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Alexander Humboldt (Versión para imprimir)

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La vida de Alexander von Humboldt, monótonamente centrada en torno a dos preocupaciones centrales: recoger datos y apuntes del natural en lo que hoy llamaríamos «Cuadernos de Campo», y someter sus observaciones directas a rigurosos análisis, se nos presenta, sin embargo, desde dos vertientes singulares que nos le hacen particularmente próximo y esencialmente respetable: su hispanismo y su peculiar capacidad de síntesis científica.

Su proximidad a lo hispánico es tanto más cercana cuanto que su hermano wilhelm está igualmente vinculado a nuestro pasado y a nuestro presente. sin temor a exagerar podemos decir que, tanto alexander como wilhelm son dos de los más destacados y beneméritos hispanistas de todos los tiempos, tan importantes como desconocidos no sólo del gran público sino hasta de buen número de analistas de ese gran desconocido que es todavía nuestro decisivo siglo xix, salvo, naturalmente, algunas honrosas excepciones. por tanto, es hora ya de que los españoles, sin olvidar a otros viajeros con mayor incidencia sobre aspectos más superficiales o folklóricos, conozcamos con algún detalle la vida y la obra de los hermanos humboldt. no será necesario subrayar el matiz diferencial de cada uno de estos dos hispanismos: alexander se interesa por lo hispánico proyectado hacia américa; wilhelm busca las raíces de lo español en sus peculiaridades lingüísticas, particularmente del vascuence.

Es tan rica la biografía de Alexander von Huboldt que el simple intento de reducirla a los estrechos límites de unas cuantas páginas supone someter al lector a una fatigosa carrera maratoniana para seguir el rápido viajar de este incansable peregrino de la ciencia, que se mueve con igual soltura o con las mismas dificultades por la inhóspita geografía preamazónica o siberiana como por los intrincados vericuetos de la diplomacia, de la burocracia y de las convenciones científicas.

Quizá por donde más difícilmente se mueve este espíritu eminentemente liberal y progresista es en el terreno de las anquilosadas y excesivamente conservadoras estructuras políticas y sociales tanto del viejo como del nuevo continente. sus viajes por tierras americanas coinciden, por un lado, con el momento ya entonces crítico en las relaciones de los prohombres criollos con una metrópoli en trance de cambios necesarios sin horizontes definidos y ya bajo la amenaza de ingerencias extranjeras. coinciden, por otro lado, con la recién estrenada independencia de las antiguas colonias inglesas del norte, organizadas ya en una dinámica confederación democrática. humboldt percibe claramente las diferencias entre el pasado, el presente y el futuro de las dos américas y seguirá con atenta observación el proceso independentista de las colonias españolas.

Aunque parecía hecho para la movilidad, humboldt se pasa días y días, años enteros de su larga vida encerrado en su gabinete de trabajo en parís o en berlín y entregado a la clasificación, al análisis, a la comparación de la inmensa cosecha de datos recogidos in situ o espigados en las obras científicas de otros investigadores. en su afán de síntesis, llegó a formular teorías y principios generalizados de una amplia gama de ramas y campos de la ciencia: geografía, geología, climatología, astronomía, flora y fauna, suelo y subsuelo, vulcanismo, etnología, etc.


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Contenido

Introducción

A. Humboldt en su poca de madurez; sostiene en su mano el manuscrito de Kosmos.
A. Humboldt en su poca de madurez; sostiene en su mano el manuscrito de Kosmos.


EL 14 de septiembre de 1769, en una casa de apariencia modesta de Berlín, nace Federico Guillermo Enrique Alejandro de Humboldt. El bautismo luterano del niño se realizó dentro de la más estricta sencillez, sin ostentación, pero realzado con la presencia del duque de Brunswick, quien fue su padrino.

Toda la formación de Humboldt se desarrolló dentro de una familia adepta a la Ilustración. Su madre, María Elizabeth Colom, viuda de Holwad, descendía de una antigua familia francesa cuyos miembros profesaban la religión calvinista. A fines del siglo XVII, habían abandonado Borgoña a causa de las persecuciones.

Su padre, Alejandro Jorge de Humboldt, fue mayor del ejército alemán y ayudante del duque de Brunswick, a quien acompañó en sus viajes, combatiendo, sin entusiasmo notorio, en las guerras que llevaba adelante Federico el Grande. Siempre soñó con el amor de las mujeres, la casa, la contemplación de la naturaleza y las delicias de la paz. A los cuarenta y dos años de edad fue nombrado chambelán de la corte y luego se agregó al séquito de un pariente del rey, esperando obtener grandes beneficios gracias a la vida bulliciosa que se desarrolló durante todo el reinado de Federico II.

Aprovechando la venta de tabacos y otros negocios, logró en poco tiempo una pequeña fortuna. Desde entonces, se le conoció como un hombre de buen humor y de gran prestigio. Su actuación en la Corte le granjeó un cargo ministerial en el gobierno del monarca que sucediera al Gran Federico; oportunidad que no satisfizo sus gustos ya que su afición se centraba en la naturaleza. En la finca de Tegel, situada a cinco kilómetros al noroeste de la capital de Prusia, su hermano Alejandro y su padre realizaban largos paseos por los bosques y prados que rodeaban el río Habel.


Los hermanos «gemelos»

Alejandro y su hermano, Federico Guillermo Cristhian Carlos Fernando —dos años mayor— crecieron como gemelos. Los niños no concurrieron a las escuelas públicas, ya que su padre se preocupó siempre de que sus hijos crecieran en un ambiente culto. Guillermo era listo y el favorito de sus tutores y sirvientes, mientras que Alejandro tuvo que representar, por su imagen de «niño bueno», diferentes papeles llenos de trucos y excusas. Entre los hermanos, el aspecto y las dotes de los padres aparecieron entrañablemente cruzados. En efecto, Alejandro se parecía exteriormente a su padre por su vivacidad y Guillermo por la riqueza de sentimientos. Además, el joven y rubio Alejandro era enfermizo, y el aprovechamiento de todas las enseñanzas que le impartían los maestros le suponía un gran esfuerzo. Más adelante, veremos las diferencias entre las concepciones de vida y pensamiento filosóficos de ambos hermanos, a pesar de haber tenido ambos un tronco común en su educación.

En una ocasión, estando la familia en el Castillo de Tegel, el padre contrató los servicios de Joaquín Enrique Campe, para que se hiciera cargo de la enseñanza de los pequeños. Campe era un maestro de la corriente preconizada por Rousseau, por lo que tendió a educar a sus dos discípulos en el espíritu y la responsabilidad, a la vez que les inculcó hábitos de disciplina y de trabajo. Inspirado en el Robinson Crusoe de Daniel Defoe, Campe escribe Robinson el menor y durante los paseos con sus alumnos por los parques de la casa, excitó su curiosidad con relatos de viajes fantásticos por países desconocidos.

En 1777, Campe fue sustituido por el joven maestro Cristian Kunth, quien posteriormente jugará un papel importante en la casa de los Humboldt, no sólo como tutor si no como confidente.

El padre de Alejandro provenía de una familia acaudalada. Sus antepasados pertenecían al «linaje de funcionarios y oficiales activos», por lo que, ya antes de nacer, los niños tenían asegurado el porvenir y era previsible que hicieran carrera dentro de la nobleza cortesana.

El padre murió en 1779 y, desde entonces, la educación de los niños fue directamente vigilada por su madre, mujer de una inagotable energía y sólida instrucción.


Vocación científica y viajera

Con el tiempo, Humboldt abandonó la tradición familiar, reaccionando entrañablemente contra la falta de afecto materno. Buscó su reemplazo en el placer que le brindaba la naturaleza. Siempre se destacó como un hombre solitario, ansioso de comulgar con lo natural pero, al mismo tiempo, deseoso de entablar amistad con los hombres prominentes.

A los pocos meses de la muerte de su padre, los dos hermanos asistieron a las clases de física y filosofía que daba Marcos Hertz en su casa de Berlín. Al mismo tiempo, con Enriqueta, la esposa de Hertz, aprendieron francés y posteriormente hebreo. También participaron en los cursos de dibujo y grabado del director de la Academia de las Artes de Berlín.

Kunth había pasado de ser el maestro de los niños a administrador de los bienes de la familia. Dirigía e influía en su formación ayudando con sus consejos a la madre de ambos, la cuál se procupó de contar siempre con los educadores más capacitados de la época. El slogan para ellos era: «Trabajar y aprender de verdad, sin que ningún sacrificio pareciera demasiado grande.»

En el otoño de 1785, Alejandro comenzó a tomar clases de economía política, al tiempo que se iniciaba en el estudio de la electricidad. Su precocidad asombraba. En la residencia campestre de la familia, y a pesar de Kunth, su tutor, Alejandro montó un pararrayos, segundo elevado en toda Alemania. Tenía apenas dieciséis años.

La enseñanza de los dos vástagos no tardó en adoptar el carácter universitario, enciclopedista y cientificista, característico de la generación neoclásica e ilustrada del siglo XVIII. Pero a pesar de ser Humboldt un fiel representante de la Ilustración Alemana, de hecho la desborda, romántica y activamente, con su liberalismo a ultranza, su democratismo, su fisiocratismo y su anticlericalismo, aunque no se hizo masón, como su hermano Guillermo.

Al siglo XVIII se le denomina Siglo de la Ilustración, o de las Luces, no porque en él se haya elaborado una teoría o doctrina determinada, si no porque es el momento a partir del cual se empieza a concebir y entender un nuevo modelo de vida, una nueva forma de ver las cosas, a pesar de la multiplicidad de ideas. La Ilustración tuvo como principio común el concepto de la libertad o autonomía de la razón.

Liberada de trabas, la razón mostraría al hombre los caminos que conducen a la sabiduría y a la felicidad. Pero éste, a pesar de la importancia que recobra, no es el principio fundamental; lo es: una inmensa fe en el poder transformador y regenerador de la razón, en la virtualidad de ésta como fuente de reformas y motor del progreso. La Ilustración era una concepción del mundo que introducía al individuo en el centro de la vida impulsándolo hacia metas de superación.

Alejandro daba cabales muestras de satisfacer su interés al margen de la enseñanza recibida, a pesar de no presentar resistencia abierta a sus maestros. Seguía sus inclinaciones, simplemente. Desde pequeño, dibujó mapas para poder ubicar los distintos países, las provincias y las ciudades. Además, leyó con interés el relato de la expedición de Balboa y no tardó en experimentar vivos deseos de viajar a países lejanos. En una ocasión, Alejandro dijo que en la casa de Tegel se encontraba entre personas que lo estimaban y le demostraban cariño, pero por las que no sentía la más mínima simpatía. Reconoció, sin embargo, que su estancia en la finca ejerció una poderosa influencia en la formación de su temperamento y en sus gustos, fundamentalmente en todo lo relacionado con la naturaleza.

Hasta los dieciséis años, Humbordt no sintió la necesidad de seguir una carrera científica. Todos sus anhelos estaban puestos en ser soldado para vivir la aventura de los viajes.

Mientras su hermano Guillermo era capaz de adaptarse y profundizar en la dirección que los maestros señalaban, tuvo que decidir solo su desarrollo científico y emprender el estudio de las ciencias naturales como un autodidacta. Puede afirmarse que casi no hubo ciencia o saber de su tiempo a los que Humboldt no prestara curiosa atención, tal vez no con el objeto de profundizar e investigarlos, sino atraído fuertemente por una insaciable curiosidad.

Los estudios de los hermanos Humboldt fueron siempre planteados cuidadosamente tanto por Kunth, el tutor, como por la madre. Nada quedaba al azar. Guillermo debía estudiar Derecho y Alejandro, Administración. La señora Humboldt escogió para sus hijos la Universidad de Frankfurt del Oder, en las inmediaciones de Berlín. Por aquella época, este centro de estudios carecía de observatorio, gabinete de física, jardín botánico y hasta de biblioteca. Bekman, un profesor que impartía cátedra en algunas materias, llevaba todos los días en sus bolsillos arvejones, cebollas, zanahorias y otras legumbres para analizarlas con sus alumnos en el curso de botánica.

Evidentemente, esa enseñanza no satisfizo las aspiraciones de Alejandro. Se inscribió entonces en la Universidad de Goehingue, donde el catedrático Blumenbach enseñaba historia natural, anatomía y antropología. Este personaje ejercerá gran influencia en todo el desarrollo de Humboldt, hasta muy pasado el siglo XIX, al igual que Godofredo Eichhom, profesor de historia, y Cristian Gottlob Heyne, quien infundía el gusto por la erudicción antigua.

Las huellas de estos maestros quedaron profundamente señaladas para siempre en su espíritu viajero. Con su asesoramiento preparó su primer trabajo «Tejido de tela entre los griegos», que fue leído ante los grandes sabios de la época, pero nunca llegó a publicarse.


Compañero de correrías

También en Goethingur, Humboldt conoció a Juan Jorge Foster, quien había acompañado al capitán Cook en su segundo viaje alrededor del mundo trabando una íntima amistad. La mayor parte de los días se lo pasaba escuchando con avidez los relatos mientras crecía su deseo de emprender no ya viajes pequeños, sino expediciones de alta envergadura.

Al poco tiempo los dos amigos decidieron realizar una expedición y eligieron las márgenes del río Rhin como zona para la investigación. Luego de los preparativos, el 25 de marzo comenzó la travesía, y el 5 de mayo los viajeros pasaron desde Holanda a Inglaterra regresando el 29 de junio a Maguncia, a través de Francia.

Este viaje significó para Humboldt una experiencia muy valiosa ya que en Inglaterra tuvo ocasión de relacionarse con Sir Joseph Banks, presidente de la African Association, y de trabajar en su amplia biblioteca. Además, Banks había acompañado a Cook en su primer viaje y poseía en ese momento los instrumentos de medición ingleses más modernos que se conocían. Humboldt pasaba los días encerrado en la biblioteca, admirando y estudiando fundamentalmente el herbario de Lineo. Gracias a Banks y a una excursión minerológica al pico de Derbyshire, adquirió sus conocimientos en materia de ciencias naturales.

Al regreso del viaje, los dos amigos tuvieron la oportunidad de asistir al epílogo de la Revolución Francesa. Humboldt siempre la elogió; lo que no es casual, ya que toda su formación juvenil estuvo marcada por la tendencia liberal de su familia. Siempre pensó que «la libertad mental era más difícil de adquirir que la política» y consideró «nocivas e injuriosas las tendencias que se oponían a una absoluta libertad de pensamiento».

Posteriormente, como resultado del viaje, Foster publicó en 1790 una relación de todas las investigaciones y Humboldt dio a luz su primera producción: «Sobre los basaltos del Rhin con investigaciones sobre la sienita y la basanita de los Antiguos».

Pero Humboldt era tenaz e inquieto. Poco tardó en trasladarse a Hamburgo para perfeccionarse en el estudio de las lenguas vivas y muertas, con el afán de ir adquiriendo una sólida cultura que le permitiera hurgar en las fuentes del pasado. Además de aquel espíritu tan amante de las realidades, Humboldt tuvo siempre una extraordinaria afición a las letras y fundamentalmente a la poesía. Opinaba que «las ciencias sólo se comprenden cuando se las expone en forma amena para que todo lo que se produzca pueda ser leído con facilidad».

A los cinco días de su llegada, realizó una excursión por el Elba, desde el puerto de Hamburgo, para observar el río y medir las olas. También efectuó una travesía a la isla de Heligaland. Es evidente que esta experiencia le sirvió para aumentar sus conocimientos. Algunos historiadores aseguran que su dominio de la lengua española proviene de esa época.


Ideario y vida de sociedad y relación

En cuanto a sus ideas, Humboldt puede ser tenido, sin duda, como uno de los más cabales adeptos de la Ilustración. Siempre abrazó sus principios, les entregó plenamente su fe y fue movido en todo por sus ideales. En su juventud, su bagaje intelectual es el común a toda la «grey» ilustrada: el racionalismo y el humanismo. Dentro de esta corriente, Humboldt se acopla a las ideas del empirismo en las ciencias naturales y a las del liberalismo y laicismo en economía, sociología y política.

Se adhirió también a las corrientes intelectuales de su época correspondientes con la filosofía kantiana, circunstancia que determinará su forma de ser.

Pero Alejandro, pese a la admiración que sentía por el idealismo alemán, continuó siendo empirista y considerando la realidad desnuda como la mayor maravilla. Su oposición contra la nobleza era clara. En todos sus escritos adoptó una posición crítica. Pensaba que «nada es tan insoportable como los príncipes inteligentes que pretenden pensar por los demás». Como noble, Alejandro estaba en contra de los privilegios de la nobleza, pero siempre se mantuvo del lado de la burguesía, que en Alemania cobraba conciencia muy lentamente. Toda su vida se desarrollará ligada a los intereses de la joven burguesía.

Humboldt se desenvolvió admirablemente en el clima mundano del siglo XVIII. Su carácter era abierto y comunicativo, y sus gustos refinados. En un primer término puso la ciencia, y muy cerca de ésta, el trato o relación con toda la gente culta de la época. Siempre procuró ganar la estimación de los demás utilizando el halago. Era asiduo concurrente a los salones y tertulias de la aristocaria ilustrada.

La mayor parte del día estaba reservada a los estudios, pero por la noche siempre encontraba un hueco para la vida social y de relación. Esto en cualquier lugar de los que le tocó vivir: Madrid, París, Berlín, Londres, México o La Habana. Por su conversación y su facilidad para relacionarse, su forma de ser, y el aire de misterio que lo rodeaba. se convertía en centro obligado de atración.

Amó de manera entrañable a todos sus amigos entre los que se encontraban Bonpland, su inseparable compañero de viaje luego, Kanth, Arago, Foster, Werner, Gay Lussac, Laplace, De Condolle, Lamark, Fourcroy, Cuvier, Goethe, Shiller y el duque de Weimar, entre otros. Indudablemente trabó amistad con todos los hombres sobresalientes de la época. También tuvo trato directo o relación epistolar con Jeferson, Peel, Napoleón, Guizot, Thiers, Chateaubriand, Marx, Balzac y Víctor Hugo. Un escritor mexicano dice que «la afabilidad, la llaneza, la desenvoltura, la sociabilidad y la fácil y brillante conversación eran las llaves con que Humboldt abría las puertas de acceso al corazón de los demás y se apoderaba de la confianza de todos, altos y bajos y principalmente de las personas cultas. Gran parte del buen éxito de sus exploraciones y de su obra las debió a esas llaves de la confianza ajena con la que obtuvo ayuda y colaboración en todas partes y ocasiones: de indios, labriegos, misioneros, sabios, hacendados, obispos, gobernadores y nobles, y en los palacios, las oficinas, la hacienda, los ranchos, las cabañas y las chozas».

En aquellos tiempos, Abraham Werner había logrado un renombre mundial por sus conocimientos en mineralogía y geología, lo que llevó a Humboldt a trasladarse a Freigbeg e inscribirse para continuar sus estudios en la Academia de Minas. Con su recia y atrayente personalidad, Werner le despierta el interés por la mineralogía, la geología, la física, la química, la zoología y la botánica, de tal manera que, al día siguiente a su llegada, Alejandro se trasladó a la mina «Kurprinz» y aprendió los conocimientos básicos a partir del contacto directo con la naturaleza.

El estudio era intensivo, y diariamente bajaba a la mina a las seis de la mañana y regresaba por las tardes cuando debía asistir a los cursos. Werner le enseña un sistema para clasificar rocas y formaciones rocosas, que con el tiempo queda invalidado y hace que Humboldt se equivoque en muchas de sus observaciones.


También allí trabó amistad con Freiesleben, quien procedía de una familia sajona de pastores protestantes y mineros. La nueva relación determina que en modo alguno sus conocimientos se ciñan a los dados por su maestro. El padre de Freisesleben satisfacía todos sus intereses e inquietudes.



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Introducción

EL 26 de febrero de 1792 celebró con sus condiscípulos el fin de sus estudios. Después se dirigió a Suiza en viaje de descanso, que no fue tal, ya que nunca pudo prescindir de sus investigaciones científicas. Retornó a Berlín y de inmediato ingresó como asesor en el Departamento de Minas y Metalurgia del Estado Prusiano. La primera tarea que tiene que desarrollar es una visita a la explotación de las minas de la zona de Ansbach y Bayreuth, dos regiones incorporadas recientemente a Prusia. El informe que Humboldt presentó fue tan completo en lo que se refería a posibles resultados de la explotación, que le llevó a un importante ascenso en su reciente carrera burocrática. El Ministro Heinitz le nombró inspector de Minas de Franconia.


Mejorar la técnica y las condiciones de trabajo

Este triunfo se debió no sólo al talento y habilidad de Alejandro. Luego de la muerte de Federico II el Grande, la administración prusiana cayó en la impotencia y en la estéril burocracia. Afanosamente se requerían hombres jóvenes del talento de Humboldt que estuviesen dispuestos a ofrecer todo su tiempo y su capacidad. Alejandro se dio cuenta de esto y en una carta enviada a un amigo en la primavera de 1792 dice: «… Parece que todo sucede como un juego de ajedrez… los nervios olfativos acaban por insensibilizarme de tanto y tan inmerecido sahumerio de incienso.»

A pesar de todo, no hubo inspector de minas tan consciente y enérgico como él: durante su administración aumentaron considerablemente los ingresos.

Humboldt aprovechará las oportunidades que le proporciona este empleo en la Dirección de Minas para seguir conociendo Europa y trabando relación con otros investigadores, a la vez que se informa de la marcha y progreso de la ciencia en diferentes países. En una oportunidad viaja a Viena y comienza a oír hablar de los experimentos de Galvani, quien había publicado sus observaciones del año anterior. También conoció al Conde Reden, en Farnowitz, quien reconoció a Alejandro como un colega de ideas afines introduciéndole en calidad de huésped de la minería silesiana.

Reden había llegado a la conclusión de la necesidad de la industrialización minera, ya que cualquier yacimiento extenso de carbón proporcionaba combustible barato. Por ese entonces, Alemania explotaba minerales en las regiones favorables, pero sin que nadie pensara en el empleo de carbón de piedra, cuyo aprovechamiento en Inglaterra era ya algo común y corriente. En 1786, Reden encarga a Londres una máquina de vapor para la mina de Friedrich, de Tarnowitz, con el objeto de abaratar el funcionamiento del equipo de drenaje. Bajo su dirección, esta máquina fue trasladada por vía marítima hasta Oppeln y desde aquí con carruajes hasta su punto de destino. Esta máquina de vapor fue la primera que funcionó en el continente europeo. Las otras regiones mineras recibieron la máquina de vapor mucho tiempo más adelante.

Otro de los hechos importantes durante su gestión como inspector de Minas fue su labor en favor de los mineros. Siempre se mostró sensible ante las duras condiciones de su trabajo y con una actitud humanista trató de proporcionarles todos los medios necesarios para disminuir los tremendos riesgos a que estaban sometidos. Primeramente, trató de mejorar la vida de los obreros de las minas mediante la creación de una organización previsora y de auxilio y favorecer una más amplia formación cultural mediante la creación de una escuela en la aldea de Steben, en 1793. Su proyecto tuvo un doble objetivo: En primer término, instruir a los jóvenes mineros y convertirlos en lo que actualmente podríamos denominar obreros especializados; y en segundo lugar, sembrar desde su infancia un amor verdadero y un sentido de estima por su profesión.

A él se debió la invención de una máquina para ventilar y purificar el aire viciado de los pozos y de una lámpara minera que realiza partiendo de los antecedentes de la de Davy para prevenir las explosiones de grisú.

Al mismo tiempo, el joven Alejandro continuó con sus estudios y experiencias sobre la flora y la vegetación que se desarrolla en medios oscuros y de poca luz, hasta publicar en Berlín su «flora Fribergensis».

Inmediatamente, los eruditos de París y Estocolmo agradecieron la contribución de este estudio, y un botánico sueco honró el trabajo dando su apellido a una nueva especie de laurel de la India.

Su eficacia como funcionario del Estado prusiano le abrió una brillante carrera en la burocracia técnica. En el invierno de 1796, padeció una fiebre intestinal, aunque no abandonó su calendario de trabajo. Continuó viajando por el Báltico, Polonia, Austria y el Tirol, lugares donde encontró nuevos datos sobre rocas, estructuras geológicas y plantas. Cada día su pasión por el estudio y la investigación de la naturaleza era mayor. Cuando en calidad de ascenso se le ofrece dirigir las minas de Silesia, rechaza la propuesta con el pretexto de una débil salud, a la vez que anuncia por primera vez su propósito de abandonar el servicio del Estado. Es precisamente entonces cuando Humboldt revela su secreto de que su misión suprema estaba en otro lugar y no en la carrera oficial. Heinitz, ministro prusiano en ese momento, renueva la oferta al tiempo que emplea los medios más persuasivos para que el ofrecimiento sea aceptado. Con la intervención del ministro de Estado, Humboldt decide aceptar temporalmente el cargo de consejero del Supremo Tribunal de Minas. Sin embargo, exigió una concesión especial por la que se le permitiera continuar sus proyectos de viajes al extranjero y retirarse cuando surgiera la ocasión.


De la minería a la diplomacia

El ministro de Estado le había pedido que actuara como su secretario particular, por lo que Alejandro tuvo que servir como elemento de contacto entre Francia y Prusia. De esta manera pasa del mundo de la minería al político o de la diplomacia. En una ocasión, acompañó a Hardenberg en las negociaciones que precedieron a la paz de Basilea. Esta paz se firmó en 1795: Prusia cedía a Francia la orilla izquierda del Rhin para recibir compensaciones en la margen derecha y tratar de obtener libertad de acción en Polonia. Además, visitó los ejércitos prusianos acantonados en las riberas del Rhin.

La decisión de abandonar la carrera política y burocrática que venía desarrollando y dedicarse a una vida de viajes fue repentina e inevitable. Su tesis de los viajes como medio de conocimiento estaba muy bien sustentada. En 1796, Humboldt pierde a su madre y abandona ya por completo el servicio del Estado. La muerte de María Elizabet Colom, viuda de Humboldt, significa para Alejandro la libertad de movimiento y acción, junto con una abundante herencia. A raíz de los acontecimientos, Humboldt escribe a un amigo: «Hacía mucho tiempo que me preparaba para esto y, sin embargo, no me siento destrozado, sino tranquilo, pues ella no ha sufrido mucho. Entregó su alma dulcemente. Tú sabes, mi querido amigo, que mi corazón no puede haber sentido mucho dolor, pues siempre fuimos desconocidos uno para el otro.»

Humboldt estaba obsesionado con la realización de un viaje de exploración por tierras de América. En estos momentos, todo viaje de descubrimiento representaba una aventura y a los ojos del racionalismo y de la ilustración la situación aparecía como sospechosa. El éxito de la empresa dependía más de la audacia que del intelecto.

La Ilustración crea la figura del explorador para de esta forma poder legitimar al aventurero que utilizaba la razón y que no partía simplemente al azar, sino que, poseyendo un fundamento teórico y una preparación científica, realizaba una labor geográfica más precisa.


El momento histórico del cambio

Debemos recordar que Humboldt vivió desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta fines de la primera mitad del siglo XIX; es decir, en una época marcada por profundos e importantes acontecimientos sociales, políticos y culturales. Es el período en el que el capitalismo surge de un sistema social predominante a partir de la Revolución Francesa. Es el momento en que en Europa comienzan a formarse las grandes naciones, el imperialismo nacional pierde poderío y surgen nuevos imperios: Inglaterra y Francia, que tienen como meta la conquista y el avasallamiento de los pueblos de Asia, Africa y posteriormente América y la redistribución de la esfera de dominio político y económico.

Por lo que vemos, se trata de un período de cambios profundos que dan como resultado un mundo nuevo, diferente. Comienzan a desaparecer y cambiar las fronteras y en algunos casos se logra la unidad nacional al tiempo que en otros lugares se desintegran naciones que son repartidas entre las grandes potencias. El fundamento filosófico de la vida en esta etapa aparece centrado en el interés por impulsar la nueva base económica del capitalismo industrial. Los hombres vislumbran en la nueva sociedad mayores virtudes y mejores posibilidades de progreso material, y toda la actividad y el pensamiento apuntan al nuevo afán de comprender y crear. Lo que se sabe no satisface; parecería que los viejos conceptos se vuelven obsoletos y se plantean la tarea de plasmar nuevas formas del saber. La Iglesia se repliega y los jóvenes que se dedicaban a los estudios teológicos desertan para estudiar las ciencias naturales. Los dogmas religiosos son negados y sustituidos por leyes y principios que resultan de la observación y la experimentación del hombre sobre la naturaleza y los fenómenos físicos.

Toda esta etapa está marcada por el forcejeo entre lo viejo y lo nuevo, entre avances y retrocesos. No hay límites concretos. Se deja ganar por los conceptos netamente materialistas y se finalizó en la mística.

Las ciencias se convierten en el centro de interés, sustento y pilar de la supervivencia de la sociedad. Esta es también la época en que se crearon las instituciones científicas y se destinaron fondos para promover el estudio, las experimentaciones y el perfeccionamiento tecnológico.

Todo el marco que rodea la vida de Humboldt es de una insospechada magnitud. Narrar los acontecimientos sería una tarea harto difícil; basta con decir que abarca desde los prolegómenos de la Revolución Francesa hasta la época en que comienzan a recorrer Europa las teorías de Carlos Marx acerca de la sociedad comunista.

La idea del viaje siempre estuvo presente en Humboldt. El 20 de diciembre de 1796 envió a un amigo una carta donde mencionaba su proyecto: «Mi viaje está decidido inconmoviblemente. Me voy a preparar todavía durante unos años y a reunir instrumentos. Permaneceré en Italia para estudiar detenidamente los volcanes y luego pasando por París iré a Inglaterra, donde es fácil que permanezca otro año, ya que no tengo prisa alguna, y de allí, con un barco inglés, partiré a las Indias Occidentales…»

Las Indias Occidentales, como se designaban en el lenguaje de la época, comprendían la parte insular del mar Caribe y los territorios de México, América Central, Colombia, Venezuela y las tres Guayanas.

La relación que logra Humboldt en Jena con los hermanos Keutsch, jóvenes médicos, que vivían en la isla de Santo Tomás, le afirma en sus deseos de explorar esa zona.

En sus cartas personales, Humboldt dice haber conocido a dos médicos que regresarán dentro de dos años y habla de las posibilidades de marcharse con ellos a una isla del Caribe. Cuenta, además, que conoce a un aventurero ruso, que parece ser muy rico y que se incorporaría a la expedición.

Primeramente, se dedicó al estudio de la meteorología y magnetismo terrestre en Alemania, continuando al mismo tiempo sus experiencias sobre la irritación muscular y nerviosa de las células. Luego se trasladó a Dresde y Viena. En la capital de Sajnia se ocupó del estudio de la colección de minerales de Rackwitz, teniendo ocasión de comparar las rocas del viejo mundo con las americanas. En Viena, donde permaneció desde agosto hasta octubre, se dedicó de lleno a la preparación del viaje. Tuvo trato diario con los científicos y también entró en contacto con los tesoros botánicos de Schonbrunn y su invernadero, de moderna instalación. En aquellos días, Humboldt conoció las primeras noticias de la expedición española de Malaspina, viaje al que se incorporó Tadeo Haencke, un amigo personal.


En el círculo de Goethe y Schiller

Tanto en Dresde como en Viena, vivió en familia con su hermano Guillermo y la esposa de éste. También en esta oportunidad tuvo ocasión de ver por segunda vez a Goethe, con quien estableció una estrecha amistad.

Humboldt quedó totalmente impresionado por el método de pensamiento del poeta. Sus puntos de vista acerca de la naturaleza eran muy parecidos. A Goethe le faltaban los detalles de la investigación directa, pero esta herramienta se la proporcionaba su amigo. Mientras que su relación con el poeta crecía, su hermano Guillermo prefería la amistad de Schiller.

En cartas de la época, Guillermo atestigua que su hermano nunca fue modesto por naturaleza, sino que, por el contrario, siempre le gustó representar el papel de gran personaje e hizo todo lo que pudo o estuvo a su alcance para poder colocarse en primera fila: «La vanidad y el placer de la estimación de los demás es el principal defecto de Alejandro», aseguró Guillermo en 1798 en una carta a Enriqueta Hertz, antigua profesora de arte de los Humboldt.

Posteriormente, Schiller escribirá: «Temo que Humboldt, a pesar de su gran talento y actividad, nunca realice algo grande en el campo de la ciencia, ya que una vanidad trivial y desasosegada es el motor de todas sus acciones. Observo en Alejandro una pobreza de sentido y significación que me parece el peor de todos los males en su profesión. Es un intelecto desnudo y analizador que examina a la Naturaleza con una audacia que me parece inconcebible.»


No hay medio de salir de Europa

Pero la inquieta actividad y el gran talento de Alejandro hacían que continuara desarrollando importantes tareas. Finalizados sus estudios sobre meteorología y magnetismo terrestre, decide irse con Leopoldo Buch a realizar una investigación en los Alpes Orientales. Por su parte, Guillermo se traslada a París para ocupar un cargo diplomático.

Humboldt y Buch permanecen en Salzburgo durante bastante tiempo, pero siempre con la idea de que sólo era una escala en su camino a Italia. El contacto directo con los volcanes activos que se encuentran a lo largo de toda Italia le era necesario. Pero este deseo nunca pudo llegar a concretarse.

En este momento Napoleón empieza a proyectarse sobre el horizonte europeo. Napoleón Bonaparte nació en Ajaccio, Córcega. Se adhirió a la revolución por la influencia de la lectura de pensadores racionalistas. Detenido por jacobino tras la caída de Robespierre, dirige posteriormente la represión del levantamiento realista de París. Tras resolver la crisis del ejército revolucionario que se había provocado debido a la situación del país, derrota a los sardos en Mondovi y expulsa a los austríacos de Milán. Sus ejércitos ya habían invadido Italia, y la agitación política de la península provocó el desbaratamiento de los planes del viaje de Humboldt. En abril de 1797, los franceses cruzan los Alpes y amenazan Viena. Leopoldo Buch pudo llegar a Venecia; pero a Humboldt sólo le interesaba una travesía por toda la península, y decidió no continuar. También las invasiones napoleónicas le hicieron fracasar en sus intentos de recorrer Egipto junto al arqueólogo Inglés Lord Bristol. El proyecto del viaje era remontar el Nilo hasta Assuan y estudiar la zona de Said. En el viaje de regreso, visitarían Siria y Palestina, pero con el tiempo supo que su amigo y acompañante de esa travesía había sido detenido en Milán bajo la sospecha de preparar una intervención contra Francia.

