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Apéndice 1. El arte de la guerra

De Mienciclo E-books

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LA historia de la humanidad está jalonada por hechos sangrientos, las guerras, que llevan a la muerte a un inmenso número de seres humanos, destruyen ciudades, devastan regiones, provocan hambre y enfermedades y consumen grandes sumas de dinero.

A medida que se desarrolla nuestra civilización, el arte de dirigir las operaciones militares, o sea, la estrategia, y el armamento, han ido perfeccionándose para responder a las necesidades de cada situación. Todas las ramas de la ciencia, desde la física hasta la psicología, fueron y son utilizadas para lograr armas más efectivas y para enfrentarse desde una posición más conveniente al enemigo.


La antigüedad

En la prehistoria, cada hombre era fundamental para la supervivencia de la tribu. La caza y la recolección de frutos silvestres eran las actividades esenciales de su vida. El hombre construyó útiles para cazar y es más que probable que la maza y el venablo hayan sido utilizados en algún momento como armas, pero, en principio, no estaban hechas para tal fin. Los primeros combates del hombre no fueron contra un semejante sino contra animales, ya fuese para defenderse o para obtener alimento o abrigo Una de las más antiguas representaciones del hombre en combate se halla en una pintura rupestre de Lascaux: la muerte de un cazador frente a un animal.

Hacia el año 10.000 a. de C. el hombre del neolitico roturaba la tierra y criaba animales. La posesión de la tierra y de los elementos para trabajarla marcan la aparición de la propiedad privada y, con ella, la necesidad de defender o ampliar los dominios, tener esclavos, etc. Sus primeras armas fueron de piedra. Cuando empezó a trabajar el metal, también se dedicó a construir nuevos utiles para la guerra: el hacha, la espada, el arco y la lanza fueron las principales armas durante miles de años.

Los sumerios (3.000 a. de C.) aparecen como el primer ejército organizado del mundo: los infantes iban en filas de seis en fondo, armados de casco y lanza, llevaban mantos y cascos de cuero; tenían carros tirados por onagros, pero su apoyo bélico fundamental era la infantería Primero milicia y después ejército profesional, la infantería dominó hasta el imperio romano en el mundo mediterráneo y fue el elemento común a los pueblos de la antigüedad.

En la época de la invasión de Egipto por los hicsos aparece un nuevo elemento que va a provocar cambios en la estrategia: el carro ligero tirado por caballos. El carro, ya conocido por los sumerios, era lento y pesado, pero con la utilización del caballo, que acababa de llegar al litoral mediterráneo, traído por las tribus indoeuropeas, y que reemplazó al onagro para arrastrar al carro, las operaciones militares contaron con la gran ventaja de la velocidad, lo que significó una revolución en el arte de la guerra.

En Micenas se practicaba una táctica guerrera bastante arcaica: los combatientes en carros abrían la lucha armados de lanzas y espadas, y la infantería entraba luego «escudo contra escudo, hombro contra hombro», con hondas, arcos y puñales.

Alrededor del ano 1000 a.de C. el hierro reemplazó al bronce y se siguieron haciendo las mismas armas cambiando sólo el material.

Los asirios y los persas organizaron magníficamente sus ejércitos: un cuerpo de arqueros, otro de lanceros, carros ligeros utilizados como fuerza móvil y grandes contingentes de caballería. Se destacaron en la táctica del sitio utilizando torres móviles que podían trasladarse al pie mismo de las murallas; esas torres servían de protección a los portadores de arietes y a los arqueros.

El ejército de Alejandro de Macedonia (356-323 a. de C.), que vencio a los persas y logró la formación del gran imperio helénico, tenía como fuerza fundamental la falange griega, que era la milicia armada con picas y protegida por armaduras y escudos, cuya táctica era avanzar en perfecto orden y oponer al enemigo un bosque de lanzas. Como a la falange le faltaba movilidad, se la protegía con la caballería (pesada y ligera) y con una infantería ligera que apoyaba su avance.

La legión fue en Roma la unidad militar básica, como había sido la falange en Grecia. Estaba compuesta, al principio, por 3.000 ó 4.000 soldados distribuidos en tres divisiones, según su edad y experiencia. Los reclutas eran encuadrados entre veteranos. Estaba reforzada en sus alas por la infantería ligera y por la caballería. Los legionarios iban armados con espada corta, dardos y lanza. La legión, en tiempos de César, era un instrumento de combate ágil, seguro, disciplinado y preparado, tanto para la caballería como para la infantería, para los trabajos de fortificación y para los asedios Sus campamentos estaban fortificados y utilizaban arietes, torres moviles y catapultas. Para acercarse a los muros de las fortificaciones enemigas formaban las llamadas «tortugas»: debajo de los escudos, que semejaban un techo compacto, avanzaban protegiéndose de los proyectiles enemigos.

