros fenómenos que aparecían ante su vista, en el medio en que se encontraban, enlazando las causas y efectos que los hacían interdependientes. Humboldt quiso demostrar siempre que el hombre depende del suelo, del clima y de la vegetación, como la vegetación depende de los fenómenos físicos y éstos, a su vez, dependen unos de otros. El estudio de un punto no era nunca independiente del conocimeiento global de la tierra. En sus viajes reunió, mediante una labor constante, fecunda y asombrosa, una inmensa cantidad de materiales que le permitió escribir durante más de veinticinco años lo que había visto, observado y estudiado en América.

La Obra Americana está contenida en lo que él llamó Viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, publicado en París, a partir de 1807. Está comprendida en treinta grandes volúmenes, acompañados de varios apéndices, mapas y tablas estadísticas. Además del viaje, contienen las vistas de las cordilleras y de los pueblos indígeneas de América, el Atlas geográfico y físico del Reino de la Nueva España, el Examen crítico de la historia de la geografía en el Nuevo Continente, el Ensayo político sobre el reino de la Nueva España (1811), la Relación histórica (1814, 1825), y, por último, el Ensayo sobre la isla de Cuba. Con respecto al libro Relación histórica del viaje, Humboldt dijo: «Quiero que el viaje sea descrito de tal modo que interese a las personas de gusto. No contendrá sino los resultados de los cálculos y todo lo relativo a la parte física del país, a las costumbres, al comercio, a la cultura, a las antigüedades y a la hacienda pública y también a las pequeñas aventuras durante el viaje.»

Pero mientras se dedicaba a llevar adelante las obras sobre América, otras publicaciones demandaban su atención. Laurault solicitó la colaboración del barón para su Dicionario de Ciencias Naturales, pero, por circunstancias del momento, Humboldt no aceptó la petición. Algún tiempo después escribe un artículo sobre geognosia que aparece en dicho diccionario.

En 1817 publicó en la Sociedad Geográfica de París un estudio sobre datos termométricos, y ese mismo año dio a luz un trabajo sobre la distribución y altitud de las plantas.

En 1823 realiza, junto con Leonhard, un ensayo morfológico de los tipos de montaña en ambos hemisféricos, y en los «Anales de Ciencias Naturales» de París realizó un esbozo gráfico sobre cimas y alturas medias de las cadenas montañosas de Europa y América.


Ensayo político...

Este libro ha sido el más difundido y el más leído en el mundo americano, y convertido en acontecimiento europeo, ocupó un sitio de honor. Los ingleses se precipitaron sobre la obra queriendo adueñarse de ella como dominio británico. Ya desde 1805 –seis años antes de que se publicara– Humboldt tenía asegurada la buena aceptación de Inglaterra.

También tuvo siempre una admirable visión de conjunto y pudo captar los resultados de las leyes económicas y sociales que se implantaron en América. Esto le sirvió para poder observar un continente estancado por el agobio de las leyes fiscales y por tres siglos de monopolios comerciales y absurdos.

Como observador empírico, Humboldt logró sintetizar la tarea del científico y del sociólogo, al tiempo que mostró los principales aspectos de un país tan complejo como México. El enciclopedismo de su formación le permitió obtener una visión científica y analítica a la vez. La configuración de la Nueva España –la tierra, el comercio, la mina, la agricultura— es expuesta en forma clara y precisa. También los animales, plantas y minerales de la zona fueron descritos en el Ensayo.

En otra parte, Humboldt dio noticia del clima social que se vivía en México. Movido por su identificación con las doctrinas liberales e igualitarias de la Ilustración, Humboldt se pronunció en contra del sistema económico-social imperante en la colonia española. Uno de los principios que aparecen en toda la obra es el del orden natural: «En el orden físico –dice Humboldt– como en el moral, todo termina por entrar en el orden prescrito por la naturaleza.»

Para Humboldt, la libertad es la esencia del orden en lo social, y la igualdad es una consecuencia lógica de la libertad. En todo el ensayo critica la desigualdad y dice: «México es el país de la desigualdad.»

Para la elaboración de este Ensayo recogió materiales en Europa y América; y en la capital del Virreinato obtuvo la mayor cantidad de datos a través de sus propias excursiones, o bien mediante el acceso a fuentes documentales. La redacción fue elaborada en París y la obra salió a la calle en 1811. Humboldt desestima lo que muchos creían que era su obligación hacia el amo de Francia; se hace el sordo al divulgado rumor del deseo de Napoleón I de que le dedicase el Ensayo, por entender que es un acto de inmerecida cortesía, y se lo dedica al vencido rey de España Carlos IV. «A su Majestad Católica, rey de España y de las Indias. Señor: Habiendo disfrutado durante muchos años en las lejanas regiones sometidas al cetro de su Majestad de su protección y de su alta benevolencia, yo no hago más que cumplir un deber sagrado al depositar al pie de su trono el homenaje de mi reconocimiento profundo y respetuoso.

»En el año 1877, en Aranjuez, yo tuve la dicha de ser recibido personalmente por vuestra Majestad, la que se dignó a aplaudir el celo de un particular al que el amor a la ciencias llevaba hacia las márgenes del Orinoco y las cimas de los Andes… En mi obra se reflejan los sentimientos de gratitud que yo debo al gobierno que me ha protegido y a esta nación noble y leal que me ha recibido no como un viajero, sino como un conciudadano… Soy con todo respeto, Señor, de Vuestra Majestad Católica, muy humilde y sumiso servidor.»