Ante la doble frustración, Alejandro decide irse a París, donde estaba establecido su hermano, y esperar allí la posibilidad de viajar. No transcurrió mucho tiempo antes de que Alejandro fuese tan conocido en París como en Berlín, Viena o Ginebra. Entabló amistad con Fourcroy, Guyton, Vauquelin, Thenard, Robique, el químico conde Chaptal, el astrónomo y matemático Delambre y su discípulo Lalande, así como con Laplace, los botánicos Jussieu, Despontainis, Lamarck y el zoólogo Cubier.

Para los franceses, Humboldt era el representante directo de la ciencia alemana. Había encantado a todos y supo eludir muy hábilmente los ataques que su inexperiencia motivó más de una vez. Fourcroy le acusó de extraer conclusiones prematuras por no llegar al fondo de las cosas.

Por el año 1797 se le presentó una magnífica oportunidad. Francia organizaba una importante expedición al Pacífico bajo el mando del capitán Baudin, quien decidió invitar a Humboldt. Dos corbetas visitarían todas las colonias que en ese momento dependían de España, desde el estuario del Río de la Plata hasta el itsmo de Panamá, pasando por el Cabo de Hornos, y luego tomarían rumbo hacia Nueva Holanda (Australia) para retomar la ruta de Buena Esperanza y regresar al punto de partida. En esa expedición irían Michaux, naturalista que ya había visitado Persia y una parte de América del Norte, y Bonpland, médico botánico.

Durante el tiempo de elaboración de este proyecto, Humboldt establece una amistad muy profunda con Bonpland, al punto que luego le pedirá que se convierta en su compañero y colaborador en el gran viaje. Pero al tiempo que los preparativos avanzan, el gobierno francés decide aplazar la empresa y destinar ese dinero a los gastos de la guerra. Es la tercera vez que Humboldt ve frustrados sus deseos de viajar. En una carta dirigida a un amigo quedan expresados sus sentimientos de ese momento: «¡Qué irremediable dolor sentí cuando todas esas esperanzas se vinieron abajo! Pero los hombres deben actuar y no abatirse con lamentaciones.»

¿Cómo actuará Humboldt? ¿Dónde estaba exactamente su objetivo? Opina que era necesario aprovechar la primera ocasión para poder salir de Europa, porque la situación política cada vez se interpondría más en su proyecto. Lo único que importaba era salir y no le interesaba a dónde. Conoció a un cónsul sueco que tenía como encargo llevar un obsequio de la Corte de su país al rey de Argel. El navio «Jarama» recogería a los viajeros en Marsella a fines de octubre de 1798. Contento con la invitación a participar, Humboldt anima a su amigo Bonpland, joven de ojos vivos, cabellos negros rizados y un excelente buen humor, que había hecho un solo viaje como soldado cirujano en una fragata de guerra. Humboldt logra convencerlo, y el 20 de octubre toman una diligencia que los trasladaría a Lyon y Marsella.

Al llegar a destino, los viajeros se enteran de que las tribus musulmanas de noráfrica se habían rebelado a causa de la invasión francesa en Egipto, por lo que las autoridades se negaron a proveerlos de pasaportes. Además, el «Jarama» no llegó en el plazo previsto, pues una seria avería sufrida en las costas de Portugal lo retendrían aproximadamente un año en Cádiz. Sin embargo, al puerto de Marsella llegaban regularmente veleros que hacían la ruta de Túnez, y pensaron que, una vez allí, no sería difícil dirigirse a Egipto o Siria. Cuando llegó uno de estos barcos, Humboldt convenció al capitán para que le permitiera embarcarse. Listos para salir, llegó la noticia de que la regencia de Túnez perseguía a los súbditos franceses que radicaban en Berbería y anunciaba su propósito de hacer prisioneros a todos los viajeros procedentes de Francia que llegaran al país. Humboldt y Bonpland se libraron de este peligro, porque el barco en el que iban a partir retrasó más de una hora su salida.

Como ninguno de los dos deseaba volver a París, resuelven pasar el invierno en España y probar suerte en ese país. En su libro Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, Humboldt hace referencia a su estado de ánimo y cuenta: «No teníamos el valor para prolongar nuestra permanencia. El país y el clima nos parecían maravillosos, pero la presencia del mar nos recordaba continuamente nuestros proyectos frustrados.»



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Introducción

Dibujo de A. Humboldt que representa una balsa de las utilizadas por los nativos para navegar por el Orinoco
Dibujo de A. Humboldt que representa una balsa de las utilizadas por los nativos para navegar por el Orinoco


HUMBOLDT y Bonpland llegaron a España con el firme propósito de esperar a que se reparase la nave «Jarama» y así poder partir a Oriente Próximo.

En sus cartas, Humboldt dice: «Hice a pie la mayor parte del camino por la costa del Mediterráneo. Pasé por Cette, Montpellier, Narbona y Perpiñán, atravesé los Pirineos, Cataluña, estuve en Valencia y Murcia y de allí me dirigí a Madrid atravesando la llanura de la Mancha.»

Luego de cruzar los Pirineos nevados, se dirigieron a Barcelona, llegando el 3 de enero de 1799. De aquí pasaron a Tarragona, Sagunto y Valencia.

Durante el trayecto, el viajero efectuó observaciones del sol, la luna y las estrellas; pero poco era lo que podía trabajar, ya que no contaba con ninguna legitimación por parte del gobierno, y el pueblo español era desconfiado. En muchas ocasiones, la superstición de los habitantes le obligaba a no poder desempacar alguno de sus instrumentos como el sextante, el barómetro, etc. Del 15 al 26 de enero, determinó la latitud y longitud de Barcelona, al igual que la de la abadía de Montserrat.

Luego los viajeros abandonaron el litoral levantino para dirigirse a las desoladas llanuras de la Mancha y trabajar en las observaciones barométricas hasta determinar la altitud de la meseta castellana. En un mes de trabajo intensivo entre mediciones y observaciones, Humboldt descubrió los rasgos fundamentales de la configuración del suelo de España.

Entraron en Madrid el 23 de febrero. Durante todo el recorrido, se ocupó en el estudio de las formaciones rocosas.


Negociaciones y permisos

Con la viveza que le caracterizaba, poco tiempo tardó en advertir y comenzar a apreciar las posibilidades de una intervención diplomática que autorizara y diera todas las facilidades para llevar a cabo su viaje por América.

Desde el gobierno de Carlos III, reinaba en la Corte de España el sistema de los amantes y los favoritos. Las ciencias vivían en gran parte de las mejoras que Carlos III había concedido. Debemos tener en cuenta que antes de entrar en Madrid, Humboldt se entrevistó con Forrell, embajador de Sajonia en el Real Sitio de Aranjuez, asiento predilecto de la Corte Española en ese momento. Aprovechó la entrevista para anticipar sus deseos acerca del viaje. Forrell no escatima su ayuda y le consigue una entrevista con el ministro de Estado, don Mariano Luis de Urquijo, quien debía su cargo a las relaciones que mantenía con la reina. Cuando no era peligroso, Urquijo presumía de liberal y arremetía contra la Inquisición, convirtiéndose en un representante típico de lo que ocurría en España en ese momento.

Durante el siglo XVIII, España aumenta su población de seis a once millones de habitantes. Los factores de la decadencia se van borrando, los metales preciosos llegan a Europa por diferentes vías de España. Prácticamente ya no hay persecuciones religiosas ni expulsiones. Los movimientos comerciales aumentan cada día al igual que las cifras de intercambio. El puerto de Barcelona recobra vida, hay pequeños puertos que arman sus propias flotas comerciales. De la navegación de cabotaje y del comercio con el Mediterráneo pasan al tráfico con América. En 1788, a la muerte de Carlos III, hereda la corona su hijo Carlos IV, casado con María Luisa de Parma. El nuevo rey inicia una política parecida a la de su antecesor. Pero el reinado va a estar determinado por el estallido de la Revolución Francesa y sus consecuencias. Como Carlos IV no logra aislarse para poder adoptar una posición neutral, se ve obligado a escoger entre Inglaterra y Francia. Dilema que caracterizará las vacilaciones del reinado.

Alejandro que, como dijimos, no era católico, debió siempre moverse con mucha cautela hasta que en marzo de ese año consigue una audiencia con Carlos IV y con la reina María Luisa, que era quien en realidad gobernaba. «El rey —dice Humboldt— se dignó acogerme con bondad, le expuse los motivos para emprender el viaje a América y presenté un memorial. Mientras tanto, Urquijo apoyó mi demanda y obtuvo dos pasaportes. Nunca le habían otorgado hasta ese momento a ningún viajero un permiso tan completo.» Durante las entrevistas, el solicitante leyó el memorial, documento que, lamentablemente, nunca fue hallado. Se cree que presentó una autobiografía escrita en francés, con la súplica de protección a «Su Majestad Católica», para llevar a buen fin el viaje por América. Hace constar también todos los instrumentos que posee y traza un breve programa de trabajo.

Obtenido el permiso real, se le entregan dos pasaportes expedidos por el Consejo de Indias con la firma del ministro Caballero, para Humboldt y su secretario Bonpland. Además, se ordena a todas las autoridades que presten el auxilio necesario a los viajeros y les abran los caminos en las excursiones, al tiempo que faciliten el trabajo de observación y experimentos. También les deberán brindar ayuda en el transporte de sus instrumentos y no poner obstáculos en la colección de plantas, animales, semillas y rocas, ni en su tarea de investigación. De esta manera queda demostrado que, a partir de entonces, Humboldt tendrá todas las posibilidades de llevar adelante la tarea sin compromisos ni obligaciones con el gobierno español.

Previendo un posible regreso por Filipinas, se les provee, además, de un permiso especial. Pero lo cierto y extraño a la vez es que la expedición no tenía un carácter oficial. Pese a todo, el gobierno autoriza la utilización de barcos españoles para realizar la travesía. Hasta ese momento, ningún rey había demostrado tanta confianza e interés por un extranjero.


Los preparativos

Ahora bien, tantas facilidades encuentra Humboldt en el mundo cortesano como en el de las ciencias. Las puertas se le abren y los científicos se ponen a su disposición. Aprovechó la estancia en Madrid para el estudio de colecciones mineralógicas, de plantas y herbarios. Visitó el Jardín Botánico y el Real Gabinete de Historia Natural, donde trabó amistad con algunos partícipes del viaje que había realizado Malaspina y con José Espinoso y Tello, quien posteriormente se convierte en director del Instituto Hidrográfico.

Hacia mediados de mayo, Humboldt y Bonpland abandonaron Madrid con rumbo a la Coruña, en un coche alquilado que tardó trece días en realizar el recorrido. A su llegada a Galicia, el brigadier don Rafael Clavijo, advertido de la visita, recibe afectuosamente a Humboldt. De allí zarpaba cada mes un correo para La Habana y otro cada dos meses para Buenos Aires. Pero en ese momento los ingleses, que ya habían alcanzado a tener un buen poderío sobre el mar, bloqueaban el puerto, y el correo del mes de mayo no pudo salir antes del día 30. Humboldt y Bonpland no lograron embarcarse, pues la nave llevaba a bordo 47 pasajeros entre los que se encontraban 27 mujeres con niños de pecho.

Inglaterra, a mediados del siglo XVIII, inicia el paso de la manufactura a la industria mecánica. Nuevos métodos en la construcción de carreteras contribuyen al desarrollo del transporte y del comercio. El bloqueo continental napoleónico abre a la industria textil de Inglaterra nuevos mercados: América y la India. A su vez, la acumulación de capital crea las bases para el desarrollo de nuevos sectores industriales que requieren grandes inversiones tanto para la industria minera como para la pesada. Esto necesariamente produce una revolución en los transportes: la navegación a vapor y la locomotora. Para que Inglaterra encabece la industria mundial —como lo logra a finales del siglo XIX— debe no sólo invadir territorios, sino controlar las rutas de navegación que utilizaban los países europeos.

Por consejo de Clavijo, los viajeros se enrolaron en el correo «Pizarro» del mes de junio. El capitán del barco tenía la orden de dejar instalar los aparatos de medición y detenerse en la obligada escala de las islas Canarias todo el tiempo que fuese necesario, para que Humboldt pudiera ascender al Teide.

Durante su estancia en la Coruña, estudió las condiciones termométricas de las aguas de la bahía, a la vez que envió cartas a todos sus amigos avisándoles del inicio del viaje. Humboldt sólo contaba treinta años de edad y un vasto conocimiento de muy variadas disciplinas. Destacaba su cultura dilatada y polifacética, producto de su formación dentro de los últimos destellos del enciclopedismo y la especialización en las ciencias. Será uno de los últimos representantes del enciclopedismo y uno de los primeros especialistas de la ciencia geográfica.

En el momento de su partida para América, Humboldt logró una personalidad científica propia, ocupando un puesto entre los investigadores europeos. Ya en 1799, había publicado varias obras sobre ciencias naturales y ha había demostrado que las mayores transformaciones en el sistema vegetal y animal del mundo databan de la colonización española. Pero lo que lo hará traspasar los puestos encumbrados de la fama será su expedición con Bonpland y la posterior publicación del relato de este viaje.

En ese momento Europa tenía necesidad de completar su visión del conjunto de las fuerzas sociales y riquezas naturales que albergaban las naciones del hemisferio occidental. Por otra parte, Humboldt llegaría a América cuando las colonias españolas, influenciadas por el pensamiento enciclopedista, bregaban por la emancipación. La gesta emancipadora tiene su comienzo a causa del aumento de impuestos y trabas mercantiles. Ya en 1765 existió un levantamiento en Quito por el elevado impuesto sobre las ventas y el aumento impositivo del estanco del alcohol. En Venezuela, un movimiento de esta índole se desarrolló de 1749 hasta 1752 originado por una concesión comercial otorgada por la Corona a la Compañía Guipuzcoana. Y en Cuba la causa directa fue el monopolio del tabaco. La tendencia de todos estos movimientos coincidía en atenuar o romper los lazos que ataban a las colonias con la metrópoli para que los beneficios comerciales retornaran libremente a manos de los productores de la región.

Esta coincidencia sirvió a Humboldt para el éxito de su misión, al tiempo que le brindaba una repercusión favorable en el seno de los países visitados, fundamentalmente en la clase ilustrada, que comenzaba los primeros intentos de emprender el camino de las transformaciones económicas y culturales y se consolidaba el movimiento de los precursores científicos. Humboldt se propuso durante el viaje observar todo lo que estuviera a su alcance tanto en la naturaleza como en la sociedad. Por eso sus estudios van desde la observación arqueológica, pasando por los estudios sociológicos, la observación de las formas de vida y costumbres de las misiones indígenas, hasta la descripción de ciudades como Caracas, La Habana y México.


En las Canarias

Antes de partir, escribe su testamento en la Coruña y designa a su amigo Freisleben como «ejecutor de su objetivo científico». De inmediato, los viajeros se pusieron en camino «por España y Tenerife hacia La Habana y las Indias occidentales para llegar a los trópicos de América».

Debemos recordar que en esta época, atravesar el Atlántico constituía una aventura por los peligros que ofrecía el mar, lo endeble de las embarcaciones, la inseguridad de la navegación a vela y la presencia de corsarios. Humboldt siempre opinó que, comparado con el océano Pacífico, el Atlántico no era más que un pequeño brazo de mar, por lo que no sentía ningún temor en atravesarlo.

El viento cambió de dirección, y el primero de julio el «Pizarro» se preparó para zarpar. En ese preciso momento un vigía anunció la presencia de una escuadra inglesa, lo que obligó a desviar la ruta que los llevaría a Santa Cruz de Tenerife. Con el cambio de rumbo, se pierden más de dos días de navegación y por error de la tripulación, la nave no se detiene en la isla de Lanzarote, como se tenía previsto, sino que lo hará en la de Graciosa. Continúan camino y a causa de la intensa niebla, el «Pizarro» pasa sin ser visto en medio de cuatro barcos ingleses.

En la mañana del 19 de junio, desembarcan en Santa Cruz de Tenerife. El gobernador de la isla se pone a disposición de los viajeros y les brinda todas las facilidades para recorrer la isla. Esta es la primera vez que Humboldt va a tomar contacto con la vegetación de las Canarias y se queda admirado por los cultivos al aire libre ya que anteriormente los había visto en estufas o invernaderos. Su pasión por la botánica lo lleva a realizar el primer viaje con el objeto de hacer una expedición herborizadora al Paso Alto, en la zona de las rocas.

El agobiante calor de la zona y el temor a ser atrapados por los barcos ingleses les obliga a emprender camino hacia La Laguna. En la ruta los viajeros pueden observar los hermosos panoramas y la variedad de vegetales del valle de Tacoronte. El 21 de junio se deciden a ponerse en marcha hacia el famoso volcán que lleva el nombre de Pico del Teide. Visitan las Cuevas de Hielo e inician la aventura por las zonas laváticas. Los relatos de sus cartas de viaje dicen: «tres horas de ascensión difícil por su vertiente inclinada y porque los bloques de lava se movían bajo nuestros pies… Eran las ocho de la mañana y estábamos helados; por un portillo abierto llegamos al fondo del cráter».

El 24 de junio abandonaron el Puerto de Santa Cruz tras sólo siete días de estancia. Antes de partir, Humboldt entrega al cónsul francés una colección


petrográfica. También redacta una monografía con todos los datos y observaciones recogidos durante la estancia y envía una carta a su hermano Guillermo contándole «que abandona el lugar con lágrimas»; permanentemente debe reprimir sus ganas de quedarse.



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Introducción

LUEGO de zarpar el «Pizarro» de nuevo con los viajeros y todo el material de trabajo, Humboldt y Bonpland ven por primera vez la Cruz del Sur y, conmovidos ante ese espectáculo, se ponen a recitar los versos de Dante.

Un mes y medio duró la siguiente etapa del viaje. Pocos días antes de desembarcar, se descubre un brote de «fiebre maligna», a causa de la que muere un joven español de diecinueve años. En su diario de viaje, Humboldt se reprocha no haberse provisto de corteza de Quina.


América a la vista

Sin otros contratiempos, los viajeros toman contacto por primera vez con el continente americano el 16 de julio de 1799. Arriban a Cumaná, principal puerto de la Capitanía General de Venezuela, que estaba poblada por más de veinte mil habitantes. Como primera medida, Humboldt adquirió una casa espaciosa junto a la gran plaza, contigua al puerto de Manzanares. Vicente Emparain, gobernador de la provincia, acoge a los viajeros y les da repetidas muestras de afecto y consideración. Alejandro escribe a su hermano: «No puedo expresarte todo lo feliz que me siento en esta parte del mundo; quizá no hay país en el que se pueda vivir tan tranquila y apaciblemente como en las colonias españolas.»

Pero no todo era felicidad en América. Los agudos contrastes sociales y, particularmente, la situación de los esclavos impresionan a los viajeros. Tiempos más tarde y en carta a un amigo, Humboldt dirá: «Si la instalación de nuestra casa favorecía singularmente la observación de los astros y de los fenómenos meteorológicos, nos preocupaba en ocasiones un lamentable espectáculo: Una parte de la Plaza Mayor estaba rodeada de arquerías donde se prolonga una larga galería de madera que servía para la venta de negros traídos de las costas de Africa.»

Las tribus de Africa peleaban entre sí para aumentar, con los prisioneros de guerra, su reserva de esclavos. Inglaterra fue el principal país en la compra y venta de carne humana. Los holandeses, sin embargo, tenían más larga tradición en este negocio, porque Carlos V les regaló el monopolio del transporte de negros a América. Entre los siglos XVI y XIX varios millones de negros atravesaron el océano. A pesar de no haber cifras establecidas, se sabe que fueron muchos más que los inmigrantes blancos provenientes de Europa. Los esclavos edificaban las casas de sus amos y tenían como principal tarea el trabajo duro. Cuando sobrevivían al hambre, las enfermedades y el hacinamiento de la travesía, eran exhibidos en las plazas públicas o desfilaban por las calles hasta que alguien se decidía a comprarlos.

Sin lugar a dudas, la discriminación racial preocupó hondamente a Humboldt. Cincuenta años más tarde —1856—, cuando sirvió como consejero de Estado de su patria, logró la promulgación de un decreto que establecía que «todo esclavo será desde ahora libre al pisar suelo prusiano».


Aproximación al medio

Durante las primeras semanas en Cumaná, los viajeros rectificaron sus instrumentos, conocieron los alrededores de la ciudad en expediciones botánicas y observaron las variaciones del termómetro. También hicieron mediciones astronómicas desde la terraza de su casa, tarea en la que, según los testimonios escritos, ocupaban gran parte de la noche. El cielo del Caribe ofrecía nuevas posibilidades de estudio: «tras la puesta de sol —anotó Humboldt— aparecía una roja neblina en el horizonte que se elevaba poco a poco hasta cubrir el cielo».

Las tareas de observación se sucedían. Dos excursiones. Una, breve, a la península de Araya y la otra, de mayor duración, a la zona montañosa que hoy es conocida como la cordillera de Sucre. La península de Araya era conocida mundialmente como la mayor plaza de tráfico de esclavos; también existía en el lugar una importante pesquería de perlas preciosas que deslumbró a Humboldt. La travesía se realizó en una barcaza, provistos de buenas pieles de jaguar. La zona se encontraba en vías de despoblación y sus pocos habitantes vivían de forma miserable, dedicados por entero a la pesca. La ignorancia de los pobladores era tan grande que cuando Bonpland pretendió enseñarles a cultivar las tierras, le respondieron: «Nuestros jardines están sobre el mar, nosotros llevamos pescado a Cumaná y a cambio traemos plátanos, cocos y tapioca».

La otra expedición la realizaron por una zona más importante y que había servido de asiento a los indios Chaymas, evangelizados y civilizados por capuchinos aragoneses. Los caminos para llegar a la región eran muy estrechos, lo que les obligó a llevar el mínimo de equipaje, que cargaban sobre dos mulas. Así llegaron al pequeño pueblo de San Fernando, primera reducción que conoce Humboldt en América. La disposición de las casas de los indios, la limpieza, lo taciturno y callado de la población le recuerdan las comunidades de los hermanos Novarro en Alemania. Junto a la plaza, se levantaban la iglesia, la casa del misionero y otras construcciones que llevaban el nombre de «Casa del Rey».

Desde allí, los viajeros continuaron hasta llegar a Cumanacoa, ciudad fundada en 1717. Con sus instrumentos a cuestas, se alojaron en la casa del administrador del monopolio tabaquero local. La zona estaba dedicada por completo al cultivo del tabaco, pero la cosecha debía venderse íntegramente al gobierno. Las reglas eran estrictas para controlar el contrabando: los cultivos se localizaban sólo en esa región, destruyendo los inspectores españoles todas las plantaciones no autorizadas. Pero, como la agricultura estaba en sus comienzos, la mayoría de los pobladores querían emigrar hacia el llano para poder alimentarse mejor con la cría de ganado.

El 11 de octubre de 1799, los viajeros emprenden la ruta hacia el alto poblado del Ceripe, capital de las misiones Chyanas. El Cariaco contaba con más de seis mil habitantes que vivían del cultivo del algodón. En esa oportunidad, los monjes del lugar dieron alojamiento a Humboldt y su compañero, sin ningún recelo, a pesar de la condición protestante de ambos. Emprenden la primera excursión acompañados de los misioneros y visitan las cuevas de los Guácharos, ubicada a unos 13 kilómetros del monasterio. Humboldt escribirá más tarde: «Su entrada angosta no correspondía con las gigantescas dimensiones interiores». Se estima que esta cueva era aproximadamente de medio kilómetro de larga, por otro tanto de ancha y de 20 a 23 metros de altura.

En estas cuevas realizará Humboldt su mayor exploración espeleológica. Con toda su vasta experiencia anterior, el sabio prusiano atestiguó la importancia de la caverna que lo tentaba por sus hermosuras naturales y por la curiosa ave que la habita: el guácharo.

En sus descripciones posteriores, el investigador dice: «La cueva está horadada en el perfil de una roca: la entrada mira hacia el sur, y la roca, que se halla encima de la gruta, está coronada de árboles entre los que mencionaré el maincí y el genipeyer.» «Con mucha admiración vimos hermosos heliconias de más de 18 pies, el palmero de Praga y lugares con tanta vegetación que no hay más de media claridad y no cesa de manifestarse hasta los 30 ó 40 pasos dentro de la cueva. Medimos el camino con una cuerda porque la gruta forma un solo canal que conserva la misma dirección. En el paraje donde la claridad comienza a apagarse, se oye a lo lejos el ruido de las aves nocturnas que los naturales creen propias de aquel subterráneo.» Debemos aclarar que el guácharo no vive sólo en la cueva del Caripe, sino que abunda en varias regiones de la parte nor-oriental de la América Meridional. En este trabajo podemos observar el tipo de descripciones que realiza Humboldt. A lo largo de toda la obra, es evidente que su punto débil fue la incapacidad para analizar y verificar los datos, y para profundizar sobre un tema o fenómeno hasta llegar a alcanzar sus raíces, a pesar de los vastos conocimientos que poseía.

Continuemos con la descripción que realiza de los guácharos: «Este pájaro es del tamaño de nuestras gallinas; tiene el pico de las chotocabras y la presencia de los buitres; tiene mucha fuerza en la voz por su pico extremadamente fuerte y armado de dientes dobles; además posee unos pies con membranas que unen las púas de los dedos. El guácharo deja la caverna entrando la noche, especialmente cuando hay luna. Es el único pájaro nocturno frugívoro que hasta hoy conocemos y se alimenta de frutos duros, lo mismo que el cascanueces.»

«Los indios entran en la cueva una vez al año, armados de pértigas con las que destruyen la mayoría de los nidos, matando millares de estas aves para destriparlas de inmediato. En la época de la cosecha de manteca, los indios se sitúan en los alrededores de la gruta para atrapar a los pájaros y apoderarse de la gordura que poseen desde el abdomen hasta el ano, usada comúnmente como aceite o manteca.»

Después de la descripción del Guácharo y de sus peculiares habitantes, Humboldt trata sobre el origen y multiplicidad de las espeluncas naturales. Dice: «Según van aproximándose estos tiempos en que la vida se desenvuelve en mayor número de formas, se hace más común el fenómeno de las cuevas tanto en uno como en otro continente. Por eso es necesario ver la formación rocosa de estas cuevas.»

Humboldt consideró esta expedición como un éxito rotundo. De vuelta a Cumaná, los viajeros decidieron ponerse nuevamente en marcha. Pretendían explorar el Alto Orinoco y la bifurcación del río Casiquiare. Pocos días antes de la partida, Humboldt y Bonpland tuvieron la oportunidad de vivir su primera experiencia sísmica. Un terremoto sacudió la región en la noche del 11 al 12 de noviembre. Con algunos intervalos, el fenómeno tuvo más de seis horas de duración.

En ningún momento, ni Humboldt ni Bonpland pensaron en informar de su empresa. Pero no había transcurrido un año de viaje, cuando aparecieron noticias de la «aventura americana» en varios periódicos de Europa. Contento con la novedad, Humboldt mismo se encargó desde entonces de escribir los relatos del viaje para la prensa. En muchas ocasiones se mostraba fanfarrón, mientras que en otras aparentaba modestia. En definitiva, eran los rasgos humanos que distinguieron a Alejandro y que, en alguno de los casos, le aseguraron el éxito.

El 18 de noviembre iniciaron el viaje a lo largo de la costa de Cumaná hacia la Guaira, puerto de Caracas, Venezuela. En todo momento, los viajeros temieron ser descubiertos por los cruceros ingleses que custodiaban la zona, por lo que deciden hacer una escala en Higuarote. A todo esto, Humboldt ya había escrito al gobierno inglés detallando el objetivo científico de su empresa con la esperanza de obtener una respuesta satisfactoria de los británicos. Pero Londres no había contestado aún. Al día siguiente de la llegada a Higuarote, decide continuar el viaje. Pero sólo Humboldt se animó a embarcarse para no perder de vista los instrumentos de trabajo, mientras que Bonpland continuó la ruta por tierra.

Humboldt estuvo pocas horas en la Guaira, porque la ciudad le resultó triste, y reinaba una epidemia de fiebre amarilla que le atemorizó. Bonpland llegó con cuatro días de diferencia y partió de inmediato hacia Caracas a reencontrarse con Humboldt. Permanecieron más de dos meses en la capital venezolana. Habitaban una casa en la parte alta de la ciudad, y una vez más pudieron sorprenderse de la hospitalidad con que se les trataba. En estos momentos, el comercio entre Europa y América del Norte había consolidado el bienestar económico que daba lugar a que reinase un espíritu más liberal. Humboldt pudo observar lo que él mismo llamó «dos clases de individuos», dos generaciones radicalmente separadas que dominaban la situación política. Esto significaba que algunos sectores de la población continuaban con su proyecto de adhesión a España, mientras que el grupo mayoritario pretendía la independencia política. Durante su estancia en Caracas, los viajeros alternaron con lo más alto de la sociedad, la nobleza criolla, que, como dice Humboldt, estaba «tan orgullosa de su origen como resentida contra España».

Alentados por el entusiasmo popular que les rodeaba, el 2 de enero de 1800, los viajeros se decidieron a escalar la cima de la montaña que domina la ciudad. Hasta ese momento, ningún caraqueño se había animado a trepar al doble pico que corona la cumbre. Tiempo después, ambas formaciones fueron bautizadas con los nombres de Humboldt y Bonpland, denominación que aún conservan.


La gran aventura por el Orinoco

Un mes más emplearon en los preparativos para iniciar la incursión por el Orinoco. Alejandro decidió emprender un largo rodeo antes de dirigirse al gran afluente del Amazonas. Se alejaron de Caracas por el sur-oeste, subieron luego hacia el norte, pasando junto al lago de Valencia, donde realizaron observaciones y mediciones y visitaron algunas de las islas como las del Burio —3.900 metros de largo—, donde habitaban dos familias de mestizos cuidadores de cabras. De Valencia continuaron a Puerto Cabello por el Paso de la Trinchera, visitando las fuentes termales cuya temperatura, según el testimonio sorprendido de Humboldt, era de 93,3 grados. Deciden detenerse unos días en Puerto Cabello, ciudad de unos nueve mil habitantes. Un médico francés que dirigió el Real Hospital y que dedicaba toda su actividad a combatir la fiebre amarilla, los alojó en su casa.

De regreso a Valencia, estudiaron la formación y conformación de un árbol denominado «palo de vaca». Sorprendidos por las observaciones, recogieron dos botellas del jugo de este árbol y lo enviaron para su estudio a París por intermedio de un cónsul francés. Calabozo fue el siguiente punto del itinerario. Ahí permanecieron 10 días, los suficientes para recorrer la zona y estudiar el «gimnoto o anguila eléctrica», que constituía un verdadero tormento para la ganadería caballar.

La fantasía se cruzó en el camino de los viajeros. Reanudada la marcha, en medio de los llanos encontraron a Carlos del Pozo, habitante solitario de la región que había construido una máquina eléctrica con grandes discos, electróforos, baterías y electrómetros. Al parecer, era tan completa como la que poseían los físicos en Europa. En sus escritos, Humboldt dice que «todo esto no había sido comprado en los Estados Unidos, sino que era obra de un individuo que nunca había visto un instrumento y que no podía pedir consejo a asesoramiento a nadie. Carlos del Pozo conocía los fenómenos de la electricidad a través de un tratado de Sigand de la Fond y de las memorias de Franklin que había tenido la oportunidad de leer». La sorpresa fue mayúscula.

Tres días más tarde, llegaron a San Fernando de Apure, capital de las misiones de los capuchinos de la provincia de Barinas. En ese lugar realizaron observaciones metereológicas y midieron el ancho del río Apure, luego de navegarlo en una piragua conducida por cuatro indios. El 27 de marzo abandonaron San Fernando coincidiendo con el inicio de la época de lluvias que dura aproximadamente 74 días. A la expedición se incorporan el cuñado del gobernador y un monje. Así navegaron cinco días por el Apure hacia el Orinoco, contemplando la agreste naturaleza y la diversidad de animales de la zona.

En todo su viaje utilizó como guía La Storia dell Orinoco, del padre Gili, S. J., publicada en Roma en 1749. Desde San Fernando de Apure, los viajeros recorrieron grandes zonas despobladas. Al llegar a una isla del Orinoco, tras muchos días de navegación, fueron recibidos por grupos de indios de diferentes etnias que se ocupaban de la cosecha de huevos de tortuga. El aceite o manteca de este quelonio era de uso generalizado en la región del Orinoco.

Durante la escala en la isla, el indio que había guiado a los viajeros desde San Fernando de Apure, se negó a proseguir camino por miedo a los «chorros del Orinoco». Humboldt decidió comprar la nave de un misionero del lugar, quien se ofreció a acompañarles hasta las fronteras con el Brasil. El tamaño de la canoa —40 pies de largo por 3 de ancho— obligaba a los viajeros a permanecer estirados para no provocar desequilibrio. La incomodidad era notoria. Cada vez que se necesitaba utilizar un instrumento, había que desembarcar y sacarlo del lugar que servía de depósito, debajo de la barcaza. Humboldt dice: «Corriente abajo, el Orinoco se ensanchaba en una especie de inmenso lago con grandes olas que levantan una fuerte brisa.» Se aproximaban a las turbulentas cataratas del Orinoco. Los enormes saltos de agua fueron objeto de un atento estudio e investigación tanto por Humboldt como por Bonpland. Gracias al apoyo de las misiones de San Juan Nepomuceno de los Atures y San Juan Maypures, que les dieron todo tipo de ayuda, dedicaron cinco días a las observaciones y mediciones.

Luego de 26 días de navegación, alcanzaron el poblado de San Fernando de Atabapo, habitado por una misión de 226 habitantes que cultivaban cacao y se alimentaban con el fruto de las palmeras. Del río Atabapo pasan al Temi y al Tuamini, y permanecen más de cinco días en las Misiones de San Antonio de Javita. Esta experiencia es utilizada para estudiar las religiones, costumbres y formas de trabajo de los aborígenes de la región. Hasta su colonización por los portugueses, los javitas habían sido cazadores de cabezas.

Desde San Antonio de Javita partieron al Caño de Pimichín, afluencia del río Negro; pero el viaje en este lugar debía de realizarse por tierra. Los indios que conducían la barcaza serían los encargados de llevarla a hombros. Humboldt no estaba de acuerdo en realizar este trayecto, pero al final cedió ante los ruegos de un misionero que pretendía ver «gente blanca». Durante el trayecto, se detienen tres días en la Misión de San Carlos, la más importante misión española en el río Negro. Humbodlt realizó observaciones astronómicas que le permitieron precisar que la isla de San José, donde estaba la misión y considerada entonces como límite entre las posesiones españolas y portuguesas, estaba a 1,38” de latitud boreal, lo que favorecía a España, pues San Carlos no estaba, como se creía, sobre el ecuador.