Después de la batalla de Andrinópolis (378), en que los godos derrotaron a los romanos, la infantería desapareció casi por completo para ser reemplazada por la caballería, que dominaría por más de 1.000 años. Los ataques relampago, y el uso de la catapulta, que abría con sus proyectiles brechas en las primeras filas de la infantería por la que penetraban la caballería enemiga, fueron las causas fundamentales para este cambio.

Los mongoles eran un buen ejemplo de las ventajas que se podían sacar de la caballería. Alrededor del año 1200 tenían el ejército mejor entrenado y equipado del mundo. En perfecto orden, su caballería podía desplazarse a gran velocidad, dirigida por medio de estandartes, señales luminosas o flechas silbadoras. La caballería ligera daba el primer golpe con flechas y, cuando el enemigo quedaba debilitado, aparecía la caballería pesada, acorazada, con lanzas y espadas, que asestaba el golpe final. La artillería portátil aumentaba su poderío.


La Edad Media

En la Edad Media apareció una nueva figura en el campo de batalla: montado sobre un corcel, con una pesada lanza y su espada, seguido por sus escuderos, el caballero era el nuevo guerrero. El ejército medieval no contaba con una jerarquía en el mando, ya que esto sólo dependía del rango social, con muy pocas o ninguna noción de táctica o de estrategia. Los caballeros atacaban por grupos dispersos, los efectivos eran reducidos, rara vez peleaban lejos de sus bases y se pasaban meses sitiando una fortaleza. La ballesta, tan difícil de manejar como eficaz, fue el invento más importante de la época. Utilizada en las cruzadas, la Iglesia permitió su uso sólo contra los infieles. Los castillos eran dificiles de tomar: primero se organizaba la carga para acercarse; después se pasaba al ataque a las murallas bombardeando con ballestas y catapultas, mediante el empleo de arietes para abrir brechas y derribar puertas o de torres moviles para escalar los muros; finalmente, la lucha de un torreón a otro si no se producía la retirada o la rendición.

En los siglos XIV y XV los piqueros suizos y los arqueros ingleses contribuyeron a que decayera la caballería y recuperara la infantería su antigua importancia. Los piqueros suizos eran los mercenarios más cotizados y eran considerados invencibles: eran los primeros en atacar, rapidos y sincronizados. Avanzaban divididos en tres partes lo suficientemente separadas para no interferir en las maniobras de las otras. Cada columna aparecía como un bosque de lanzas y mientras las cuatro primeras filas apuntaban para adelante, las otras llevaban sus lanzas en posición vertical. Al mismo tiempo que estos cuerpos avanzaban silenciosamente, los ballesteros, en vanguardia, practicaban escaramuzas. Dada una señal, la masa silenciosa se lanzaba con toda su potencia al ataque. Finalmente, entraban en combate los alabarderos, provistos, como su mismo nombre indica, de una alabarda, combinación de hacha, gancho y pica; ellos terminaban de resolver la situación.

Es probable que los chinos conocieran la pólvora en el siglo XI. Los árabes la introdujeron en occidente en el XIII, probablemente junto con el primercañón; se tienen referencias del uso cada vez más generalizado de esta arma en el siglo XIV. El sitio de Constantinopla (1453) por los turcos señala el primer bombardeo sistemático de la historia: se emplearon 13 cañones que lanzaban inmensas piedras y requerían dos horas para cargarlos.

Las guerras de Italia entre 1494 y 1525 marcaron el comienzo de una nueva etapa en las técnicas militares y dos hechos lo demuestran: las armas de fuego y los soldados profesionales. Desde entonces hasta el siglo XVIII hubo un gran desarrollo de las armas de fuego que fueron causantes de la aparición de nuevas estrattegias.


La guerra moderna

El paso decisivo del estilo antiguo al estilo moderno en el arte de guerrear, provocado por el perfeccionamiento de las armas de fuego y que coincide con las guerras de Italia, lo protagonizaron las tropas del Gran Capitán, que terminaron con la im-batibilidad de los piqueros suizos e italianos y que tuvieron sus continuadores en los famosos tercios. Para bien o para mal, la guerra se había convertido en una ciencia.