El Ensayo político fue uno de los pocos libros realizados sin apresuramientos. Humboldt se deleitó en escribir desde la primera página hasta la última. Los principios y pensamientos del viajero afloran a lo largo de toda la obra. Hallamos la idea del orden natural que es el propio orden de la naturaleza, pues proviene de sus leyes y es el regulador de toda la vida. «En el orden físico como en el moral, todo termina por entrar en el orden prescripto por la naturaleza –dijo Humboldt–. La barbarie es igual en todos los siglos, cuando los hombres pueden dar libre curso a sus pasiones y cuando los gobiernos toleran un orden de cosas que es contrario a las leyes de la naturaleza y, por consiguiente, al bienestar de la sociedad.»

También aparece el concepto del humanitarismo, columna vertebral en el campo de las ideas del Ensayo. El humanitarismo de Humboldt, como el de los hombres de la Revolución Francesa, será radical y, por tanto, igualitario. Para Humboldt, la igualdad es una consecuencia lógica de la libertad.

El Ensayo político sobre el reino de la nueva españa está dividido en seis grandes secciones. El primer libro ofrece las consideraciones generales sobre la extensión y aspecto físico del país. El segundo trata de la población en general. El tercero, las intendencias, su población y observaciones astronómicas. En el cuarto estudia la agricultura y minería; en el quinto el desenvolvimiento de la industria y en el sexto, la renta y defensa militar.


El caso de Cuba

Dos décadas después de su última estancia en La Habana, vieron la luz en París (1826) en forma de libro los resultados de sus estudios, observaciones e investigaciones realizados en Cuba. Un año más tarde apareció la primera traducción en español. La resonancia del Ensayo hizo que muy pronto se tradujese también al inglés.

El libro, dedicado por Humboldt a su hermano Guillermo, reúne consideraciones generales acerca de la posición y del aspecto físico de la isla, observaciones astronómicas, padrón oficial de La Habana, extensión, clima, división territorial, población, agricultura, comercio, hacienda, esclavitud y un apéndice con noticias estadísticas.

Esta obra es la primera geografía escrita sobre Cuba. Humboldt llama a Cuba «isla del azúcar y de los esclavos».

La esclavitud le mueve a Humboldt a escribir un capítulo dedicado enteramente a denunciar este régimen imperante en las Antillas: «Como historiador de la América he querido aclarar los hechos y dar ideas exactas con el auxilio de comparaciones y tablas estadísticas… Al viajero que ha visto de cerca lo que atormenta o degrada la naturaleza humana, pertenece hacer llegar las quejas del infortunio al que puede aliviarlo. He observado el estado de los negros en los países en que las leyes, la religión y los hábitos nacionales se dirigen a dulcificar su suerte, y, sin embargo, he conservado, al dejar la América, el mismo horror a la esclavitud que tenía en Europa. En vano algunos escritores, para echar un velo sobre la barbarie, han inventado las palabras, de cultivadores negros de las Antillas, de vasallaje negro y de protección patriarcal, porque es profanar las nobles artes del entendimiento y de la imaginación, el disculpar con comparaciones ilusorias los excesos que afligen a la humanidad…» Y para reafirmar sus ideas, agrega: «La esclavitud es, sin duda, el mayor de todos los males que han afligido a la humanidad, ya se considere esclavo arrancado de su familia en el país natal y metido en los depósitos de un buque negrero, ya se considere como que es parte de un rebaño de hombres negros apriscados en el territorio de las Antillas…»

La variedad de temas que presentaba Humboldt en sus obras tuvieron favorable acogida. Pero fue diferente la impresión que el Ensayo causó en La Habana. Los comentarios desfavorables del viajero disgustaron a cuantos explotaban la trata y la esclavitud. Cuando llegó a Cuba la edición española, los blancos se vieron perjudicados y el Ayuntamiento de La Habana, en sesión del 29 de noviembre de 1827, acordó impedir la circulación de dicha obra.

Además, la independencia de las colonias españolas y su destino futuro preocupaban seriamente a Humboldt. En la introducción del libro recoge el resultado de su viaje con Bonpland y resalta la candente cuestión de la independencia que comenzó con su amigo Simón Bolívar. «Una de esas revoluciones que agitan a la especie humana de cuando en cuando estalló en las colonias españolas después de que dejé América; para aquella preparar nuevos destinos a una población de catorce millones de habitantes, propagándose del hemisferio austral al hemisferio boreal, desde las riberas del Plata y Chile, hasta el norte de México. Odios profundos suscitados por la legislación colonial y mantenidos por una política desconfiada han hecho correr la sangre en esos países que desde hace tres siglos gozaban, no diré de felicidad, pero sí de una paz ininterrumpida.» Sin duda, el viajero sintió en Cuba, más que en otra parte de América, esa aversión profunda contra la tiranía y la explotación de los hombres.

Cuando en 1826 Humboldt envió de regalo el Ensayo sobre la Isla de Cuba a su amigo Guizot, le rogaba que pusiese atención «al estado de la sociedad humana en las Antillas».