Humboldt estaba convencido de la gran antigüedad de las tradiciones indias, mucho más viejas que los documentos históricos. Por la altura del río Negro, el viajero pensaba que la corriente de este río tuvo, en otros tiempos, un nivel mucho más alto y que es más antiguo desde el punto de vista geológico, lo que les permitió a los indios prehistóricos dejar grabados e inscripciones de símbolos.

Pero el viaje iba a depararles algunos problemas. A medida que se internaban en la selva, crecía el tormento de los mosquitos. El calor se volvió insoportable. Continuar el viaje les hubiera expuesto al peligro de la deshidratación. Entre el 14 y el 21 de mayo decidieron acampar en un claro y pernoctar al sereno. En un círculo pequeño dormían el misioñero, Humboldt y Bonpland, con las provisiones y los instrumentos. En un círculo más grande los indios encargados de conducir la barcaza y, por último, un cinturón de fuego como protección contra los jaguares y otros animales. «En esa ocasión — dice Humboldt— tuvimos la oportunidad de oír el grito de los monos, del pecarí, del perezoso, de los jaguares y el grito agudo de los loros y otros pájaros. Algunas veces el rugido de los jaguares nos llegaba desde arriba de los árboles, los monos nos provocaban con sus gritos y en una ocasión pregunté a los indios a qué se debía, lo cual me respondieron que las bestias gustan de lo hermoso, les atrae la luna y celebran el plenilunio.»

El 22 del mismo mes vuelven a tomar el cauce del Orinoco hasta que confirman su confluencia con el Amazonas. Allí, los viajeros realizaron las observaciones astronómicas y todas las mediciones necesarias para confirmar y dejar registrada cartográficamente la comunicación del Orinoco con el Amazonas, a través del Casisquiare y el río Negro.

Humbold logra, a partir de ese momento, advertir y prever la importancia económica futura de un país nueve veces más extenso que España: Brasil. La historia le dará la razón. Ya entonces, Humboldt anunció «que los productos de Europa y de las regiones costeras podrían llevarse hasta el Perú y que el inmenso bosque del Amazonas sería la nueva cuna del esfuerzo humano». También observó variaciones del magnetismo terrestre, lo que le permitió más tarde enunciar la ley de la disminuyeme declinación magnética entre los polos y el ecuador.

Mientras tanto, los portugueses tuvieron noticia de su presencia, sin que Humboldt lo supiera. El gobernador de Ceará había ordenado la detención de los viajeros, pues pensaba que, bajo pretexto de las investigaciones, se ocultaban planes para propagar nuevas ideas. Un mes antes se había publicado en la Gaceta de Colonia: «… Cierto barón von Humboldt, natural de Berlín, ha estado viajando por el interior de América haciendo observaciones científicas. Bajo un pretexto de tal naturaleza, este extranjero puede ocultar planes para propagar nuevas ideas y principios peligrosos entre los leales subditos de este dominio. Esto sería pernicioso para los intereses de la corona de Portugal.»

Los viajeros estaban debilitados por la mala alimentación y las jornadas agotadoras en barca. Humboldt y Bonpland coincidían en que lo más sensato era regresar a la costa. Al llegar a Angostura, sufrieron un ataque de tifoidea. Superados los primeros síntomas de la enfermedad, Humboldt logra mejorar medicándose una tinta de miel, pero la situación de Bonpland llegó a ser alarmante. La ansiedad y preocupación del joven prusiano tenían fundamento: en la selva la tifoidea diezmaba tribus y poblaciones, y Humboldt lo sabía. En carta a su hermano, dice: «Durante toda la enfermedad, conservó Bonpland la fuerza de carácter y la dulzura que nunca abandonó ni en las peores situaciones, pero a mí me atormentaban malos pensamientos. Apenas puedo describirte la tristeza que sufrí durante su enfermedad. No hubiera podido conocer nunca otro amigo tan fiel y devoto. Jamás olvidaré cómo me salvó la vida en una tormenta que me sorprendió en el Orinoco, nadando conmigo a cuestas hasta la orilla.»

La enfermedad de Bonpland y sus malos pensamientos le movieron a dejar testimonio de amistad. Redactó un testamento en el que legaba a su amigo la considerable suma de cincuenta mil francos.

La lenta convalecencia de Bonpland les obligó a detenerse un tiempo en Angostura. Así, Humboldt pudo realizar investigaciones y recoger toda clase de datos. El pueblo tenía seis mil habitantes dedicados fundamentalmente al cultivo del cacao, algodón, índigo y azúcar para exportar, recibiendo en trueque productos manufacturados de Europa.

A mediados de julio, abandonaron Angostura y partieron hacia el litoral del Caribe. Atravesaron los llanos de Maturín hasta llegar a Nueva Barcelona, ciudad fundada por Juan Urpín, y que les ofrecía la oportunidad de un plácido descanso en la casa de un importante comerciante de origen francés. Como es de suponer, Humboldt no perdió el tiempo y dedicó gran parte de las horas al estudio, especialmente de las aguas termales del suroeste de la ciudad. A causa del bloqueo inglés, era irregular la llegada de los barcos españoles, y los viajeros debieron alquilar una lancha para trasladarse a Cumaná.

Una vez embarcados, descubrieron que la nave trasladaba contrabando de cacao a la isla de Trinidad. Las sorpresas se sucedieron. Una flotilla de barcos ingleses rodeó y abordó la embarcación. Humboldt pidió entrevistarse con el capitán de la tripulación británica, ante quien expuso en alemán e inglés las razones de su viaje. La situación se resuelve de modo favorable, y a la mañana siguiente llegaban a Cumaná.

De inmediato, se les proporcionó una casa en el centro de la ciudad apropiada para hacer las observaciones astronómicas. Pero la estancia se prolongó más de lo previsto a causa del bloqueo.

La nueva etapa del viaje —Cuba— parecía lejana. Sin embargo, un barco americano que trasladaba carne salazón desde Nueva Barcelona a La Habana los sacó del apuro.

Una etapa del viaje había terminado. Los viajeros habían logrado un botín científico fabuloso en datos, colecciones y mediciones. Humboldt envió a los directores del Gabinete de Historia Natural de Madrid una importante colección geológica. Durante todo el recorrido había recolectado más de dos mil plantas de las que sólo estaban clasificadas unas mil cuatrocientas.




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Introducción

El naturalista gaditano Padre Jos Celestino Mutis, en cuya casa de Bogot se alojaron Humboldt y Bonpland.
El naturalista gaditano Padre Jos Celestino Mutis, en cuya casa de Bogot se alojaron Humboldt y Bonpland.


A pesar de sus éxitos, Humboldt echaba de menos el contacto con el progreso y con la ciencia. En una carta a su hermano, escrita antes de llegar a La Habana, confiesa: «No se me podía haber puesto en circunstancias más favorables para el estudio y la exploración. Me hallo libre de las distracciones que se presentaban constantemente en la vida civilizada. Pero la única desventaja de esta soledad son mis deseos de informarme sobre el progreso de los descubrimientos científicos en Europa y la falta absoluta de las ventajas que resultan de un intercambio de ideas.»


Escala en la habana

Humboldt siempre pretendió tener una visión del conjunto y no detenerse en lo que él llamaba «un detalle». Pensó que era la única forma de recoger frutos de su viaje por la enorme extensión del continente americano. El 24 de noviembre de 1800, los navegantes se lanzaron a la mar rumbo a Cuba v el 19 de diciembre anclan en La Habana. La travesía fue dura y accidentada pero Humboldt aprovechó para estudiar la posición de alguna de las islas, las formaciones rocosas, promontorios, el agua y la atmósfera.

Desde la entrada del puerto, los viajeros se quedaron admirados por la vista de la gran ciudad protegida por murallas. El desarrollo económico de las grandes y pequeñas Antillas era muy importante. Por entonces, las plantaciones de tabaco y la ganadería eran las bases de la economía de la isla. La Habana mostraba un considerable desarrollo de la artesanía y contaba con una fundación importante que fabricaba cañones, y disponía del primer astillero de América Latina. Los ingleses, que se habían apoderado fugazmente de La Habana en 1762, introdujeron en once meses una cantidad de esclavos que normalmente hubiese entrado en quince años. Los esclavos levantaron la economía cubana desarrollando un intenso trabajo en los ingenios de azúcar. El cultivo intensivo de la caña implicó la muerte de frondosos bosques, en los que abundaban la caoba, el cedro, el ébano y los dagames.

Recibidos por Salvador de Muro y Salazar, primera autoridad de la isla, los viajeros se alojaron en el palaciomansión del conde Pedro O’Reilly de Buena Vista. En seguida, instalaron su observatorio astronómico, al tiempo que realizaban mediciones geográficas en sus excursiones por la bahía.

El tráfico internacional de La Habana —recordemos el comercio de azúcar— aseguraba los medios de subsistencia para varios años, y, de acuerdo con las necesidades de los viajeros, a pesar de que los proyectos ulteriores de la travesía, aún no estaban fijados. En principio, Humboldt pensó en ir a Norteamérica y llegar hasta los grandes lagos; incorporarse luego a la escuadra que iba a hacerse a la vela hacia Veracruz, o bien internarse por el Ohio a través del Misissippi hasta Lousiana y llegar a México por tierra. De allí, regresarían a Europa pasando por las Filipinas.

Entre tanto, llegó la noticia de la expedición de Baudin y su ruta por el Cabo de Hornos. Con esta novedad nace en Humboldt la idea de incorporarse a la empresa francesa en alguno de los puertos de Sudamérica. Convenidos los nuevos pasos, aligeraron las tareas que pretendían realizar en Cuba y acordaron desprenderse de una parte de las muestras recogidas. Con ese fin, distribuyen los herbarios y colecciones en tres partes: una es enviada al Museo de Historia Natural de París, la otra parte va a Alemania y la tercera para España. Las muestras que iban dirigidas al Museo de Madrid fueron confiadas a Juan González, quien, poco después, viajaba a la península. Pero este lote no llegó nunca a destino porque su portador perdió la vida en un naufragio frente a las costas de Africa.


Por el río Magdalena

Ansiosos de reemprender la travesía, Humboldt y Bonpland atravesaron la isla y abordaron una embarcación que les condujo a Sinú y Cartagena de Indias. Durmieron una noche en Trinidad y el 15 de marzo de 1801 prosiguieron viaje en dirección a la isla Caimán. Desde el golfo de Darién navegaron por las costas sudamericanas en dirección Este y anclaron en la desembocadura del río Sinú para continuar viaje a Cartagena, ya que la consideraban una escala necesaria en el camino hacia Quito. Allí los viajeros permanecieron a la espera de noticias más concretas de la expedición de Baudin a la que podrían incorporarse en el puerto de Guayaquil o en el de Lima.

A partir de ese momento, hubieron de optar entre dos itinerarios posibles: uno era el trayecto marítimo de Panamá, y el otro por el extremo del Valle de Chagres que atraviesa la cordillera Andina. Humboldt escoge este último, pues tal como expre sa en una carta enviada a José Clavijo, «yo, dice, hubiese tomado el camino de Panamá pero no hemos podido renunciar a ver de cerca al respetable José Celestino Mutis y admirar la gran obra que preparó para la posteridad».

Pero las sorpresas se repetían. Cuando pretendieron entrar en el puerto de Cartagena, comenzó a soplar un fuerte viento, que picó el mar. La nave no pudo dominar las inmensas olas y se ladeó. «En ese preciso momento —dice Humboldt— todos nos habíamos dado por perdidos». La situación quedó dominada cuando se cortó una vela. Ya tranquilos, los viajeros pudieron llegar a tierra. Estaban observando un ocasional eclipse lunar, cuando un grupo de negros se precipitó sobre ellos con puñales. Rápidamente lograron cobijarse en la embarcación y en ella esperaron al día siguiente para entrar en el puerto.

El delicado estado de salud de algunos de los viajeros les obligó a detenerse más de un mes en Cartagena, circunstancia que Humboldt también aprovechó para estudiar algunos aspectos de los volcanes de Turbaco.

Embarcaron luego en Barranquilla, sobre el río Magdalena, que remontaron hasta Honda. Tardaron casi dos meses, pues, aunque el viaje fue tranquilo, la corriente obstaculizó permanenetemente el avance. Humboldt realizó mediciones geográficas a lo largo de todo el recorrido. En su diario anotó: «Nuestro viaje por el Magdalena constituyó una terrible tragedia: de los 20 remeros de color que llevaba la embarcación, 8 murieron en el camino y otros tantos llegaron con nostros cargados de llagas malolientes… ¡Qué feliz azar que mi naturaleza física resistiera todas las fiebres!»


En Bogotá con el científico Mutis

A poco de llegar, las «buenas nuevas» cambian el humor de los viajeros: Mutis los esperaba para mostrarles sus tesoros botánicos.

José Celestino Mutis había nacido en 1732 en Cádiz. Estudió medicina en Sevilla y amplió luego sus estudios al conjunto de las ciencias naturales, ocupándose fundamentalmente de la botánica. En 1760, el Virrey de Nueva Granada lleva a Mutis a América. Desde su llegada a Cartagena, comienza a poner en práctica sus estudios de botánica e inicia una fluida correspondencia con Linneo, uno de los botánicos más prestigiosos del viejo continente, acerca del árbol de Quino, mientras daba clase en un colegio de Bogotá. En 1765 justificó el sistema newtoniano del universo contra los puntos de vista anticuados que se tenían en Bogotá. En 1773 fue ordenado sacerdote. Desde entonces, se dedicó a continuar sus proyectos en materia de ciencias naturales pues, como clérigo, tenía mayores posibilidades. En 1783 integra la primera expedición botánica de Nueva Granada para la que había elaborado un plan científico de trabajo, por lo que se le nombra jefe de la travesía. Durante el viaje, logró reunir un gran herbario y mandó hacer una colección de imágenes del tamaño natural de las plantas. Finalmente, en 1791, decidió trasladar la expedición a Bogotá para poder terminar su obra: Flora Bogotana.

La ciudad de Santa Fe, como se llamaba entonces la actual Bogotá, recibió con agrado la presencia de Humboldt y de Bonpland. Mutis dispuso una casa vecina a la suya para los viajeros y pronto comenzó una relación profunda entre ambos naturalistas. El carácter apacible y generoso del sabio sacerdote gaditano y su completísima biblioteca de ciencias naturales —selecta y rica como las europeas— sedujeron a Humboldt. En más de una ocasión, Mutis le obsequió con centenares de preciosas láminas botánicas que aún se conservan en el Instituto Nacional de Francia.

Desde Santa Fe también realizaron excursiones a las salinas de Zipaquira y al Valle de la Funza, para contemplar las cataratas de Tequendama. Humboldt cuenta en su diario: «Los últimos días en Bogotá, tristes, teníamos relación con muchísimas personas y mientras yo terminaba mis informes sobre las observaciones realizadas, todos nos visitaban. Además nos dieron cartas de recomendación y de todos lados se nos ofreció dinero.»

La partida de Bogotá se realizó con once muías y acompañados por un grupo de jinetes hasta el puente de Boza. Desde Santa Fe, los viajeros se dirigieron a la ciudad de Popayán, Atravesaron la llamada cordillera oriental por las montañas de Tusagusuga y el Valle de Suma Paz. Allí pasaron un mes, ocupados en excursiones botánicas y geológicas. Luego, para pasar del Valle de Magdalena al del Cauca, eligieron el paso del Quindú como ruta a través de la cordillera central. El viaje fue muy difícil. Las cañas del bambú destrozaban el calzado —este trecho se realizó a pie, con doce muías de carga que transportaban los instrumentos— y la última etapa hasta Popayán, remontando el majestuoso valle del Cauca en medio de copiosas lluvias, debieron transitarla descalzos.


Recorrido por los volcanes

La estancia en Popayán da oportunidad a Humboldt y Bonpland de subir al volcán Purace para medirlo barométrica y geográficamente. Por aquí penetraron los viajeros en la antiplanicie interandina de Colombia. Pasan por Almaguer y Pasto hasta llegar a Ibarra, primer núcleo de población en la serie de cuencas escalonadas del Ecuador o Audiencia de Quito.

Finalmente, el 6 de enero de 1802, hacen su entrada en Quito, que entonces era una ciudad con algo más de cuarenta mil habitantes entre los cuales se encontraban antiguas familias de origen español. El marqués de Aguirre dio alojamiento a los visitantes a quienes procuró enseguida relación con la alta sociedad de Quito. Sin embargo, su visita no fue bien comprendida. Los ecuatorianos nunca habían visto un hombre cuyo principal gusto fuese desaparecer y perderse en las montañas buscando rocas o plantas con las botas llenas de barro.

Humboldt conoce en Quito a don Francisco José Caldas, un estudioso del lugar que se había dedicado a la investigación astronómica y la botánica, por influencia de Mutis, con quien mantuvo discusiones científicas hasta terminar en una relación muy profunda. Ansioso de nuevas experiencias, Caldas proyecta acompañar a Humboldt en sus exploraciones por los países americanos. Faltaba, sin embargo, la aprobación de Alejandro. Con una actitud incomprensible, ya que Caldas era un hombre preparado, Humboldt se niega a incorporarlo a la expedición. La decisión sorprendió a Bonpland, ya que la actitud de Humboldt había sido siempre abierta admitiendo compañeros a lo largo de todo el viaje. Se cree que el problema se debió al choque de caracteres, pues, mientras Humboldt se mantenía en una actividad inquieta, locuaz y amante de la diversión, el otro era tranquilo, austero, triste y taciturno.

Los viajeros permanecieron medio año en Quito, cumpliendo un extenso programa de exploración. El elevado territorio de toda la provincia se les aparecía como un volcán desde el cual se veían los picos más altos como el Cotopaxi y el Pichincha.

Las grandes masas rocosas tentaron siempre a Humboldt. El primer intento de ascender al Pichincha fracasó luego de un mareo y posterior desmayo de Alejandro. Pero hubo un segundo intento. Los guías que llevaban los instrumentos habían quedado atrás, mientras Humboldt, Bonpland, un criollo y un indio seguían escalando. Atormentado por un miedo supersticioso, el indio sufrió un accidente y debió abandonar. Humboldt examinó el terreno y decidió seguir la ascensión. No tardó en verse envuelto en unos vapores inodoros provenientes del cráter, que dificultaban la etapa final. De regreso, Alejandro dibujó el panorama del paisaje andino de alta montaña.

La salida de los viajeros de Quito estuvo determinada por la carta que recibe de su amigo Delambre, secretario del Instituto de Historia de Francia, comunicándole que Baudin no tocaría costa peruana, pues el grupo había tomado la ruta oriental por Africa para cruzar el Cabo de Buena Esperanza.

No había tiempo para desmoralizarse. Nuevos objetivos alentaron otros rumbos. Los Andes presentaban una zona de especial vegetación, favorecida por el clima, y ofrecían la posibilidad de pasar de las tierras bajas a las altas cumbres en pocas horas. La decisión estaba tomada. La tierra de los Incas y la parte alta del Amazonas serían su nueva ruta.

Carlos Montúfar se incorpora a la expedición. Antes de reiniciar la marcha, exploraron uno a uno los volcanes de las cercanías de Quito. El 9 de junio de 1802 comenzó la ascensión al Chimborazo, uno de los picos más altos. Era evidente que Humboldt se atrevía a realizar lo que pocas personas creían posible. Pasarían treinta años hasta que los primeros exploradores escalasen el Himalaya. No obstante, Humboldt se consideraba un científico y no le significaba nada el logro de una marca mundial.

Aunque no llegó a la cima, logró trepar hasta los cinco mil novecientos metros de altura. Al superar los cinco mil doscientos, sufrieron los efectos del mal de la montaña. «Poco a poco —cuenta Humboldt— comenzamos a sufrir un vivo malestar; el mal del corazón acompañado del vértigo nos hizo sufrir la imposibilidad de respirar. La niebla y la nevisca obstruían la visión impidiendo la observación completa, desde esa altura, de la configuración terrestre y de la vegetación de la zona».

En los anales de la exploración de montañas, la escalada al Chimborazo marcó el inicio de una serie de aventuras similares. Posteriormente, tres discípulos de Humboldt, los hermanos Emilio, Hernán y Adolfo Schlagintweit, contaron con el apoyo de su maestro, quien les consiguió una ayuda de Guillermo IV de Prusia para escalar unos volcanes en la India y en Asia Central.


Contacto con la cultura india

Los viajeros siguieron camino a Riobamba, donde se quedaron una semana en la casa de un hermano de Carlos Montúfar. Aprovecharon el tiempo para estudiar los testimonios de la antigua cultura de los indios, los jeroglíficos, las leyendas y los catálogos escritos que sorprendieron a Alejandro. Además, tuvieron la oportunidad de conocer al príncipe indio, Leandro Sapla, hombre de considerable cultura que poseía los manuscritos del siglo XVI, escritos por uno de sus antepasados. Estos documentos estaban redactados en purugruaya, que era el lenguaje que se hablaba en la provincia antiguamente.

Pronto los viajeros atravesaron la frontera entre la Audiencia de Quito y el Virreinato del Perú. Ayabaca fue la primera ciudad peruana que los albergó. De allí tomaron rumbo a Olleros, Hualtaquillo y el páramo de Chulucanas, para dirigirse por último a la quebrada del río Huancabamba, que les conduciría al Alto Amazonas o Marañón. El camino resultó difícil. En el pueblo de San Felipe tuvieron que atravesar veintisiete veces el río por la cantidad de instrumentos que llevaban para realizar mediciones. Pero la selva amazónica merecía esos sacrificos. Humboldt dejó escritos elocuentes páginas sobre el lugar: «En balsa de madera fuimos desde Chamaya hasta Tomependa por el Marañón. El proyecto era llegar a Lima, ciudad de los reyes. Continuamos el camino y, durante todo el viaje, sentí una impotencia y a la vez la maravilla de la naturaleza. Nunca había tenido el placer de ver algo semejante.»

En Jaén de Bracamoros, Alejandro estrecha relación con el gobernador Joaquín Checa y a través de él logra llegar a la ciudad de Chota y de allí a Hualgayoc, —tres mil setecientos metros sobre el nivel del mar— para examinar las galerías de las explotaciones de plata.

Cajamarca fue la escala más importante que realizaron durante el trayecto. Allí debieron alquilar nuevos guías y otras muías. Lo que había sido antiguamente la capital del último monarca Inca, contaba en ese momento con seis o siete mil habitantes.

Humboldt conoció en esa oportunidad a la familia Astorpilco, descendiente del último emperador inca, que vivía en la más triste miseria y pobreza. Fue en Cajamarca donde Atahualpa vio por primera vez al conquistador Pizarro. El hijo del cacique acompañó al sabio alemán a recorrer las ruinas del pueblo y los escombros del antiguo palacio incaico. Durante el trayecto, hablaban de los fabulosos tesoros escondidos bajo el polvo y las cenizas. «No sientes a veces antojo de cavar en busca de los tesoros para satisfacer vuestras necesidades?», le preguntó Humboldt. Y el joven contestó: «Tal antojo no nos viene. Mi padre dice que sería pecaminoso. Si tuviéramos las ramas doradas con todos los frutos de oro, los vecinos blancos nos odiarían y nos harían daño.» El cacique cultivaba un pequeño campo de trigo, pero los usurpadores no tardaban en abalanzarse sobre las tierras cuando los cultivos ofrecían ganancias tentadoras. Sobre la parte de los cimientos del Palacio del Inca se había construido la casa del cabildo y la cárcel. Los testimonios históricos eran infinitos. Aún se conservaba la habitación donde Atahualpa había estado recluido durante nueve meses en poder de los conquistadores, y sobre una de las paredes, la raya que marcó el emperador para indicar la altura a que debería llegar el oro que se necesitaba para su rescate.

Desde Cajamarca los viajeros se dirigieron a Contumasa, remontando más de tres mil metros de altura. Descendieron luego en zig-zag hasta el valle de la Magdalena y más tarde a Guangamarca. El recorrido duró aproximadamente 18 meses. Durante todo ese tiempo, Humboldt se sintió seducido por la historia. Recordaba las narraciones del Capitán Cook y de Vasco Núñez de Balboa, el primer blanco que vio el Pacífico desde América.

Por el valle de Chimaca alcanzaron Trujillo y siguieron hacia el sur hasta llegar a Lima el 23 de octubre de 1802. Las cartas llegadas desde Madrid habían anunciado al virrey la visita de Humboldt y, como en todos los sitios, los viajeros fueron acogidos por el círculo más aristocrático y culto de la sociedad peruana. Los viajeros se alojaron en la casa de un médico, cosmógrafo y naturalista. También trabaron amistad con el Regente de la Audiencia, don Manuel Antonio de Arredondo, el matemático José Gregorio de Paredes y los botánicos Tafalla y Manzanilla, quienes los acompañaron durante el recorrido por la comarca de Guayas.

Durante varios días y en diferentes circunstancias, Humboldt observa en el cielo el paso o tránsito de Mercurio por el disco solar. Fue el único en ver este fenómeno porque su instrumental estaba instalado en la torre del Castillo de San Felipe dominando la zona del Callao.

Durante la estancia en Lima realizaron un viaje a Pisco e lea para conocer las ruinas del templo de Pachamac, visitando la isla de Chincha, donde estudió los empleos del guano. Envió en seguida muestras a París, aunque transcurrió mucho tiempo hasta que el químico Leibign amigo personal de Humboldt, revelara el enorme valor fertilizante de este abono.

En una carta al gobernador de Jaén, Humboldt escribió las impresiones que le causó Lima: «Aquí no vi nunca casas bien amuebladas, ni mujeres elegantes. La razón de que la mayoría de las familias permanezcan pobres hay que buscarla en las condiciones económicas del país y en el juego. No hay espectáculos públicos y de noche no se pueden recorrer las calles. En todo Lima no hay reuniones sociales con más de ocho personas. Pero aunque Lima podría ser el último lugar de América en el que uno desearía vivir, no dejó de reconocer lo bien que lo pasamos aquí.»

La conquista rompió las bases de las antiguas civilizaciones. A la rapiña de los tesoros acumulados sucedió la explotación sistemática del trabajo forzado de los indígenas. A partir de ese momento la economía de estos países se estructuró en función de las necesidades de la economía europea y a su servicio. El poder estaba concentrado en pocas manos que enviaban a Europa metales y alimentos y recibían los artículos de lujo. Las clases dominantes no tenían ningún interés en diversificar las economías internas ni en elevar los niveles culturales de la población. En Perú, grandes capitales procedentes de los encomenderos, inquisidores y mineros se volcaron al comercio.

Humboldt decide continuar su viaje. Los barcos que pasaban por el Callao, puerto cercano a Lima, iban cargados de cobre, azúcar, aceite y vino de Chile, con destino a México, La Habana, Filipinas y Europa. Pero Humboldt pretendía realizar un viaje directo a Acapulco. Como no fue posible, debieron embarcarse en una fragata de la Marina Real con destino a Guayaquil. No obstante, el viaje resultó muy fructífero y, como en las travesías anteriores, Humboldt realizó mediciones y recolectó plantas marinas. Durante todo el viaje Alejandro dedicó particular atención a la corriente fría que se desliza a lo largo de la costa peruana y sobre la que realizó mediciones termométricas. Determinó que esta corriente era determinante del clima y de la economía de la región. Muchos le atribuyeron el descubrimiento, pero su trabajo consistió sólo en medirla; Berghaus fue quien la denominó «corriente de Humboldt», aunque el prusiano intentó corregirle de inmediato. «¿Por qué se la llamaba así, si la corriente la conocían 300 años antes que yo los pescadores desde Chile hasta Payta?» Pero el nombre ya había sido universalizado en un mapa por el geógrafo Carlos Ritter.

Tras de 15 días de forzada permanencia en Ecuador, que aprovecharon para herborizar haciendo excursiones a los bosques de Barbajos, continuaron viaje al puerto de Acapulco.



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Introducción

PARA entender el trabajo que realizó Humboldt en la Nueva España, es necesario aclarar que la riqueza de esa colonia creció considerablemente en la segunda mitad del siglo XVIII. El enorme auge de la actividad minera fue la causa principal del ascenso económico del Virreinato. A la vez, ese progreso fue estimulado por el establecimiento de una moderada libertad de comercio, aunque ni en el campo social ni en el campo político hubo cambios tan marcados como en lo económico y cultural.

A un país así, asequible a los ojos de los extranjeros, llegó von Humboldt en marzo de 1803. El hombre mejor dispuesto para estudiar México y, desde luego, el más indicado para poder sacar el máximo de provecho a esa maravillosa coyuntura política e histórica. Muchos historiadores han calificado de «virtuoso el encuentro de Humboldt con México». De esa conjunción nació el Ensayo político sobre el reino de la Nueva España. No podemos olvidar que Humboldt fue un hombre ávido de hallazgos y estudioso excepcional de los fenómenos naturales y sociales.

En principio, Humboldt pensó permanecer sólo 5 meses en México, para dirigirse luego a La Habana, en donde se embarcaría con destino a Europa. Estos eran sus propósitos, pero un temible foco infeccioso le obligó a retrasar su salida del puerto de Veracruz. Luego, más entusiasmado por los descubrimientos que iba realizando, prolongó hasta un año su estancia en esas tierras. En una carta a un científico francés, Humboldt dice: «El estado lastimoso de nuestros instrumentos, la inutilidad de nuestros esfuerzos para sustituirlos, la imposibilidad de encontrarnos con el capitán Baudin, la falta de una nave que pueda llevarnos a las islas encantadas del Pacífico del Sur y, sobre todo, la necesidad de estar al tanto del rápido progreso que experimenta la ciencia en nuestra ausencia, son motivos por los cuales abandonamos el proyecto de regresar por el camino de las Filipinas y Egipto a través del Mar Rojo.»

Unas pocas semanas después de su llegada a la Nueva España, escribe a un amigo: «En cuanto a las Filipinas, las he desechado temporalmente… Estoy ansioso de publicar los resultados de esta expedición. Espero estar con todos ustedes el año próximo. A veces creo que, para cumplir con mi destino, debería perecer en un cráter o ahogarme en alta mar.» El tono de estas cartas indica el cansancio de Humboldt y Bonpland. El descanso se hacía necesario tras cuatro años de exploración y estudio. Humboldt preveía claramente lo difícil que le sería ponerse al tanto de los últimos descubrimientos en las ciencias naturales.

Sin embargo, aprovechó al máximo su permanencia en México. Después de una larga travesía, Humboldt arribó al puerto de Acapulco el 27 de marzo de 1803, junto con Bonpland y Carlos Montúfar, quien había sido aceptado como compañero permanente en la expedición, pues, aunque no era hombre de ciencia, había logrado simpatizar con los viajeros por su carácter alegre y aventurero. Montúfar regresaría poco tiempo después a Quito, donde murió peleando por la independencia de su país. Los viajeros visitaron el puerto, realizaron excursiones y mediciones en la bahía, al tiempo que Bonpland herborizaba en las inmediaciones.


Una acogida civilizada

El 27 de marzo emprenden la marcha hacia la capital del Virreinato. Anteriormente, Humboldt había escrito al Virrey Iturrigaray avisándole de su llegada. Durante el trayecto, dibujaron la carta del itinerario y en el viaje atravesaron Alto de Comaros, Alto de Posuelos, Valle del río Papagayo, Moxoneras, Alto de los Cajones, Mazatlán, Chilpancingo, Zimpango, río Mezcala, Taxco, puente de Ixtla, Cuernavaca, Cuchilaqui y la Cruz del Márquez. A lo largo del recorrido, Humboldt hizo estudios geológicos sin dejar de anotar sus observaciones sobre la flora y la fauna. A su espíritu penetrante no escapaba ni una sutil observación.

En Taxco visitaron la famosa mina de plata, explotada desde 1522 y que llegó a producir las dos terceras partes del volumen mundial de extracción del mineral. Los informes de Humboldt sobre Taxco aparecieron cuando escribió su Ensayo sobre el Reyno de la Nueva España. De allí los viajeros se dirigieron a Cuernavaca, donde Hernán Cortés había construido su primera fortaleza y no quedaba a más de un día de camino de la boscosa cima desde la cual se contemplaba el Valle de México. Humboldt consideró la capital azteca como la metrópoli sin rival de toda la Nueva España, que por entonces comprendía también California, Nuevo México, Arizona y Texas, actualmente de U.S.A. También se dice que Humboldt, asombrado ante su esplendor, la llamó la «ciudad de los palacios».

El 11 de abril llegaron a la capital. Los viajeros se alojaron en una aristocrática residencia que aún se conserva como monumento nacional en la mexicana calle Uruguay. Recién llegados, el Virrey Iturrigaray y los principales oficiales y funcionarios de la corte virreinal les dieron la bienvenida y abrieron de par en par las puertas de los archivos oficiales. Además, Iturrigaray les otorgó un pasaporte especial y cartas de presentación para los gobernadores de las provincias.

Durante su estancia, Humboldt podrá observar que la enorme masa de capitales estaba concentrada en manos de los propietarios de minas o en las de los negociantes que ya se habían retirado del comercio. Según su testimonio, la mitad de las propiedades y del capital total pertenecía a la Iglesia, que, además, controlaba la mayor parte de las tierras restantes mediante hipotecas. Los mineros mexicanos invertían en la compra de grandes latifundios, en los empréstitos y en hipotecas, al igual que los grandes exportadores de los puertos principales: Veracruz y Acapulco. «Mientras las grandes residencias brotaban en la capital y los suntuosos templos nacían por doquier, la servidumbre indígena alimentaba los lujos de los adinerados.»

Realizó cuatro viajes como explorador: el de Acapulco a México, que duró del 27 de marzo al 11 de abril, luego de México al Real del Mote y regreso —12 días de duración—, a las minas de Guanajuato, Volcán de Jorullo y Toluca —entre el primero de agosto y principios de octubre—; y por último, a Veracruz, pasando por Cholula, Pueba, Perote y Jalapa, desde el 20 de enero de 1804 al 7 de marzo de ese mismo año.

