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Apéndice 1. Los esclavos negros: de las tierras libres de Africa a las plantaciones americanas

De Mienciclo E-books

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EL problema de la esclavitud es tan antiguo como la humanidad. Se remonta tan lejos que sería ingente profundizar en sus orígenes. Bástenos saber que el utilizar a los prisioneros y a los vencidos en trabajos forzados o serviles todavía forma parte de las prácticas de la humanidad. Pero referido el problema concretamente al Africa negra, es mucho más grave, ya que durante siglos se la ha expoliado de sus habitantes para nutrir un comercio de esclavos de proporciones gigantescas. Según el gran geógrafo y humanista Eliseo Reclus, entre los siglos XVI y XIX de Africa se extrajeron cien millones de esclavos para enriquecer a las colonias blancas del Nuevo Mundo.


Contenido

Las rutas del comercio del «ébano»

Antes del descubrimiento de América ya existía un floreciente comercio de esclavos negros entre asiáticos y musulmanes. En la Europa occidental los primeros en explotar esta fuente de riqueza fueron los portugueses. En 1442 llegaron a Lisboa los primeros contingentes de esclavos negros. En 1500 se calcula que el 10 por 100 de la población lisboeta estaba formada por los esclavos de color. Algunas regiones como el Algarve se aprovecharon de los esclavos negros para poner en cultivo grandes extensiones de tierra. Los propietarios descubrieron entonces que los negros, por su atraso y su fortaleza física, podían realizar los trabajos más duros en condiciones económicas más ventajosas que los naturales del país, y crearon los medios para que este tipo de comercio pudiera desarrollarse en gran escala. A partir de entonces se formaron compañías para la explotación del comercio del «ébano», como se llamaba en el argot de los traficantes, y los navegantes portugueses crearon establecimientos y fuertes en las costas del Africa occidental donde los caciques y reyezuelos tribales acudían a intercambiar negros por quincallería, telas y alimentos. El primer establecimiento portugués de esta clase se instaló en la isla Argüin (1448), situada junto a la costa de la actual Mauritania, y el segundo en la actual Elmina (1481), que entonces se llamaba San Jorge de Mina.


El descubrimiento de América

El descubrimiento del Nuevo Mundo planteó a los conquistadores y colonizadores de aquellas inmensas y feraces tierras el problema de la mano de obra para explotar sus yacimientos de minerales preciosos y roturar las tierras vírgenes. Los conquistadores y colonos contaban con la mano de obra indígena, pero muy pronto se demostró que los indios americanos no eran lo suficientemente fuertes para soportar los duros trabajos de las minas de plata y los agotadores esfuerzos en los cultivos tropicales. Por otra parte, ante los abusos de los conquistadores en la explotación de los aborígenes y las grandes mortandades que de éstos se produjeron en los primeros años, la reina Isabel la Católica dispuso en su testamento que «sus indios» no pudieran ser sometidos a trabajos agotadores ni reducidos a la esclavitud. Pero fue Fray Bartolomé de las Casas, obispo de Chiapa, quien más influyó en los monarcas españoles con su Brevísima historia de la destrucción de las Indias para que se dictasen las llamadas Leyes de Indias protegiendo los derechos de los naturales de América contra la rapacidad de los conquistadores.

Esta legislación que reglamentaba y protegía a los indios como súbditos de la Corona de Castilla, fue la que inspiró a los colonos y conquistadores a buscar en África la importación masiva de esclavos negros. La primera expedición llegó a La Española (Haití) en 1502, justamente a los diez años de producirse el descubrimiento. Después hubo algunas dificultades para seguir este comercio. El poderoso cardenal Cisneros era opuesto a la instalación en las colonias españolas de esclavos negros, pues consideraba que no pasando mucho tiempo se convertirían en los promotores de la independencia de aquellos territorios. Pero la codicia se impuso y los «negreros» consiguieron que en 1511 el Rey Católico autorizase de nuevo el lucrativo comercio. El monopolio para abastecer a las colonias españolas de negros le fue concedido en 1518 a un tal Jorge de Portugal, quien solamente podía importar 4.000 negros al año. Pero posteriormente Carlos I concedió otra licencia al gobernador de Breda, Lorenzo de Corredod, el cual se la vendió a una compañía genovesa. Simultáneamente al comercio oficial de tipo monopolista, se desarrolla el comercio clandestino de esclavos a cargo de aventureros y piratas ingleses, holandeses e italianos.

Como consecuencia de los abusos que cometían las compañías autorizadas para el comercio de esclavos, en 1580 fueron abolidas las licencias de «asiento». Pero la penuria del erario español tras el fracaso de la Armada Invencible, obligó a Felipe II a conceder licencias de importación a las compañías genovesas y a algunos particulares.


Holandeses, ingleses y franceses en el comercio negrero

A finales del siglo XVI y comienzos del XVII las principales naciones europeas participaban directa o indirectamente en el lucrativo comercio de esclavos negros. Los beneficios que proporcionaba estimularon la formación de empresas dedicadas a saquear el continente africano de sus reservas humanas.