El mosquete, un tipo de arcabuz de mecha (invento del siglo XV) era un pequeño cañón que por su peso había que ponerlo en una horquilla y se tardaba tres minutos en cargarlo. Los mosqueteros del siglo XVI se formaban en filas; disparaba la primera y retrocedía, la segunda fila avanzaba y tiraba mientras la primera se preparaba nuevamente. Desde el siglo XVIII la infantería está encargada de la misión principal del combate: asegurar la conquista, ocupación y defensa del terreno.

La Revolución francesa no aportó armas nuevas, pero sí una estrategia distinta. En 1793 se puso en pie un ejército del pueblo decidido a todo. La formación en linea de los ciudadanos con bayonetas y salva bajo orden, en lugar del tiro a voluntad, sorprendieron a los ejércitos convencionales enemigos, y aseguró a los revolucionarios la victoria durante algún tiempo.

Defensa de Zaragoza.
Defensa de Zaragoza.

Napoleón introdujo importantes cambios: las tropas vivían acampadas, lo que aumentaba su movilidad, los ejércitos eran numerosos y estaban rígidamente disciplinados; se dividían en unidades más pequeñas, con mandos subalternos que permitían mayor libertad de movimiento, y acosar al enemigo en varios frentes. Estructuraba las batallas a medida que se iban desarrollando y centraba todo su interés en el efecto de la sorpresa y de la táctica de la ofensiva, estudiando las eventuales reacciones del enemigo y reaccionando a su vez con la máxima agilidad.

La derrota final de Napoleón, tras una larga serie de fulminantes victorias, obedeció a tres causas principales: la guerra de guerrillas puesta en juego por los españoles, la implacable eficacia del «general invierno» durante la campaña de Rusia y la astucia de Wellington, que estudió al detalle la estrategia y la táctica napoleónicas, descubrió sus fallos y supo combatirle con sus propias armas.

La guerra civil americana (1861-1865) se caracterizó por la producción masiva de armas y municiones, por el primer combate de acorazados, por el empleo del telegrafo con eficacia, por el desplazamiento de la artilleria pesada sobre vagones de ferrocarril, por el empleo del submarino y de globos de observación, de minas y de granadas de mano. La técnica de la destrucción sistemática de los recursos del enemigo y la desmoralización de la población civil, dos elementos de la guerra moderna, empezaron con la Guerra de Secesión. La potencia de los morteros, usados especialmente por la marina, obligada a buscar refugio en las trincheras e inaugurar así una nueva táctica.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, las ametralladoras y las pistolas semiautomáticas estaban ya muy perfeccionadas. La artillería era numerosa y las trincheras sirvieron nuevamente de refugio. La combinación mar-tierra-aire fue una de las grandes innovaciones tácticas de este siglo. En la Gran Guerra. la utilización de dirigibles en los bombardeos, el combate aereo con aviones de caza. los cañones de gran alcance. los submarinos. hicieron estragos en trincheras, mares y pueblos. causando la muerte de 26 millones de hombres y otros tantos heridos.

El tanque, el avión. el transporte rápido sobre ruedas y la estrategia del asalto móvil y concentrado pasaron a primer plano en la Segunda Guerra Mundial. La acción combinada mar-tierra-aire adquirió mayor eficacia: en el mar, destructores y portaaviones; por el aire, bombardeos estratégicos de objetivos militares. industriales y civiles adentrándose en territorio enemigo; por tierra, armas atómicas. artillería motorizada móvil y ágil, cohetes de proximidad, etcétera.

Las armas incendiarias (obuses, cargados con fósforo blanco. bombas de napalm etc.), los cohetes para bombardeos de saturación y. finalmente, las dos primeras bombas atómicas demostraron cómo los avances científicos podían servir para la destrucción de más de 50 millones de seres humanos.

La guerrilla, en la posguerra, fue la táctica que utilizaron norcoreanos, vietnamitas, cubanos, argelinos. chinos, etc., Mao-Tse-Tung la definía así: «… evitar lo sólido; atacar lo hueco; atacar. retirarse; asestar un golpe rápido. adoptar decisiones relámpago…, cansar al enemigo cuando se detiene. golpearle cuando está cansado. perseguirle cuando se retira.»

La estrategia militar está pendiente hoy de dos posibilidades: por un lado, el posible surgimiento de guerras limitadas con armas convencionales y, por otro, estar preparado para un combate nuclear. Entretanto, se practica el suicida sistema de la disuasión, basado en acumular un potencial bélico superior al del eventual enemigo, en una peligrosa carrera armamentística, que es pura y simplemente un arma de dos filos, un jugarse el futuro de la humanidad sobre el crater de un volcán.