En la capital de la Nueva España, Humboldt visitó la Real Academia de Bellas Artes y sus colecciones de copias de esculturas clásicas. Sus actividades eran variadas e interesantes. Compraba antiguas pictografías, trababa nuevas amistades y se interesaba por los descubrimientos que se realizaban en las excavaciones del Zócalo (Plaza Mayor). Una anécdota circunstancial demostró el enorme interés del prusiano por las culturas precolombinas. Ocasionalmente se enteró de la existencia de una excavación realizada en agosto de 1790 en la Plaza Mayor del Virreinato, donde fue encontrado un ídolo basáltico. El monumento pertenecía a la cultura azteca y medía más de tres metros de altura y dos metros de ancho y estaba esculpido en todas sus caras. El Virrey, Conde de Revillagigedo, envió esta escultura al edificio de la universidad, por considerarla el lugar «más adecuado para conservar los restos más curiosos de las antigüedades mexicanas». Pero el ídolo había sido enterrado nuevamente, ya que las autoridades universitarias consideraban que ese monumento no debía ser contemplado por la juventud estudiosa mexicana. Humboldt movió cielo y tierra para poder contemplar la escultura, pero sus gestiones fueron inútiles. Finalmente, intervino el obispo nombrado por la diócesis de Linares, don Primo Feliciano Marín de Porras, quien a fuerza de ruegos logró que el Rector de la Universidad desenterrara el ídolo.


Por volcanes y ruinas

En agosto los viajeros iniciaron el camino a Guanajuato, con la idea de escalar el volcán de Jorullo. Pasaron por la cuesta de Barrientos, Tula, San Juan del Río, Querétano, Celaya y Salamanca antes de llegar a su destino. En Guanajuato se alojaron en la casa de don Diego Rui, uno de los propietarios de la mina La Valenciana. El sabio alemán comparó esta mina con la de Himmels Furst, en Sajonia, que era la más rica de Europa. Sin embargo, La Valenciana producía 36 veces más plata y dejaba a su propietario ganancias 35 veces más altas. También las desigualdades sociales de la ciudad le impresionaron: «Acaso en ninguna parte la desigualdad es más espantosa… la arquitectura de los edificios públicos y privados, la finura del ajuar de las mujeres, el aire de la sociedad; todo anuncia un extremo de esmero que se contrapone extraordinariamente a la desnudez, ignorancia y rusticidad del populacho… los indios que viven sólo para salir de día, padecen hambre endémica y las pestes los matan como moscas.»

También visitó las minas de Villalpando, Mellado, Rayas y Belgrado. Realizó expediciones por la Sierra de Santa Rosa y visitó el manantial de Comanjillas, situado entre Guanajuato y León, segunda ciudad de la provincia. Exploró el noreste de Guanajuato y visitó la mina de nuestra Señora de los Dolores, en el cerro del Gigante.

El 9 de septiembre los viajeros partieron para el volcán del Jorullo, cuya primera erupción se había producido 44 años antes. Humboldt descendió al cráter y analizó el aire y las fuentes termales, mientras Bonpland recogía ejemplares característicos de la flora que se había desarrollado en la lava. También recogieron testimonio de la explicación que se les dio a los indígenas acerca del fenómeno de la erupción de 1759. Humboldt se enfurece al darse cuenta de que la Iglesia se aprovechó de la credulidad de los indios con el afán de someterlos más. Posteriormente escribirá: «La prosperidad de los blancos está íntimamente relacionada con la raza de cobre, y no podrá haber prosperidad duradera para América hasta que esta desafortunada raza, humillada pero no degradada por una larga opresión, participe de todas las ventajas que resultan del progreso de la civilización y el mejoramiento del orden social.» Siempre creyó necesario reafirmar ante el público que le leía, o lo escuchaba en sus conferencias, su fe en el triunfo último de los principios democráticos.

Continuando la travesía, los viajeros atravesaron las llanuras del Bajío, pasaron por el Valle de Santiago y por la laguna de Yuriria Pundaro hasta llegar a Valladolid, hoy territorio del Estado de Morelia, el 14 de septiembre. Cinco días después se dirigieron a Patzcuaro, antiguo centro comercial indígena, y luego a Toluca, desde donde ascendieron al cráter apagado de Xinantecatl. Determinaron la línea de «las nieves eternas» y el límite más alto de la vegetación boscosa, datos de mucho interés para el desarrollo de la región.

Poco tiempo después de su segunda permanencia en la ciudad de México, Humboldt acompañó al Virrey Iturrigaray en una visita al canal del Desagüe llegando hasta Huehuetoca. Durante todo el camino, realizó mediciones y, antes de partir, determinó la ubicación cartográfica de 38 lugares del Virreinato para el más exacto trazado de la carta de México, ya que pensaba editar un nuevo mapa en el que se considerarían los datos más recientes, no sólo geográficos, sino políticos, económicos, etnográficos, con la nomenclatura de las tribus indígenas y las carreteras que salían de la ciudad en todas las direcciones. Tras su publicación, el mapa llegó a ser de una utilidad incalculable, no sólo para México, sino para sus vecinos del norte, los jóvenes Estados Unidos.

Desde su llegada, Humboldt observó que Nueva España gozaba de un estado de prosperidad material y cultural muy superior al de los demás países que había visitado. Este fenómeno le interesó sobremanera, por lo que se dedicó a estudiar por extenso las condiciones del país, con el objeto de hacer luego un retrato fiel.

El florecimiento que encontró en México era el resultado de la gestión de los últimos virreyes del siglo XVIII, con quienes coincidieron también los más famosos arzobispos de México: Lorenzana y Haro Peralta, quienes proveyeron a Humboldt de abundantes y valiosos datos demográficos. La biblioteca más completa en la época en que permaneció Humboldt en esta ciudad, pertenecía al padre José Pichardo, y a ella también tuvo acceso. Disfrutó igualmente de buena acogida en los círculos del gobierno y en los de los intelectuales. El Virrey puso en sus manos toda clase de documentos oficiales mientras que Fausto D’Elhuyar, director del Real Seminario de Minería, y Andrés Manuel del Río, profesor de mineralogía, le regalaron un hacha cubierta de jeroglíficos aztecas y le facilitaron dibujos y noticias de las ruinas de Mitla.

Todos le rindieron tributo de admiración. Gozó de la calidad de huésped ilustre y en la capital se le invitó a todos los actos importantes, a los que asistió junto al Virrey como invitado especial. Los estudiosos mexicanos nunca estimaron inoportuna o excesiva la información que Alejandro solicitaba y, por el contrario, muchas veces se le ofrecían más datos de los que el propio Humboldt demandaba. Con la publicación del Ensayo Político sobre el reyno de la Nueva España, Humboldt había logrado escribir el documento más completo sobre la vida, situación e historia del país. Además, relataba la situación social económica y política y las perspectivas que presentaba México en las postrimerías de la independencia. Con la misma objetividad y desinterés personal, Humbold describió las riquezas naturales de la zona y analizó con sentido crítico las condiciones sociales prevalecientes en la época. Las desigualdades sociales lo enfrascaban en largas horas de meditación. Denunció la injusticia y defendió el papel protagónico del indio, situación que le interesaba tanto como la del esclavo. Sus arraigadas ideas liberales y republicanas y su fe inquebrantable en el futuro de las naciones del Nuevo Mundo fueron expuestas constantemente.

También afirmó que México poseía instituciones científicas como no las había en los Estados Unidos y que en nada desmerecían frente a las de Europa. Uno de los objetivos de su paso por América fue el estímulo a los hombres ilustrados en el estudio científico de la naturaleza, mientras que Humboldt se llevaba a Europa un extraordinario conocimiento científico y tecnológico y la convicción de que con la aplicación de esos conocimientos se podrían conseguir avances más rápidos en el desarrollo económico.

El 20 de enero de 1804, Humboldt, Bonpland y Montúfar partieron desde la ciudad de México rumbo al puerto de Veracruz. En el trayecto efectuaron observaciones astronómicas en el Teocalli de Cholula; luego se trasladaron a los llanos de Tetimpa, al oeste de San Nicolás de los Ranchos, para medir la altura del Popocatepetl, el volcán más alto de México. El 10 de febrero arribaron a Jalapa, «ciudad célebre —escribió Humboldt— por la belleza de su clima y por su romanticismo». De allí se dirigieron a Veracruz para embarcarse el 7 de marzo rumbo a La Habana, en la fragata la «O».



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Introducción

Puentes naturales de Icononzo, en el can del Sumapaz, en los alrededores de Santa Fe de Bogot (Colombia)
Puentes naturales de Icononzo, en el can del Sumapaz, en los alrededores de Santa Fe de Bogot (Colombia)


PARA entonces Humboldt había decidido viajar a los Estados Unidos y visitar al presidente Tomas Jefferson. Quería conocerlo e informarle acerca de sus exploraciones en México y Sudamérica al igual que a los naturalistas de Filadelfia.

Pretendía también Humboldt conocer la joven república americana, que había podido liberarse del yugo colonialista. En La Habana, los viajeros permanecieron poco más de un mes. Por invitación del Marqués de Someruelos, Humboldt realizó investigaciones en los cerros de Guanabacoa, cuyos resultados fueron recogidos en un trabajo que llevó ante la Sociedad Económica de Amigos del País.

También se dedicó a recopilar con sumo cuidado todos los datos necesarios para escribir posteriormente el Ensayo Político sobre la Isla de Cuba. La obra fue elaborada con los materiales tomados durante sus dos estancias en la isla y con los que recibió algún tiempo después, estando ya en Europa, y que entonces le permitieron actualizar convenientemente los informes económicos y demográficos.


Con el presidente jefferson

Los viajeros continuaban con su empresa. En 1804 desembarcaron en Filadelfia, mientras en un periódico de Hamburgo se informaba que «el célebre viajero había sucumbido en Acapulco». Estas noticias con respecto a su muerte ya se habían repetido, en el verano de 1803, en Francia. Sin embargo, más vivo que nunca, el prusiano se presentaba ante los agentes aduaneros de Filadelfia para hacer entrega de una carta al presidente Tomás Jefferson, anunciándole su llegada:

Señor presidente: llegado de méxico al suelo bendito de esta república considero un agradable deber ofrecerle mis respetos y expresarle la gran admiración que siento por sus escritos, sus acciones y el liberalismo de sus ideas por razones morales no podría privarme de ver los estados unidos como amigo de la ciencia, me perdonará usted la liberalidad de mi admiración. me encantaría poder hablar con usted y presentarle personalmente mi respeto y admiración.


El presidente estadounidense, a pesar de estar ocupado en otros asuntos, aceptó recibir a los visitantes y más tratándose de un hombre a quien admiraba por sus inquietudes científicas.

Para Humboldt Filadelfia era, en cierto modo, parecida a Europa. Si bien no podía contemplar palacios como los de México, estaba en la cuna de la emancipación norteamericana, donde Tomas Jefferson había esbozado la Declaración de Independencia.

También los Estados Unidos le ofrecían la compañía de intelectuales prestigiosos. Allí estaba Gaspar Wistar, médico famoso por sus estudios sobre la vacunación y con quien Humboldt trabó relación de inmediato. También conoció a Benjamín Rush, firmante de la Declaración de Independencia, con quien habló sobre los indios que curaban con la corteza del árbol de la Quina.

Carlos Wilson Peale, pintor amigo de Jefferson, mostró a Humboldt su museo particular y se comprometió con los viajeros a presentarles al presidente norteamericano. Siguiendo con el recorrido, el 26 de mayo salieron rumbo a Washington en una diligencia, luego de recibir la cordial respuesta a su carta: «Tenemos todos un gran interés —decía el presidente estadounidense— en recibir la información que usted pueda brindarnos. Nadie se interesa tanto como yo porque nadie considera a este Nuevo Mundo como ejemplo de libertad y mejoramiento humano con mayor fe que la mía. Recibiré su visita, si cree conveniente alargar el viaje…»

Humboldt fue muy bien recibido. La visita no podía ser más oportuna: en París se acababa de firmar el tratado de compra de Lousiana; Napoleón había vendido a los Estados Unidos por quince millones de dólares la última posesión francesa en América del Norte. Con ello el territorio aumentó casi al doble sin que se disparase un solo tiro. A consecuencia de esta transacción, se había originado una frontera confusa entre los Estados Unidos y la Nueva España (México), que se extendía por el río Rojo hasta el Misouri.

En el primer encuentro con Jefferson, Humboldt no habla de política sino sobre las costumbres de las distintas naciones, las antigüedades indias y temas científicos. Pero el 9 de junio de 1804, Jefferson pidió al naturalista su opinión sobre la línea de demarcación de la frontea entre su país y México; (los españoles consideraban que la frontera debía ser el límite del río Sagbine, es decir la frontera entre Lousiana y el actual territorio de Texas). También pidió datos al viajero acerca de las condiciones geográficas y toda la información relativa a las minas que poseía esa parte del territorio, su potencial riqueza, y todo lo que supiera sobre las poblaciones que vivían en las comarcas limítrofes.

Humboldt, que estaba bien informado, no dijo nada erróneo y, al dar su opinión, manifestó que las posibilidades económicas de esa región no eran muy grandes. Mientras Jefferson pedía a la ciencia informes útiles, Humboldt valoraba la investigación pura por sí misma, pero a pesar de esta gran diferencia, nada perturbó la estima recíproca que ambos se profesaban.


Balance final

Los días transcurrieron rápidamente. Por más que Humboldt hubiese deseado quedarse, debía partir y preparar su retorno a Europa. El 27 de junio, escribió, en Filadelfia, la carta de despedida a Jefferson: «Mi partida está fijada para mañana. He tenido el honor de conocer al primer magistrado de esta gran República… me despido con el consuelo de ver que el pueblo de este continente marcha a grandes pasos hacia el perfeccionamiento de su régimen social al tiempo que Europa presenta un espectáculo triste e inmoral.»

A pesar de haber creído que se encontraba en una república libre, Humboldt, no abandonando su actitud crítica, señala posteriormente su disgusto frente al empleo mecánico de la libertad y, en 1854, en una carta, dice: «En los Estados Unidos se ha venido despertando una gran estima por mí, pero todo me hace ver que allí la libertad es sólo un mecanismo para lo útil, pero no es ennoblecedora y avivadora del intelecto y de los sentimientos cual debe ser el objetivo de la libertad política.»

El 9 de julio dejó con sus acompañantes la desembocadura del Delawe y emprendió la travesía de regreso a Europa. Cuando ya estaba a bordo de la fragata y listo para zarpar, se le comunicó que había sido elegido miembro de la American Philosophical Society.

El viaje de exploración de América se constituyó en el fundamento de la vida ulterior de Alejandro von Humboldt. Su visión de América quedó resumida en estas palabras suyas: «Me ha parecido que en México y Bogotá hay una tendencia decidida por el estudio profundo de las ciencias; en Quito y en Lima, más gusto por las letras y por todo lo que puede lisonjear una imaginación ardiente y viva; en La Habana y Caracas, mayor conocimiento de las relaciones políticas de las Naciones y miras más extensas sobre el estado de las colonias y de la metrópoli; en ninguna parte de la América española ha tomado la civilización un aspecto más europeo.» A pesar de no haber conocido el Virreinato del río de La Plata, Humboldt hace de él una apreciación muy concreta.

El viaje por América produjo resultados excelentes desde el punto de vista de las ciencias particulares. Humboldt llevó a cabo comprobaciones astronómicas y barométricas y descripciones de nuevos animales y plantas. Además, reveló que la América del Sur presentaba analogía con el viejo Mundo. Poseía, por ejemplo, tantas capas con contenido de fósiles como Europa, y las mediciones de Humboldt se convirtieron en fundamento de los estudios cartográficos de vastas regiones del continente.

Otro de sus grandes méritos fue el haber movido a Darwin a emprender su famoso viaje por el Brasil, Tierra del Fuego y las islas Galápagos, donde nació la teoría de la evolución de las especies.




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Introducción

EL primero de agosto de 1804, Humboldt y sus compañeros de viaje volvieron a ver las costas francesas. La travesía desde Filadelfia a Burdeos fue considerada una proeza de velocidad y recorrido: apenas duró veintisiete días. Bonpland se dirigió de inmediato a su casa de la Rochela para saludar a su familia. Humboldt y Muntúfar viajaron juntos a París. Aún a bordo de la nave, el prusiano había enviado una carta a su hermano Guillermo y a Kanth, su antiguo tutor: «Confieso — decía— que salí con gran tristeza de las brillantes magnificencias de las tierras tropicales. Temo mucho este primer invierno. Todo me resultará extraño y me llevará un tiempo acostumbrarme.»

No sospechaba hasta qué punto la fama le había precedido, aunque también es cierto que, durante el viaje, se había cuidado bien de realizar su propia publicidad. El 12 de agosto todos los periódicos parisinos anunciaban la llegada de los viajeros, y no sólo los sabios se alegraron de la información sino todo el pueblo. Napoleón, por supuesto, se irritó ante este acontecimiento y ese entusiasmo, porque distraía la atención que debían prestarle a él, justamente poco antes de la coronación imperial. Eran los días de «gloria y victoria». El Papa Pío VII se trasladaría desde Roma para coronar a Napoleón como emperador de los franceses y pronto los parisienses gritarían por las calles: «!Viva el emperador!»

Carolina —la mujer de su hermano Guillermo— recibió a Humboldt cuando éste llegó a la capital francesa. A pesar de la alegría del reencuentro, poco tiempo tardó en molestarse con su cuñado al considerar que «Alejandro —escribió en una carta a su marido— se duerme en los laureles de su fama y se deja llevar por el encanto francés». Alarmado al leer la carta, Guillermo propone que su hermano «debía regresar a Berlín a cualquier precio». Sin embargo, Humboldt, que soñaba la hora de la fama, estaba dispuesto a obtener de ella lo más posible. A los pocos días de su llegada, se compró costosos trajes a la moda para asistir a la coronación imperial. Sin embargo, la envidia de Napoleón y su desagrado por la condición de extranjeros de los visitantes, le impulsó a un gesto desagradable. Públicamente comparó a Humboldt con su mujer porque ambos se dedicaban a coleccionar plantas.

Napoleón se esforzaba por fomentar oficialmente las ciencias y por afianzar la supremacía cultural de Francia. La enseñanza estaba controlada por el Estado. Los nuevos métodos educativos centraban su atención en el estudio del latín, matemáticas y ciencias naturales. Napoleón consideraba la educación como un medio de control moral y político.


Proyectos editoriales

Es así como Humboldt encuentra un París más brillante que el que dejó en el año 1799. Poco después de su llegada, inició la gran amistad con el astrónomo Gay Lussac; juntos realizaron un viaje por Italia y compartirán durante largos años un gabinete de estudios. Gay Lussac censuró los errores de Humboldt demostrando que se había equivocado en la «valuación de la relación numérica de la absorción del oxígeno por el gas notroso». Humboldt, reconociendo que las críticas estaban bien fundadas, de inmediato trató de responsabilizarse de sus errores, y en la primera oportunidad dijo en una conferencia: «Tuve la buena idea de asociarme a un químico más instruido que yo y de sustituir un trabajo de mi primera juventud por otro fundado en bases más sólidas.» Luego de muchos años, cuando su amigo muere, Humboldt envía una carta a la mujer de Gay y dice: «No hay un hombre al cual yo deba más por la rectitud de mis estudios, de mi inteligencia y de mi carácter moral y al que usted ha hecho dichoso.»

Los gastos del viaje por América habían reducido a menos de la mitad la fortuna de los Humboldt, por lo que el joven prusiano, al darse cuenta de su mala situación económica, pensó en rehacer su patrimonio con el dinero de las publicaciones que podrá realizar sobre las observaciones que recopiló durante el viaje. Esto no fue así, ya que Humboldt, en más de una oportunidad, tuvo que emplear el poco dinero que recibía para pagar a los editores.

Por tal motivo, no quería perder tiempo. Comenzó rápidamente las conversaciones con editores y traductores para estudiar una posible edición inglesa. En una carta a Marc Auguste Pictet, editor inglés, Humbold le detalla su plan de once obras: 1: Plantas equinocciales. 2) Nuevos géneros y especies de las plantas equinocciales. 3) Ensayo geográfico de las plantas. 4) Breve informe del viaje. 5) Observaciones astronómicas y mediciones geodésicas. 6) Observaciones magnéticas. 7) Pasigrafía geológica. 8) Atlas geológico. 9) Mapas basados en observaciones astronómicas. 10) Viajes a los trópicos, y 11) Estadística de México.

A los seis meses de su llegada a París, Humboldt publicó sus primero’s informes acerca del magnetismo terrestre, y una monografía sobre fitografía: la idea acerca del control geográfico de la distribución de las plantas, que ya había empezado a bosquejar durante su estancia en Quito y México. También realizó un profundo estudio sobre la distribución del material vegetal teniendo en cuenta la temperatura y las diferentes altitudes. Este fue el primer estudio de la distribución vertical de las plantas, de su dependencia de la temperatura, los vientos, la radiación solar, y de su composición.

A pesar de su dedicación a la producción literaria, no deja de pensar en futuros viajes. La idea de ir a Italia y Alemania representaba una interrupción constante en el trabajo que realizaba, pero la excursión le ayudaría mucho en sus estudios sobre botánica y vulcanismo. Además, no podía seguir postergando el encuentro con su hermano Guillermo, quien en ese momento desempeñaba el cargo de ministro de Prusia en Roma y no veía a su hermano desde antes de su partida a América.


Humboldt y Bolívar

A poco tiempo de la llegada de Humboldt a París, tuvo la oportunidad de conocer a Simón Bolívar. El caraqueño —de origen vasco— tenía apenas veinte años y, por pertenecer a una familia aristocrática, estaba emparentado con el círculo de la sociedad de Venezuela que se había disputado las atenciones al sabio barón y le había rodeado de cumplidos durante su viaje. En París, Bolívar era asiduo de las reuniones sociales que se hacían en las casas de los científicos, pintores y artistas, a las que también asistía Humboldt. Ambos entablaron durante ese período una profunda amistad ya que compartían con simpatía la idea de la independencia de América. Debemos aclarar que, para Humboldt, la independencia de América no significaba tener una posición contraria o de enfrentamiento contra España por el yugo de dominación y explotación que ejercía sobre sus colonias. Por el contrario, siempre mantuvo una posición de reconocimiento y agradecimiento a España y a los españoles. Su simpatía por la independencia derivaba de su condición de hombre liberal, amante de la libertad que dista mucho de querer hacerlo aparecer como el teórico de esos movimientos independentistas. Es más, los sucesos acaecieron más rápidamente de lo que el mismo Humboldt esperaba. Bolívar, deseoso de conocer las opiniones del viajero con respecto a la idea de emancipación de las colonias, mantiene una larga conversación en la que el prusiano dice: «Respaldo la idea de dar libertad a esos países. Creo que en América la fruta ya está madura, mas no veo al hombre que sea capaz de resolver tal problema.» Humboldt no advirtió en esos momentos que estaba frente a quien luego se convertiría en el Libertador de América. Ambos amigos viajaron más tarde a Italia junto con Gay Lussac, para escalar el Vesubio.

En 1813 Alejandro se entera, a través de los periódicos, de que su antiguo amigo Simón Bolívar recibe el título de Libertador, y en una carta le dice: «Fundador de la Libertad y de la Independencia de vuestra bella patria, vais a aumentar vuestra gloria haciendo florecer las artes de la paz… Reitero mis votos por la grandeza de los pueblos de América y por el afianzamiento de una sabia libertad.»

Por su parte, Simón Bolívar exalta la figura del viajero al decir: «El barón de Humboldt estará siempre con las ideas de la América presentes en el corazón.» Y en una carta, fechada el 10 de noviembre de 1821, le expresa a su amigo: «Los rasgos de su carácter moral, sus eminentes cualidades tienen una especie de existencia entre nosotros. Al contemplar cada uno de los vestigios que recuerdan los pasos de usted por Colombia me siento arrebatado. He respetado su nombre antes de conocerlo y lo he amado cuando lo conocí en París.»


Humboldt en Italia

Humboldt parte para Roma el 11 de marzo de 1805. Habían pasado siete años desde que Alejandro y Guillermo se despidieron en París y ahora disfrutarían del encuentro, a pesar de que entre ambos se habían producido cambios muy profundos. La posición de Guillermo como ministro de Prusia en el Vaticano concordaba con sus gustos e inclinaciones. La casa de Guillermo de Humboldt era el centro de la vida literaria de Roma y Alejandro entró de inmediato en relación con los sabios italianos. Los arqueólogos italianos se beneficiaron con los conocimientos de Humboldt sobre mineralogía.

En la biblioteca del Vaticano, Humboldt logró ponerse en contacto con antiguos manuscritos mexicanos y contó con la ayuda de un dibujante para realizar los mapas e ilustraciones de los documentos que necesitaba.

El Vesubio había entrado otra vez en actividad y anunciaba una próxima erupción. Leopoldo von Buch, antiguo condiscípulo de Humboldt en la Academia de Minas de Freiberg, se incorporó a la expedición para poder estudiar y contemplar desde un monte cercano este nuevo fenómeno. De forma milagrosa, los viajeros no sufrieron las consecuencias de un terremoto que tuvo un epicentro en Nápoles y destruyó gran parte de la ciudad.



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Introducción

GUILLERMO recuerda permanentemente a su hermano su obligación de visitar Alemania, pero a Alejandro no le resultaba muy placentero volver a la tristeza de su país.

En contra de sus deseos, el 18 de septiembre de 1805, regresa a Berlín. Por decreto real se le había nombrado miembro de la Academia de Ciencias otorgándole al mismo tiempo una pensión de algo más de dos mil marcos para ayudarle en su mala situación económica. Federico Guillermo III, rey de Prusia, le nombró chambelán de la Corte — cargo poco agradable para Humboldt— e hizo hasta lo indecible por retenerlo en el país. Humboldt, que nunca se sintió feliz en su ciudad natal, envió una carta a un amigo en la que manifiestaba que «Alemania se ha convertido en un desierto de seres humanos».

Durante su estancia, que duró dos años y medio, ofrenda a la Academia de Ciencias las primicias de sus impresiones viajeras y desarrolla trabajos de investigación. Además, comienza a preparar la publicación de su obra Cuadernos de la Naturaleza.

Esta es la época —1806— en que se desmoronó el Sacro Imperio Romano Germánico, resultado de la desintegración iniciada en 1232. Napoleón forma bajo su protectorado la Confederación del Rhin, comprometiéndose los príncipes a aportar contingentes armados para formar el ejército confederal. Tras su coalición con Rusia, Prusia exige la retirada de las tropas francesas de la orilla derecha del Rhin y la disolución de la Confederación, pero Napoleón derrota a estas fuerzas en las batallas de Jena y Auerstadt. Prusia se hunde militar y moralmente, y Napoleón ocupa el 25 de octubre de 1806 la ciudad de Berlín.


Recolectando la cosecha americana

Entre tanto, Humboldt trata de negociar con uno de los comandantes franceses la continuidad de la Universidad de Halleǀque\Napoleón quería eliminar. Pero, en medio de tanta confusión, Alejandro contrapone a esa gran desesperanza toda una orientación filosófica y se dedica a continuar trabajando en su libro Cuadernos de la Naturaleza, que forma un conjunto de monografías y semblanzas geográficas.

En casi todas sus obras, Humboldt cuida el rigor científico y el estilo en la exposición. Siempre existió un notable interés por elevar la espiritualidad y la solidaridad de los pueblos, mediante la adecuada consideración de los fenómenos naturales. En su libro Cuadernos de la Naturaleza Humboldt afirma: «Siempre he llamado la atención sobre la influencia eterna que la física ejerce sobre la moral y en los destinos de la humanidad… La libertad está en las montañas. En todas partes el mundo es perfecto, excepto donde el hombre lleva con él sus tormentos.» En el prólogo de la traducción francesa de Cuadernos de la Naturaleza, Hiefer considera a Humboldt como «un verdadero filósofo».

La obra, desarrollada en siete partes, trata: 1.a Estepas y desiertos; 2.a Las cataratas del Orinoco; 3.a La ruta acuática que realiza para cruzar la selva Amazónica a través del Casiquiare y la vida nocturna de los animales en el Nuevo Mundo; 4.a Fisonomía de las plantas; 5.a Estructura y modo de acción de los volcanes; 6.a la «Fuerza Vital», y 7.a Relatos del Amazonas y de la meseta de Cajamarca. Todos estos capítulos son un anticipo de lo que luego desarrollará más ampliamente.

Luego de realizada la obra, queda en evidencia la españolización que adquirió Humboldt durante el viaje, reflejada fundamentalmente en el léxico que emplea. Sus compatriotas le acosan con críticas basadas en que ha perdido el manejo de la pluma para escribir su idioma nativo. Ante tales acusaciones, Humboldt responde con la publicación en alemán de los Cuadernos de la Naturaleza. Su sentido de la universalidad de la ciencia, con el que siempre se identificó, le llevará a publicar sus obras tanto en Alemania como en Francia o en Rusia.

Pero los días continuaban sumidos en la tristeza. Alejandro estaba decidido a regresar nuevamente a París, mas necesitaba una oportunidad para poder salir. Prusia se había rendido a Francia firmando el Tratado de Paz de Tilsit el 18 de julio de 1807, y de esta forma mantiene la integridad de gran parte de su territorio pero pierde el área al oeste del Elba y los dominios de Polonia.


De nuevo en París

Entre tanto, Federico Guillermo III decide enviar a Francia a su hermano, el príncipe Guillermo, en gestión personal y de súplica y pide a Humboldt que le acompañe en esa tarea. Nuevamente la fortuna le sonreía.

A partir de ese momento, Humboldt fija su residencia en París por un tiempo aproximado de veinte años con el permiso y la autorización de su monarca, a cuyo servicio continuaba trabajando.

El permiso le fue otorgado para que pudiera preparar las publicaciones de su obra sobre América. Humboldt consideraba a ese país, por sus posibilidades científicas y editoriales, como el escenario más propicio para la publicación de la «Serie Americana». En París también residía Bonpland, quien debía trabajar sobre las muestras botánicas recogidas.

Debemos aclarar que otro de los motivos por los que Humboldt decide radicarse en Francia es que la ciencia de ese país se distinguía de la del resto de las ciencias europeas por su espíritu tremendamente innovador, su tendencia a concebir los fenómenos concatenados, dependientes uno de otros formando una unidad en constante evolución. Además, la ciencia en Francia había introducido una jerarquización y un ordenamiento de los fenómenos naturales y una clasificación que la hacían comprensible. Por eso, al tiempo que se dedicaba a la preparación de la obra, Humboldt continuó sus investigaciones científicas porque era consciente de que sólo por ese sistema comprendería y asimilaría los nuevos avances.

En ninguna parte de Europa se encontraba Humboldt más a gusto. Su figura despertaba la admiración y la simpatía de todos. Napoleón había convertido la capital francesa en el eje espléndido de su poder y desde la época de Luis XIV no se había urbanizado de una forma tan hermosa la ciudad. La opulenta actividad cultural se desarrollaba a grandes pasos.

A pesar de los apuros económicos por los que estaba atravesando, esta etapa significó para Humboldt la más feliz de su vida y en la que se encontró capacitado para el trabajo. En 1808 sintió nuevamente el deseo de realizar un viaje por Asia, para continuar sus estudios sobre vulcanismo. En una carta dirigida al emperador, Humboldt le dice: «Inmediatamente después de acabar la redacción de las obras, emprenderé una expedición hacia las fuentes del Ganges y al interior del Asia.» Pero, a pesar de que este viaje no lo podrá realizar hasta 1829, prosiguió con su andariega costumbre de recorrer países, visitar ciudades, anudar nuevas amistades con hombres de ciencia, escalar montañas y volcanes y entablar relaciones con los científicos de espíritu democrático, amantes del humanismo. En ciencia siempre prefirió vincularse con los hombres más progresistas, radicales, republicanos, aunque tamgién con los otros. Muchos le consideraban un héroe de la amistad.


Amigos nuevos y colaboradores que se van

Humboldt siempre se relacionó con círculos importantes, tanto en el campo social como en el de las ciencias. Entre sus amigos, durante su estancia en París, se destacó Francisco Arago, físico, matemático y astrónomo, considerado como un portento de las matemáticas y poseedor de un gran caudal intelectual: Humboldt siempre creyó que estaba en presencia de un genio. Pero lo que más le impresionaba al viajero era la valentía de Arago al defender los principios republicanos. En 1848, luego de la revolución y tras la implantación de la II República, Arago es nombrado ministro del Interior y de Francia y desde este cargo promulga la ley de abolición de la esclavitud en todas las colonias francesas. La correspondencia entre ambos amigos nunca se interrumpió. A los ochenta y cinco años de edad, Humboldt escribió el prefacio de las obras completas de Arago destacando la amistad entre los dos: «Lo que caracterizaba a este hombre excepcional no era sólo la potencia del genio que produce y fecunda o esa rara lucidez que sabe desarrollar los datos nuevos y complicados como cosas adquiridas desde hace mucho tiempo por la inteligencia humana; era también la mezcla atrayente de la fuerza y de la elevación de un carácter apasionado con la dulzura afectuosa del sentimiento. Estoy orgulloso de poder pensar que, por mis tiernos desvelos y por la constante admiración que le he profesado en todas mis obras, le he pertenecido durante cuarenta y cuatro años y que mi nombre será a veces pronunciado al lado de su gran nombre.»

Humboldt y Arago poseían rasgos afines. Los dos habían conquistado triunfos científicos y se esforzaban por hacer accesibles los conocimientos de la ciencia a los niveles más bajos de la población.

Mientras Humboldt continúa en París con sus proyectos de proseguir la obra americana, el monarca de Prusia le nombra, en 1809, ministro de Cultura, cargo que él rechaza; la designación recae sobre su hermano Guillermo, quien funda la Universidad de Berlín, dotándola de excelentes profesores y concebiéndose una amplia libertad de cátedra.

En 1822, Humboldt se encariñó con el joven Juan Bautista Boussingault, quien terminó siendo su acompañante en un viaje que realizará por América.

Pero no todos admiraban al joven prusiano. Ya hemos señalado cómo Napoleón recibió a Humboldt cuando éste regresó a Francia. En el mismo año en que nace Humboldt nace también Napoleón. Uno y otro chocaron permanentemente con estridencias de mutua antipatía, cuyo punto culminante llegó cuando el emperador creyó ver en Humboldt un espía prusiano y ordenó, en 1810, su inmediata salida de París. Afortunadamente, un exministro del Interior, Antonio Chaptal, paró el golpe ya que conocía y mantenía una relación de amistad con Humboldt desde el año 1799.

Aunque la suerte no le era favorable, sus viejos camaradas dé viaje quedaban en el camino mientras Humboldt continuaba con su obra. Ante la falta de entusiasmo de Bonpland para el trabajo de gabinete y redacción de la obra que le correspondía, el viajero solicita la ayuda de Wildenow y Kanth, los cuales se ocuparon de la parte botánica, en tanto que Latreille, Cuvier y Valenciennes lo hicieron de la de zoología.