En 1562 el corsario inglés John Hawkins realizó una expedición a Africa para capturar negros y llevarlos a las colonias británicas de América. Como premio a su hazaña la reina Isabel de Inglaterra le obsequió con un buque armado para que prosiguiera sus empresas de piratería. Aunque Hawkins siguió saqueando las costas africanas, no desdeñó tampoco apoderarse de los buques negreros portugueses y disputar a éstos extensas zonas del litoral africano. La famosa «Compañía de Aventureros de Londres», encargada del comercio con Africa, se constituyó en 1618.

En 1621 se constituyó la «Compañía Holandesa de las Indias Occidentales» con el único fin de dominar el tráfico en el Atlántico. En realidad se trataba de atacar a los buques españoles y proteger su propio tráfico de esclavos. Al mismo tiempo que Holanda se instalaba por la fuerza en la Costa de Oro (1642), y se apoderaba de establecimientos portugueses en el Africa occidental, sus corsarios interferían el comercio de esclavos.

En la segunda mitad del siglo XVII ingleses y franceses se enfrentan con los holandeses para arrebatarles sus posiciones predominantes en el abastecimiento de esclavos a las colonias americanas. Inglaterra concede el monopolio de esclavos de sus colonias a la «Royal African Company» en 1662, la cual organiza su propio sistema de transporte y crea sus bases de operaciones en las costas africanas. Su objetivo primordial era abastecer de esclavos a las colonias de Virginia y Carolina del Sur para desarrollar las grandes plantaciones de tabaco y algodón.

El monopolio francés le fue concedido primero a la «Compagnie de la France Equinoxiale» (1664) y después a la «Real Compañía de Guinea» (1700), establecida por un tratado entre los reyes de España y Francia. Pero en 1713, eltratado de Utrech transfería este derecho a Inglaterra. Prácticamente había comenzado el predominio inglés en este repugnante negocio. El comercio de esclavos negros era tan lucrativo que cuando en 1743 España se negó a renovar los privilegios a la Gran Bretaña, ésta declaró la guerra. A partir de entonces fue la principal proveedora de los mercados negros en América. Hacia 1770 su flota negrera se componía de 200 buques y era capaz de transportar 50.000 esclavos. Los franceses y portugueses eran sus principales competidores, aunque en el innoble negocio participaban otros pueblos del norte de Europa, como daneses, bandeburgueses, etc.

Como ya hemos dicho, se calcula que en el transcurso de dos siglos fueron sacados de Africa cien millones de esclavos negros para abastecer de mano de obra a los colonos del Nuevo Mundo. De estos cien millones de personas jóvenes y vigorosas muchas perecieron antes de llegar a su destino por las condiciones infrahumanas en que eran transportadas y la pésima alimentación que recibían. Pero con todo, al finalizar el siglo XVIII el número de esclavos en América alcanzaba la colosal cifra de 24 millones. Su distribución es la siguiente: 10 millones en los Estados Unidos; 8.300.000 en Brasil: 2.900.000 en Haití; y 150.000 en los países españoles de América del Sur.


Lucha contra la esclavitud

Antes de que surgiera en Europa el movimiento abolicionista, fueron muchos los intelectuales, religiosos e incluso políticos que alzaron sus voces contra la llamada «trata» de negros sin que merecieran la menor consideración por parte de los Estados y grandes empresas dedicadas a despoblar Africa. Pero a finales del siglo XVIII, tras proclamar la revolución francesa los Derechos del Hombre, surge un estado de conciencia contrario a las prácticas esclavistas. En 1821 se constituye en Inglaterra la «Sociedad Antiesclavista» por iniciativa de William Wilberforce, la cual desplegará una gran actividad a favor del abolicionismo.

Sin embargo, no conviene olvidar que si el movimiento abolicionista adquirió carta de naturaleza en el contexto de la política europea fue porque coincidía, en cierta manera, con los intereses económicos de la época. Al consolidarse el capitalismo industrial en Inglaterra, el problema del comercio de esclavos cedió la iniciativa a la necesidad de obtener materias primas en las mejores condiciones para la industria metropolitana, y como Africa era la gran reserva, los mismos que la habían expoliado de hombres ahora eran los más interesados en impedir las «cacerías» de esclavos para no quedarse sin mano de obra para sus explotaciones.