Montúfar, el joven ecuatoriano que se había sumado a la expedición americana, abandonó París para participar en la lucha por la independencia de su país. En 1809 comenzó la rebelión en Quito y Montúfar se enroló en el ejército patriota bajo el mando de su padre, principal dirigente opositor.

Sin embargo, Humboldt continuó viviendo en París y trabajando más de quince horas diarias en sus libros. Esta rutina experimentó importantes cambios en 1812 con las diferentes mudanzas de casa que tiene que realizar. El chambelán del Rey de Prusia ya no podía vivir en el esplendor. El único dinero que le quedaba lo gastaba en imprimir sus libros y pagar a sus colaboradores.

Vivía en una habitación pequeña, y aunque en cuatro oportunidades debió cambiarse, siempre buscó que su cuarto tuviese vistas al Sena. Boussingault describió las costumbres de Humboldt: «Creía encontrar a Humboldt en una habitación espléndida y fue grande mi sorpresa cuando entré en la casa del viajero. Trabajaba en una alcoba pequeña que tenía una cama, sin cortinas en las ventanas, cuatro sillas de paja y una mesa de pino en la que escribía. Esos eran todos sus muebles. En la mesa estaba apoyada la regla de logaritmos y de cálculos numéricos y aparecía repleta de papeles con anotaciones. No tenía libros o apenas uno que otro.»


Indiferente a los cambios políticos

Desde la capital francesa, Humboldt siguió atentamente las noticias que llegaban de los levantamientos de las colonias españolas en América; las revoluciones en Chile, Venezuela, Argentina y Nueva Granada. En México, el cura Miguel Hidalgo lanzaba el grito de Dolores —1810— con el que se inicia la insurrección de Querétaro, apoyado fundamentalmente por la masa indígena. Fusilado Hidalgo, el movimiento independentista continuó bajo la dirección de Morelos, hasta que en 1821 se proclamó la independencia del país. Mientras tanto, en Buenos Aires, el 25 de mayo de 1810, se instaura la Junta de Gobierno que marca el ocaso de la dominación española. Un año más tarde, en Venezuela, el 5 de julio, se proclamó la independencia y se redactó una Constitución de carácter federal y democrático.

Pero Europa no vive tranquila. A fines de 1812, Napoleón sufre su más grande derrota militar en la invasión a Rusia. La crisis económica obliga al zar Alejandro I a abandonar el bloqueo continental. Napoleón intenta dar validez al tratado de Tilsit y sus alianzas con Prusia y Austria le permiten el despliegue del Gran Ejército hasta que, en junio de ese año, sin previa declaración de guerra a Rusia, las tropas napoleónicas avanzan por el Niemen. Un fallido golpe de Estado en París le obliga a abandonar a sus tropas y presentarse en la capital para consolidar el gobierno y conseguir refuerzos para el Gran Ejército. En diciembre de 1812 los restos de los invasores napoleónicos debieron abandonar el país, derrotados. Un año más tarde comienzan a llegar a Francia noticias de una importante rebelión en Alemania. En febrero de 1813 se establece una alianza militar rusoprusiana y, un mes más tarde, Federico Guillermo III declara la guerra a Francia. Ante el ataque, las fuerzas napoleónicas debieron ir cediendo terreno. Consecuencias de esta guerra fueron el derrumbamiento del imperio napoleónico, la disolución de la Confederación del Rhin y la liberación de Alemania, Holanda y norte de Italia. En marzo de 1814 se produce la entrada de los ali ados en París, y el 6 de abril de ese mismo año Napoleón abdica y es desterrado a la isla de Elba. Luis XVIII ocupa el trono con el apoyo de Gran Bretaña y otorga una Constitución que favorece a la nobleza, al clero y a los emigrados.

Humbodt siempre trató de permanecer al margen de estas situaciones, y aun en los momentos más difíciles, se encerraba a escribir. Muchos científicos de la época le reprochaban haberse ocupado de múltiples y heterogéneos problemas, ante lo cual el viajero responde: «Para un investigador viajero es indispensable la universalidad de conocimientos, y, para adquirir puntos de vista generales y aprender la concatenación entre los fenómenos, es necesario conocer previamente las partes para después relacionarlas orgánicamente bajo un solo punto de vista.»

Su principal afán fue el de aportar nuevas observaciones para el desarrollo de la ciencia y su obra tiene como fundamento avizorar el impacto transformador que significará América para el mundo. Humboldt se comportó siempre como un hombre que sabe indagar. Para darse a conocer ante el mundo, viajó por América que le sirvió de escenario para verificar sus conocimientos, probar su humanismo y mostrar sus respetos y admiración por los principios de independencia y libertad.

Los planes de publicación de los libros de Humboldt sufrieron en 1816 un grave contratiempo porque Bonpland se marchó a Sudamérica y se dedicó a la enseñanza de Historia Natural, en Buenos Aires. En una ocasión se internó, durante una de sus excursiones de recolección de especies botánicas, por la zona de litigio entre Argentina y Paraguay siendo atacado por soldados paraguayos. Fue encadenado y obligado a servir como médico. Desde Europa, Humboldt apeló a todas sus amistades pero no pudo liberar a su amigo. Bonpland vivió en esas condiciones más de nueve años; cuando logró zafarse de esa situación, en 1830, decidió seguir viviendo en la selva antes de regresar a Francia.


Reajuste europeo y atracción americana

Todos estos acontecimientos obligaron al prusiano a buscarse otros colaboradores para completar ahora los volúmenes de botánica. Pero la vida en París ya no era como antes. La intelectualidad se veía negativamente afectada porque, a consecuencia del Congreso de Viena se imponía la reimplantación del orden feudal. El Congreso de Viena se había convocado para proceder a la repartición de Europa, y los principios que lo inspiraban eran los siguientes: la restauración (retorno a la situación política de 1792), la legitimidad (justificar las reivindicaciones de la dinastía borbónica) y la solidaridad (política que defiende los intereses dinásticos con el fin de neutralizar ideas y movimientos revolucionarios).

Prusia estaba representada por el Canciller Hardenberg y por Guillermo Humboldt, hermano de Alejandro. En junio de 1815 se restablece el equilibrio entre las cinco potencias participantes. Prusia recibe el área septentrional de Sajonia, la parte sueca de Pomerania, Posnania, la región de Thorn y territorios luxemburgueses y limburgueses. Además, ese mismo año se crea la Confederación Alemana con el fin de mantener la seguridad interna y externa y la independencia e integridad de los Estados Alemanes. La Confederación dispone de un ejército propio y tiene una Dieta con sede en Francfort. También en esa época se abandonan los proyectos de Guillermo Humboldt relativos a la elaboración de un reglamento unificado para la hacienda, el comercio, la economía y la codificación del Derecho. En las Academias de Ciencias funcionaba un comité secreto para expurgar de las bibliotecas las obras de Rousseau y Voltaire.

Durante 1818 París iba dejando de lado su actividad literaria. Era el tiempo en que los desencantados no se consolaban de haber perdido la «hermosa quimera revolucionaria». Al igual que Humboldt, muchos querían desligarse de Europa. Teniendo en cuenta los lazos de afecto que lo unían a México, concibió el propósito de establecer allí un Instituto de Ciencias. En una carta a su hermano Guillermo le cuenta: «Este establecimiento será útil porque dará empleo a los hombres más distinguidos en el campo de las Ciencias que, como yo, desean salir de Europa.» Luego agrega: «Tal vez te reirás al ver que me ocupo con tanto ardor de este proyecto, pero cuando uno no tiene familia ni hijos hay que pensar en poner un sello de belleza a la vejez.» Y en una carta posterior, también a su hermano, asegura: «Sólo la muerte puede obligarme a no realizar mis proyectos. Tengo cincuenta y dos años, y mi espíritu es muy joven todavía. Mi resolución es firme, quiero salir de Europa y vivir en los Trópicos de América…» Su amor por la forma de gobierno republicana le hace agregar en esa carta: «Tengo la idea de acabar mis días de una forma más agradable. El proyecto del Instituto de Ciencias en México es un medio de no morir sin gloria y de gozar de la independencia de opiniones y sentimientos que necesito para mi felicidad.» El Ministro de Asuntos Exteriores de México, Lucas Alemán, le dice en una carta: «Esperamos que pongáis el proyecto en ejecución y que nos podamos felicitar de contar entre nuestros habitantes un hombre tan ilustre.» Pero en 1824 abandonó la idea.

Humboldt respondió a esta correspondencia evasivamente. Además no le era posible volver a dejar Europa porque económicamente y como gentilhombre dependía del rey de Prusia quien deseaba la presencia del barón en el país.

Después de la paz de París, Humboldt y su hermano acompañaron al rey de Prusia a Londres. Durante su estancia, Alejandro habló con las autoridades británicas de sus proyectos con respecto al viaje por Asia. Los dos hermanos se separaron luego porque Alejandro debía acompañar al rey a París, mientras Guillermo continuaba viaje a Suiza para encontrarse con su mujer y trasladarse al Congreso de Viena en calidad de segundo plenipotenciario prusiano. Napoleón, entre tanto, intentaba una ofensiva, pero fue derrotado definitivamente el 18 de julio de 1815 y desterrado a la isla de Santa Elena, donde morirá el 5 de mayo de 1821.

Los sucesos políticos que siguieron a la caída de Napoleón reintegraron a Humboldt en la carrera diplomática y de nuevo fueron utilizados sus servicios como elemento de contacto. En comisión de servicio y como observador, acude acompañando a su rey al Congreso de Aquisgrán, donde Francia es admitida en la Santa Alianza, y al Congreso de Troppau. La posición de las potencias se polariza en el bloque occidental liberal (Gran Bretaña y Francia) y oriental conservador (Rusia, Austria y Prusia).

Durante su larga permanencia en París, nunca se había expuesto a muchas incertidumbres. Poco tiempo tardó en darse cuenta de que la política tenía sus exigencias y la asistencia a los Congresos la aprovechó para realizar expediciones científicas mientras su rey hacía todo lo posible por atraerlo con abundantes pruebas de simpatía.

El comienzo de 1823 lo pasará con la familia de su hermano en el castillo de Tegel. Estamos en los tiempos en que los príncipes de la desaparecida Confederación del Rhin otorgan constituciones inspiradas en el modelo francés. Esta participación política popular, aunque muy restringida, contribuye a desarrollar el liberalismo en Alemania meridional con ideas pacifistas y nacionalistas que se unen a la exigencia de una administración autónoma. Por otro lado, una corriente propugna el control religioso en la educación y la legislación y el conservadurismo se apoya en los círculos del príncipe heredero de Prusia, Federico Guillermo IV. Pero el problema de la nacionalidad alemana sigue radicado en la posibilidad de unificar los antiguos territorios agrícolas, protestantes y conservadores, con las regiones industriales nuevas, las liberales y las católicas.

Pocos días después de la llegada a Berlín, Alejandro dio una conferencia sobre vulcanismo en la Academia de Ciencias. Pero aunque su país le pareciese muy mejorado, Humboldt no deseaba cambiarlo por París. Necesitaba volver a Francia para terminar su obra americanista.



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Introducción

El puente colgante, hecho de cuerdas, sobre el ro Pemp, segn un apunte del natural hecho por Humboldt.
El puente colgante, hecho de cuerdas, sobre el ro Pemp, segn un apunte del natural hecho por Humboldt.


ENTRE 1826 y 1827 comenzó otra etapa en su vida y quehacer. Terminada la publicación de Ensayo político sobre la Isla de Cuba, el prusiano comienza a estudiar las posibilidades que le ofrecía su residencia en Berlín. El rey ponía a su disposición una pensión anual, el pago extra de los viajes ocasionales que se le presentaran y permiso especial para pasar en París algunos meses al año. Todo esto convenció al viajero y, después de una larga ausencia, vivió nuevamente en su patria.

En las ciencias alemanas habían surgido nuevas figuras –Dove, Gauss, Ritter y Müller– y para Humboldt esto significaba una nueva etapa en la divulgación de los conocimientos científicos. Ya había logrado el cénit de su gloria y fama mundial. Los científicos de todo el mundo lo respetaban y admiraban. Es también en este período cuando comienza a recoger los frutos de su obra científica.

El cambio de vida de París a Berlín le resultó bastante costoso y duro. Antes de su definitiva instalación en su ciudad natal, regresa varias veces a París con el pretexto de levantar su casa.

De hecho, Federico Guillermo III había dispuesto su regreso. Desde su llegada de América, había recibido de la Corte una pensión como gentilhombre, y el monarca le brindó permanente ayuda para salvar todas sus dificultades económicas. Esta actitud significó que Humboldt cediera en sus posiciones y se acomodara a las circunstancias. En sus escritos autobiográficos dice: «El deseo del monarca de tenerme a su lado y volver a ganarme para su patria no pudo cumplirse hasta la primavera de 1827».


Un cortesano especial

La presencia de Humboldt en el palacio de Prusia no fue bien aceptada por todos los cortesanos. Les resultaba incómodo el contacto con el enciclopedismo republicano y ateo. Pero esta incómoda situación duró poco tiempo. Humboldt gozaba de la confianza personal del rey. Federico Guillermo III siempre sintió admiración por el viajero. En París hace de mediador y consigue que el artista Gerard retrate al rey de Prusia, cuadro que aún se conserva en el Museo de Versalles. Las dificultades ideológicas entre ambos nunca llegaron a enturbiar la buena amistad que se profesaban.

Por mucho que le obligara su puesto en la corte, Humboldt no abandona su labor científica y comienza a dar un ciclo de conferencias relacionadas con su viaje por América, en la sala mayor de conciertos de Berlín. A estos actos acuden la nobleza, profesores, científicos, estudiantes, damas de la sociedad y el propio rey.

Las dieciséis conferencias semanales que pronunció durante el ciclo constituyeron un gran éxito. En una carta enviada a Goethe, Guillermo Humboldt le dice: «Alejandro ha adquirido doble fama con la modalidad de sus conferencias, que son admirables». Y Goethe contesta: «Alejandro es un hombre de mi agrado que da lo que posee sin saber a quién. Un orador desprovisto de trucos y pensamientos nebulosos.»

Sin embargo, otros le censuraban. Hegel se sintió herido por los comentarios del conferenciante. Guillermo Federico Hegel era el pensador más importante de la época y el más representativo del llamado idealismo alemán. Su sistema parte de una crítica inmanente al idealismo de Kant, Fichet y Scheling. Humboldt opinaba que Hegel era el «filósofo que había introducido de contrabando el cristianismo histórico en la filosofía».


Intensa actividad científica

Un editor que asistió a todas las conferencias ofreció la posibilidad de publicar el ciclo, a lo que Humboldt respondió «que ni la más lucrativa de las ofertas podría tentarme a ello». Pero estas conferencias sirvieron como base de partida para lo que posteriormente se convertiría en el primer volumen de Cosmos.

Entre otras tareas de divulgación científica, pronunció un ciclo de conferencias en la Academia de Ciencias de Berlín, en el Instituto Nacional de Francia, en la Sociedad Geográfica de París, en la Sociedad Geográfica de Berlín y en otras instituciones.

Además, colaboraba en multitud de revistas científicas francesas, alemanas e inglesas en las diferentes ramas de la ciencia. Con respecto a las matemáticas, la colaboración y la aportación de Humboldt fueron casi nulas, y en diferentes ocasiones se lamentaba de su escasa preparación. A los sesenta años de edad comienza estudios matemáticos con Duharnel –autor de un famoso tratado de mecánica y física matemática– en Berlín. Pero, a pesar de su escasa preparación, Humboldt logra entender el modo de contar de los pueblos americanos y lo expone en la Academia de Bellas Artes en 1922. En los años posteriores amplía el trabajo y lo publica en una revista de matemática pura aplicada. Es frecuente que Humboldt retirara las publicaciones de trabajos, luego de haber sido ampliado su contenido.

La Sociedad Alemana de Médicos y Naturalistas le eligió como su presidente en la celebración de su reunión anual de 1828. Humboldt había participado en los trabajos de la Sociedad desde su fundación en 1822 con el profesor Lorenzo Oken, quien había sido destituido de su cátedra en la Universidad por sus ideas liberales. El prusiano, mediante una gestión, consigue que Oken regrese a Berlín y agradece su presencia al final del discurso inaugrual. Entre los demás invitados estaba el matemático Gauss. A pesar del éxito que este acontecimiento le significó, Humboldt lo calificó burlonamente como «espectáculo teatral, en el que, entre inacabables festejos, la vanidad de los hombres de ciencia encuentra pronta satisfacción».

Además, en una carta a Gauss le dice: «Unas pocas horas de conversación contigo me serán más preciosas que todas las reuniones con los llamados filósofos de la naturaleza». La Asociación le pidió repetidas veces que participara en las reuniones anuales, y Humboldt siempre se negó. En esa misma época dio su apoyo al nacimiento de la Sociedad Geográfica de Berlín. Hasta entonces, sólo existía la de París, que había comenzado su desarrollo en 1822. La idea de ponerla en marcha también fue apoyada por el prestigioso profesor de geografía de la Universidad de Berlín, Carlos Ritter, quien luego fue su presidente. En 1832 Humboldt es designado «miembro de honor».

Igualmente es decisiva la intervención de Humboldt en el nacimiento del Instituto de Meterología Prusiano y en la construcción e instalación del nuevo Observatorio Astronómico, levantado por Schinkel en 1835 para sustituir al antiguo, que databa de 1711.

Al conjunto de sus actividades científicas debemos agregar la actividad de su correspondencia. No sólo se carteaba con los sabios del mundo, sino con cualquier persona que le escribía para consultarle.

Su generosidad epistolar le obligaba a responder entre mil ochocientas y dos mil cartas por año.


Una exploración condicionada

Sus deseos de explorar y viajar nunca le abandonaron. El siguiente objetivo sería Asia. En 1812, residiendo en París, estuvo a punto de concretar este proyecto con el permiso de Alejandro I. Pero la guerra se interpuso y el viaje no pudo llevarse a cabo.

En 1818, Jorge IV, rey de Inglaterra, le alienta a emprender una expedición a la India, pero la Compañía de Indias, que tenía más poder que el rey, se opone a los deseos de Humboldt. Acostumbrado como estaba a las contradicciones de la burocracia estatal, cuando se le cerraba un camino procuraba siempre abrirse otro. Ya establecido en Berlín, pidió la mediación del barón Cancrin –alemán de origen y ministro de Hacienda en Rusia– para que gestione su viaje.

El zar Nicolás I, que era yerno de Federico Guillermo III, accede de inmediato a los deseos del viajero que tenía como objetivo realizar una travesía por Siberia y estudiar el fenómeno de los volcanes.

La excursión duró nueve meses. A diferencia del viaje por América, Humboldt no iba solo y libre, confiando en sus propios recursos. El naturista Ehrenberg y el minerólogo Gustav Rose le acompañaron en la expedición. En una carta a un amigo, Humboldt dice: «Yo consideré esto no como muestra de benevolencia y de consideración personal, sino como un homenaje público a las ciencias y en favor del progreso de la civilización moderna».

Entre el viaje anterior por América y esta excursión hay diferencias sustanciales. Por los compromisos de la invitación le fue prohibido tratar los problemas relativos a la situación social, y los resultados más importantes se encaminaban a revisar y confirmar la tesis que había expuesto en lo referente a los problemas geológicos, meterológicos y geofísicos.

Además, pretendía ampliar sus conocimientos en cuanto al estudio del magnetismo terrestre, la geografía vegetal y los problemas de climatología comparada.

Las restricciones impuestas por el gobierno ruso le obligan a renunciar de atemano a escribir la relación del viaje y encarga esta labor a su compañero Rose.

El zar trató de ofrecer a los viajeros las mayores comodidades, y el viaje se llevó a cabo en las condiciones económicas más ventajosas. A pesar de que a los cincuenta y nueve años aún era capaz de caminar diez horas diarias, toda la travesía se realiza en carruaje.

En medio de los preparativos, recibió la noticia de que su cuñada Carolina estaba grave. Y el 26 de marzo de 1829, murió, como consecuencia de un cáncer; Carolina tuvo una significación especial para Humboldt. Después de la muerte de su madre, ella se convirtió en la única mujer a quien se acercó Alejandro. En carta a un amigo, el prusiano expresa: «En nombre de mi hermano y mio te doy la triste noticia… Estaba enferma desde diciembre del año pasado, pero se mantuvo alegre y dispuesta a participar en todo… Yo me encontraba con el rey en Potsdan y allí recibí la noticia. Carolina será sepultada en el parque de Tegel bajo los hermosos robles… Tú sabes cuánto yo la quería y que ella era el enlace de nuestra familia…»

San Petersburgo, los Urales, Siberia se convirtieron en buenas razones para olvidar la tristeza de esa muerte. El 12 de abril de 1829, los viajeros decidieron partir y se despidieron en Berlín.


Etapas preliminares

Antes de llegar a Rusia, se detuvieron dos días en Königsberg para visitar al astrónomo Bessel, famoso por sus conclusiones acerca de la rotación de la tierra. Humboldt recorrió el observatorio de Bessel –cuyas instalaciones habían admirado a Napoleón– y mantuvo reuniones con los científicos que allí trabajaban.

Luego continuaron el camino, pero el hielo y el frío dificultaban el viaje. Como en tiempos anteriores, nada interrumpía la actividad de Alejandro, el cual aprovechaba la mayor parte del tiempo para realizar observaciones astronómicas y medir la intensidad magnética, mientras Ehrenberg recogía conchas en las orillas de las playas.

El 1 de mayo de 1829 llegaron a San Petersburgo, entonces capital de Rusia. La estancia allí duró tres semanas. Durante ese tiempo, recorrieron el palacio Universal del Zar, el Palacio de Mármol del Hermitage y el Palacio del Almirantazgo, para detenerse por último en la Embajada de Prusia. A las pocas horas de la llegada, comenzaron los agasajos, las recepciones y los homenajes. En el Museo de Historia Natural, Humboldt tuvo la oportunidad de observar un diamante de Persia, cristales de topacio y una pepita de platino que pesaba aproximadamente 21 libras.

Ante tal espectáculo, Alejandro escribe a su hermano y le cuenta: «Me encuentro rodeado donde quiera que voy. Ceno casi todos los días con la familia imperial… Donde voy me ofrecen dinero como si fuera paja y se anticipan a todo deseo… Demasiada cortesía le priva a uno de la felicidad de pertenecerse un poco a sí mismo y a la naturaleza…»

Los rusos, deseosos de que llevara a cabo todos sus planes de exploración, así como sus estudios sobre minas y magnetismo, y sobre formas terrestres y vegetación, decidieron proveerle de vehículos nuevos.


La ruta transiberiana

El 20 de mayo salieron rumbo a Moscú y alcanzaron ’el río Volga. Continuaron embarcados hasta Kazan, donde visitaron las ruinas de la ciudad tártara de Búlgara. En sus relatos nos cuenta: «Esta parte de Rusia, habitada por musulmanes y cubierta a la vez de iglesias griegas y mezquitas, es muy interesante.» En ese lugar visitó el palacio de una princesa mongol y las ruinas de Búlgara, antigua fortaleza construida en el siglo VIL La universidad y el Museo de Kazan le ofrecieron facilidades para la instalación de un observatorio magnético y un centro para el estudio de la geografía minera; pero Humboldt se limitó a agradecer el generoso ofrecimiento.

Desde allí los viajeros se dirigieron a los montes Urales. Atravesaron la cordillera entre Perm –actual Molotov– y Ekaterinburg por su parte media. En ese recorrido se unen a la expedición el minerólogo Schmidt y el conde de Polier. Durante más de un mes, Humboldt invierte parte de su tiempo en observaciones y visita los yacimientos y lavaderos de oro y platino de la zona norte de los Urales. Uno de los expedicionarios comentó luego: «Humboldt nunca cabalgaba; cuando el coche era incapaz, él caminaba ascendiendo altas montañas sin dar señales de fatiga. Sus comidas eran siempre moderadas.»

El viaje lo soportó magníficamente bien, teniendo en cuenta su edad: en Siberia cumplió sesenta años. Su capacidad de trabajo seguía siendo la misma.

Después visitaron el distrito minero de Barnaul y entraron en contacto con los montes Altai. Desde allí avanzaron por el río Irtisch hasta alcanzar el puesto fronterizo chino de Baty, constituido por dos campamentos a uno y otro lado del río. En una carta a su hermano le dice: «Sufrimos mucho a causa del calor, el polvo y los mosquitos amarillos. Los insectos del Orinoco no son mucho peores… El gobierno de la provincia de Omsk posee una magnífica colección de manuscritos chinos, mongólicos y tibetanos que puedo estudiar. Por desgracia, nuestro grupo aumenta incesantemente gracias a la amable, pero excesiva protección que se nos brinda.»

Durante el recorrido pudo observar las montañas nevadas de Asia que se alzan en el desierto, las tiendas de los nómadas y las espléndidas estepas. Ya de regreso, alcanzaron la zona minera del sector meridional de los Urales y la recorrieron acompañados del, barón de Helmersen y de Hoffmann, técnicos en minería. Después pasaron por el lago Elton y por Astracán –sobre el mar Caspio– para tomar la ruta, de regreso a la ciudad de San Peters-burgo.


Rusia era diferente

Humboldt despertó en Rusia la mayor curiosidad. Como de costumbre, su paso por las postas, aldeas, poblados y ciudades no pasó inadvertida. Los hombres estuvieron a la orden del día. Recibió la Cruz de Santa Anna y fue obsequiado con dos vasos de venturina de Siberia. También la Academia Imperial de Ciencias le recibió con gran solemnidad y Humboldt leyó en francés, ante una multitud de personas, su informe sobre las observaciones realizadas y sobre los miles de ejemplares de rocas y minerales recolectados. También hizo un informe sobre los datos de las mediciones de la temperatura en lagos, ríos y tierras cultivables.

Todo resultaba interesante, pero nada justificaba la mala impresión que causaron en los viajeros las restricciones a que fueron sometidos durante todo el trayecto, pues se vieron obligados a trabajar con trabas, lo que les impidió disfrutar de libertad y, en consecuencia, sus informes no fueron completos.

Recordemos que el reinado de Nicolás I se caracterizó como particularmente tiránico y poco amigo de reformas políticas. Su sistema autocrático se apoyaba en la iglesia ortodoxa y en el nacionalismo ruso. Durante su gobierno se creó la policía secreta de Estado para el control de escuelas, universidades, prensa y opinión pública.

Como ya dijimos, Humboldt renunció al relato pormenorizado del viaje, tarea que recayó en Rose, quien la realizó en una obra aparecida en Berlín en 1837.

Por su parte, el viajero publicará fragmentos de la geología y del clima asiático en 1831, y once años después, su segundo trabajo sobre el Asia Central (1843), dedicado por obligada cortesía al zar Alejandro I, sucesor de Nicolás I.En el terreno científico, el viaje por Asia no fue un éxito como «El Gran Viaje». De todos sus estudios, Humboldt dedujo que debían existir yacimientos de diamantes en la zona de los Urales. Esta predicción se convirtió más tarde en realidad. Si bien el descubrimiento no le correspondió a Humboldt, sí, en cambio, a uno de sus continuadores. La noticia fue conocida antes del regreso a Alemania. En Rusia se contaba como anécdota que, a su llegada, Humboldt había anunciado al zar que no saldría del país sin haber localizado diamantes en los Urales.

A fines de 1829 emprende el regreso a Berlín, con ideas muy claras de cómo tenía que llevar adelante el trabajo. La obra sobre América ya estaba terminada y ahora debía aprovechar su experiencia en Rusia. Los naturalistas que lo acogieron con gran alegría esperaban que Humboldt aportara mucho al florecimiento de las ciencias naturales. En Alemania, la burguesía selecta se fortalecía mediante las realizaciones científicas, frente a los privilegios feudales que aún se conservaban. La poderosa capacidad sintética y organizadora de Humboldt le permitió obtener excelentes y abundantes frutos.



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Introducción

Asu llegada se enteró de que el Ensayo sobre la Nueva España influyó considerablemente en el conocimiento de México por parte de los políticos y que este país había logrado su independencia de España.


Inglaterra se interesa por México

Inglaterra quiso sacar provecho de la situación económica en la que quedó México después de las luchas. Teniendo en cuenta las expectativas que ofrecía el país, ofreció créditos al gobierno y colocó capitales en la explotación de las minas. Inglaterra intentó llevar a cabo esta misma política con el resto de los países, dada la situación de auge por la que estaba atravesando. Es de suponer que los capitalistas pusieron sus ojos sobre la explotación minera en busca de la mejor inversión. La esperanza crecía, pues estas minas tenían fama de asombrosos rendimientos y de ser las más ricas del mundo. Además, la tarea no les hubiese resultado fácil si México no les hubiese abierto paso de acuerdo con sus necesidades. La prolongada guerra independentista provocó grandes pérdidas de capitales, por lo que se carecía de medios para la rehabilitación minera.

Pero para que los capitalistas ingleses se decidieran, hacía falta recurrir a la propaganda, para la que no encontraron mejor idea que utilizar como principal instrumento el Ensayo Político sobre la Nueva España, que convirtieron en el principal caballo de batalla. Pero el libro fue fraccionado, y sólo utilizaron un resumen con información sobre el estado y producción de las minas. Ambos artículos iban precedidos de una introducción en la que se aclaraba: «El barón de Humboldt me ha dado permiso para someterle algunas cuestiones referentes a las minas… Ha de aclarar que esta selección de su obra se ha hecho con su conocimiento y su aprobación.»

La campaña iba dirigida a recomendar la inversión de las empresas para reanudar la explotación de los yacimientos. Ahora bien, la eventual relación de Humboldt con las compañías inversionistas inglesas nunca fue explícita. Hay quienes opinan que llegó a ser consejero de las mismas, cargo que no le creó problemas de conciencia, pues con su intervención creía prestar servicio tanto a los mexicanos como a los ingleses, al mismo tiempo que reafirmaba su personalidad e importancia. Por un lado, era útil a los demás, y por el otro, halagaba su vanidad. Pero hay otros autores que niegan tal participación, aduciendo que siempre rechazó este tipo de oferta por considerar tenía fines turbios, ajenos a su obra. Sin embargo, convienen en que ese vínculo podría haberle salvado de su mala situación económica.

Con el tiempo, en 1827, Inglaterra sufrió una grave crisis económica y las empresas formadas para la explotación de las minas mexicanas fracasaron rotundamente, por lo que Humboldt pasó a ser el culpable del fracaso. Hay quienes llegaron a reprocharle públicamente lo ocurrido, alegando que sus informaciones eran incompletas y las noticias inexactas. Pero la causa verdadera, independientemente de su participación, fue la saturación de capitales que conoció Inglaterra, y su utilización por parte de los especuladores. Además debemos aclarar que, con Humbold o sin él, hubiese habido inversionistas ingleses en las minas de México.

Sin duda, esa información repercutió negativamente sobre la figura de Humboldt, que acababa de regresar de un viaje por Rusia, donde todos creían que mantendría discreción en cuanto a sus observaciones en las minas de los Urales. Para convencer al zar de sus intenciones, Humboldt envió los cuatro tomos de la nueva edición que se acababa de publicar del Ensayo Política sobre el reino de la Nueva España. Pero también en Berlín las noticias corrieron como la pólvora, y se decía: «Alejandro von Humboldt regresó, pero pueden verlo tan sólo unas cuantas personas. Es una especie de puchero hirviente.»

Los hechos posteriores demostraron que la noticia no tuvo mayor trascendencia. Humboldt conservó todo el apoyo del rey, quien en mayo de 1830, le designa como acompañante del príncipe heredero de Prusia para viajar a Varsovia con motivo de la inauguración de la Dieta Constitucional, formada a partir de un gobierno nacional polaco que rechazó a la dinastía Rusa, luego de insurrecciones que terminaron con la huida del gran duque ruso Constantino.

Humboldt aprovechó este viaje de carácter diplomático para ponerse en contacto con los científicos y observar la situación social de opresión en la que vivía el pueblo polaco.


A. Humboldt y c. Marx

Entretanto, en el verano de 1830, un golpe revolucionario terminó con el reinado de Carlos X de Francia, quien tuvo que abdicar y ceder el trono a Luis Felipe XIX, hijo del duque Felipe de Orleans. Humboldt fue enviado de inmediato a París como emisario oficial para entablar relaciones con la nueva monarquía. La gestión política se vio favorecida por las buenas relaciones de Alejandro con algunos de los hombres que iban a formar parte del gobierno, como Guizot y Thiers. Es la época de oro de la alta burguesía francesa. El país comenzaba a industrializarse y a conocer el gran desarrollo capitalista. El Rey se vio cogido entre los partidos liberales y el conservador y con la colaboración de Guizot logró imponer el régimen conservador. Actuaban animados por el lema de «Enriqueceros». Humboldt, que siempre profesó el culto a la libertad, decía que «ésta es un medio ambicioso de realización y equilibrio. La posición social no debe ser un obstáculo para un liberal». En 1824 confiesa que «un uniforme no debía impedirle defender los principios de la libertad política y las instituciones constitucionales». Aquí fundamentó también su incomprensión frente al Imperio Español en América, su postura a favor de los Estados Unidos y el intento de persecución a Carlos Marx.

El yerno de este último, el cubano Paul Lafargue, ha revelado que Humboldt, a pesar de que en los archivos oficiales no se encuentren los datos de las negociaciones, en 1845 se puso en contacto, a instancias del gobierno prusiano, con el gobierno francés para lograr que su amigo Guizot expulsara de Francia a Carlos Marx por considerarlo un combativo enemigo de las monarquías y del sistema social de la época.

Humboldt fue un hombre que tenía fe en el progreso y en el avance social. Enrolado en la corriente liberal evolucionista, comprendió que el Estado es el único que puede nivelar los intereses sociales, y que, además, es el encargado de mantener la paz y promover la educación. Carlos Marx, por el contrario, proclamaba la destrucción violenta del Estado vigente a través de una revolución liderada por el proletariado. Propugnaba el cambio de sociedad y combatía la monarquía de Prusia. Para los liberales de aquel entonces el marxismo era un extremismo de fanáticos que entorpecía la conquista de la libertad. Un escritor norteamericano dijo en 1845: «El barón fue un liberal, un firme creyente en el progreso… amó la libertad y la consideró como un elemento necesario de la civilización. Fue amigo y defensor sincero de una libertad consustancial con las instituciones políticas.»