No es una casualidad que el primer país que adoptó oficialmente el abolicionismo (1807) fuera Inglaterra, que era también la que llevaba la iniciativa en la colonización africana. La segunda fue Francia al final de la era napoleónica (1814). Después del Congreso de Viena (1815), se sumaron a la prohibición de traficar con esclavos Portugal, España, Holanda, Suecia, Dinamarca, Rusia y otros muchos países. A partir de entonces la trata de esclavos negros fue considerada contrabando, e Inglaterra, la primera potencia europea y la más interesada en impedirlo por sus crecientes intereses en Africa, se convirtió en una especie de policía internacional. Para reprimir este tipo de contrabando, los buques ingleses fueron facultados por los tratados internacionales para ejercer el llamado «derecho de visita» para capturar a los buques negreros y libertar a los esclavos. «Esta prerrogativa —escribe González Echegaray—, muy discutida entonces, dio origen a acervas críticas contra el imperialismo inglés que se servía —según ellos— de esta bandera humanitaria para asegurar el dominio británico sobre los mares y desviar el comercio de productos tropicales de América a la India. Una consecuencia paradójica, pero inevitable, de esta acción represiva fue el empeoramiento de las condiciones en que este innoble tráfico venía realizándose, al convertirse en una mezcla de contrabando y piratería.»

La abolición de la esclavitud fue de suyo lenta y difícil por los intereses en juego. Para acabar con este comercio se crea todo un sistema de represión y se establecen convenios con los jefes tribales y reyezuelos africanos para que supriman en sus territorios la venta de esclavos. En los territorios ingleses es abolida la exclavitud en 1834 y en los franceses en 1848. En los Estados Unidos el problema se plantea con mayores dificultades por el gran contingente de esclavos negros existentes. El movimiento antiesclavista de los Estados del Norte es arrollador. La naciente industria rechaza la mano de obra esclava por escasamente productiva. Sin embargo, el Sur necesita para los cultivos del algodón y del tabaco. La pugna no va a tardar en manifestarse de una manera violenta entre los Estados del Sur, agrícolas, librecambistas y aristócratas, y los Estados del Norte, industriales, proteccionistas y demócratas. El conflicto estalla al ser elegido presidente en 1860 el republicano antiesclavista Abraham Lincoln. Es propósito firme de Lincoln, de acuerdo con la conciencia política del país, abolir la esclavitud, lo cual provocará la segregación de los Estados de Carolina del Sur, Mississippi, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Texas, que constituyen los Estados Confederados de América y designan presidente a Jefferson Davis. La Guerra de Secesión estalló el 12 de abril de 1861 y terminó el 14 de abril de 1865. El libertador de los negros norteamericanos, Abraham Lincoln, murió al día siguiente asesinado por un fanático sudista, pero el triunfo de su causa estaba asegurado. La esclavitud fue abolida formalmente en todos los Estados de la Unión, pero subsistió toda una secuela de impedimentos que no permitió a los negros alcanzar la plenitud de los derechos civiles.

España firmó con Inglaterra el primer tratado abolicionista en 1815, pero el tráfico de esclavos subsistió de una manera más o menos clandestina en sus colonias antillanas. La I República suprimió la esclavitud en Cuba y Puerto Rico en 1873, pero prácticamente, la liberación de los esclavos no se produjo hasta 1880.


Colonias de esclavos liberados en Africa: Fundación de Liberia

En parte por impulso del movimiento antiesclavista, y en parte a consecuencia de la necesidad de repoblar algunas zonas africanas de interés económico, en 1791 el gobierno británico instaló en Freetown, Sierra Leona, 1.131 libertos traídos de Nueva Escocia, a los que se sumaron en 1800 otros 500 procedentes de Jamaica.

Otro experimento para readaptar a los libertos negros a su tierra de origen lo realiza la «American Colonization Society», en 1821, en la llamada Costa de los Granos. Esta sociedad, apoyada por el presidente Monroe, que ya preveía la conflictividad de una sociedad multirracial, adquirió el territorio para que en él se establecieran los negros de origen africano libertados de la esclavitud. La nueva colonia fue dirigida en sus comienzos por dos norteamericanos de raza blanca: Jehudi Ashmun y Robert Gurley, el cual dio a la colonia el nombre de Liberia. En 1847 se proclamó República independiente, con lo cual se convirtió en el primer pueblo libre de Africa, por lo menos de forma nominal, ya que siempre ha dependido económicamente de los Estados Unidos. En 1926 el gobierno liberiano otorgó a la Compañía Firestone una licencia para explotar el caucho. Prácticamente sigue siendo una colonia norteamericana, con bases militares y convenios de asistencia y cooperación. El presidente Tubman, fiel aliado norteamericano, detenta el poder desde 1943. En la actualidad el territorio cuenta con más de un millón de habitantes, pero los norteamericanos no han conseguido que sus negros emigren a Liberia, quizá porque el nivel de vida de la colonia es muy inferior al de los Estados Unidos.

Los franceses también fundaron en 1848 la ciudad de Libreville en condiciones similares a las de Liberia, situada en la costa del Gabón.

Otro ensayo lo realizaron los ingleses al fundar la ciudad de Clarence (posteriormente Santa Isabel) de Fernando Poo. Allí se instaló la Comisión Mixta de Represión de la Trata, que en 1833 volvió a Sierra Leona.