Prosigue su labor científica

A pesar de todas sus actividades dentro del campo de la política, Humboldt nunca abandonó sus estudios y trabajos. Por ello, a su regreso a Francia y luego de haber sido agasajado por Luis Felipe de Orleans, buscó la colaboración de su amigo Arago, con quien discutió sobre magnetismo, astronomía y mediciones barométricas que había realizado en Rusia. De esta forma, en 1831 dio a luz su primer libro sobre Asia: Fragmentos de geología y climatología asiática. La corte rusa quedó impresionada por la rapidez con que había realizado el trabajo y la documentación que aportaba. El zar invitó nuevamente a Humboldt a realizar otra expedición, pero éste rechazó la oferta.

Alejandro, que sólo estaba autorizado a pasar cuatro meses al año en París, prolongó la estancia con objeto de llevar adelante una buena misión de enlace, ya que entendía que el auge de Francia influiría sobre los alemanes y, además, la coincidencia de ideas haría que Prusia se alejara de la influencia rusa.

Antes de regresar a Berlín, Humboldt recibe la noticia de la muerte de Goethe, el cual había sido uno de sus más inspirados amigos y con quien se sentía identificado.

En 1833, cuando Humboldt regresa a su patria, lo hace con la alegría de haber terminado su obra americana. Pero su trabajo no se detenía. Al tiempo que asistía a la Universidad para tomar clases sobre la antigüedad griega, planeaba el primer tomo de su obra cumbre: Cosmos. La capacidad física de este hombre de sesenta y cinco años de edad provocó la admiración de sus contemporáneos. Sus escritos excedieron en número a la obra literaria de los naturalistas posteriores.

Cuando Humboldt se dispuso a escribir su proyecto más ambicioso, dijo: «Este es el trabajo más importante de mi vida. Luego de mi expedición a Asia, donde pude ampliar mis estudios, que ahora puedo exponer de manera más vivida, trabajaré con más amor que nunca en este retrato físico del universo.»

Sus obligaciones como cortesano y su ambición por avanzar la redacción de Cosmos sufren permanentes dificultades, ya que la Revolución de Julio en Francia abre en la Europa occidental una época de predominio burgués a través de las monarquías constitucionales. En más de una ocasión debió abandonar la pluma para dedicarse a desarrollar su labor como hombre de la corte. Los príncipes alemanes, forzados por movimientos revolucionarios, otorgan constituciones según el modelo francés (reforzamiento de la monarquía con una responsabilidad limitada a través de dos cámaras) en algunos de los Estados.


Guillermo Humboldt

Además, su hermano Guillermo, que se encontraba viviendo en el castillo de Tegel y retirado de la política, enferma rápidamente a consecuencia de un reuma deformante. En mayo de 1835, Guillermo se agravó y Alejandro se trasladó al castillo para acompañarle. Al mismo tiempo, corrigió el manuscrito del primer tomo de Cosmos, que debía entregar al editor.

Guillermo murió el 19 de abril; Alejandro expresó así sus sentimientos: «No creí que mis viejos ojos pudieran derramar tantas lágrimas. Me siento el más infeliz de los hombres. Guillermo desapareció con la alegre resignación y la entereza de un ser dotado de las mayores aptitudes mentales. En momentos de lucidez, antes de morirse, recitaba en griego los versos de la Ilíada y trabajó hasta el último momento». Guillermo Humbold es el padre de la lingüística estructural y promotor de las reformas educativas llevadas a cabo entre 1809 y 1810, para lograr la transformación interna de Alemania.

Angustiado por la pérdida, Alejandro trató de refugiarse en sus escritos y se impuso como obligación conseguir que Vernhagen von Ense, marido de una amiga común de los Humboldt, publicara los escritos de Guillermo: «Ensayos filosóficos sobre arte, política y literatura», y una edición especial de todos sus estudios lingüísticos.

También se propuso asumir el sentido de responsabilidad que había mantenido su hermano con respecto a la familia. Acudía frecuentemente al castillo de Tegel para disfrutar de la compañía de los niños y de la hija mayor de Guillermo.

Los dos hermanos había logrado la plenitud y la madurez en la relación. Guillermo había aprendido a aceptar a su hermano sin prejuicios y con todo su corazón. Recordemos que el crítico más exigente de Alejandro siempre fue su hermano. A pesar de la diversidad de caracteres, tampoco hubo mayor admirador de Alejandro que Guillermo, quien, luego de una crítica, siempre encontraba razones para un elogio que hiciera que el viajero se sintiera orgulloso.

Durante los últimos años habían surgido diferencias sustanciales entre ambos. Mientras Guillermo despreciaba al rey, Alejandro demostraba la gratitud que le debía y le prestaba sus servicios.


La servidumbre de la corte

Ya en 1839, Humboldt preveía el fin del reinado de Federico Guillermo III, pero no con desesperanza, sino debido a sus ideas liberales, con mucho entusiasmo; además, conocía al príncipe heredero y sabía que se contaría con un estímulo mayor para los artes y las ciencias.

El 7 de julio de 1840 murió el rey prusiano y Federico Guillero IV le sucedió en el trono. Humboldt fue situado inmediatamente entre los hombres más allegados a la corte, y el nuevo rey le convirtió en su principal punto de atención. Luego de nombrarle miembro del Consejo de Estado, le ofreció habitaciones de invitado en el parque de Sans Souici y en el palacio de la ciudad de Postdam. Pero ahora Humboldt no quería someterse y pidió al soberano que lo excusase de asistir a las sesiones del Consejo de Estado, puesto que tenía demasiadas ocupaciones y debía terminar su obra. Federico Guillermo IV carecía del genio de su antecesor, era de temperamento romántico y, aunque se le creía emocionalmente inestable, nadie negaba que su reinado era prometedor.

Poco antes de la muerte de Federico Guillermo III, Humboldt, que había vuelto a París, con la intención de observar el proceso político francés y el descontento de las fuerzas burguesas que no habían podido manifestarse políticamente. Aconsejó al rey dejar de lado las disputas internas alemanas —eclesiásticas y constitucionales— para poder presentar un bloque más fuerte. En 1840, Francia reivindicó la orilla izquierda del Rhin provocando oleadas de protestas entre los alemanes. Alejandro es propuesto nuevamente como emisario en París, ofrecimiento que rechaza, pues temía que, actuando abiertamente en favor de Prusia, perdería la amistad con Arago, Guizot y los franceses en general. Superadas las disputas suscitadas en torno a la formación de las naciones, fenómeno que se dio en toda Europa, Humboldt felicito á Guizot, a fines de 1840, por su labor en el Ministerio, y le aclaró que la Alianza Alemana sólo tenía como objetivo la defensa del país y no pensaba en atacar a nadie. Cuando en 1842 el duque de Orleans murió, Alejandro calificó este hecho como la «desgracia europea».

Su primer viaje junto con el nuevo rey fue en 1842, a Londres, para asistir al bautizo del futuro príncipe de Gales. Las relaciones entre Humboldt y el monarca siempre fueron buenas, a pesar de sus diferentes posturas políticas. Les unía el amor por las ciencias. Federico Guillermo IV nunca se dejó influenciar por Humboldt en las cuestiones políticas. La primera fricción surgió en relación con la ley que regulaba el estado económico y social de los judíos. Apoyado en sus principios liberales y deseoso de ayudar a todo aquel que él consideraba oprimido, Humboldt se manifestó contra la «hipócrita actitud de los fabricantes de leyes que pugnaban por la segregación de los ciudadanos judíos». Años más tarde, logró que los intelectuales de origen judío tuvieran una participación plena en la vida universitaria y académica. Con el mismo entusiasmo luchó para conseguir la ley por la que «todo esclavo será libre al pisar el suelo prusiano».



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Introducción

A. Humboldt en su gabinete de estudio en Berln.
A. Humboldt en su gabinete de estudio en Berln.


A pesar de su fama, Humboldt no vivía en la opulencia, y aunque mantenía una vida social dinámica, trabajaba en sus obras hasta muy tarde. En 1843 aparecen sus investigaciones sobre el Asia Central. Este segundo libro no sólo contenía los resultados de la expedición, sino que, además, era un estudio completo de todo lo que se conocía a partir de las fuentes históricas y contemporáneas. Por obligada cortesía, debió dedicarle la obra al zar Alejandro I.

Humboldt prefirió siempre vivir con cautela, y más tratándose de lo referente a su economía. Nunca fue un buen administrador de sus bienes, y la pensión que recibía del rey no le alcanzaba para sus gastos; pero no porque éstos fueran excesivos, sino porque Humboldt nunca se limitó a la hora de ayudar a sus amigos, parientes, estudiantes y futuros expedicionarios. En 1842 redactó un testamento en el que nombraba único heredero de sus pertenencias a su sirviente Seifert, porque le debía sueldos atrasados de muchísimos años. Pero la crisis económica se agudizaba y Alejandro pidió ayuda al rey: «Señor: Con estas líneas, las primeras que os escribo desde el acercamiento de mi muerte, me aventuro con la mayor humildad a solicitar un último favor de su Majestad… Para librarme de la torturante ansiedad que me provoca la perspectiva de tener que utilizar la pequeña suma que Seifert heredará el día de mi muerte, me arrojo a los pies de vuestra Majestad con la petición de que acuda en ayuda de quien tantas veces la ha pedido para los demás.»

El rey no sólo le brindó ayuda, sino que, en 1842, nombró a Humboldt canciller de la Clase de Paz de la Orden del Mérito, fundada por Federico Guillermo IV para condecorar al científico. Además, entre 1844 y 1847, durante las fiestas de la Orden, el rey confirió al viajero los Brillantes de la Orden Aguila Roja, y, finalmente, le otorgó la Orden del Aguila Negra, considerada como la máxima distinción de la monarquía prusiana.


Un joven prometedor, pero liberal

Con todo, nada derrotaba a Humboldt. A pesar de sus eternas preocupaciones, siempre le quedaba tiempo y energía. Entre sus muchos placeres estaba la lectura de revistas profesionales y el envío de notas de admiración en la medida en que los artículos le resultasen interesantes. En 1842 escribió a un joven matemático –Gotthold Eisenstein–, quien le había dejado sorprendido con su colaboración en una revista especializada de matemáticas. Pocos días después, Eisenstein, que era un joven de veinte años, de clase humilde, ojos melancólicos, de carácter tímido e hijo de un pequeño comerciante judío de Berlín, se presentó en casa de Humboldt para conocerle y hablar de las teorías de cálculo y de trigometría esférica.

Desde ese momento, Humboldt supo que estaba en presencia de un genio. La amistad entre ambos creció, y el viajero pidió al rey una ayuda mensual para el joven matemático, a quien envió a continuar los estudios en la Universidad de Gotinga, donde estaba su amigo Gauss. En una carta a Eisenstein, el científico dijo: «Mi afecto hacia ti no se basa tan sólo en tus excepcionales aptitudes. Atraes mi corazón por tu tempramento tierno y amistoso y por tu tendencia a la melancolía, a la que no debes ceder… Haz un esfuerzo para verme una vez a la semana, distrae tus pensamientos con la música, el teatro, el arte… me alegraría mucho que te sirviera de algún consuelo saber cuán altamente aprecio tu amistad.»

Cuando se sospechó de las ideas liberales de Eisenstein, se le retiró el apoyo económico de la corte, y Humboldt decidió contribuir con su poco dinero a su mantenimiento mientras que solicitaba a otras personas ayuda para su amigo. «Eisenstein –decía Humboldt en una carta a un científico– se está muriendo y se permite que muera por falta de pan con la más escandalosa indiferencia… son tiempos extraños estos en que me despido del mundo…


El proceso revolucionario en marcha

En 1848, Humboldt realiza el último viaje a París. Desde su regreso a Berlín, ocho veces había visitado la capital francesa por diferentes motivos. Pero en este último viaje quedó conmovido al descubrir un gran movimiento nacional y liberal, liderado por la burguesía. La miserable situación de los trabajadores, la desigual distribución de la riqueza y la limitación de los derechos políticos, hicieron crisis y estallaron en la revolución de febrero de 1848, que trajo como consecuencia la abdicación del rey y la proclamación de la II República. Humboldt regresó a Berlín, donde también corrían rumores de agitaciones. En este momento, Federico Guillermo IV no quiso escuchar sus advertencias y no supo ver la situación general que se vivía.

En 1847, el rey de Prusia suspende la Dieta Unida, mientras comienzan a llegar las primeras noticias de los levantamientos franceses. Un año más tarde se producen los primeros enfrentamientos entre obreros y militares. La burguesía apoya a los manifestantes y se opone al poder constituido. Exigió del soberano el acuartelamiento de las tropas, la formación de una milicia popular y la libertad de prensa y asociación. Un día después, el rey debió retirar sus tropas y fue obligado a rendir homenaje a los 230 muertos a causa de los sucesos; también prometió la elaboración de una Constitución y resolver el problema nacional de Prusia dentro de Alemania.

Humboldt gozaba de popularidad por sus ideas liberales a pesar de que alguno de los jefes que encabezaban este movimiento no comprendían cómo podía ser amigo del rey. Cansado de la lucha social y enemigo como era de toda forma violenta, se encerró en su casa para continuar su obra. Dos días después de la rebelión, Humboldt encabezó la marcha de duelo por los héroes de la revolución.

Posiblemente todos esos acontecimientos le hayan recordado los años anteriores y posteriores a la Revolución Francesa. Tengamos presente que el barón siempre abrazó esos principios a pesar de no haber tenido una participación de protagonista.

La Declaración de los Derechos del Hombre constituyó el fundamento de sus ideas políticas. Así pues, Humboldt había participado en la revolución pese a que entonces contaba ochenta años de edad. Se sumó a las Asambleas Populares hasta que el 27 de marzo de 1849 se promulgó la Constitución Imperial Alemana. A partir de ese momento, un emperador hereditario compartiría la dirección del gobierno con un Reich –parlamento– integrado por dos cámaras: una elegida por sufragio universal y otra por representantes de cada Estado.

Humboldt había llegado a ser una figura legendario en Berlín. La gente le mostraba su admiración al verle pasar por las calles y todos le saludaban. Pero su situación en la corte llegó a ser molesta. Federico Guillermo IV tenía profundos resentimientos contra todos los liberales; sin embargo, continuaba apoyándose en los consejos del barón en cuestiones culturales.

Los diferentes grupos políticos que funcionaban en Alemania en ese momento eran: la Derecha Conservadora: federalista y monárquica constitucional; Centro Liberal: dividido en centro derecha –constitucional y federalista– y centro izquierda –constitucional y unitarista–; y por último, la izquierda democrática –afecta al pensamiento de Carlos Marx– de orientación centralista y republicana.

Entre agosto y octubre de 1848, Alemania se debate, por un lado, en la rivalidad de Austria y Prusia, y por otro, en la pugna de los partidos políticos. En 1849, la Asamblea Nacional Alemana se disolvió cuando un grupo reclamó la admisión de Austria en la Confederación Alemana. Triunfa, sin embargo, la tendencia opuesta que pedía la exclusión de ese país.

En 1850, el rey comenzó a mostrar síntomas de desequilibrio mental y a sufrir alucinaciones. Así se mantuvo durante siete años hasta que se demostró que no estaba en pleno uso de todas sus facultades y que no podía cumplir sus tareas de gobierno. El príncipe Guillermo I asumió la representación de su hermano hasta que un año más tarde fue designado regente.


Misión cumplida

También en 1857, Humbold comienza a decaer. El anciano de ochenta y ocho años de edad había perdido su andar firme; su rostro era cada vez más pálido. El agotamiento no resultaba extraño, pues a esa edad trabajaba quince horas diarias corrigiendo las pruebas del cuarto tomo de Cosmos. Los anteriores ya habían sido publicados. En carta a un amigo, Humboldt confesaba: «Se debilitan mis fuerzas. No estoy enfermo, pero me molestan las irritaciones de la piel. No es nada placentero experimentar la pérdida gradual del fósforo del pensamiento, o una disminución del peso del cerebro. Lo que no pierdo es el valor para trabajar.»

La lucha por terminar su obra le mantuvo en activo. Parecía que el destino le había regalado el límite máximo de vida, para de esta forma poder completar el cuarto volumen de su obra más importante. El 19 de abril de 1859 entregó al editor los manuscritos y dos días después, cayó en cama. Sus amigos trataban de animarle diciéndole que la primavera y las flores del parque de Tegel le esperaban. Pero Alejandro von Humboldt muere el 6 de mayo de 1859, a los noventa años de edad. El príncipe regente, Guillermo, luego de presentarse personalmente en casa de Alejandro, dispone un ceremonial y unos honores como nunca habían sido rendidos a un hombre de ciencia en Berlín. A las pocas horas de su muerte, multitudes de personas comenzaron a circular por las calles de la capital para asistir a los funerales, mientras los balcones de las casas se llenaban de banderas y crespones negros en señal de duelo nacional.La carroza fúnebre que llevó el ataúd hasta la catedral iba acompañada por la familia Humboldt. La seguían los estudiantes de la universidad; luego una banda de música y cuatro chambelanes que llevaban un cojín de terciopelo rojo con todas las insignias y condecoraciones del viajero científico. A continuación, ministros, generales, personajes de la corte, miembros de las dos cámaras del Parlamento, funcionarios del Gobierno, profesores de la Academia de Ciencias, de la Universidad, y de la Academia de Bellas Artes. El cortejo lo cerraban cientos de ciudadanos alemanes y extranjeros. Junto al templo, el príncipe Guillermo esperaba al cortejo. El 11 de mayo, los restos mortales de Humboldt fueron conducidos al castillo de Tegel para recibir sepultura junto a su hermano Guillermo y su cuñada Carolina.




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Introducción

CUANDO Humboldt intentó definirse a sí mismo, dijo: «He sido más útil por las cosas y los hechos que he proporcionado y por las ideas que he sugerido que por mis propias obras.»

Además de su inteligencia, el medio que empleó Humboldt para llevar a cabo su gran obra fueron los viajes. Recorrió Gran Bretaña, Suiza, Italia, Francia, España, Rusia; y en América, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Panamá, Centroamérica, México, Cuba y los Estados Unidos.

Nunca se limitó a estudiar los hechos y los procesos en sí mismos, sino que su espíritu filosófico le llevó a estudiar, conjuntamente con el fenómeno que observaba, los otros fenómenos que aparecían ante su vista, en el medio en que se encontraban, enlazando las causas y efectos que los hacían interdependientes. Humboldt quiso demostrar siempre que el hombre depende del suelo, del clima y de la vegetación, como la vegetación depende de los fenómenos físicos y éstos, a su vez, dependen unos de otros. El estudio de un punto no era nunca independiente del conocimeiento global de la tierra. En sus viajes reunió, mediante una labor constante, fecunda y asombrosa, una inmensa cantidad de materiales que le permitió escribir durante más de veinticinco años lo que había visto, observado y estudiado en América.

La Obra Americana está contenida en lo que él llamó Viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, publicado en París, a partir de 1807. Está comprendida en treinta grandes volúmenes, acompañados de varios apéndices, mapas y tablas estadísticas. Además del viaje, contienen las vistas de las cordilleras y de los pueblos indígeneas de América, el Atlas geográfico y físico del Reino de la Nueva España, el Examen crítico de la historia de la geografía en el Nuevo Continente, el Ensayo político sobre el reino de la Nueva España (1811), la Relación histórica (1814, 1825), y, por último, el Ensayo sobre la isla de Cuba. Con respecto al libro Relación histórica del viaje, Humboldt dijo: «Quiero que el viaje sea descrito de tal modo que interese a las personas de gusto. No contendrá sino los resultados de los cálculos y todo lo relativo a la parte física del país, a las costumbres, al comercio, a la cultura, a las antigüedades y a la hacienda pública y también a las pequeñas aventuras durante el viaje.»

Pero mientras se dedicaba a llevar adelante las obras sobre América, otras publicaciones demandaban su atención. Laurault solicitó la colaboración del barón para su Dicionario de Ciencias Naturales, pero, por circunstancias del momento, Humboldt no aceptó la petición. Algún tiempo después escribe un artículo sobre geognosia que aparece en dicho diccionario.

En 1817 publicó en la Sociedad Geográfica de París un estudio sobre datos termométricos, y ese mismo año dio a luz un trabajo sobre la distribución y altitud de las plantas.

En 1823 realiza, junto con Leonhard, un ensayo morfológico de los tipos de montaña en ambos hemisféricos, y en los «Anales de Ciencias Naturales» de París realizó un esbozo gráfico sobre cimas y alturas medias de las cadenas montañosas de Europa y América.


Ensayo político...

Este libro ha sido el más difundido y el más leído en el mundo americano, y convertido en acontecimiento europeo, ocupó un sitio de honor. Los ingleses se precipitaron sobre la obra queriendo adueñarse de ella como dominio británico. Ya desde 1805 –seis años antes de que se publicara– Humboldt tenía asegurada la buena aceptación de Inglaterra.

También tuvo siempre una admirable visión de conjunto y pudo captar los resultados de las leyes económicas y sociales que se implantaron en América. Esto le sirvió para poder observar un continente estancado por el agobio de las leyes fiscales y por tres siglos de monopolios comerciales y absurdos.

Como observador empírico, Humboldt logró sintetizar la tarea del científico y del sociólogo, al tiempo que mostró los principales aspectos de un país tan complejo como México. El enciclopedismo de su formación le permitió obtener una visión científica y analítica a la vez. La configuración de la Nueva España –la tierra, el comercio, la mina, la agricultura— es expuesta en forma clara y precisa. También los animales, plantas y minerales de la zona fueron descritos en el Ensayo.

En otra parte, Humboldt dio noticia del clima social que se vivía en México. Movido por su identificación con las doctrinas liberales e igualitarias de la Ilustración, Humboldt se pronunció en contra del sistema económico-social imperante en la colonia española. Uno de los principios que aparecen en toda la obra es el del orden natural: «En el orden físico –dice Humboldt– como en el moral, todo termina por entrar en el orden prescrito por la naturaleza.»

Para Humboldt, la libertad es la esencia del orden en lo social, y la igualdad es una consecuencia lógica de la libertad. En todo el ensayo critica la desigualdad y dice: «México es el país de la desigualdad.»

Para la elaboración de este Ensayo recogió materiales en Europa y América; y en la capital del Virreinato obtuvo la mayor cantidad de datos a través de sus propias excursiones, o bien mediante el acceso a fuentes documentales. La redacción fue elaborada en París y la obra salió a la calle en 1811. Humboldt desestima lo que muchos creían que era su obligación hacia el amo de Francia; se hace el sordo al divulgado rumor del deseo de Napoleón I de que le dedicase el Ensayo, por entender que es un acto de inmerecida cortesía, y se lo dedica al vencido rey de España Carlos IV. «A su Majestad Católica, rey de España y de las Indias. Señor: Habiendo disfrutado durante muchos años en las lejanas regiones sometidas al cetro de su Majestad de su protección y de su alta benevolencia, yo no hago más que cumplir un deber sagrado al depositar al pie de su trono el homenaje de mi reconocimiento profundo y respetuoso.

»En el año 1877, en Aranjuez, yo tuve la dicha de ser recibido personalmente por vuestra Majestad, la que se dignó a aplaudir el celo de un particular al que el amor a la ciencias llevaba hacia las márgenes del Orinoco y las cimas de los Andes… En mi obra se reflejan los sentimientos de gratitud que yo debo al gobierno que me ha protegido y a esta nación noble y leal que me ha recibido no como un viajero, sino como un conciudadano… Soy con todo respeto, Señor, de Vuestra Majestad Católica, muy humilde y sumiso servidor.»

El Ensayo político fue uno de los pocos libros realizados sin apresuramientos. Humboldt se deleitó en escribir desde la primera página hasta la última. Los principios y pensamientos del viajero afloran a lo largo de toda la obra. Hallamos la idea del orden natural que es el propio orden de la naturaleza, pues proviene de sus leyes y es el regulador de toda la vida. «En el orden físico como en el moral, todo termina por entrar en el orden prescripto por la naturaleza –dijo Humboldt–. La barbarie es igual en todos los siglos, cuando los hombres pueden dar libre curso a sus pasiones y cuando los gobiernos toleran un orden de cosas que es contrario a las leyes de la naturaleza y, por consiguiente, al bienestar de la sociedad.»

También aparece el concepto del humanitarismo, columna vertebral en el campo de las ideas del Ensayo. El humanitarismo de Humboldt, como el de los hombres de la Revolución Francesa, será radical y, por tanto, igualitario. Para Humboldt, la igualdad es una consecuencia lógica de la libertad.

El Ensayo político sobre el reino de la nueva españa está dividido en seis grandes secciones. El primer libro ofrece las consideraciones generales sobre la extensión y aspecto físico del país. El segundo trata de la población en general. El tercero, las intendencias, su población y observaciones astronómicas. En el cuarto estudia la agricultura y minería; en el quinto el desenvolvimiento de la industria y en el sexto, la renta y defensa militar.


El caso de Cuba

Dos décadas después de su última estancia en La Habana, vieron la luz en París (1826) en forma de libro los resultados de sus estudios, observaciones e investigaciones realizados en Cuba. Un año más tarde apareció la primera traducción en español. La resonancia del Ensayo hizo que muy pronto se tradujese también al inglés.

El libro, dedicado por Humboldt a su hermano Guillermo, reúne consideraciones generales acerca de la posición y del aspecto físico de la isla, observaciones astronómicas, padrón oficial de La Habana, extensión, clima, división territorial, población, agricultura, comercio, hacienda, esclavitud y un apéndice con noticias estadísticas.

Esta obra es la primera geografía escrita sobre Cuba. Humboldt llama a Cuba «isla del azúcar y de los esclavos».

La esclavitud le mueve a Humboldt a escribir un capítulo dedicado enteramente a denunciar este régimen imperante en las Antillas: «Como historiador de la América he querido aclarar los hechos y dar ideas exactas con el auxilio de comparaciones y tablas estadísticas… Al viajero que ha visto de cerca lo que atormenta o degrada la naturaleza humana, pertenece hacer llegar las quejas del infortunio al que puede aliviarlo. He observado el estado de los negros en los países en que las leyes, la religión y los hábitos nacionales se dirigen a dulcificar su suerte, y, sin embargo, he conservado, al dejar la América, el mismo horror a la esclavitud que tenía en Europa. En vano algunos escritores, para echar un velo sobre la barbarie, han inventado las palabras, de cultivadores negros de las Antillas, de vasallaje negro y de protección patriarcal, porque es profanar las nobles artes del entendimiento y de la imaginación, el disculpar con comparaciones ilusorias los excesos que afligen a la humanidad…» Y para reafirmar sus ideas, agrega: «La esclavitud es, sin duda, el mayor de todos los males que han afligido a la humanidad, ya se considere esclavo arrancado de su familia en el país natal y metido en los depósitos de un buque negrero, ya se considere como que es parte de un rebaño de hombres negros apriscados en el territorio de las Antillas…»

La variedad de temas que presentaba Humboldt en sus obras tuvieron favorable acogida. Pero fue diferente la impresión que el Ensayo causó en La Habana. Los comentarios desfavorables del viajero disgustaron a cuantos explotaban la trata y la esclavitud. Cuando llegó a Cuba la edición española, los blancos se vieron perjudicados y el Ayuntamiento de La Habana, en sesión del 29 de noviembre de 1827, acordó impedir la circulación de dicha obra.

Además, la independencia de las colonias españolas y su destino futuro preocupaban seriamente a Humboldt. En la introducción del libro recoge el resultado de su viaje con Bonpland y resalta la candente cuestión de la independencia que comenzó con su amigo Simón Bolívar. «Una de esas revoluciones que agitan a la especie humana de cuando en cuando estalló en las colonias españolas después de que dejé América; para aquella preparar nuevos destinos a una población de catorce millones de habitantes, propagándose del hemisferio austral al hemisferio boreal, desde las riberas del Plata y Chile, hasta el norte de México. Odios profundos suscitados por la legislación colonial y mantenidos por una política desconfiada han hecho correr la sangre en esos países que desde hace tres siglos gozaban, no diré de felicidad, pero sí de una paz ininterrumpida.» Sin duda, el viajero sintió en Cuba, más que en otra parte de América, esa aversión profunda contra la tiranía y la explotación de los hombres.

Cuando en 1826 Humboldt envió de regalo el Ensayo sobre la Isla de Cuba a su amigo Guizot, le rogaba que pusiese atención «al estado de la sociedad humana en las Antillas».



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Introducción

La palabra Cosmos fue utilizada por primera vez por Pitágoras y significa el orden del mundo, de las tierras y del universo en combinación. Para Humboldt, Cosmos significó el retrato físico del universo. Le interesaba el contacto con los hombres y quería ofrecerles su experiencia y su saber sobre las ciencias naturales. La idea capital de la obra, que debía contener no sólo una descripción gráfica, sino una imaginativa concepción del mundo físico, se había fraguado en su mente a los cincuenta años.

Un editor le ofreció la publicación de las conferencias que el viajero había dado en la Academia de Canto, entre 1827 y 1828, y que habían admirado a todo el mundo por los conocimientos del científico. Se sabe que Humboldt no aceptó, pero que fue el impulso creador de la obra Cosmos.

El Cosmos es la obra de Humboldt más conocida, más leída y más citada, pero él consideraba que la obra relativa a su viaje por América fue su realización más lograda. En el año 1845 se publica el primer volumen de Cosmos, y los tres siguientes en los años 1847, 1850 y 1859, sucesivamente. Un año después de su muerte, aparece el quinto volumen. También después de su muerte fueron apareciendo, año tras año, los numerosos volúmenes que contenían su correspondencia. Este trabajador que mientras viajaba estudiaba, ordenaba sus especímenes, concurría a las academias y ejercía la diplomacia, mantenía una constante correspondencia en varios idiomas con hombres de ciencia de todos los países del mundo: Bunsen, Gaus, Wagener, Pieter, Varnhagan von Ense y el barón de Forell, entre otros.

Al referirse al Cosmos, Humboldt dice: «Para que esta obra sea digna de su bellísima expresión de Cosmos, que significa el orden en el universo y la magnificencia en el orden es necesario que abrace y descubra el gran Todo, es preciso clasificar y coordinar los fenómenos, penetrar en el juego de las fuerzas y pintar con animado lenguaje una viviente imagen de la realidad.»

El tomo primero de Cosmos es, sin lugar a dudas, un libro concluido en su totalidad, y en ninguna de sus páginas se hace alusión a que la obra continúa. Comienza con una introducción literaria integrada por diferentes consideraciones con respecto al aspecto de la Naturaleza y sus leyes sobre los límites. A continuación desarrolla el «cuadro de los fenómenos celestes, el cuadro de los fenómenos terrestres y el cuadro general de la vida orgánica». En la descripción del cielo estudia las nebulosas, el sistema solar, las estrellas y la unidad de los fenómenos celestes, estableciendo una analogía con los fenómenos de la vida orgánica.

Los tomos que le siguen no son otra cosa que una ampliación del tomo primero, el desarrollo de los temas ya planteados. Los libros que fueron apareciendo después son aditamentos y enseñanzas complementarias.

En el libro segundo cristaliza todo el saber histórico, literario y artístico de Humboldt; en el tercero ofrece la descripción de los espacios celestes y los cuerpos que los ocupan. Esto también es el desarrollo detallado de una parte del primer tomo.

El cuarto libro completa la segunda parte del «Cuadro general de la Naturaleza», y su capítulo más importante es el que se refiere a la geografía analítica de los volcanes.

El mérito de la obra de Humboldt fue el profundo sentido humanista que logró darle a la ciencia. En el Cosmos, el viajero escribe con demasiadas reiteraciones que hacen pesada su lectura. No obstante, esta es la obra que mejor define a su autor. El Cosmos es considerado como su testamento científico y a la vez el final de una época. Franz Chanabel dijo que «fue destino de Humboldt liquidar dos épocas y esto ha sido atacado por dos lados: los filósofos y los poetas le recriminan sus experimentales métodos; mientras por el otro, la división internacional del trabajo arguye contra su universalismo».


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Introducción

LA virtuosidad del viajero fue siempre estimulada y tenida en cuenta. Hasta aquellos hombres que apreciaron como intrascendente la obra de Humboldt se vieron obligados a emitir juicios. Recordemos que el gran poeta Schiller dijo en 1797: «Alejandro jamás hará nada verdaderamente grande para la ciencia», al tiempo que calificaba de pobre su intelecto y de escasa su imaginación. Lamartine escribió de Humboldt: «hombre de bambolla, más habilidoso que de mérito real». El diplomático y escritor Varnhagen von Ense, tratando de hacer una síntesis de Humboldt, dijo: «Todos los sabios del mundo se sentirán orgullosos de llamarlo compañero. Todos los alemanes de que fuera su paisano. Todos los liberales de tener un amigo.»

La obra de Humboldt fue extraordinaria en campos muy diversos de la ciencia, pero casi siempre se caracterizó por la amplitud de las observaciones y el sincretismo de sus juicios posteriores. La enorme aportación de la observación que Humboldt dio a la ciencia hizo que los observadores de la naturaleza debieran acudir obligatoriamente a sus libros.

Muchos han comparado a Humboldt con Aristóteles. El escritor Frederic Hedge, en la celebración del centenario de la muerte del viajero, dijo: «Entre Humboldt y Aristóteles hay un sorprendente paralelo, pues ambos dominaron la ciencia de su tiempo. El griego examinó las ideas y las cosas; en cambio, la ciencia de las cosas era mil veces más compleja en el siglo XIX que en el siglo IV antes de Cristo. Uno y otro sabio surgieron al impulso filosófico de sus respectivas épocas: tras de Sócrates el uno, tras de Kant el otro, y en el sacudimiento social producido por grandes conquistadores, como Alejandro y Napoleón.»

Como geógrafo, Humboldt inició la era de las grandes expediciones científicas. «Genio de los descubrimientos» lo tituló Víctor Hugo, en ocasión de rendir tributo a Bolívar. Los viajes del prusiano, especialmente los realizados por América, fueron modelo de excursiones científicas que se imitaron y se repitieron con posterioridad.

Humboldt estableció principios de fisiografía y de geografía política y económica, que sentaron luego las bases de esta ciencia. Fue el primero en introducir el término isotermo y en impulsar el estudio de la climatología. Sus consideraciones sobre los factores geográficos en la vida de las Naciones ayudaron a sentar las bases de lo que luego será la geografía política moderna.

Por todas las observaciones y síntesis que realizó en sus expediciones, es considerado como el sabio que echó los fundamentos para alcanzar los más amplios significados de las ciencias de la geografía física y la meteorológica. Como geólogo superó a su maestro Werner, penetrando más en la formación y valoración de las teorías de los orígenes de los volcanes. Demostró también que los volcanes surgían naturalmente entre grupos lineales en relación con vastas fisuras subterráneas. Además, llamó la atención sobre la similitud geológica entre América, Europa y Asia. Introdujo el método gráfico de los cortes geológicos seccionales y trazó los primeros mapas y descripciones de volcanes.

Humboldt creó la geografía botánica, con su ensayo sobre la geografía de las plantas, basado en la distribución de la vida orgánica como afectada por las variantes condiciones físicas. En colaboración con Bonpland, coleccionó más de cincuenta mil especímenes. También fue el primero en proporcionar información sobre el árbol de la Quina.

Como aportación a la zoología, Humboldt describió nuevos animales de Sudamérica, y en colaboración con Gay hizo estudios sobre la respiración de los peces. Con su expedición a Rusia estimuló el estudio de la ciencia de la microbiología dedicando especial atención a la vida en agua dulce.

Dio a la paleontología un impulso fundamental con la aportación de muy valiosos fósiles y la mayor parte de los grandes anfibios conocidos en Europa, hasta mediados del siglo XVIII.

A Humboldt se le llamó muchas veces el padre de la geografía climatológica, de la física marítima y de la fitogeografía.

En el campo de la astronomía fue el primero en observar, en 1779, la caída de meteoros y ayudó a establecer el concepto de su periodicidad. En su obra Cosmos perfiló el primer relato moderno del universo en pespectiva histórica. En la geofísica, sus observaciones magnéticas le llevaron a determinar la ley de la declinación de la intensidad magnética entre los polos. Junto con Gay Lussac analizó la constitución química de la atmósfera, haciendo observaciones sobre tormentas tropicales, al tiempo que presentó las primeras informaciones sobre circulación subterránea del aire.

La ciencia le es deudora de notables avances. En América, en donde permaneció cinco años en constante observación, sus contribuciones científicas fueron numerosas, y todos los países visitados por Humboldt le reconocen importantes aportaciones tanto en el terreno de la ciencia como en el social. Con toda razón se ha dicho que la verdadera importancia del prusiano está en que no sirvió a una sola disciplina sino a todas las ciencias naturales.

El deseo más grande de Humboldt fue el de reducir a forma enciclopédica y publicar así la masa de materiales científicos, políticos, arqueológicos, obtenidos a lo largo de todos sus viajes por el mundo.

Toda la obra de Humboldt está dominada por su espíritu, siempre en anhelo de superación. El vigor de su carácter hizo de él un trabajador formidable y de una incansable laborioridad y tenacidad. En sus confesiones Humboldt dice de sí mismo: «Inquieto, agitado, sin disfrutar jamás de lo ya logrado, soy feliz emprendiendo algo nuevo y haciendo tres cosas a la vez.»


Honores recibidos

El científico, viajero, explorador, Alejandro von Humboldt había sido la figura de enlace más importante entre los siglos de la Ilustración y de las Ciencias Naturales. Múltiples fueron los honores que se le tributaron, tanto en vida como a su muerte. En julio de 1859, sabios, literatos y políticos se reunieron en Berlín para constituir un fondo de colaboración internacional bajo el nombre de Fundación Humboldt, con el objetivo de estimular el estudio de la naturaleza y de los viajes científicos. La Academia de Ciencias de Berlín, a la que Alejandro perteneció durante tanto tiempo, fue la encargada de la distribución de los fondos. También funcionó el Humboldt-Hain, parque para la instrucción gratuita del pueblo berlinés, y la Humboldt Akademie, fundada en 1879.

En Francia, el día de su muerte se decretó duelo general y el emperador Napoleón III dispuso la erección de una estatua a la memoria de Humboldt en las galerías del Palacio de Versalles.

En México se le tributaron varios honores. El presidente, general Antonio López de Santa Anna, le concedió la condecoración de la orden de Guadalupe. Por decreto del presidente, general Ignacio Comomfort, el 14 de septiembre de 1854 se dispuso la fundación de tres ciudades en el Itsmo de Tehuantepec, aunque el proyecto nunca se concretó. Luego, en 1859, el presidente Benito Juárez honrará a Humboldt como Benemérito de la Patria y en la segunda parte del mismo decreto estableció que, por cuenta del tesoro de la República, se encargará en Italia una estatua de tamaño natural de Humboldt, que sé colocaría a la entrada del Seminario de Minas. El tiempo pasó y la estatua nunca fue encargada. Sin embargo, en el primer centenario de la proclamación de la independencia, se inauguró otro monumento donado por Guillermo II, emperador alemán.

En Alemania, en 1883, el pueblo celebró la decisión gubernamental de erigir un monumento a la memoria de los hermanos Humboldt, que sería colocado delante de la Universidad de Berlín.

En Estados Unidos, Humboldt fue nombrado miembro de honor en las siguientes instituciones científicas:

1804. American Philosophical Society, Filadelfia.

1816. American Antiquarian Society, Boston.

1820. New York Historical Society, Nueva York.

1822. American Academy of Arts and Sciences.

1827. Lyceum of Natural History of New York.

1834. Geological Society of Pennsylvania, Filadelfia.

1842. Academy of Natural Sciences of Philadelphia.

1843. American Ethnological Society, Nueva York.

1856. American Geographical and Statistical Society, Nueva York.

Además, varios fueron los lugares geográficos que recibieron el nombre de Alejandro von Humboldt:

Humboldt, Saskatchewan, Canadá.

Humboldt, Coles Country, Illinois.

Humboldt, Humboldt Country, Iowa.

Humboldt, Allen Country, Kansas.

Humboldt, Kittson Country, Minnesota.

Humboldt, Richardson Country, Nebraska.

Humboldt, Minnehaha Country, Dakota del Sur.

Humboldt, Gibson Country, Tennessée.

Bahía de Humboldt, Humboldt Country, California.

Bahía de Humboldt, al norte de Nueva Guinéa.

Condado de Humboldt, California.

Condado de Humboldt, Iowa.

Condado de Humboldt, Nevada.

Corriente de Humboldt, en la costa sudamericana del Pacífico.

Glaciar de Hamboldt, al noroeste de Groenlandia.

Montañas de Humboldt, cordillera de Nanshan, China.

Pico de Humboldt, en la cordillera Sangre de Cristo, Custer Country, Colorado.

Pico de Humboldt, Venezuela.

Cordillera de Humboldt, Nevada.

Depósito de Humboldt, Nevada.

Río Humboldt, Pershing Country, Nevada.

Salinas de Humboldt, Churchill Country, Nevada.

Hondonada de Humboldt, Nevada.

Humboldt State Redwood Park, California.



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Introducción

La acreditada, y quizá no superada, «Biblioteca Clásica» de la venerable Editorial Hernando, decana del quehacer editorial en lengua española, incorporó a su catálogo una obra de Alexander von Humboldt titulado Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, cuyo subtítulo es toda una declaración de intenciones: «Historia de la geografía del Nuevo Continente y de los progresos de la astronomía náutica en los siglos XV y XVI».

De esta obra, pulcramente traducida del francés por don luis navarro y calvo, tres textos correspondientes al Prólogo, a la Introducción y al capítulo XV: Estado social de América antes del descubrimiento.

En el primero se extiende en consideraciones sobre el tema genérico apuntado en el subtítulo. en el segundo viene a decir que el descubrimiento de américa no fue producto de la casualidad y que en los estudios realizados por los historiadores españoles del xvi sobre la conquista está el germen de cuanto se ha escrito posteriormente. en el tercero nos ofrece un sorprendente análisis de las características diferenciales de los pobladores de américa en la época del descubrimiento y de los dos sistemas de colonización practicados por los europeos en el nuevo Mundo. Son, además, unos textos que reflejan perfectamente la seriedad científica de humboldt, su afán de comprobación, sin desestimar las fuentes literarias, y su clara visión de los fenómenos naturales y sociales que desfilan ante sus ojos de incansable viajero de la ciencia.



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HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1769 Alexander von Humboldt nace el 14 de septiembre en la Jägerstrasse 22, de Berlín. Su hermano Wilhelm cumple dos años. Nace en Córcega Napoleón Bonaparte. Reunión de Federico II y José II en Neise. Fray Junipero Serra funda la ciudad de San Diego de California.
1770 Nueva reunión de Federico II y de José II en Mährisch-Neustadt del 3 al 7 de septiembre. Moisés Mendelssohn, en Brunswick. Victoria rusa sobre los turcos. «Boston massacre», el 5 de marzo. Fray Junipero Serra funda la ciudad de San Carlos de Monterrey.
1771 Nace Rahel Levin. Es disuelto el Parlamento de París y bajo el gobierno del canciller Maupeon se forma un Consejo regio. Egipto, sultanato independiente.
1772 Johann Heinrich Lambert funda la teoría matemática de la proyección de los mapas. El 5 de agosto, primer reparto de Polonia: Rusia recibe los territorios al este del Dvina y del Dnieper; Austria, Galitzia oriental y la Pequeña Polonia. Libertad de tráfico algodonero con América. Supresión de la Inquisición en Francia.
1773 Se construye el canal de Bromberg para unir el Vístula y el Oder. Nace Clemens von Metternich. Levantamientos en Rusia por Pugatschev. «Boston tea party». Fray Junipero Serra funda San Francisco. Abolición de la esclavitud en Portugal.
1774 Goethe realiza una excursión por el Rhin con Johann Kaspar Lavater. España defiende la plaza de Melilla. Muere Luis XV; Luis XVI, rey de Francia. El Parlamento parisiense recupera sus derechos. El Gobierno inglés bloquea el puerto de Boston.
1775 El 27 de enero nace en Leonberg (Württenberg. Friedrich W. J. Schelling. Moisés Mendelssohn: Diálogos. J. Kaspar Lavater publica Fisiognómica. Batalla de Lexington; guerra anglonorteamericana. Turquía cede la Bukovina a Austria. Johann Heinrich Pestalozzi funda establecimientos educativos en Neuhof.
1776 Johann Wolfgang Goethe es nombrado consejero secreto de Legación. Comienza su afición por la Geología. Moisés Mendelssohn marcha a Dresde. Jacker Necker, ministro francés de Hacienda. Declaración de independencia de las trece colonias americanas, el 4 de julio. Benjamín Franklin, embajador USA en París.
1777 Forster: Viaje alrededor del mundo. Volta descubre la proporción de los volúmenes de «aire desflogistado» y de hidrógeno, necesario para la combustión. El ex oficial prusiano Friedrich Wilhelm von Steuben y el francés marqués de Lafayette luchan al mando de Washington. Caída de Pombal en Portugal.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
Nace en Montbéliard Georges Cuvier. La Academia Berlinesa de las Ciencias convoca un concurso para premiar el mejor trabajo sobre el origen del Lenguaje. Nace en Schoritz Ernst M. Arndt. Almanaque de las Musas de Gottinga. Representación, el 1 de febrero, en Salzburgo, de La tonta fingida, de Mozart.
Goethe estudia Leyes en Estrasburgo. Claude-Louis Berthollet marcha a París. Kant, profesor de Lógica en Kónigsberg. Euler: Introducción completa al álgebra. Herder se relaciona con Goethe. Mozart es admitido en la Academia Filarmónica como compositor. Nace François Gérard.
Primer viaje de James Cook. Horace-Bénédicte de Saussure pública Exposición abreviada de la utilidad de los conductores eléctricos. Friedrich Gottlieb Klopstock: Odas. Matthias Claudius publica el Mensajero de Wan ds beck. Anton Graff: Lessing.
Johann Georg Adam Forster participa en el segundo viaje de James Cook. Johann Gottfried Herder publica su Tratado sobre el origen del Lenguaje, premiado por la Academia de Ciencias de Berlín. Nace Friedrich Schlegel. Lessing: Emilia Galotti. Christoph M. Wieland: El espejo de oro. Fundación de la Hainbund de Gottinga. Jean Baptiste Pigalle termina la tumba del mariscal Mauricio de Sajonia en la Iglesia de Santo Tomás de Estrasburgo.
S. Crompton: hiladora «Mule-Jenny». Muere Jorge Juan. Antoine Portal publica Anatomía uteri humani gravidi. Goethe: Götz von Berlichingen. Jacobi y Wieland fundan la revista Deutscher Merkur. Mozart viaja a Viena.
Goethe visita a Friedrich Heinrich Jacobi en su casa de campo de Pempelfort. J. G. Herder: Filosofia de la Historia para la educación de la humanidad. Goethe publica Los sufrimientos del joven Werther, Clavijo. Christoph M. Wieland: El Abderitano. Nace Kaspar David Friedrich.
Alessandro Volta: electrófono. La Sorbona anuncia que rechazará todas las propuestas de Solución del Perpetum mobile. Jacobi inicia sus Cartas a Alwill. Goethe: Fausto primitivo. Mozart: La jardinera fingida. Muere Ignar Günther. Jean Honoré Fragonard: Lavanderas.
Nace Johann Wilhelm Ritter. James Cook descubre el archipiélago de Hawai. Primer orangután vivo en Holanda. Klinger: Sturm und Drang (obra teatral que da nombre al movimiento literario). Fundación del Teatro Nacional de Viena. Piermarini: Teatro de la Scala de Milán.
Moisés Mendelssohn llega a Königsberg y se entrevista con Kant. Lavoisier refuta la teoría del flogisto. William Robertson: Historia de América. Friedrich Heinrich Jacobi: Woldemar. Mozart recorre diversas ciudades alemanas. Greuze: El cántaro roto. Nace Philipp Otto Runge.
HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1778 Federico II, que trata de impedir una ampliación de la esfera de poder Austria, penetra en Bohemia desencadenando así la «guerra de las patatas». José II exige al príncipe elector del Parlamento, Carlos Teodoro, que renuncie en favor de Austria a ciertos territorios bávaros. Caja de Ahorros en Hamburgo.
1779 El 6 de enero muere su padre, el Mayor Alexander Georg von Humboldt. El 13 de mayo se firma la paz de Teschen entre Austria y Prusia, bajo garantía rusa y francesa. En España se promulga una ley permitiendo el cercado de viñas y olivares.
1780 Abraham Gottlob Werner sostiene la teoría de que las rocas son vestigios de un antiguo océano («Neptunismo»). Lavater rompe con Goethe y Hender. Los ingleses conquistan Charleston. Encuentro José II-Catalina II en Mogilew. Se crean en España los «vales reales» a instancias de Cabarrús.
1781 Se establece en Prusia un nuevo ordenamiento procesal. Neckar publica Compte rendu au Roí y es destituido. Georges Washington ocupa Philadelphia. Monopolio estatal del café en Prusia. Gálvez expulsa a los ingleses de Honduras y Florida.
1782 Johann Wolfgang Goethe es investido de un título mobiliario y poco después se ve obligado a asumir la dirección de la Hacienda del Estado. España conquista a los ingleses Menorca. Inglaterra concede al Parlamento irlandés la independencia formal de todo control. Implantación de las Intendencias en América. Viaje de Pío VI a Viena.
1783 José Celestino Mutis es nombrado director de la expedición botánica a América. El margrave Carlos Federico de Badén, suprime la servidumbre. Informe de Aranda a Carlos III sobre la posible creación de reinos tributarios en América. Rusia ocupa el territorio de los tártaros de Crimea. Moisés Mendelssohn: Jerusalén, o sobre el poder religioso y el judaismo.
1784 Se publica el proyecto del derecho general ciudadano para Prusia. Goethe y d’Axyr descubren trozos de mandíbulas humanas. El príncipe elector, Carlos Teodoro, del Palatinado-Baviera prohibe la Orden de los Iluminados. Hamann: Gólgota y Sceblimini.
1785 La erección de la nunciatura papal en Munich lleva a la disputa de las nunciaturas por haber sido lesionados los derechos de los obispos alemanes. Tratado comercial entre Prusia y los Estados Unidos de Norteamérica. Se crea el Consulado de Málaga. Muere en Munster Johann Georg Haman. «Carta de gracias» de Catalina II de Rusia.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
Johann Georg Adam Forster es nombrado profesor de Historia Natural en Cassel. Georges Buffon: Epocas de la Naturaleza. Jean A. de Lamarck: Flora francesa. Lessing: Anti-Goeze. Mozart llega a París; el 3 de julio muere allí su madre. Muere Frangois de Voltaire.
Campe: Robinson el joven. Muere James Cook. Friedrich Heinrich Jacobi publica David Hume y la fe, o idealismo y realismo. Academia de Ciencias en Lisboa. Fundación del Teatro Nacional de Mannheim. Mozart retorna a Salzburgo. Muere Anton Raphael Mengs. Goya: El columpio.
Inauguración de la Escuela de Veterinaria en Dresde. Clavijero: Historia antigua de México. Pestalozzi: Horas nocturnas de un solitario. Christoph Martin Wieland: Oberon. Federico II: De la literatura alemana. V. Rodríguez: fachada de la catedral de Pamplona. Goya: Carlos II en traje de caza.
Muere Gotthold Ephraim Lessing. Herschel descubre el planeta Urano. Kant: Crítica de la razón pura. Adelung: Curso de lengua alemana. Aparecen Las Confesiones, de Rousseau. Nace en Caracas Andrés Bello. El 29 de enero se representa en Munich Idomeneo, de Mozart. Haydn: Cuartetos de cuerda rusos. Muere Karl Friedrich Schnikel.
Laplace: ecuación diferencial de la Mecánica. Watt: máquinas de vapor de doble acción. Haüy: estructura en rejilla para los cristales. F. de Wailly: L’Orthographic des dames. Nace Friedrich Fröbel. Friedrich Schiller: Los bandidos. El 16 de julio se estrena El rapto del serrallo, de Mozart. Starov: «Taurisches Palais», en Petersburgo. Montoyer: palacio Laeken en Bruselas.
William Herschel descubre el movimiento propio del sol y del sistema solar. De Saussure: Essai sur l’hygrométrie. Primeros intentos de los hermanos Montgolfier en globos de aire caliente. Schiller, dramaturgo en Mannheim. Mozart: Oca de El Cairo. Muere Salzillo. Nace Peter von Cornelius. J. A. Houdon: Buffon.
Kant: ¿Qué es la Ilustración? Lorenzo Hervás y Panduro publica Catalogo delle lingue conosciute e notizia della loro affimta e diversita. Schiller: Cabala y amor. Klopstock: Hermann y los príncipes. Muere Wilhelm Friedemann Bach. Nace Leo Klenze.
Joachim Heinrich Campe: Revisión general de todas las escuelas y Ciencias de la educación. James Hutton funda la teoría geológica del plutonismo. Ley de Coulomb. Juan Sempere y Guarinos inicia la publicación de su Ensayo de una biblioteca española de los mejores escritores del reino de Carlos III. Villanueva es nombrado arquitecto real.
HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1786 El 4 de enero muere en Berlín Moisés Mendelssohn. Goethe parte en secreto hacia Italia. Fundación del Teatro Nacional de Berlín. Los cuatro arzobispos alemanes (Maguncia, Tréveris, Colonia y Salzburgo) firman la Emser Punktatwn. Tratado comercial anglofrancés.
1787 Estudia en el Alma Mater Viadrina de la Universidad de Frankfurt an der Oder con su hermano Wilhelm. Goethe parte hacia Nápoles. Intervención prusiana en Holanda a favor del gobernador hereditario Guillermo V de Orange. Floridablanca crea la Junta de Estado. Encuentro José II-Catalina II en Quersoneso.
1788 Alexander von Humboldt estudia en Berlín. Se introduce el examen de reválida en los Institutos prusianos. Goethe, de nuevo, en Weimar. Muere Carlos III; Carlos IV, rey de España. Conspiración antihabsburguesa en Hungría. Jacques-Pierre Brissot funda en París la sociedad «Amigos de los negros».
1789 Estudia en Göttingen. Al estallar la Revolución francesa, su hermano Wilhelm se traslada a París para seguir de cerca los acontecimientos. En Francia se convocan los Estados Generales. Juramento del juego de la pelota. Toma de la Bastilla. Declaración de los derechos del Hombre.
1790 De marzo a julio viaja con Georg Forster, recorriendo los ríos de Europa occidental. Publica su primera obra, Observaciones mineralógicas sobre algunos basaltos en el Rhin. En agosto, estudia en la Büsch – Akademie de Hamburg. Nacionalización de los bienes de la Iglesia en Francia; juramento del clero a la Constitución. En España, campaña represiva de Floridablanca contra la propaganda revolucionaria. El 20 de febrero muere en Viena José II; le sucede Leopoldo II, gran duque de Toscana. Rusia gana la guerra contra Suecia y recibe territorio en el sur de Finlandia.
1791 En mayo estudia Botánica en Berlín con Karl Ludwig Willdenow. El 14 de junio comienza a estudiar en la Bergakademie de Freiberg. El 27 de agosto, por la declaración de Pillnitz, Prusia y Austria hacen responsable a Francia de la familia real. Entra en vigor la Constitución francesa.
1792 Es designado «assesor cum voto» en el Departamento minero de Berlín. En septiembre comienza a viajar por Austria y Polonia. El 20 de septiembre, «Cañonazo de Valmy». El ejército prusiano-austríaco, al mando del duque Carlos Guillermo Fernando de Brunswick, es obligado a retroceder.
1793 Publica Florae Fribergensis specimen plantas cryptogamicas praeserúm subterráneas exhibens. El 20 de junio es designado miembro de la Academia alemana de Ciencias Naturales Leopoldino – Carolina. Segunda partición de Polonia; Prusia recibe Danzig, Thorn, Posnaria y Kalisch. Luis XVI y María Antonieta son ejecutados. Diversos países europeos intervienen en la guerra contra Francia.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
Horace-Bénédicte de Saussure amplía sus exploraciones alpinas y logra determinar con precisión la disminución progresiva de la presión respecto de la altura. Gottfried August Bürger: Maravillosos viajes por agua y tierra, campañas y divertidas aventuras del harón de Münchhausen. Graff: Schiller (retrato).
Horace-Bénédicte de Saussure calcula exactamente la altitud del Mont Blanc. Jeremy Bentham: Defensa de la usura. Nace Rasmus Rask. Colegio de Cirugía de San Carlos, en Madrid. Goethe: Ifigema. Schiller termina Don Carlos. Mozart: Don Giovanni. Goya: Los pobres en la fuente. Tishbein: Goethe en la Campania.
Johann Georg Adam Forster es nombrado bibliotecario del Elector de Maguncia. Joseph Louis Lagrange: Mecánica Analítica. Kant: Crítica de la razón práctica. Goethe y Schiller se conocen. Mozart: Sinfonía Júpiter. Villanueva construye el edificio para la Academia de la Historia, en Madrid.
Claude-Louis Berthollet, Fourcroy y Guyton de Morveau fundan la Revista científica Annales de Chimie. Lavoisier: Tratado elemental de Química. Goethe: Torquato Tasso. Nace Friedrich Silcher. Karl Philipp Moritz, catedrático de Arqueología en la Academia de Artes de Berlín.
Goethe: Metamorfosis de las plantas. Luigi Galvani realiza su famoso experimento con las ranas. Primer taller laminador movido por fuerza de vapor, en Inglaterra. Kant: Crítica del juicio. Edmund Burke publica Reflexiones sobre la Revolución francesa. Goethe: Elegías romanas. Karl Philipp Moritz: Anton Reiser. El 26 de enero se representa Cosí fan tutte, de Mozart. Karl von Gontard construye el palacio de mármol en Potsdam. Francisco de Goya es elegido miembro de la Academia de San Carlos.
Goethe: Contribuciones de Optica. Luigi Galvani: Las fuerzas eléctricas en el movimiento muscular. J. G. Forster: Visiones del Bajo Rhin. Goethe es encargado de la dirección del Teatro de Weimar. Muere Wolfgang Amadeus Mozart. Heinrich Lips: Goethe.
De Saussure llega a la cima del Pequeño Cervino. Schelling redacta una tesis sobre el pecado original. Luigi Galvani: De viribus electricitatis. Nace Gustav Schwab. Karl Fasch funda el Conservatorio de Música de Berlín. B. Neumann: abadía de Neresheim.
J. Celestino Mutis: El arcano de la quina. Christian C. Sprengel descubre la misteriosa manera de fertilizar las plantas. Inmanuel Kant publica La religión dentro de los límites de la sola razón. Escuela de veterinaria en Madrid. El 26 de junio muere en Berlín Karl Philipp Moritz. Boieldieu: La filie coupable. David: Marat asesinado. Canova: Amor y Psique (mármol). J. Adán: La Venus de la concha (escultura).
HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1794 En verano viaja con Hardenberg por el Rhin. Comienza su amistad con Reinhard von Haeften. En diciembre se encuentra por primera vez con Goethe en Sena. Entra en vigor, en Prusia, el Código de Derecho Civil y Penal de Karl Gottlieb Suárez. Rusia aplasta en Polonia una sublevación encabezada por Tadeo Kosciuszko.
1795 Desde julio hasta noviembre viaja por Italia y Suiza. Prusia renuncia a sus posesiones en la orilla izquierda del Rhin. Tercera partición de Polonia; Varsovia queda convertida en ciudad prusiana. Paz de Basilea. Las tropas francesas se retiran de España.
1796 En julio viaja a Ingelfingen con los reyes de Prusia y el príncipe de Hohenlohe. El 19 de noviembre muere su madre, Marie Elisabeth. En agosto, el archiduque Carlos de Austria hace retroceder a los franceses en Amberg. Tratado de San Ildefonso (España-Francia). Napoleón triunfa en el norte de Italia.
1797 Alexander von Humboldt, en Dresde; allí visita a Kórner, amigo de Schiller. Conoce a Koehler ya Franz Xavercon Zach. Luego pasa a Viena y Salzburgo. El 16 de febrero muere Federico Guillermo II de Prusia; Federico Guillermo III, rey. Paz de Campo Formio (Francia-Austria).
1798 A finales de abril llega a París; entabla amistad con Aimé Goujaud Bonpland. Desde octubre hasta últimos de año los pasa con él en Marsella. Expedición de Bonaparte a Egipto. Nelsonderrotaen Abukir a las tropas francesas. Thomas Robert Malthus: Ensayo sobre el principio de la población.
1799 Llega a Madrid en enero; el 5 de junio visita La Coruña; sale para Tenerife el día 19. El 25 de este mes parte para Venezuela; llega a Cumaná el 16 de julio; el 21 de noviembre va a La Guaira y Caracas. Los franceses conquistan el reino de Ñapóles. Segunda guerra de coalición contra Francia. Bonaparte fracasa en San Juan de Acre. Golpe de Estado de «Brumario» (9-XI). Napoleón forma y preside el Consulado. Se prohiben en Inglaterra los sindicatos.
1800 7 de febrero: va a San Fernando de Apure; 30 de marzo: expedición por el Orinoco; 10 de mayo: desde San Carlos a Angostura; 10 de julio: se dirige a Nueva Barcelona; 23 de julio: recorre las costas hasta Cumaná; 19 de noviembre: viaje por mar a La Habana. Segundo Tratado de San Ildefonso. La Luisiana del Este pasa a Francia. Inglaterra ocupa la isla de Malta. Se forma el Reino Unido de Gran Bretaña (Inglaterra y Escocia) e Irlanda. Fundación del Banco de Francia.
1801 9 de marzo: Viaja de Cuba a Cartagena; 30 de marzo: Turbaco y Barrancas Nuevas; 21 de abril: por el Magdalena hasta Honda; 15 de junio: llega a Bogotá y conoce a J. Celestino Mutis; luego se dirige a Popayán; 29 de septiembre: se dirige a Quito. El 9 de febrero se firma la paz de Luneville; el emperador y el Imperio alemán acceden a la cesión de la orilla izquierda del Rhin a Francia. Wilhelm von Humboldt es encargado de los asuntos del gobierno prusiano ante la Santa Sede.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
El 10 de enero muere en París Johann Georg Adam Forster. Berthollet, profesor de Química en la Escuela Politécnica de París. En julio tiene lugar el encuentro decisivo de Goethe con Schiller en Jena. Johann Gottfried Schadow: victoria con la cuadriga en la Puerta de Brandenburgo.
Georges Cuvier, ayudante de Mertrud en el Jardín des Plantes. Kant: La paz perpétua. Escuela de Lengues orientales en París. Schiller: Cartas sobre la educación estética del hombre. Nace Heinrich Marschner. F. Gérad: Alexander von Humoldt.
Pierre-Simon de La place: Exposición del sistema del mundo. Jenner: vacuna contra la viruela. Salzmann: Konrad Kiefer. Jean Paul llega a Weimar y entabla amistad con Herder. Nace Cari Gottfried Loewe. A. Krause: Alexander von Humboldt.
Wilhelm von Humboldt emprende un largo viaje por Italia y España. Se crea el Observatorio astronómico de San Fernando (Cádiz). Aparecen las Xenias publicadas en el Musenalmanach, redactado por Schiller, Goethe y W. von Humboldt. Goya: La duquesa de Alba de luto.
Georges Cuvier publica Tableau élémentaire de Vhistoire naturelle des animaux. Muere en Bolonia Luigi Galvani. Schelling, profesor de Jena. Johann Ludwig Tieck publica Peregrinaciones de Franz Stermbald. Haydn: La creación. Nace Eugene Delacroix.
El 22 de enero muere cerca de Ginebra Horace-Bénédicte de Saussure. Schelling: Primer esbozo de un sistema de la Filosofía de la Naturaleza. Benjamín Thompson funda el Laboratorio de la «Institución real de Gran Bretaña». Wilhelm von Humboldt escribe a Goethe. Schiller termina la trilogía de Wallenstein. Tieck llega a Jena. Beethoven: Sinfonía n.° 1 en Do mayor. Goya, pintor de Cámara.
Georges Cuvier obtiene la cátedra de Historia Natural en el College de France. Volta: Pila eléctrica. Fichte: El destino del hombre. Friedrich Wilhelm Herschel descubre los rayos infrarrojos. Tiekc: Vida y muerte de Santa Genoveva. Aparece en la revista Athendum los Himnos a la noche, de Novalis. Beethoven: Concierto para piano en do menor. Muere Friedrich Wilhelm Erdmannsdorf. Goya: Familia de Carlos IV.
Claude-Louis Berthollet publica Recherches sur les lois de l’affinite. Johann Wilhelm Ritter descubre los rayos violetas. Thomas Young introduce el principio de interferencia para las ondas luminosas. Muere Novalis. Dorothea Schlegel publica el primer tomo de Florentino. Muere Daniel Chodowiecki. Nace Albert Lortzing. Turner: El vado.
HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1802 El 2 de enero es recibido por Caldas en Ibarra. Investiga el Pichincha y el Chimborazo. Con Bonpland y Carlos Montúfar embarca en La Castor, hacia Lima. Paz de Amiens; Inglaterra renuncia a sus conquistas de ultramar, excepto Ceilán, y Francia, a Egipto. Comienza en Chile la construcción del canal de San Carlos.
1803 Viaja desde Callao por Guayaquil hasta Acapulco. Luego llega a la capital de México y conoce a doña Armanda Calderón de la Barca. Los franceses ocupan el principado de Hannover. Vicente de Iturrigaray, virrey de México. Inglaterra ocupa Delhi, en la India.
1804 Viaja a Puebla y Veracruz. Marcha luego a La Habana y desde allí se dirige a Philadelphia. Pasa unas tres semanas en Washington como invitado del presidente Jefferson y parte con Bonpland hacia Burdeos. Hardenberg, ministro prusiano de Exteriores. Se descubre una conspiración contra el primer cónsul en Francia. Dura represión. España declara de nuevo la guerra a Inglaterra. Independencia de Haití.
1805 Se publica en París Essai sur la Géographie des plantes; acompagné d’un tableau physique des regions équinoxiales par Al. de Humboldt et A. Bonpland. España rompe su comercio con Inglaterra. Batalla de Trafalgar. Napoleón derrota a austríacos y rusos en Austerliz. Tratado de Schoenbrunn; Prusia recibe Hannober.
1806 Napoleón penetra en Berlín y el 21 de noviembre decreta desde allí el bloqueo completo contra Inglaterra. Napoleón funda la «Alianza del Rhin». Johann Philipp Palm, que ha propagado un escrito, Alemania en su profunda humillación, es fusilado en Braunau.
1807 Se establece en Prusia el Edicto de liberación de los campesinos; abolición de la servidumbre hereditaria, garantías de la libertad individual e igualdad ante la ley. Paz de Tilsit, Prusia pierde todos los territorios al oeste del Elba y la mayoría de los territorios ganados a los polacos. Creación del reino de Westfalia. Fracasa un desembarco inglés en Buenos Aires.
1808 Se establece en París. Publica Aspectos de la Naturaleza. Muere en Santa Fe de Bogotá el científico gaditano José Celestino Mutis. Entrevista de Erfurt entre Napoleón y Alejandro I de Rusia. Victoria española en Bailen. Explotación comercial del café en Colombia. USA prohibe la introducción de esclavos.
1809 Publica Plantas equmociales, recogidas en México, la isla de Cuba, en las provincias de Caracas, Cumaná y de Barcelona, en los Andes de Nueva Granada, de Quito y Perú, y sobre las riberas del Río Negro, del Orinoco y el Amazonas. Wilhelm von Humboldt es nombrado ministro de Instrucción Pública. Fuerte movimiento en Prusia para unirse a Austria; es sofocado por Federico Guillermo III.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
Georges Luvier sucede a Mertrud. Grotefend descifra la escritura cuneiforme. P. de San Bartolomé: De latini sermonis ongini et cum orienlatibus linguis conexione. Hólderlin comienza a sentir los primers síntomas de locura. Beethoven: Sinfonía n.° 2 en Re mayor. Nace Ludwig von Schwanthaler.
Schelling contrae matrimonio con Carolina Schlegel. Luego marcha como profesor a Wurzburgo. Muere Friedrich Gottlieb Klopstock. Nace Hector Berlioz. Rafael Jimeno: Alexander von Humboldt.
Muere Inmanuel Kant. Lorenzo Hervás y Panduro: Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas y numeración, división y clases de éstas, según la diversidad de sus idiomas y dialectos. Schiller: Guillermo Tell. Hólderlin: traducción en verso de Antígona. Ludwig van Beethoven: Sinfonía n.° 3, «Heroica», en Mi bemol, op. 55. Nace Moritz von Schwind.
Fichte: Los caracteres de la edad contemporánea. Colebrooke publica A Grammar of the Sanscrit Lenguage. El 9 de mayo muere en Weimar Johann Christoph Friedrich Schiller. Beethoven: Leonora. Muere Jean Baptiste Greuze.
Schelling en Munich es nombrado miembro de la Academia de Ciencias de Baviera. Nace Johann Raspar Zeuss. Goethe se casa con Christiane Vulpius. Muere Karoline von Günderode. Beethoven: Sinfonía n.° 4 en Si bemol. F. G. Weitsch: Humboldt y Bonpland.
Berthollet comienza a editar sus obras de Química en la «Societé d’Arnueil», fundada por él. Schelling: Sobre las relaciones de las bellas artes con la Naturaleza. Görres: Libros populares alemanes. Nace Friedrich Theodor Viescher. Beethoven: Misa en Do mayor. Runge: Nosotros y nuestros hijos. Muere Angélica Kauffmann.
John Dalton funda la moderna teoría atómica. Friedrich Schlegel: Sobre la lengua y sabiduría de los indios. Webb descubre las fuentes del Ganges. Goethe: Fausto. Beethoven: Sinfonía n.° 5 en do menor y Sinfonía n.° 6, «Pastoral», en Fa mayor. Muere Cari Gotthard Langhans. Runge: La mañana.
Schelling publica Investigaciones filosóficas sobre la economía de la libertad humana. Lamarck: Filosofía zoológica. Nace Charles Robert Darwin. Soemnerring: Telégrafo electroquímico. Goethe: Las afinidades electivas. Uhland: Yo tenía un camarada. Zelter crea en Berlín los Liedertafel. Fundación de la «Liga de Lucas» («Nazarenos») por el pintor Friedrich Overbeck y otros.
HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1810 Aparece Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América. Se suprimen en Prusia las Corporaciones que limiten la libertad profesional. Wilhelm von Humboldt es nombrado embajador en la capital austríaca. Hardenberg, canciller de Prusia, se opone al plan descentralizador de Stein.
1811 Publica Atlas geográfico y físico del reino de la Nueva España, basado en observaciones astronómicos, medidas trigonométricas y niveles barométricos. Hardenberg suprime la servidumbre feudal (prestación gratuita de trabajo). Colombia, Paraguay, Uruguay y Venezuela se declaran independientes.
1812 Karl August, barón de Hardenberg, concede la emancipación de los judíos en Prusia. La paz de Bucarest pone fin a la guerra ruso-prusiana. Napoleón comienza, a finales de junio, su campaña de Rusia; tras el incendio de Moscú, regresa con sus tropas mermadas. Manifiesto de Bolívar en Cartagena. Primera Constitución española.
1813 Nuevo Código Penal bávaro, influido por el Código Penal francés, pero que conserva el principio del atemoriza-miento por la amenaza de severos castigos. Comienza la guerra de liberación de Prusia. Federico Guillermo III; A mi pueblo. «Batalla de los pueblos»; victoria aliada en Leipzig. Tratado de Valengay (Napoleón-Fernando VII).
1814 Publica Atlas geográfico y físico del Nuevo Contienente, basado en observaciones astronómicas, medidas trigonométricas y niveles barométricos. En junio, los hermanos Humboldt forman parte del séquito de los reyes de Prusia a Londres. Rahel Levin comienza a practicar en Berlín la política de salón. Joseph Górres funda la Revista Remischer Merkur. Congreso de Viena (Hardenberg, Metternich, lord Castlereagh, Talleyrand, Alejandro I de Rusia y Federico III de Prusia.
1815 Aparece Nuevos géneros y especies de plantas que en sus exploraciones por la región equinocial reunieron, describieron y en parte descubrieron Bonpland y Humboldt. Napoleón entra en París; batalla de Waterloo. Termina el Congreso de Viena. El virrey reduce la revolución mexicana y hace ejecutar a Morelos.
1816 Publica Monografía délas melastomáceas. Primera instalación alemana de gas en Friburgo y primera instalación por gas en una empresa de Berlín. Primera Constitución alemana. Fernando VII se casa con Isabel de Braganza. Apertura del Congreso de Tucumán y proclamación de la independencia argentina.
1817 En Mémoire de Physique et de Chimie, de la Societé d’Arcueil, publica un artículo titulado Des lignes isothermes et de la distribution de la chaleur sur la globe. Georg Cuvier publica El reino animal. Muere Abraham Gottolob Werner. España se adhiere a la Santa Alianza. Levantamiento servio contra el dominio turco. San Martín pasa los Andes y libera Chile. David Ricardo: Principios de economía política y de tributación. Los creyentes rígidos (ortodoxos) combaten la «unión» entre luteranos y reformados en Prusia.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
Wilhelm von Humboldt funda la Universidad de Berlín. Muere Johann Wilhelm Ritter. Goethe: Teoría de los colores. Kleist: Miguel Kohlhaas. Z. Werner: El 24 de febrero. Nace Otto Nicolai. Muere Philipp Otto Runge.
Muere en París Louis A. de Bougainville. La Academia Danesa de las Ciencias convoca un concurso para investigaciones sobre el origen de las lenguas escandinavas. Goethe: Poesía y verdad. Nace Karl Gutzkow. Weber: Abu Hassan. G. D. Friedrich: Mañana en la Riesengebirger.
Wilhelm von Humboldt: Investigaciones sobre los primeros pobladores de España a través del vascuence. Bopp estudia lenguas orientales en París. Rasmus Rask viaja por Suecia y Noruega. Achim von Arnim: Isabella de Egipto. Theodor Karl Kórner: Zriny. Ludwig van Beethoven: Sinfonía n.° 7 en La mayor y Sinfonía n.° 8 en Fa mayor. Friedrich Georg Kersting: La bordadora.
Davy: Elementos de agricultura química. Arthur Schopenhauer: La cuádruple raíz del principio de razón suficiente. Nace Franz Miklosich (filósofo eslavo). Muere en Weimar Christoph Martin Wieland. Fundación de la Sociedad Filarmónica de Londres. Muere Anton Graff.
Rasmus Rask envía a la Academia Danesa su trabajo titulado Investigaciones sobre el origen de la antigua lengua nórdica o islandesa. Claude Henri de Saint-Simon: Reorganización de la sociedad europea. Justus Thibaut: Sobre la necesidad de un derecho civil general para Alemania. Goethe escribe Diván occidental-oriental, conjunto de poesías, suscitadas por el encuentro con Marianne von Willemer. Ludwig van Beethoven: Fidelio. Schubert: Erlkónig. Muere Jean Michel Moreau. F. Gérad: Friedrich Wilhelm III.
Schelling publica Las edades del mundo. Escuela Técnica Superior en Viena. Savigny: La función de nuestro tiempo en la legislación y en el Derecho. Muere Matthias Claudius. Chr. Gottfried Kórner publica una edición (12 volúmenes) de las obras de Schiller. Nace Andreas Achenbach.
Franz Bopp publica Sobre el sistema de conjugación del sánscrito, en comparación con los del griego, latín, persa y germánico. Johann Wolfgang von Goethe funda la Revista artística y literaria Arte y Antigüedad. Muere Christiane Vulpius. Klenze construye la Glyptoteca de Munich.
Rasmus Rask obtiene una subvención del rey de Dinamarca y publica su trabajo sobre el origen de la antigua lengua nórdica, premiado por la Academia Danesa. Aparece en tres tomos Mitrídates o descripción general de las lenguas con el Padrenuestro como texto en casi quinientas lenguas y dialectos, de Adelung. Ludwig Achim von Arnim publica Los custodios de la corona. Byron: Manfredo. Rossini: La cenicienta. Goya hace la serie Los disparates. Karl Philipp Fohr: Paisaje de Tivoli. Schinkel: Paisaje italiano. Schnorr von Carolsfeld: La familia Johannes.
HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1818 Baviera y Badem reciben Constituciones (sistema bicameral, según el modelo francés). A. W. Schlegel, profesor en Bonn. Congreso de Aquisgrán. Bernadotte, rey de Suecia y Noruega. Al inaugurarse el Parlamento polaco, Alejandro I anuncia reformas liberales para toda Rusia.
1819 Wilhelm von Humboldt es nombrado ministro del Interior, pero poco después tiene que abandonar el puesto a causa de sus ideas liberales. Las decisiones de Karlsbach llevan a la censura y vigilancia de la vida pública, especialmente de las Universidades, por los Gobiernos, en «comisión central investigadora».
1820 En los Anuales de Chimie et de Physique, publica Sobre el límite inferior de las nieves perpetuas en las montañas del Himalaya y de las regiones ecuatoriales. En el Congreso de Troppau, Austria, Rusia y Prusia anuncian el principio de intervención para mantener el «statu quo» y extender esa norma a Sudamérica en pro de la monarquía española.
1821 Wilhelm von Humboldt crea en Berlín una cátedra de Lingíuística comparada y llama a Franz Bopp a ocuparla. Comienza la lucha griega por su independencia. Napoleón I muere en Santa Elena. Bolívar toma la ciudad de Quito. El 28 de septiembre se proclama la independencia del Imperio Mexicano.
1822 Hacia mediados de septiembre Alexander viaja a Italia. En octubre asiste al Congreso de Vero na. Muere Karl August von Hardenberg. Proclamación de la independencia griega. Sublevación de Santa Ana en México. Congreso de Verona; Rusia, Austria y Prusia deciden intervenir en España.
1823 Publica en París Essai géognostique sur le gisement des roches dans les deux hemispheres. Incursión francesa en España; «Los cien mil hijos de San Luis». Independencia de Centroamérica. En febrero, proclamación del «plan de Casa Mata», en México.
1824 Aparece Monografía de las mimosas y otras plantas leguminosas del Nuevo Condénente recogidas por los señores de Humboldt y Bonpland. Victoria de Bolívar en Pampa de Junín. Triunfo de Sucre en Ayacucho. México se declara República Federal. Se permite en Inglaterra la asociación sindical.
1825 Publica en París Evaluación numérica de la población del Nuevo Condénente, considerada en sus relaciones con la diferencia de cultos, razas e idiomas. Muere Alejandro I; Nicolás I, zar. Estrechas relaciones entre Rusia y Prusia. Abolición de la esclavitud en México. Independencia del Brasil. Ferrocarril Stockton-Darlington.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
Cari Ritter: La Geografía en relación con la naturaleza y la historia de los hombres (2 vols.). Muere Joachim Heinnch Campe. Hegel, profesor de Filosofía en Berlín. Uhland: Ernesto, príncipe de Suabia. J. Mohr: Stille Nacht. Schinkel: Nueva guardia en Berlín. Fundación del Museo del Prado.
Muere Friedrich Heinrich Jacobi. Jacob Grimm publica la Deutsche Grammatik, obra con la que nace la Lingüística histórica o Gramática comparada. E.T.A. Hoffmann: Klein Zaches. Muere August von Kotzebue. Nace Jacques Offenbach. Géricault: La balsa de la medusa.
Wilhelm von Humboldt publica Sobre el estudio comparativo de las lenguas. Goethe: Metamorfosis de los animales. Nace Georg Curtius. E.T.A. Hoffmann: Kreisleriana. Arnim: Los señores del mayorazgo. Rossini: Maometo II. Schmorr von Carolsfeld: La Anunciación.
Seebeck descubre la termoelectricidad. Michel Faraday descubre el principio fundamental del motor eléctrico. Nace August Schleicher. Sociedad de Geografía en Francia. Juan Nicolás Bohl de Faber publica en Alemania su Floresta de. rimas antiguas castellanas. Schintel: Nuevo Teatro Real en Berlín. Rauch: Goethe (busto en mármol).
Wilhelm von Humboldt publica Sobre el origen de las formas gramaticales. El 6 de diciembre muere en Arcueil Claude-Louis Berthollet. Goethe conoce a Ulrike von Levetzow. Rossini compone las piezas musicales para el Congreso de Verona. Friedrich: Salida de la luna en el mar.
Michael Faraday: Licuefación del cloro. E. A. Geitner: Plata alemana. Pertz: Monumenta Germaniae histórica. Thiers: Historia de la Revolución francesa. Nace Heymann Steinthal. Goethe: Elegías de Marienbad. Aparece en Barcelona la Revista El Europeo. Beethoven: Sinfonía n.° 9 en Re menor. Rauch: Bustos en mármol de Alexander von Humboldt y Fr. Wilhelm III.
Goethe: Teoría vertebral del cráneo. Ranke: Para la crítica de los nuevos historiadores. Se crea en Londres la Sociedad Protectora de Animales. Beethoven: Missa Solemnis. Nace Anton Bruckner. Schubert: Danzas alemanas. Muere Theodore Géricault.
Laplace: Mecánica celeste. Primera Escuela Técnica Superior alemana, en Karlsruhe. August Bóckl: Corpus Inscriptionum Graecarum. El 14 de noviembre muere en Bayreuth Jean Paul (Friedrich Richter). Chopin: Rondó en Do menor, op. 1. Kügelgen: Abraham Gottlob Werner. Muere Jacques Louis David.
HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1826 Aparece Ensayo político sobre la isla de Cuba. Muere Thomas Jefferson, presidente que fue de los Estados Unidos de Norteamérica, desde 1801 hasta 1809 v gran amigo de Humboldt. Las Conferencias de San Petersburgo logran el entendimiento ruso sobre la cuestión griega. Congreso de Panamá. Inglaterra reconoce a las repúblicas sudamericanas.
1827 El 14 de abril llega a París y allí se establece. En la batalla naval de Navarino, una flota anglo-franco-rusa aniquila a la flota turco-egipcia. Acogida triunfal de Bolívar en Caracas. El descubrimiento de la conjura españolista de fray Joaquín Arenas provoca una reacción antiespañola en México.
1828 Tratados aduaneros entre Prusia, Has-sen-Darmstadt, Baviera y Wurtemberg preparan la unificación económica de Alemania mediante la Asociación Aduanera Alemana. Tropas rusas ocupan los principados danubianos, cruzan los Balcanes al mando del general Diebitsch y amenazan Constantinopla. Motín de La Acordada, en México. Uruguay se hace República independiente.
1829 El 12 de abril comienza un viaje de investigación por Rusia y recorre Siberia. Aparece Revisión de las grammáceas. Andrés Bello es nombrado secretario de la Cancillería chilena. Paz de Adrianópolis. Capitulación española en México.
1830 Alexander von Humboldt es nombrado embajador de su país en París, el 28 de septiembre; allí permanece hasta finales de diciembre. Disturbios en Alemania; en Brunswick es expulsado el duque Carlos e incendiado su palacio. Bustamante sube al poder en México.
1831 En enero vuelve a la Embajada de París. Aparece Fragmentos de Geología y de Climatología asiáticas. Austria sofoca levantamientos revolucionarios en Parma, Módena y Estados Pontificios. Los rusos bombardean Varsovia. Epidemia de cólera en Europa.
1832 En abril abandona la Embajada de París. Karl Baedecker consigue los derechos editoriales del Viaje por el Rhin, desde Maguncia hasta Colonia, de Klein. Muere el duque de Reichstadt, Napoleón II. La fiesta de Hambach da pretexto a la Dieta Federal Alemana para prohibir las reuniones y asociaciones políticas.
1833 Muere Rahel Levin. Friedrich List: Sobre un sistema sajón de ferrocarril como cimiento para un sistema general de ferrocarriles alemaes. Liga Aduanera Alemana, bajo dirección prusiana; la mayoría de los estados alemanes se incorporan a ella, salvo Austria. En España, a la muerte de Fernando VII le sucede su hija menor Isabel II, bajo la regencia de María Cristina.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
Joseph Görres es nombrado catedrático de Historia en la Universidad de Munich. Fróbel: La educación de los hombres. Pestalozzi publica su autobiografía. Nace Bernhard Riemann. Andrés Bello publica Silva a la agricultura de la zona tórrida. Muere Cari Marin von Weber y el arquitecto Friedrich Weinbrenner. Schadow: Escultura yacente (bronce).
Wilhelm von Humboldt publica Sobre el carácter nacional de las lenguas y Exposición por extenso de la estructura de la lengua sánscrita. Schelling y Joseph Górnes son nombrados profesores en Munich. Muere, en Como, Alessandro Volta. Christian Dietrich Grabbe publica Broma, sátira, ironía y cosas más profundas. Wilhelm Hauff: Fantasías en la cantina municipal de Bremen. Muere Ludwig van Beethoven. Ingres: Apoteosis de Homero. Krüger: Wilhelm von Humboldt.
Friedrich Wóhler consigue la síntesis de la urea por procedimientos anorgánicos. Heilmann: Máquina para bordar. Karl Ottfried Müller: El etrusco. Escuela Politécnica en Dresden. Fundación de la Editorial Reclam. Agustín Duran inicia la publicación del Romancero general. Muere en Viena Franz Schubert y, en Burdeos, Francisco de Goya.
El 2 de febrero muere en Dresden Friedrich von Schlegel. Herbort: Metafísica general. Instituto de Arqueología en Roma. Goethe publica Viaje a Italia. Grabbe: Don Juan y Fausto. Víctor Hugo: Las Orientales. Muere Johann H. Wilhelm Tischbeim.
Wilhelm von Humboldt: Glossarium sanscritum. Charles Lyell: Principios de Geología. Polémica entre Georges Cuvier y Saint Hilaire en la Academia de Ciencias de París. Joseph von Eichendorff publica El último héroe de Manenburg. Primera construcción de cúpula de hierro en la catedral de Maguncia.
Darwin embarca en el «Beagle», buque capitaneado por Fitz Roy y equipado para un crucero alrededor del mundo. Muere Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Goethe escribe una carta a Karl Friedrich Zelter en la que le habla de Humboldt. Chopin compone La caída de Varsovia (estudio, compuesto a su paso por Stuttgart).
Muere Jeremy Bentham. Darwin recorre las islas de Cabo Verde, Brasil, Uruguay y Argentina. Gauss: Fuerza del magnetismo terrestre. Mueren Johann Wolfgang von Goethe y su amigo Zeher. S. Boisserée: Historia y descripción de la catedral de Cobria.
Wilhelm von Humboldt comienza a escribir la Gramática comparativa del sánscrito, zendo, griego, latín, lituano, gótico y alemán. Gauss: Telégrafo magnético de punzón. Fundación de la Universidad de Montevideo. Ludwig y Dorothea Tieck publican las obras de Shakespeare que comenzó a traducir A. W. Schlegel. Kreutzer: Melusine (ópera). Marschner: Hans Heiling. Friedrich Preller: Odisea.
HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1834 Se firma la Cuádruple Alianza entre Francia, Inglaterra, Portugal y España. Mazzini funda en Berna la «Joven Europa». Santa Ana, presidente de México.
1835 Muere su hermano Wilhelm el 8 de abril, en el castillo de Tegel, cerca de Berlín. En agosto es nombrado nuevamente embajador en París; allí está hasta diciembre. En Austria, tras la muerte de Francisco I se crea un Consejo de Regencia, bajo Metternich. José M. Rosas, gobernador de Buenos Aires. Ferrocarril N: urmberg-Fürth.
1836 Comienza la publicación en cinco volúmenes de Examen crítico de la Historia de la Geografía del Nuevo Continente y de los progresos de la Astronomía náutica de los siglos XI y XVI. Fracasado intento de golpe de Estado de Luis Napoleón en Estrasburgo. Pronunciamiento de los sargentos en La Granja. España reconoce la independencia de México. Fundación de la colonia Británica de Australia del sur.
1837 En Prusia, conflicto entre el gobierno y la Iglesia Católica («disputa de los obispos de Colonia»). Ferrocarril Leipzig-Dresden. Victoria, reina de Inglaterra. En Hannover pasa a ser rey Ernesto Augusto, que suprime la Constitución de 1839. Nueva Constitución en España.
1838 El 20 de agosto vuelve a la Embajada de París. Ferrocarril Berlín-Postdam. Comienza en Gran Bretaña el movimiento cartista (exigencia de una amplia reforma del derecho electoral, a favor de la pequeña burguesía y de los trabajadores).
1839 El 3 de enero deja la misión diplomática de París. En España, el Convenio de Vergara pone fin a la guerra carlista. Se promulga un Real Decreto permitiendo en España las asociaciones obreras. «Societat de treballaders», en Barcelona. Destrucción en China de almacenes de opio.
1840 El 7 de junio muere Federico Guillermo II, de Prusia; le sucede su hijo Federico Guillermo IV, de cuarenta y cinco años de edad. La reina Victoria de Inglaterra casa con el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, quien ejerce influjo sobre ella, sobre todo en las cuestiones de Alemania.
1841 En mayo, Alexander vuelve a ser, por quinta vez, embajador de su país en París; allí permanece como tal hasta noviembre. En España, Espartero es proclamado regente. Tratado de Meerengen; se prohibe el paso por el Bosforo y los Dardanelos a todos los buques de guerra que no sean turcos.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
Charles Robert Darwin recorre la Patagonia, el estrecho de Magallanes, la Tierra del Fuego, islas Malvinas, río Santa Cruz, los Andes y Santiago de Chile. Wienbarg: Campañas estéticas (fundamentación teórica de los objetivos del movimiento literario «Alemania Joven»). Koch: Apolo entre los pastores.
Erupción de los volcanes Osorno, Aconcagua y Coseguine. Darwin, en la isla de los Galápagos. Jacob Grimm: Mitología alemana. Büchner: Muerte de Danton. Beltina von Arnim: Correspondencia de Goethe. Halévy: La hebrea. Mendelssohn-Bartholdy: Paulus.
Wilhelm von Humboldt: Sobre la diversidad de estructuras de las lenguas y su influencia en el desarrollo intelectual del género humano (Introducción a Sobre el idioma Kawai de la isla de Java, postuma. J. P. Eckermann: Conversaciones con Goethe. Richard Wagner se casa con la actriz Minna Planer. Giacomo Meyerbeer: Los hugonotes. Krüger: Ausritt con el príncipe Guillermo. Klenze: Pinacoteca de Munich.
H. W. Dove determina las corrientes de aire polar y ecuatorial. Samuel Morse: Telégrafo eléctrico. Fundación de la Universidad de Atenas. Muere Georg Büchner. A. Lortzing: Zar y carpintero. Klenze construye la capilla de la Corte, de todos los Santos, en Munich.
Friedrich Wilhelm Bessel mide la primera distancia de las estrellas fijas. Dagnerre inventa la fotografía con proceso de revelado. Karl Immermann: Münchhaus. Nace Max Bruch. Eduard Steinle: Frescos en el coro de la catedral de Colonia.
Theodor Schwann descubre la célula como elemento del cuerpo animal. August Pauly: Enciclopedia real de la Antigüedad Clásica. Sociedad de Etnología en Paírs (se separa la Etnología de la Arqueología). Freiligrath: Historias. Rückert: La sabiduría del brahmán. Muere Joseph Anton Koch. Primer monumento a Sehiller, por Bertel Thorwaldsen, en Stuttgart.
Carl Friedrich Gauss: Atlas del magnetismo terrestre. Prodhon: ¿Qué es la propiedad? Westergaard: Radices linguae sanscritae. Muere Karl Immermann. A. Debain: Harmonium. Johann Friedrich Overbeck: El triunfo de la Religión sobre la Ciencia.
Schelling es llamado por Federico IV de Prusia a la Universidad de Berlín. La expedición de James Clark Ross alcanza la latitud sur de 78° 11G. Friedrich Hebbel: Judith. Schumann: Sinfonía n.° 1 en Si bemol. Muere Karl Friedrich Schinkel. Ludwig Richter: Genoveva.
HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1842 En septiembre de este año es nombrado una vez más embajador en París. Alzamiento contra Espartero en Barcelona. En Sudáfrica, los bóers fundan el Estado Libre de Orange. USA reconoce la independencia de Hawai. Por la paz de Nanking, China cede Hong-Kong a Gran Bretaña y abre cinco puertos al comercio europeo.
1843 El 19 de febrero deja la Embajada de París. Publica, en francés, Asia central. Investigaciones sobre las cadenas de montañas y la climatología comparada (3 vols. y 5 mapas). Narváez, Prim y Serrano se pronuncian contra Espartero. En julio cae y huye a Inglaterra. El Estado de Natal, colonia británica.
1844 El 28 de diciembre es nombrado, por séptima vez, embajador en París. Los tejedores de Silesia se sublevan ante la explotación de que son objeto; son aplastados por los militares. Se toman medidas para remediar la indigencia.
1845 Publica en Stuttgart el primer volumen de Kosmos. Entwurf einer physischen Weltbeschreibung. El 19 de mayo deja la Embajada de París. España reconoce la independencia de Nueva Granada. Gran Bretaña obliga a Argentina a renunciar a las islas Falkland (Malvinas).
1846 Adolf Kolping funda en Elberfeld la primera asociación católica alemana. Disturbios nacionalistas polacos en la ciudad libre de Cracovia impulsan a Austria (con aprobación de Rusia y Prusia) a anexionarse el territorio. Perú inicia la explotación de guano.
1847 Aparece el segundo volumen de Kosmos. En octubre es designado embajador en París. En España, nuevo gobierno de Narváez. Guerra federal entre facciones, en Suiza. Abb el-Kader capitula ante Francia. Aparece en Turín Il risorgimento.
1848 En enero deja definitivamente la legación diplomática francesa. En febrero, derrocamiento de la monarquía; Luis Felipe huye a Inglaterra. En Berlín, después de combates indecisos, el 19 de marzo el rey retira sus tropas y se forma una milicia ciudadana. Se convoca la Asamblea Nacional Prusiana.
1849 Violentas luchas de los partidos en Francfort. Queda terminada la Constitución alemana. Federico Guillermo IV rechaza la Corona imperial. El archiduque Juan abdica como regente. Los austríacos recuperan Venecia. Hungría, provincia austríaca. Aumenta la población en California. Karl Marx es expulsado de Francia.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
Julius Robert Mayer funda con su escrito Observaciones sobre las fuerzas de la naturaleza inerte el principio de la conservación de la energía. Christian Doppler descubre la alteración de colores de las ondas lumínicas con fuente en movimiento. Muere Clemens Brentano. Friedrich Hebbel: Genoveva. Droste-Hülshoff: El haya del judío. Richard Wagner: Rienzi. Lortzing: El cazador furtivo. Reconstrucción de la catedral de Colonia. A. Achenbach: Presidente.
Middendorf explora el Yenisei. Nace Robert Koch. Friedrich Diez: Grammatik der romanischen Sprachen (3 vols.). Nace Benito Pérez Galdós. Muere, en Suabia, Hólderlin. Jeremías Gotthelf: Dinero y espíritu. Nace Anton Werner.
Darwin: Geología de las islas volcánicas. Huc y Gabet recorren el Tibet. Nace Friedrich Wilhelm Nietzsche. A. F. Pott: Los gitanos en Europa y Asia. Rückert: Kaiser Heinrich IV. Giuseppe Verdi: Hernani. Muere Bertel Thorwaldsen. Karl Begas: Alexander von Humboldt.
A. Henry Layard descubre Nínive. Sir Hohn Franklin y Francis Crozier parten de Groenlandia a la costa americana. Muere August Wilhelm Schlegel. Prosper Mérimée: Carmen. Richard Wagner: Tännhauser. Nace Adolf Oberlánder. Courbet: Los amantes en el campo.
Darwin: Geología de Sudamérica. Richard Lepsius realiza un viaje de investigación por Egipto. E. Howe: Máquina de coser. Joseph von Eichendorff: Traducción de once Autos de Calderón. A. Menzel: Jardín palaciego del príncipe Alberto, solar, corral, trasero y patio.
Se crea el Observatorio del Vesubio. Helmholtz: Sobre la conservación de la fuerza. Andrés Bello publica Principios de Derecho de Gentes. Heine: Atta Troll. Muere Friedrich Gärtner. Nace Adolf Hildebrand. Biow: Alexander von Humboldt (fotografía).
L. Verrier descubre Neptuno. S. Kneip comienza a usar la hidroterapia. August Schleicher: Sprachvergleichende unter such ungen. Freiligrath: La Revolución. Emanuel Geibel: Juniuslieder. Schumann: Genoveva. Muere Ludwig von Schwanthaler.
Herschel: Esbozos de Astronomía. Livingstone recorre el desierto Kalahari. Expedición de Arago a California. Adolphe Thiers: De la propiedad. Jeremías Gotthelf: Uli el aparcero. Meyerbeer: El profeta (ópera). Muere Otto Nicolai. Nace Christian Rohlfs.
HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1850 Aparece el tercer volumen de Kosmos. Entra en vigor la Constitución alemana. Peligro de guerra entre Austria y Prusia, a causa de la intervención amenazadora del órgano federal en un conflicto constitucional, en el principado electoral de Hesse. Biblioteca popular en Berlín. Al morir Zachary Taylor durante su mandato, le sucede el vicepresidente Millard Fillmore. Sublevación del movimiento Taiping; revolución campesina de fundamentos religioso-místicos con programa reformista político-social (reforma agraria).
1851 Aparece, con carácter postumo, Ensayo para determinar los límites de la influencia del Estado, de su hermano Wilhelm. Restauración formal de la Federación alemana. Golpe de Estado de Luis Napoleón en Francia; disolución de la Asamblea Nacional. Concordato España-Santa Sede. Canal de Isabel II, en España. Creación de la Bolsa de Barcelona.
1852 Karl Ritter publica Introducción a la Geografía general Comparada. Luis Napoleón es proclamado Emperador de los franceses, con el nombre de Napoleón III. Cavour, primer ministro en Piamonte-Cerdeña. Gran Bretaña conquista la Birmania inferior.
1853 Se decretan leyes en Prusia para la inspección de la industria. Comienza la guerra de Crimea. Napoleón III casa con Eugenia de Montijo. México vende la parte de Arizona a los Estados Unidos de Norteamérica. Apertura del Japón al comercio occidental.
1854 La Dieta Federal Alemana prohibe todas las asociaciones laborales. Asedio de Sebastopol. En España, Espartero es nombrado primer ministro, y O’Donnell, ministro de la Guerra. Ferrocarril Semmering-Bahn, en Austria.
1855 Piamonte-Cerdeña interviene contra Rusia. Caída de Sebastopol. Los rusos toman Kars. Gobineau: Essai sur Virégalké des races húmame s. Aparece en Londres La campana, revista liberal.
1856 Paz de París; acaba la guerra de Crimea. Se funda el Transvaal, como ciudad libre de los bóers. Declaración Marítima Internacional.
1857 El príncipe Guillermo de Prusia asume la regencia de Federico Guillermo IV, enfermo mental. Prusia renuncia a Neuenburg. Gran Bretaña y Francia empiezan la guerra contra China. Creación de los Bancos de Bilbao y Santander. Ottawa pasa a ser capital de Canadá.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
Leon Foucalt demuestra la rotación de la tierra por el giro en la dirección de la oscilación de un péndulo. Adalbert Kuhn: Sobre la historia más antigua de los puelbos indogermánicos. Heymann Steinthal: La clasificación de las lenguas como desarrollo de la idea de lenguaje. Friedrich Hebbel: Herodes y Mariane. Otto Ludwig: El guardabosques. Fundación de la Bach-Gesellschaft. Richard Wagner: Lohengrin. Terminan las obras del Teatro Real de Madrid. Menzel: Mesa redonda en Sans-Souci.
Charles Robert Darwin: Lepadidae. Barth llega al Chad y recorre sus orillas; Overweg lo explora en una canoa. Heymann Steinthal: El origen del Lenguaje. Primera Exposición Universal, en Londres. La Real Academia Española de la Lengua nombra a Andrés Bello miembro honorario. Richard Wagner: Opera y drama. Christian D. Rauch: Federico III el grande.
Curtius: Griechiscbe Schulgrammatik. Theodor Aufrecht y Adalbert Kuhn fundan la Zeitschrift für vergleichende Sprachforschung. Otto Ludwig: Los macabeos. Ludwig Erk crea en Berlín un coro para el fomento de los cantares populares. Menzel: Concierto de flauta en Sans-souci.
Nace Wilhelm Ostwald. W. Thomson define la energía. Pravaz inventa la jeringa para inyecciones. J. Kaspar Zeuss: Gramática céltica. F. Christian Baur: Historia Eclesiástica. Muere Ludwig Tieck. Heinrich Steinweg crea en Nueva York una fábrica de pianos. Johann Chr. Dahl: Paisaje de invierno. A. Menzel, profesor en la Academia de Berlín.
Muere Friedrich Wilhelm Schelling. Friedrich Diez publica Diccionario etimológico de las lenguas románicas. Nace Paul Ehrlich. Otto Ludwig: Entre cielo y tierra. Richard Wagner: Die Walküre. Muere Karl Begas. Palacio de cristal en Munich.
Gregoy consigue cruzar en diagonal Australia, desde Port Darwin a Brisbane. Nace Percival Lowell. Manuel García: Laringoscopio. Escuela Técnica Superior en Zurich. Groth: Vertelln (establece las normas ortográficas del Bajo Alemán). Arrieta: Marina. Ludwig Knaus: Waagen (retrato). J. Burckhardt: Cicerone.
A. F. Pott: La desigualdad de las razas humanas, sobre todo desde el punto de vista lingüístico. Muere Johann Raspar Zeuss. L. Bechstein: Nuevo libro de cuentos alemanes. Muere Robert Schumann. Eduard Hildebrandt: Biblioteca de Humboldt en Berlín (acuarela).
Kekulí descubre la tetravalencia del carbono. Muere en París Auguste Comte. Nace Ferdinand de Saussure. August Schleicher publica Manual de lengua lituana Muere Joseph von Eichendorff. Nace Hermann Sudermann. Liszt: Concierto para piano en La mayor. L. Richter: La canción de la campana. Schwind: Los siete cuervos.
HUMBOLDT Y SU ENTORNO POLITICA Y SOCIEDAD
1858 Aparece el cuarto volumen de Kosmos. Guillermo de Prusia, regente vitalicio. Fundación de la Asociación Nacional Alemana en Francfort del Main. Conferencia de París; se crea el principado de Rumania, bajo supremacía turca. Nuevo gobierno de O’Donnell en España. La provincia de Amur pasa a Rusia. Tratado de Tientsín.
1859 El 6 de mayo muere y el día 11 es enterrado en el panteón familiar del castillo de Tegel, Alexander von Humboldt. Levantamientos revolucionarios en los Estados Centrales italianos. Francia conquista Saigón. Otto von Bismarck, embajador en Rusia. Muere Clemens Metternich.
CIENCIA Y PENSAMIENTO ARTES Y LETRAS
Nace Max Planck. Julius Plücker: Rayos catódicos. Speke descubre el lago Victoria. Rudolf Virchow: Patología celular. Muere Robert Owen. Nace Cari Hauptmann. Cormelius: El barbero de Bagdag. W. Busch: Max y Moritz. Hoffstadt: Principios del estilo gótico. Menzel: Federico el Grande en Lissa.
Darwin: Del origen de las especies por medio de la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida. Mohl: Enciclopedia de las Ciencias del Estado. Muere Cari Ritter. Muere Wilhelm Grimm. Gounod: Margarethe. Richard Wagner: Tristán e Isolda. Muere Alfred Rethel. J. Schrader: Alexander von Humboldt.